¿Qué sucederá?

El Despertar de las Zorras

Chapter 27 by Locoloco Locoloco

La luz del amanecer se filtraba a través de las cortinas de la posada, pintando la habitación de tonos dorados y rosados. El aroma a incienso barato flotaba en el aire, mezclándose con el olor a sexo de la noche anterior. Las sábanas estaban revueltas, los cuerpos desnudos entrelazados en un sueño profundo.

Pero la paz no duraría mucho.

—¡Yo quiero pescado!

—¡No, el pescado aquí es malo! ¡Mejor arroz con huevo!

—¡Pero yo quiero pescado, Karin!

—¡Pues ve a comprarlo tú misma, Fū!

Naruto abrió un ojo, su cerebro aún nublado por el sueño. A su lado, Karin y Fū estaban sentadas en la cama, completamente desnudas, sus pechos al aire mientras discutían acaloradamente sobre el desayuno.

—Buenos días a ti también —murmuró Naruto, frotándose los ojos.

—¡Naruto-sama! —exclamaron ambas al unísono, girándose hacia él.

—Fū quiere que desayunemos pescado —dijo Karin, cruzando los brazos— pero yo sé que aquí el pescado no es fresco. Es mejor pedir arroz con huevo.

—¡Pero el pescado es más nutritivo! —protestó Fū— ¡Necesitamos proteínas después del viaje!

—Podemos pedir ambas cosas —intervino Naruto, sentándose— No hay necesidad de pelear.

Ambas lo miraron, y luego se miraron entre sí.

—Tiene razón —dijo Karin, suspirando— Podemos pedir ambas cosas.

—Sí —asintió Fū— Lo siento, Karin.

—Está bien —respondió Karin, una pequeña sonrisa en sus labios.

Naruto sonrió, satisfecho de haber resuelto la disputa. Pero entonces notó algo.

—¿Dónde está Jiraiya? —preguntó, mirando alrededor de la habitación.

—No ha vuelto desde anoche —respondió Karin, encogiéndose de hombros— Probablemente encontró algún burdel y decidió quedarse.

—O termino en el bosque perseguido por una turba de mujeres furiosas—añadió Fū, riendo.

—Eso suena como Jiraiya —dijo Naruto, negando con la cabeza— Bueno, supongo que tenemos tiempo para nosotros solos.

Una sonrisa lasciva se extendió por su rostro.

Karin y Fū intercambiaron miradas, y luego sonrieron.

—¿Tienes algo en mente, Naruto-sama? —preguntó Karin, inclinándose hacia él, sus pechos rozando su brazo.

—Tal vez —respondió él, su mano deslizándose por su espalda— Pero necesito que ambas me muestren lo sumisas que pueden ser.

Fū se acercó por el otro lado, su cuerpo presionándose contra el de Naruto.

—Estamos listas para servirte, Naruto-sama —susurró, su aliento cálido contra su oído.

Naruto se recostó contra las almohadas, sus brazos abiertos, invitando a ambas mujeres a acercarse. Karin y Fū no dudaron.

Karin se colocó a su derecha, sus labios encontrando su cuello, besando y mordisqueando la piel sensible. Fū se colocó a su izquierda, sus manos recorriendo su pecho, sus dedos jugando con sus pezones.

—Mmm —gimió Naruto, cerrando los ojos— Así me gusta.

—¿Qué quieres primero, Naruto-sama? —preguntó Karin, su voz ronca— ¿Mi boca o mi cuerpo?

—Ambas —respondió él— Pero primero, quiero ver cómo se besan.

Karin y Fū se miraron, una chispa de competencia en sus ojos. Pero luego, Karin se inclinó y besó a Fū.

Fue un beso suave al principio, tímido. Pero pronto se volvió más profundo, más apasionado. Sus lenguas se enredaron, sus manos encontrándose, sus cuerpos presionándose una contra la otra.

Naruto observó, su miembro erecto y palpitante. Ver a dos de sus mujeres besándose era uno de sus mayores placeres.

—Más —ordenó— Quiero ver más.

