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Chapter 2
by
Guillermo_Jaen
¿Qué es lo próximo que hará Fiti?
Una gran sesión de masturbación (Camino oficial)
Después de terminar el video, comenzó otro, frotando y pinzando su pequeño miembro viril, empezando así un círculo vicioso. Los videos eran cada vez más extremos, más humillantes, lo que provocaba que él se estuviese masturbando más y cada vez sus corridas fuesen más acuosas y transparentes. No tenía ningún tipo de límite.
Ya habiéndose cansado de correrse, entró de nuevo en la aplicación y aumentó su aguante a varios días. Después, entró a X y escribió de memoria los términos más extremos y obscenos que conocía. Había dejado de verlos desde hacía un tiempo, no porque se estuviese creyendo los mensajes que decían, sino por el miedo de estar desarrollando una disfunción eréctil; pero ahora podía verlos sin preocuparse de estos le provocase problemas en el futuro, y también podía hacer una larga sesión de gooning sin tener que preocuparse por nada.
No sabía cuánto tiempo había pasado, solo sabía que su cerebro estaba hecho papilla y que su pequeña cosa estaba recubierta por una capa oleosa y muy resbaladiza. Ahora mismo se estaba reproduciendo un video sobre dejar que la adicción a la pornografía ganase y se convirtiese en un patético pervertido que solo podía masturbar su pequeño miembro y que moriría solo y virgen, todo ello acompañado de luces estrambóticas y voces de mujeres que lo único que hacían era humillarte más y más; y eso le encantaba. Frotaba frenéticamente su pequeña cosa con la punta de su dedo corazón, sintiendo como olas y olas de placer recorrían todo su cuerpo, haciendo que le faltase la respiración por el éxtasis, y como de este salía más líquido seminal mientras temblaba por querer correrse. Se sentía el cielo en la Tierra.
Cuando terminó el video, decidió parar por un momento antes de reproducir el siguiente para poder ir a IWC. Acababa de acordarse que tenía 10.000 euros y sabía muy bien como quería gastarlo, en mujeres que le iba a recordar lo patético, beta y pervertido que es. Cada video que añadía a la cesta era más extremo, más específico, y que cada vez le provocaba más excitación. Cuando fue a pagar, introdujo los códigos de sobreprecio que ofrece las creadoras para demostrar que eres tan pervertido que quieres pagar mucho más de lo que vale el vídeo solo porque te pone cachondo. Su cesta paso de valer 500 euros a valer 9.000, y ver reflejado ese sobrecoste que iba a pagar hizo que de inmediato sintiese la misma sensación que cuando se tiene un orgasmo.
Sin dejar de frotar su dedo contra su minúsculo pene, cogió con su zurda el móvil y entro en la app, haciendo que ahora su aguante fuese el "natural", el que tenía por defecto. Lo dejó sobre la mesa y rápidamente los compró todos mientras se corría violentamente, agitando sus piernas sin control y dejando escapar un gemido mudo. Su semen cubrió su ordenador y parte de este llegó a su cara. No sabía si era que aún estaba disfrutando el placer del orgasmo o que por fin se había liberado de las pocas limitaciones que se ponía, pero sintió un deseo como nunca de lamerlo.
Nunca había sentido la necesidad, y cuando lo intentó una vez le dieron tanta arcadas que tuvo que escupirlo, pero ahora parecía una actriz porno que deseaba tragarse hasta la última gota. Justo cuando terminó, oyó como la puerta principal se abría, por lo que se limpió rápidamente y fue a recibir a su madre.
-
Hola mamá ¿Qué tal el día? - Le preguntó, viendo como dejaba el abrigo de plumas en el perchero de la entrada.
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Bien, sin mucha novedad. - Dijo monótona mientras se quitaba las botas de cuero burdeos. - ¿Y tú, cómo ha sido tu día? ¿Has estudiado? - Consultó, mirándole cuando dijo la última pregunta. Su hijo es listo, pero un poco vago.
-
Sí, he estado estudiando durante la mañana. Luego me hice unos macarrones y después he estado con la Xbox y el ordenador. - Medio mintió. Si había estudiado y había comido macarrones.
Ya habiéndose puesto las zapatillas de casa, lo abrazó afectuosamente. -Eso es lo importante, que vas a terminar la carrera en nada y ya hay que ir pensando en el master de abogacía. - Le recordó con cierta alegría. Lo conocía bien y sabía que no había mentido en eso.
