Bucle

BNHA

Chapter 1 by K45

Nota de la autor: Hola de nuevo, este es un fanfic hecha por mi y con la ayuda de Lyra (una IA). Todos los personajes son mayores de edad y esta historia también contiene errores, así que pido disculpas de antemano. ¡Espero que la disfruten! :D

Historia escrita en español

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Author's Note: Hello again! This is a fanfic I wrote with the help of Lyra (an AI). All characters are adults, and this story also contains errors, so I apologize in advance. I hope you enjoy it! :D

Story written in Spanish

Capítulo 1: El peso de lo invisible y el roce de la seda

El taller de desarrollo del departamento de apoyo olía a metal fundido, lubricante sintético y ozono quemado. El reloj digital fijado en la pared marcaba las 4:58 AM de un frío 24 de diciembre.

Izuku Midoriya, de 21 años, se frotaba el cuello con cansancio. Llevaba horas sirviendo de sujeto de pruebas para el "Bebé Número 408" de Mei Hatsume, una especie de arnés cibernético conectado a una masa de cables y condensadores de alto voltaje que pretendía estabilizar la bioelectricidad del One For All.

—¡Solo un ajuste más en el módulo de resonancia cuántica, Midoriya-san! —exclamó Mei con los ojos desorbitados por el entusiasmo, ajustándose los lentes de protección.

—Hatsume-san... creo que los circuitos del panel central están echando humo... —alcanzó a advertir Izuku.

Antes de que pudiera quitarse el arnés, un chasquido sordo resonó en el núcleo del dispositivo. Un destello de luz violeta cegadora inundó la habitación, acompañado de un zumbido agudo que hizo vibrar los dientes de Izuku. El aire pareció colapsar sobre sí mismo y el chico sintió una fuerza centrífuga descomunal que desgajó su conciencia de su propia carne, arrastrándolo hacia una oscuridad absoluta y gélida.

5:00 AM.

El impacto del regreso a la realidad fue lento, sofocado y extrañamente liviano. No había dolor. De hecho, no había sensación de peso en absoluto.

Izuku abrió los ojos... o al menos creyó hacerlo. El techo sobre él no era el concreto industrial de los dormitorios de la UA, sino el acabado de madera pulida de una habitación desconocida. Parpadeó, pero no vio nada frente a sus ojos. Extendió los brazos para tocarse el rostro, pero al mirar hacia abajo, sus manos no estaban allí.

—¿Q-Qué...? ¡¿No veo nada?! ¡¿Estoy ciego?! —intentó gritar, pero la voz que salió de sus labios no era su tono grave habitual. Era una voz femenina, suave, aguda y ligeramente quebrada por el sueño.

El pánico lo hizo incorporarse de golpe en la cama. La sábana se deslizó hacia abajo y fue entonces cuando sintió la brisa fresca del aire acondicionado directamente sobre su piel. Miró hacia abajo nuevamente: las sábanas se hundían revelando la forma de un cuerpo humano, una cintura pequeña, muslos contorneados y un pecho firme que subía y bajaba con su respiración agitada, pero la piel era completamente transparente. La luz del tragaluz atravesaba su cuerpo iluminando las sábanas debajo de él.

Corrió torpemente hacia el baño adjunto, adaptándose a un centro de gravedad mucho más bajo y a una agilidad distinta. Al encender la luz y mirarse al espejo, no vio ningún reflejo. Solo vio el cepillo de dientes flotando si lo tomaba, o el contorno de la saliva sobre sus labios.

En el instante preciso en que sus dedos invisibles tocaron el borde del lavabo de porcelana, un choque eléctrico recorrió su espina dorsal. No fue doloroso, sino una descarga masiva de información que se desplegó en su mente como miles de páginas abriéndose al mismo tiempo.

Repentinamente, Izuku lo supo todo sobre ese cuerpo.

Absorbió en un segundo la memoria muscular completa de Toru Hagakure: el dominio absoluto del camuflaje de luz, las técnicas de infiltración y combate cuerpo a cuerpo del departamento de héroes, la flexibilidad gimnástica que ella había entrenado en secreto, la química de sus productos de cuidado para piel invisible, sus secretos más íntimos y la rutina exacta que seguía cada mañana.

—Hagakure-san... estoy en el cuerpo de Hagakure-san... —murmuró Izuku, sosteniéndose la cabeza mientras la marea de recuerdos se asentaba en su cerebro.

Estaba profundamente desorientado. No entendía qué demonios había hecho el invento de Mei, ni por qué tenía acceso a cada pensamiento y talento de su compañera. Sintió una mezcla de culpa e intensa curiosidad. Al pasar sus manos invisibles por los contornos de su nueva anatomía, notó la suavidad extrema de la piel de Toru, la curva pronunciada de sus caderas que la ropa ancha solía ocultar y la firmeza de sus glúteos y senos. La sensación táctil era hiperconsciente; podía sentir el aire recorriendo cada poro de un cuerpo que el resto del mundo jamás había visto.

