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Chapter 16
by
bla12
¿Qué pasa cuando termina de limpiar?
La invitan a una fiesta de disfraces
Las horas se arrastraron en una monotonía de agua sucia, lejía y frío. Magi perdió la noción del tiempo, sumergida en el ritmo automático de fregar, enjuagar y volver a fregar. Sus manos, dentro de los grotescos guantes de goma, estaban entumecidas. Las rodillas le dolían por la presión contra el duro cemento, y la fina tela del tanga, empapada de la humedad del suelo y su propio sudor, se le había convertido en una segunda piel fría y repugnante.
Cuando por fin el suelo de los baños ****ía con un brillo húmedo y artificial, la puerta se abrió de nuevo. No era Costa, sino una cadete a la que Magi reconocía vagamente de vista: Valeria, una joven de pelo corto y sonrisa fácil que siempre parecía estar susurrando con alguien en los pasillos.
Valeria se detuvo en seco, sus ojos se abrieron como platos al tomar la escena: Magi, arrodillada, con los guantes de goma manchados, el cuerpo cubierto de salpicaduras de agua sucia, y vestida solo con los jirones irreconocibles del uniforme rosa y el tanga de encaje oscuro, ahora opaco y desteñido por los químicos.
—Dios mío, Rojas... —exhaló Valeria, con genuino asombro—. ¿Estás... bien?
Magi no pudo responder. Solo bajó la mirada, avergonzada. ¿Cómo podía estar bien?
Valeria miró hacia el pasillo y luego cerró la puerta.
—Oye, esto es... esto es demasiado. incluso para Costa —dijo, bajando la voz—. El fin de semana empieza en una hora. ¿Tienes planes?
Magi negó con la cabeza, casi imperceptiblemente. Sus planes consistían en arrastrarse hasta su departamento y llorar hasta quedarse dormida.
—Mira, hay una fiesta de disfraces en un loft cerca del centro. Es de un amigo de mi hermano. Nada que ver con esto —dijo, señalando el baño con un gesto de disgusto—. Deberías venir. Te hará bien. Olvidar... todo esto.
La propuesta sonó tan absurda y ajena a su realidad que Magi casi soltó una risa amarga. ¿Una fiesta? ¿Después de esto?
—No... no tengo disfraz —murmuró, esgrimiendo la excusa más simple.
—¡Justo! —exclamó Valeria, como si esa fuera la mejor parte—. ¡Vamos a ir a buscar uno juntas! Tengo el coche aquí. Te cambio turno, te duchas en los vestuarios de chicasy nos vamos. ¿Qué dices?
Había una chispa de genuina solidaridad en los ojos de Valeria, una oferta de normalidad que era un salvavidas en el mar de humillación en el que Magi se estaba ahogando. La necesidad de escapar, aunque fuera por una noche, fue más fuerte que el orgullo.
—Vale —susurró, sorprendiéndose a sí misma.
La ducha en los vestuarios fue la más rápida y furtiva de su vida. Se frotó la piel hasta enrojecerla, intentando borrar la sensación de la lejía y la mirada de aquellos cadetes. Se puso su ropa de civil (sudadera holgada, jean gastado) y por un instante, se sintió casi humana de nuevo.
Valeria la esperaba impaciente. El viaje en coche fue una liberación. Salir de los confines de la academia, ver la ciudad pasar, fue como respirar por primera vez después de estar sumergida.
Fueron a una tienda de disfraces abarrotada y colorida. El ambiente era caótico y alegre, tan opuesto a la severidad de la academia que a Magi le costaba adaptarse. Valeria recorría los pasillos con energía, sacando trajes extravagantes.
—¡Mira este de zombi! ¡O este de vaquera! ¡Este de superheroína podría quedarte genial!
Magi sonreía débilmente, dejándose llevar por el entusiasmo de la otra chica. Por un momento, lo olvidaba. Hasta que Valeria se detuvo frente a una sección y lanzó un "¡Ajá!" triunfal.
De la percha sacó un disfraz. Era un uniforme de policía. Pero no cualquier uniforme. Era la versión caricaturesca y sexualizada de "policía sexy": una minifalda de vinilo azul que apenas cubriría el trasero, un top con una estrella dorada falsa, una corbata diminuta y una gorra ridícula. Todo de materiales baratos y brillantes.
—¡Este es perfecto! —anunció Valeria, con los ojos brillantes—. ¡Irónico, divertido! ¡Tienes que probártelo!
Magi palideció. Su sonrisa se desvaneció.
—No. Ese no. Por favor, Valeria. Cualquier otro.
—¡Vamos! —insistió la otra cadete, acercándole el disfraz—. Es un disfraz, Magi. Es para reírse. ¿No se supone que la terapia es enfrentar tus miedos o algo así? ¡Esto será catártico! Conviértelo en una broma antes de que la broma seas tú.
La frase golpeó a Magi con más fuerza de la que Valeria probablemente pretendía. "Conviértelo en una broma antes de que la broma seas tú". ¿Era esa una salida? ¿Apropiarse de la burla? ¿Convertir el símbolo de su humillación en algo bajo su control, aunque fuera por una noche?
Miró el disfraz de plástico. Era todo lo que odiaba: vulgar, sexualizante, una parodia de la autoridad. Pero no era real. No era la tela áspera de Costa, ni el encaje que le ****ía la piel. Era una fantasía tonta. Una máscara.
Con un suspiro que venía de lo más profundo de su ser, Magi tomó el disfraz de la percha.
—Solo por esta noche —dijo, con una voz más firme de la que esperaba.
—¡Esa es mi chica! —gritó Valeria, victoriosa.
Al salir del probador, Magi se vio en el espejo. La figura que reflejaba era absurda. La minifalda de vinilo crujía con cada movimiento, el top le dejaba el vientre al descubierto. Se sintió ridícula. Pero también, por primera vez en semanas, dueña de su propio ridículo. Esta no era la humillación impuesta por Costa. Esta era una elección. Tonta, tal vez, pero suya.
Valeria le lanzó un silbido de aprobación divertido.
—¡Luces... memorable! ¡Vamos, oficial, la noche nos espera!
Magi se ajustó la gorra ridícula en la cabeza y, por primera vez en lo que parecía una eternidad, una sonrisa auténtica, aunque temblorosa, asomó a sus labios. Iba a una fiesta. Vestida de policía sexy. Era surrealista. Pero era una noche que no le pertenecía a la Suboficial Costa. Era solo suya.
¿Qué pasa en la fiesta?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
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Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
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