Los dos se fueron al salón, sentándose la madre, la cual soltó un suspiro. - De verdad, Fructuoso, hazte un buen abogado y montamos un bufete que represente a toda la chusma de la ciudad. - Dijo sincera por estar cansada de su trabajo.
Sonrió de lado. Su madre fue madre muy joven, por lo que llevaba media vida matándose a trabajar. - Y si no echamos la lotería. - Bromeó con una risa tímida.
También se rio. - Pero para eso hay que echarla. - Respondió igual.
Asintió con una media sonrisa, aunque por dentro se le acababa de ocurrir una idea de millones, y nunca mejor dicho. Estuvo un rato con ella, charlando de cosas banales, antes de volver a su cuarto y escribir en el libro:
El próximo sorteo del Euro millón, el que tiene un bote de 337 millones de euros, se celebrará este siguiente lunes, tendrá como ganador el número que yo posea. Siéndome depositado el premio en mi cuenta bancaria el día siguiente a las 7 de la mañana, libre de impuestos y de cualquier control gubernamental.
Soy muy flexible, tanto que puedo alcanzar a hacerme autofelaciones.
Lo último lo añadió porque se había acordado de que era otra de sus fantasías.
Al poco tiempo se fue a dormir, utilizando la aplicación para devolver su pene a su estado original y así poder poner en práctica su nueva flexibilidad. Le gustó la sensación, y más el sentir como se corría en su propia boca.
El domingo pasó rápido, siendo lo más reseñable que limpió su habitación. No tenía ganas de hacer nada, y no porque la gran sesión de goon de ayer le hubiese dejado satisfecho, sino porque estaba esperando con ansias el lunes por primera vez en su vida. Aun sabiendo que iba a ganar y que se iba a convertir en millonario de la noche a la mañana, estaba ansioso como nunca lo había estado. Ni los exámenes o como el futuro se estaba deteriorando cada vez más provocaba que su corazón latiese tan pesadamente y no sintiese fuerzas en las piernas.
Por suerte, el lunes llegó, levitándose Fiti con una energía que parecía que se había tomado 3 cafés seguidos. Justo antes de llegar a la facultad de Derecho, se paró en uno de los establecimientos de lotería que había y compró un boleto del Euro millón. Como daba igual el número, seleccionó el: 09244, de la serie 69. Lo pagó con gusto y se dirigió a las clases.
Esta se desarrolló con normalidad, el profesor explicaba Derecho Internacional Económico muy rápidamente y con el peculiar acento granadino de pueblo y los alumnos, menos algunos verdaderamente aplicados, hacían de todo menos atender y tomar apuntes. Él estaba en mitad de estar concentrado en la asignatura y combatir los nervios por la anticipación.
Cuando la clase terminó, esta se apresuró a salir de ella para ir a los pasillos; antes de irse él, se despidió del profesor. Ya en el pasillo, se fue a una máquina expendedora y se compró una bolsa de galletas recubiertas con chocolate blanco. Normalmente se aguantaría la tentación, pero entre que no podía ganar peso y que vivía con dinero teóricamente infinito, no había necesidad de limitarse.
Se fue con su grupo de amigos de la facultad, que estaban comentando que la asignatura era difícil. - Y es que como habla tan claro, pues claro, pues se le entiende a las mil maravillas. - Dijo gracioso y resoplando, a la par que abría la bolsa de galletas.
- Suerte que es el último año, que si no ya me estaría tirando de un puente. - Dijo Roberto, una mezcla de friki e inconformista y con el que tenía más relación, en el mismo tono.
Todos se rieron bajo, concordando con él. - Bueno, podría ser peor, podría ser Civil II. - Rebatió Alonso con su tono grave y cansado derivado de su 2 metros de altura.
Volvieron a reír. Tuvieron un profesor alemán muy poco competente y que no sabía hablar español muy bien. - Oye Fiti ¿Has hecho algo este fin de semana? Te noto diferente. - Le preguntó Almisha, la única chica e hija de padres argelinos.
Sonrió de lado. - Lo mismo de siempre, tampoco es que haya hecho nada en especial. - Respondió manteniendo la sonrisa. No sabía decir si es que le gustaba o era muy observadora.
Entrecerró los ojos, como si estuviese analizando sus pensamientos. - No sé, te noto diferente, como más confiado. - Dijo con la típica seguridad de saber algo, pero no tener pruebas.