8:30 AM.

Izuku pasó unas horas explorando las capacidades del cuerpo. Descubrió que al concentrar la luz que atravesaba su piel, podía generar destellos cegadores o volverse aún más imperceptible en las sombras. Además, utilizando el conocimiento que acababa de adquirir de Toru, se aplicó una loción perfumada de cereza y vainilla que reaccionaba con su calor corporal, dejando una estela aromática inconfundible.

Se vistió con un conjunto sumamente provocativo que Toru guardaba al fondo de su armario y que jamás se había atrevido a usar en público: una lencería de encaje negro ajustada que moldeaba sus curvas, sobre la cual solo se puso una gabardina ligera abierta. Al ser invisible, la ropa parecía flotar en el aire, pero para quien estuviera lo suficientemente cerca, la silueta del encaje revelaba la forma exacta de su figura.

Tenía que encontrar respuestas, y el primer lugar donde buscar era su propio cuerpo. Sabía por los recuerdos de Toru que a las 11:00 AM, el Izuku Midoriya en "piloto automático" saldría hacia el centro comercial del campus para comprar cuadernos y repuestos de entrenamiento.

10:50 AM.

Izuku (en el cuerpo invisible de Toru) caminaba por los pasillos del complejo comercial de la UA. Disfrutaba de una libertad absoluta: la gente a su alrededor se apartaba al sentir el perfume de cereza o rozar involuntariamente sus caderas invisibles, sin comprender qué acababa de tocarlos.

Lo vio a lo lejos. Su propio cuerpo masculino caminaba despacio, mirando estantes con una expresión apática y autómata. El prototipo de Mei lo había dejado en una especie de estado funcional de bajo rendimiento, respondiendo por pura rutina.

Ver su propia figura masculina desde la perspectiva de una mujer invisible despertó en Izuku un impulso oscuro, narcisista y abrasador. Sabía exactamente lo frágil que era el Izuku masculino a los estímulos físicos cuando estaba desprevenido.

Se acercó silenciosamente por detrás. Los pasos de Toru eran indetectables. Izuku se pegó a la espalda de su cuerpo masculino, presionando sus pechos invisibles cubiertos de encaje contra la chaqueta del chico y envolviendo sus brazos alrededor de su torso.

—Hola, Midoriya-kun... —susurró la voz de Toru directamente en el oído del peliverde, dejando que su aliento cálido le rozara el cuello.

El Izuku en piloto automático se sobresaltó, poniéndose rígido al sentir la presión física de un cuerpo femenino firme y maduro que no podía ver, sumado al penetrante aroma a cereza.

—¿H-Hagakure-san? —balbuceó el chico, mirando a su alrededor sin encontrar nada—. ¿Dónde estás? No... no te veo...

—Nadie puede verme... ni a mí, ni a lo que vamos a hacer —murmuró ella con una sonrisa maliciosa.

Con la agilidad y fuerza que había heredado de los entrenamientos de Toru, deslizó su mano invisible por debajo de la camiseta del chico, acariciando su abdomen marcado, mientras con la otra lo tomaba firmemente del brazo y lo arrastraba hacia el callejón de mantenimiento del edificio, una zona restringida con puerta de acceso digital que Toru sabía cómo desbloquear.

11:15 AM - 1:45 PM.

La puerta de acero de la sala de calderas se cerró con un golpe seco. El lugar era cálido, iluminado solo por el resplandor de las tuberías de vapor y con el murmullo constante de las máquinas aislando cualquier sonido hacia el exterior.

Izuku (como Toru) empujó a su versión masculina contra una pared de ladrillo visto. La timidez habitual de la chica invisible había desaparecido por completo, reemplazada por la audacia de la mente de Izuku tomando el control de una anatomía sumamente sensible.

—Hagakure-san, esto... este lugar está prohibido... —intentó protestar el Izuku masculino, pero su voz se extinguió cuando sintió las manos invisibles de Toru desabrocharle el cinturón con una destreza impecable.

—Cállate y disfruta, Midoriya —ordenó la voz de Toru, baja y dominante.

Izuku se despojó de la gabardina, quedando completamente desnuda excepto por las ligas y la lencería de encaje que marcaba la posición de sus muslos y su cadera. Se pegó de nuevo a él. El contraste táctil era devastador: la piel fría e invisible de Toru contra la piel cálida del chico.

Izuku inclinó la cabeza de su yo masculino y lo besó con ferocidad. El chico abrió los ojos sorprendido al sentir la presión de unos labios carnosos e invisibles sellando los suyos, mientras una lengua ágil se abría paso sin pedir permiso. El aroma a cereza y la sensación de los pechos invisibles aplastándose contra su pecho destruyeron cualquier capacidad de resistencia del piloto automático.

Las manos invisibles bajaron los pantalones del peliverde, liberando su miembro ya erguido y pulsante. Izuku sonrió al sentir el tamaño y la firmeza de su propio cuerpo masculino desde las manos de una mujer. Sin perder un segundo, se arrodilló frente a él.