Karin empujó a Fū contra la cama, colocándose sobre ella. Sus pechos se presionaron, sus pezones rozándose. Karin bajó la cabeza y tomó un pezón de Fū en su boca, chupando y mordisqueando.

—¡Ah! —gimió Fū, arqueándose— Karin...

—¿Te gusta? —preguntó Karin, levantando la cabeza.

—Sí... sí...

—Entonces, muéstrale a Naruto-sama lo mucho que te gusta.

Fū se incorporó y empujó a Karin hacia atrás, colocándose sobre ella. Sus manos encontraron sus pechos, masajeándolos, pellizcando sus pezones. Luego, bajó la cabeza y tomó un pezón en su boca, imitando lo que Karin había hecho.

—Ahora las dos —dijo Naruto, su voz ronca— Quiero que me chupen la polla. Juntas.

Karin y Fū se separaron y se arrodillaron frente a él, una a cada lado. Karin tomó la base de su miembro, mientras Fū lamía la punta, sus lenguas encontrándose en un baile húmedo y caliente.

—Así es —gimió Naruto, su cabeza cayendo hacia atrás— Sigan así.

Karin abrió la boca y tomó la mitad de su polla, mientras Fū lamía y chupaba los testículos. Naruto gimió, sus manos enredándose en sus cabellos, guiando sus movimientos.

—Más rápido —ordenó— Más profundo.

Karin obedeció, tomando más de su miembro en su boca, hasta que sintió que tocaba el fondo de su garganta. Fū, mientras tanto, se centró en la base, lamiendo y besando, sus manos masajeando sus muslos.

Naruto sintió que el placer crecía, pero no quería terminar tan pronto.

—Suficiente —dijo, tirando de sus cabellos para separarlas— Ahora quiero follarlas a ambas.

Naruto se levantó y colocó a Karin de espaldas sobre la cama, sus piernas abiertas, su coño húmedo y brillante. Fū se colocó detrás de él, sus manos recorriendo su espalda, sus labios besando su cuello.

—Mira, Fū —dijo Naruto, alineando su miembro con la entrada de Karin— Así es como se folla a una zorra.

Empujó, penetrando a Karin de una sola vez. Ella gimió, su cuerpo arqueándose, sus uñas clavándose en las sábanas.

—¡Naruto-sama! —gritó.

—Cállate —ordenó él, comenzando a moverse— O haré que te calles a la fuerza.

Karin mordió su labio, tratando de contener sus gemidos. Pero cada embestida era más fuerte, más profunda, y pronto no pudo evitar gritar.

—¡Sí! ¡Sí! ¡Más fuerte!

Naruto sonrió, aumentando el ritmo. Sus caderas chocaban contra las de Karin, el sonido húmedo del sexo llenando la habitación.

Fū observaba, su mano deslizándose entre sus piernas, masturbándose mientras veía a Naruto follar a Karin.

—¿Te gusta ver, Fū? —preguntó Naruto, sin dejar de moverse.

—Sí —respondió ella, jadeando— Me encanta.

—Entonces, prepárate. Porque tú eres la siguiente.

Naruto sintió que Karin se tensaba, su cuerpo acercándose al clímax.

—Córrete —ordenó— Córrete para mí.

Karin obedeció, su orgasmo sacudiendo su cuerpo mientras gemía el nombre de Naruto. Él continuó moviéndose, llevándola a través de su clímax, hasta que finalmente se retiró.

—Ahora tú, Fū —dijo, girándose hacia ella.

Él colocó a Fū sobre la cama, esta vez boca abajo, sus caderas levantadas, su coño expuesto. Karin, aún temblorosa por su orgasmo, se colocó frente a Fū, sus labios encontrando los suyos.

—Te toca —susurró Karin— Disfrútalo.

Naruto se alineó con la entrada de Fū y empujó. Ella gimió, su cuerpo tensándose por la sensación de ser llenada.

—Aun duele un poco —dijo, su voz entrecortada.

—Pasará —respondió Naruto, comenzando a moverse lentamente— Solo relájate.

Fū respiró hondo, intentando relajar sus músculos. Poco a poco, el dolor se desvaneció, reemplazado por un placer creciente.

