El poder de Dios

El descubrimiento

Chapter 1 by Guillermo_Jaen Guillermo_Jaen

Fiti estaba caminando, yendo a su casa, después de haber estado estudiando Derecho civil y contratación en la biblioteca de la universidad.

Hoy había sido un día duro, no sabía si era porque había dormido poco, estaba estudiando mucho o por el simple hecho de que no descansaba un día completo desde principios de verano. El hecho de que, en Granada, hiciese un frio que se metía en los huesos, y que ya se supiese que este no se iba a ir hasta marzo como muy temprano, no ayudaba nada.

Aun así, con su estómago rugiendo porque sabía que se acercaba la hora de comer, él hizo caso omiso a su cansancio acumulado y continuó andando a marcha ligera mientras escuchaba música. Era así, resiliente y naturalmente optimista; aun sabiendo que la vida era una constante cuesta arriba y que cada vez era más empinada por las decisiones que siguen tomando unos viejales que nunca sabrán las consecuencias de sus políticas, sabía que enfrentarían estas con la mejor de las aptitudes e intentando hacerlo lo mejor posible.

Mientras sonaba "Jump", de Madonna, el paso como todos los días por los contenedores que estaban al frente del hotel "El Continental". Normalmente no le prestaba atención, es más, pasaba tanta veces por los mismo sitios que estaba convencido de que podría recorrerlas con los ojos cerrado; pero hoy algo le llamó la atención. Se acercó al contenedor del papel para ver, a su costado, un libro.

Sonrió de lado, pensando que era absurdo que se hubiese detenido por un libro tirado, pero había algo de este que le llamaba a tomarlo. Chasqueó su lengua y miró a los lados para asegurarse que no venía nadie antes de cogerlo y meterlo en su mochila.

Ya en el piso de su madre, en donde aún vivía, dejó la mochila en su cuarto y se hizo la comida. Su madre es jefa regional de los concesionarios de Peugeot, por lo que muchas veces estaba fuera de casa la mayor parte del día. En cuanto la comida, no se complicó y se hizo su plato favorito, unos macarrones con carne picada y abundante queso.

Después de comer y de limpiar la cocina, se fue a su cuarto y sacó el libro. Tenía una mezcla de curiosidad por el libro y de enfado por haber tenido que recogerlo de la basura y que no se hubiese podido resistir al impulso. Lo dejó sobre su mesa de cristal y se sentó.

La portada era una capa de cuero antiguo, de un color que estaba entremedias del marrón y negro. Lo abrió, observando como las páginas estaban amarillentas y como un olor a libro viejo emanaba de este. No tenía título, ni decía quien lo había escrito o que edición era; es más, las 2 primeras páginas estaban completamente en blanco. Ya habiéndolas pasado, vio un texto:

Yo, el hechicero Sancho Quijón, fiel súbdito de su merced, Alfonso X de Castilla, he dedicado toda mi existencia a encontrar la fuente de la magia. Si estoy en lo correcto, su majestad, podrá hacer realidad todo lo que escriba en este y con toda la Gracia de Dios; para poder así conquistar toda Hispania y que esta sea al fin Castellana.

No pudo evitar soltar una carcajada por lo ridículo que sonaba. "Magia, sí claro ¿Qué será lo próximo? ¿Qué los reyes magos existen de verdad?" pensó gracioso y aun riéndose por la estupidez. Y pensar que se había detenido y salvarlo de su destrucción y reutilización. No es que esperase gran cosa de él, pero había que reconocerle que le había hecho reír.

Por si acaso, revisó rápidamente el resto del libro, viendo que no había nada escrito en el menos el texto anteriormente mencionado. Volvió a sonreír y se dispuso a cerrarlo, pero cuando lo iba a hacer, una sensación extraña, casi como una llamada, le impidió que lo hiciese. No sabía decir que era, pero parecía que el libro quisiese que lo viese.

Suspiró, pensando en que hacer. Estaba convencido de que lo que decía este era una mentira, una patraña que contaba la gente antigua y que los demás se los creía porque estaban cegados por el misticismo y la religión. Él era un hombre que confiaba en la ciencia, y claramente ninguna de estas han podido hacer algo mínimamente parecido a lo que describía el libro, porque si no claramente el mundo tendría que ser muy diferente.