Pensó en una mentira rápidamente. - Es que he comprado lotería. - Contestó, llevándose la mano al bolsillo derecho y sacando el boleto para que lo viesen. - Y, no sé, siento que me puede tocar algo. - Medio mintió. Técnicamente, tocar le iba a tocar.
Volvió a guardárselo. - Pues si te toca, sí, quiero casarme contigo. - Bromeó, riéndose y tocándole el brazo diestro.
Todos se rieron fuerte. - Vale, si me toca te hago mi Carmela Soprano, con su Rolex y todo. - Continuó él la broma.
Siguieron hablando de temas triviales hasta que llegó la profesora de la siguiente clase. Después de clases, se fue a comer a los comedores de la universidad y después a estudiar. Mientras estaba leyendo como son las obligaciones privadas en el ámbito internacional, a él se le ocurrió que podía escribir en el libro que tuviese memoria fotográfica; no sabía si era porque le gustaba mucho el derecho o por un principio que tenía, pero hacer que supiese automáticamente todo sobre el derecho o que pasase la asignatura con simplemente escribirlo no le parecía bien. Pero, como estaba en la biblioteca y no en su cuarto, tenía que esperar.
Continuó estudiando, tanto que incluso tardó en revisar el sorteo de lotería. Es que las contrataciones, como todo lo relacionado con el Derecho de Trabajo, le encantaba. Entró en la página web, viendo como mostraba que era ganador del premio. Una sensación de felicidad y exaltación le invadió, no era equiparable a la que hubiese tenido si lo hubiese ganado de puro azar, pero era más que suficiente.
Se fue de la biblioteca hacia su casa, pensando en las infinitas opciones que tenía para administrar su nuevo capital, entre el lujo extremo y dar más rienda suelta, si es que cabe, a sus depravaciones. Una cosa tenía clara, se iba a reservar 200 millones para inversiones y generar ingresos pasivos. No quería tener que estar escribiendo cada poco tiempo el dinero que necesitaba para mantener su estilo de vida.
Cuando llegó a su casa, entró con una cara de funeral. No solo era divertido, sino que así podía fingir mejor la falta de emoción extrema que siente alguien que se había convertido en multimillonario. Se quitó los zapatos en la entrada y fue al salón, en donde su madre estaba viendo una serie.
Se puso al frente de ella, pausando su madre la serie. - Mamá, tengo una noticia que darte. - Habló con el tono más serio que pudo.
Abrió los ojos preocupada. - ¿Qué ha pasado? - Preguntó, sintiendo como le subía la ansiedad.
- Que mañana tendrás 20 millones de euros en tu cuenta. - Continuó con el acto, aunque le estaba costando contener la risa nerviosa. Ellos decían que, si alguno de los dos le tocaba la lotería, iban a dar parte del premio al otro; y él iba a mantener esa promesa.
Le volvió a mirar, aunque esta vez incrédula. Se limitó a sacar el boleto de lotería para que ella lo viera y comprobara que había ganado. Su expresión al verlo fue indescriptible y desencajada, porque ella sí que no se esperaba que ganase la lotería.
Celebraron la noticia como nunca habían celebrado una, incluso abrieron el champan que tenían reservado para la cena de navidad.
- Oye mamá, una cosa, necesito que me dejes el BMW mañana. - Le comentó cuando ella estaba más tranquila. Acababa de terminar de hablar con su abuela. Su madre tenía un Serie 3.
Levantó levemente una ceja. - ¿Qué vas a hacer? - Consultó. Su hijo nunca le pedía el coche, simplemente lo dejaba caer cada cierto tiempo si había quedado con sus amigos.
- Unas cosas, que tengo que reclamar el premio y luego quiero disfrutar un poco la vida de millonario. - Dijo, sabiendo perfectamente a donde iría.
¿Adonde va a ir Fiti?
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El poder de Dios
El descubrimiento
Fiti es el típico joven adulto de España. Estudiando el último año de universidad, con un trabajo de medio tiempo y una sensación de que el mundo se va a la mierda y todo el mundo culpa a su generación. Un día, encuentra un libro en la basura y, al abrirlo, descubre que este hace realidad todo lo que escriba en este. Cambiando para siempre su historia y convertirla en una de poder y sus deseos sexuales más profundos
Updated on Dec 7, 2025
by Guillermo_Jaen
Created on Nov 24, 2025
by Guillermo_Jaen
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