—Más rápido —pidió— Por favor, más rápido.

Naruto aumentó el ritmo, sus embestidas más profundas, más fuertes. Karin, mientras tanto, besaba y lamía los pechos de Fū, sus manos jugando con sus pezones.

—Voy a... voy a... —gimió Fū, su cuerpo tensándose.

—Córrete —ordenó Naruto— Córrete para mí.

Fū obedeció, su orgasmo sacudiendo su cuerpo mientras gemía el nombre de Naruto. Él continuó moviéndose, llevándola a través de su clímax, hasta que finalmente se derramó dentro de ella.

Ambos yacieron jadeando, sus cuerpos sudorosos y satisfechos.

Pero Naruto no había terminado.

—Levántense —ordenó—. Quiero follarlas a ambas al mismo tiempo.

Karin y Fū se levantaron, confundidas.

—¿Cómo? —preguntó Karin.

Naruto sonrió, y de repente, un clon de sombra apareció a su lado.

—Así —dijo.

el clon se acercó a ellas, uno, el clon, tomando a Karin, el otro, el original, a Fū. Las colocaron de espaldas contra la pared, sus piernas envueltas alrededor de sus cinturas.

—Ahora —dijo Naruto, mientras él y su clon se alineaban— Todos al mismo tiempo.

Empujaron al unísono, penetrando a ambas mujeres simultáneamente. Karin y Fū gimieron, sus cuerpos sincronizados, sus gemidos formando una melodía de placer.

—¡Naruto-sama! —gritaron al unísono.

—Sigan así —dijo Naruto, moviéndose— Muéstrenme lo mucho que me quieren.

El clon imito sus movimientos, follando a Karin y con el mismo ritmo, la misma intensidad que el original a Fū. Pronto, las parejas se movían al unísono, un ballet de carne y sudor.

—Voy a correrme —gimió Karin.

—Yo también —añadió Fū.

—Háganlo —ordenó Naruto— Córranse para mí.

Ambas mujeres alcanzaron el clímax al mismo tiempo, sus cuerpos sacudiéndose en espasmos de placer. Naruto y su clon las siguieron, derramándose dentro de ellas.

Cayeron sobre la cama, un montón de cuerpos sudorosos y satisfechos.

En el árbol fuera de la ventana, Jiraiya escribía frenéticamente en su libreta.

—"El joven héroe y sus dos doncellas, entrelazadas en una danza de pasión..." —murmuró, sus ojos brillando—. "Sus cuerpos brillan bajo la luz del amanecer, sus gemidos una sinfonía de placer..."

Jiraiya había llegado justo cuando la discusión sobre el desayuno comenzaba. Había trepado al árbol para espiar, esperando encontrar algo interesante. Pero nunca esperó encontrar esto.

—Tres rondas —susurró, negando con la cabeza— Ese chico es mejor de lo que pensaba.

Continuó escribiendo, capturando cada detalle, cada gemido, cada movimiento. Sabía que este material sería perfecto para su próximo libro.

—"Y así, el joven héroe demostró su poder, reclamando a sus doncellas como suyas, marcándolas con su semilla y su amor..."

Jiraiya sonrió, cerrando su libreta.

—Naruto, Naruto, Naruto —murmuró— No sabía que tenías este lado. Pero me alegra haberlo descubierto.

Saltó del árbol, aterrizando silenciosamente en el suelo. Luego, se dirigió a la posada, listo para enfrentar a su alumno con una sonrisa pícara.

—Buenos días, Naruto —dijo, abriendo la puerta de la habitación— ¿Dormiste bien?

Naruto, Karin y Fū se sobresaltaron, sus cuerpos desnudos enredados en las sábanas.

—¡Jiraiya! —exclamó Naruto— ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

—Suficiente —respondió Jiraiya, su sonrisa ampliándose— Suficiente.

Naruto sintió que su rostro se enrojecía, pero Karin y Fū simplemente rieron, sin vergüenza alguna.

—Bueno —dijo Jiraiya, sentándose en una silla— Parece que tienes mucho que explicar, Naruto. Pero primero, ¿alguien quiere desayunar?

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¿Qué hará Jiraya?

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