Aun así, y solo para callar esa fuerza, pensamiento o como se le quiera llamar, abrió un cajón de su cómoda y sacó el reloj que le había heredado su querido abuelo. Es un Longines Conquest básico, con movimiento de cuarzo; pero es perfecto para demostrar que el libro era eso, un libro. Lo apoyó en la mesa y cogió un bolígrafo, escribiendo en la página siguiente del primer texto, con su exagerada y recargada letra, lo siguiente:

El Longines Conquest que tengo a mi izquierda cambiará su calibre a uno L888.5, de la misma empresa. También, contará en su parte trasera con el mismo cristal que los modelos automáticos de Longines para poder ver el mecanismo.

Dejó el bolígrafo apoyado en las páginas, observando el reloj. Parecía que no había cambiado nada pero, en un parpadeo, la aguja del segundo empezó a ir mucho más suave y con un movimiento más continuo, como lo hacían los movimientos automáticos. Impactado y aun pensando que no era posible, lo cogió y miró su parte trasera; viendo cómo, efectivamente, en el reloj estaba el calibre automático que había escrito.

Empezó a respirar nervioso, notando como su cerebro estaba procesando que el libro no era una broma de mal gusto, sino que era de verdad, con todo lo que significaba. Literalmente, podría escribir lo que quisiese y eso se haría realidad, tenía frente a él lo más parecido al poder de Dios.

Se quitó su smartwatch y se puso el Longines arriba de su muñeca izquierda, volviendo a coger el bolígrafo con su diestra y pensando en que iba a poner. Se le ocurrió una idea para comprobar que, efectivamente, el libro tenía un poder omnipotente:

En mi cuenta bancaria, la de Fructuoso Fresco Úbeda con IBAN: ES69 0254 4564 3278 9875 0702, recibirá un ingreso instantáneo de 10.000 Euros; el cual será libre de impuesto y completamente justificados. Es decir, que Hacienda no podrá reclamarme nada de ese dinero.

Oyó como llegó una notificación a su móvil, desbloqueándolo con una combinación de rapidez, torpeza y nervios. Era una notificación del BBVA, su banco, que le notificaba que había recibido un ingreso en cuenta. Cuando la abrió, no pudo creer lo que estaba viendo. En efecto, su cuenta ahora tenía un saldo de 10.420 euros. Dejó escapar gritos ahogados de emoción, levantándose de su silla y empezando a andar por la casa. Acababa de encontrar la definición más pura de poder ilimitado y ahora las posibilidades eran igualmente ilimitadas. Podía cambia gobiernos, hacer que empresas quebrasen y otras fuesen las más punteras por el resto de la historia de la humanidad, podía tener a cualquier persona bajo su voluntad, hasta podía hacer que el Imperio Español volviese a la vida. Podía hacer todo lo que pudiese imaginar.

En ese torrente de posibles ideas, pronto aparecieron las sucias y perversas. La verdad es que debajo de su persona elegante, amable, inteligente y demás adjetivos que le ponían su familia y amigos, los cuales causaban que la gente aún se explicase como podía ser tan desinteresado en tener una pareja, se ocultaba un pervertido con todas las letras. No es que se lo ocultase a sí mismo ni no lo aceptase; al final, siempre tuvo acceso a internet en una época en las que las restricciones paternales aún no estaban popularizadas, por lo que al cabo de los años había estado recopilando muchísima información y ahora sabía perfectamente que fetiches le gustaba y cuáles no.

Se volvió a sentar, pero antes de dejar rienda suelta a su pervertida mente, se acordó de otros de sus grandes placeres, la comida y verse bien:

Siempre estoy en mi peso ideal, que serían unos 90 kilos, dando igual cuanto coma o cuanto ejercicio haga. Esto no afectara de ninguna manera a mi sistema digestivo, que funcionara con normalidad. Aparte, quiero tener como físico estándar, es decir, sin entrenar, unos brazos que puedan cargar con 30 kilos, teniendo una espalda que pueda cargar 80 kilos - Aparte de mi propio peso. -, unos abdominales lo suficientemente fuertes, y una barriga plana para que pueda hacer fuerzas con ello y puedan sujetar mi espalda, impidiendo que pueda tener lumbago o cualquier dolor muscular en las lumbares, también quiero que mis piernas tengan un 20% más de fuerza.

El incremento de fuerza también trae consigo el correspondiente incremento de musculatura.

Solo tengo vello corporal en la zona de los genitales, y puedo decidir a voluntad si quiero o no tener barba.

De inmediato notó el cambió, yéndose rápidamente al cuarto de baño y desanudándose. Con su 1.83 metros de altura y su constitución fuerte ya era una persona que tenía un buen cuerpo, teniendo muy definidas sus piernas por andar mucho en su día a día y hacer ciclismo ocasional. Pero ahora, con todo lo que había introducido, estaba aún mejor. Y combinado con su cara, había pasado de ser mono y guapo a estar bueno.