El Izuku masculino ahogó un gemido cuando sintió el calor de una boca invisible envolviendo la cabeza de su miembro. La técnica de Toru, guiada por el conocimiento anatómico que Izuku estaba aplicando, era implacable. La lengua invisible recorría el frenillo y la base con movimientos circulares, mientras sus manos invisibles acariciaban los muslos del chico, sacándole espasmos de placer que resonaban entre el vapor de la caldera.

Tras unos minutos de estimulación oral intensa que dejaron al peliverde al borde del colapso, Izuku se puso de pie. Guió la cadera del chico hacia la suya. Al ser invisible, el Izuku masculino solo veía cómo su propio miembro parecía desaparecer en el aire al alinearse con la entrada de Toru.

Izuku se dejó caer sobre él, enterrando la virilidad de su cuerpo masculino profundamente dentro del cálido y estrecho interior del cuerpo de Toru.

Un gemido agudo y cristalino salió de la garganta invisible de la chica. La sensación de plenitud fue abrumadora para la mente de Izuku: sentía el estiramiento y el calor húmedo del sexo de Toru apretando su propio miembro, mientras desde su perspectiva femenina experimentaba la embestida rígida de su cuerpo masculino.

—Ah... M-Midoriya... eres tan grande... —jadeó Izuku utilizando la voz de Toru, enrollando las piernas invisibles alrededor de la cintura del chico.

Izuku usó la pared para apoyarse y comenzó a dictar el ritmo, subiendo y bajando con fuerza sobre él. Cada estocada provocaba un sonido húmedo y ecoico en la habitación. Las paredes del canal vaginal de Toru se contraían rítmicamente alrededor del miembro del peliverde, succionándolo en cada movimiento. El Izuku masculino, cegado por el placer y la sobrecarga sensorial de estar poseyendo a un cuerpo que no podía ver pero cuya estrechez lo aprisionaba por completo, sujetó firmemente las caderas invisibles donde la piel se hundía bajo sus dedos y comenzó a embestir hacia arriba con fuerza bruta.

El encuentro se volvió salvaje y descontrolado. Las embestidas hacían temblar las piernas de Toru, mientras la lencería de encaje terminaba desgarrada a un lado. Izuku disfrutó cada segundo de la vulnerabilidad de su propio cuerpo, sintiendo cómo los jugos naturales de Toru lubricaban el deslizamiento continuo. Llegaron al clímax juntos en un estallido de gemidos que se ahogaron contra el ruido de las turbinas: el Izuku masculino se vació profundamente en el interior de Toru, llenándola con varias oleadas de semen cálido que Izuku sintió aposentarse en el fondo de su vientre.

6:00 PM.

Por la tarde, Izuku aprovechó la invisibilidad y las habilidades de infiltración de Toru para ingresar a las oficinas de administración de la UA. Utilizando los accesos que la chica conocía, modificó varios registros de asignación de dormitorios y presupuestos del club de entrenamiento, dejando todo configurado para su propio beneficio personal para cuando saliera de esta extraña situación.

Nadie notó su presencia. Izuku se movió como un fantasma maestro, combinando la cautela de Toru con su propia inteligencia táctica.

11:58 PM.

Izuku estaba recostado en la cama del dormitorio de Toru. Llevaba puesto un camisón de seda que flotaba en la penumbra. Se sentía agotado, pero la sensación de plenitud en su vientre y la marea de habilidades de combate e infiltración de Toru seguían grabadas a fuego en su conciencia.

Aún no lo sabía, pero no volvería a su cuerpo esa noche. No tenía idea de que estaba atrapado en un bucle temporal, ni que las habilidades de Toru se quedarían con él para siempre. Solo pensaba que el efecto del invento de Mei pasaría al dar las doce.

A las 12:00 AM exactas, el segundero del reloj de la pared se detuvo. El sonido de los grillos en el campus se congeló. El entorno de la habitación de Toru se disolvió en una masa de niebla blanca e infinita.

En ese preciso instante, el efecto de reescritura de memoria se activó en la mente de Toru Hagakure. Cuando el tiempo volviera a correr en la siguiente iteración, Toru jamás sabría que su cuerpo había sido habitado. En su mente, ella misma había decidido vestir la lencería atrevida, ella misma había rastreado a Midoriya hasta la sala de calderas para seducirlo y tomar la iniciativa de esa forma salvaje, y ella misma había hecho los ajustes en la administración. Se despertaría al día siguiente convencida de que esos deseos eran 100% suyos, sintiendo una obsesión y atracción física incontenible hacia Izuku Midoriya.

En la nada blanca, la conciencia de Izuku flotó por unos instantes, esperando despertar en su propia cama.

Sin embargo, la niebla no lo llevó de regreso. Comenzó a condensarse de nuevo, y una nueva sensación de peso, una nueva textura de piel y un nuevo torrente de recuerdos comenzaron a inundar su mente.

El bucle acababa de saltar a su siguiente víctima.

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