Seguir

Primera orden

Chapter 3 by Danz117

Capítulo Tres: La Sugerencia Nocturna

La casa se sumió en un silencio denso cerca de las dos de la madrugada. Danz llevaba más de una hora con el oído pegado al colchón, escuchando los crujidos de la madera, el viento contra las ventanas, el goteo lejano del baño. Se levantó descalzo y abrió la puerta de su cuarto sin hacer ruido. El diario quedó escondido bajo la ropa, con las páginas aún palpitando en su memoria. No importaba la advertencia de la cena, ni las risas falsas de Clara y Rocío. Había una idea que no lo soltaba: si la palabra activaba a la abuela, quizás también podía moldearla.

Caminó por el pasillo con pasos cortos, sintiendo cada tabla del suelo como una trampa. La puerta de las tías estaba cerrada, pero por debajo escapaba una línea de luz cálida. No se oía nada. Ni televisión. Ni murmullos. Solo el latido de Danz en sus propias sienes.

La puerta del cuarto de la abuela no tenía llave. La empujó con dos dedos y se abrió con un suspiro. El olor a jazmín lo recibió como una mano en el pecho. Lucy dormía de lado, con una pierna fuera de las sábanas y la bata blanca floja, arrugada sobre los muslos. La luna entraba por la cortina entreabierta y le dibujaba una franja blanca en el cuello. Su respiración era lenta, profunda, íntegra.

Danz se arrodillo junto a la cama. Le temblaban ambas manos. No estaba seguro de si lo movía la curiosidad o algo peor. Pero alargó el brazo y apartó un mechón de la mejilla de su abuela. Su piel estaba tibia, sorprendentemente suave. Entonces se inclinó hasta rozarle la oreja con los labios y susurró:

—Bomba Rosa.

Lucy se tensó. Ah, no. Fue más sutil: una ola que le recorrió el cuerpo y se le concentró en la mandíbula. Su respiración cambió, se hizo más honda, más obediente. No abri los ojos. Sus labios se movieron, sin fuerza:

—Esperando órdenes.

Danz sintió la electricidad de lo prohibido. La palabra seguía viva, incluso en sueños. Se pasó la lengua por los labios y dejó que el morbo le dictara. Le susurró despacio, muy cerca de la piel:

—Mañana te levantarás temprano. Irás a la cocina sin ponerte nada. Y harás el desayuno desnuda. Te parecerá normal. Completamente natural. Aunque Clara y Rocío te pregunten, sonreirás y seguirás cocinando. ¿Entendido?

—Sí —murmuró ella, sin abrir los ojos.

—Ahora duerme.

Lucy exhaló y se giró boca arriba. Una de las solapas de la bata se abrió con el movimiento. Danz pensó marcharse. De verdad quería levantarse. Pero sus dedos ya estaban en el nudo de la bata, deshaciéndolo con una lentitud que dolía. El estómago le hizo un nudo doble: miedo y excitación. Apartó la tela y la descubrió desnuda debajo.

Sus senos eran firmes, redondos, con venas azuladas apenas visibles. La cicatriz diminuta brillaba como una coma de nácar. Danz se mordió el labio con tanta fuerza que sintió sabor a hierro. No pudo evitarlo: le pasó la yema del dedo sobre el pezón. Se endureció al instante. Lucy no se movió, pero un gemido breve se le escapó de la garganta.

Eso lo envalentonó. Le tomó el seno con toda la palma, sintiendo el peso delicioso, la textura sedada. Luego el otro. Después descendió por el vientre, por la suave pendiente de las caderas. La piel se erizaba a su paso. Al llegar al pubis, ya estaba empapada. El dedo corazón se deslizó entre sus pliegues con facilidad. Un calor animal se le subió a la garganta.

— ¿Quieres despertar? —le susurró Danz, una pregunta que era para él mismo.

—Solo si me lo ordenas —contestó ella, con la voz rota, lejana.

—No. Quédate dormida.

No sabía si estaba traicionando la confianza de su familia o cumpliendo un ritual heredado. Pero el deseo era más grande. Se puso de pie, se bajó el pantalón del pijama y liberó su erección, dolorida por la tensión de todo el día. La punta ya brillaba. Subió a la cama con cuidado, se acomodó entre los muslos de su abuela y separó las piernas con las rodillas. El cuerpo de Lucy cedió. Humedo. Abierto. Inmóvil.

La penetró con un embate lento, partido en dos. El calor lo tragó entero. Lucy gimió dormida, un quejido largo y animal que se le curvó al final. Danz se quedó un segundo así, con los ojos cerrados, hundido. Luego empezó a moverse.

Primero despacio, círculos, tirones cortos. Después más rápido, golpeando el fondo con cada embestida. La cama crujía. La bata se arrugaba bajo los muslos de Lucy. Sus senos rebotaban con ritmo, hipnóticos. Danz le apretaba las caderas, le clavaba los dedos. A veces se inclinaba y le lamía los pezones, le chupaba el cuello.

—Dios —jadeó contra su boca sin besarla—. abuela...

Ella no abría los ojos, pero su cuerpo respondía. Le alzaba la cadera en cada golpe, lo recibía con una humedad cada vez más ruidosa. Sus labios temblaban. Una mano se le arrastró hasta la nuca de Danz y lo arañó sin fuerza, dormida, poseída.

Él llegó al borde en oleadas. Le faltaba el aire. La cama golpeaba la pared con un ritmo delator. Se tapó la boca con el hombro y gimió atragantado. Entonces, apretando los dientes, se retiró y eyaculó sobre su vientre, hilillos calientes que cayeron entre el ombligo y el vello rubio. La imagen lo sacudió: Lucy desnuda, marcada, con las piernas abiertas y la cara de una muñeca en trance.

Se quedó un minuto inerte, viendo el techo, sintiéndose un extraño en su propia piel. Luego se limpió con una punta de la sábana, bajó de la cama y acomodó a su abuela, cerrando la bata con el nudo flojo. Le apartó el pelo de la frente. Sintió un golpe de ternura retorcida en el pecho.

—Duérme. Mañana te va a parecer normal —repitió en un susurro, y salió del cuarto sin mirar atrás.

El pasillo seguía en penumbra. La línea de luz bajo la puerta de las tías se había apagado. Danz llegó a su cuarto y se derrumbó en la cama, temblando como si hubiera corrido diez kilómetros.

No soñó. Se quedó en blanco hasta las siete de la mañana, cuando el golpeteo de ollas lo despertó de golpe. Y con él, las voces de Clara y Rocío desde la cocina, una cortante, otra incrédula:

— ¿Lucy? ¿Qué diablos haces? ¡Estás desnuda!

Danz abrió los ojos y sonriendo.

Start your own immersive adult AI roleplay story
Ad

What's next?

Back Start Over View Story Map

0 comments