Se miró alegre, posando al espejo como si fuese un fisicoculturista. No estaba lleno de músculos, pero los que tenía estaban definidos. También y por fin después de muchos años, había conseguido eliminar la pequeña barriga que tenía y que era el último vestigio de cuando tuvo obesidad a los 15-16 años.

Se miró el vientre, siendo la única zona aparte de su cabeza con pelo, y con ello, su pene. Estaba duro, sabiendo que ahora todas sus fantasías se podían hacer realidad. Lo miró de lado, observando su longitud de 15 centímetros y la ligera curvatura que tenía hacia arriba, y sonrió y empezó a lagrimear de felicidad.

Se limpió el agua de sus ojos y volvió a su cuarto, cogiendo el bolígrafo de inmediato y poniendo lo siguiente:

En mi móvil actual, y en los futuros, aparecerá una aplicación que solo puedo ver e interactuar yo y que me permite modificar todos los parámetros de mi pene y testículos. Como limitación, no puedo aumentar mi tamaño de mi pene, aunque si puedo reducirlo en cuanto me dé en gana.

Agarró su móvil y, en efecto, apareció dicha aplicación. La abrió y apareció los parámetros de su miembro viril:

• Longitud reposo: 7 centímetros.
• Circunferencia en reposo: 6 centímetros.
• Longitud máx: 15,02 centímetros.
• Circunferencia máx: 12 centímetros.
• Tiempo para alcanzar una erección: 3 minutos y medio.
• Tiempo entre erección y eyaculación: 14 minutos aprox.
• Veces que puede tener orgasmos: 1 vez.
• Tiempo entre orgasmo y nueva erección: 7 minutos.
• Circunferencia de los testículos: 7 centímetros.
• Fertilidad: 89%, posibilidad del 100%.

Tenía que admitirlo, eso le puso muy cachondo, pero lo que ya sabía que iba a hacer, le puso más. Desde hace un par de años él había descubierto el SPH y el fetiche de correrse prematuramente, y quería, es más, necesitaba probarlo. Desgraciadamente, sabía que no se podía llamar a si mismo pequeño y que ninguna mujer en su sano juicio lo haría. En cuanto lo de correrse prematuramente, una vez intento entrenar para alcanzarlo, pero entre que le encantaba masturbarse y que su parte lógica y dominante le decía que era una auténtica locura, desistió al poco de empezarlo. Pero ahora, pudiendo cambiar las cosas sin ninguna consecuencia real, no había anda que se lo impidiese.

Cambió los siguientes parámetros:

• Longitud reposo: 1 centímetro.
• Circunferencia en reposo: 0.8 centímetros.
• Longitud máx: 2.5 centímetros.
• Circunferencia máx: 2 centímetros.
• Tiempo para alcanzar una erección: 10 segundos
• Tiempo entre erección y eyaculación: 25 segundos.
• Veces que puede tener orgasmos: 7 veces.
• Tiempo entre orgasmo y nueva erección: 30 segundos.

Dio a aceptar y vio como su pene se achicó hasta ser como un pequeño cacahuete. Sintió una mezcla de excitación extrema con burla por ser tan patético de habérselo achicado, cosa que provocaba que se calentase más. Rápidamente, enchufó su disco duro y selecciono un video de una modelo de IWC, "MissMistygoddnes", titulado: Mr. clitty limp y lo reprodujo. Con solo su dedo pulgar y su índice, porque no podía utilizar más para esa pequeña cosa, se masturbó, si es que se puede llamar así, frenéticamente mientras la mujer de cuerpo impecable y voz hipnótica le decía lo patético que era. Pudo comprobar a los segundos que la aplicación no mintió, ya que se acababa de correr, cosa que hizo que la humillación creciese aún más y con ello la calentura.

Estaba viviendo su sueño, el sueño que combinaba poder absoluto con la mayor de las humillaciones y fetiches que él tenía. Y esto acababa de comenzar.

Buenas lectores. Espero que os haya gustado este comienzo de historia, ya que es mi primera escribiendo relatos eróticos tan detallados. Aparte de un camino oficial, el cual iré desarrollando, sentíos libres de crear los propios vuestros con las ideas de que harías semejante poder, que estamos aquí para divertirnos y excitarnos. No olvidéis guardar la historia y votarla si os ha gustado.

¿Qué es lo próximo que hará Fiti?

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