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Chapter 68
by
bla12
¿Cómo va el día en la nueva experiencia?
Conociendo al artista
La madrugada del primer día encontró a Magi frente a las puertas del acuario, con el estómago revuelto y un vacío existencial. A las 5:00 AM en punto, un guardia de seguridad silencioso la condujo no a los vestuarios, sino a una sala blanca, iluminada con luces frías, que parecía un quirófano. En el centro, había una plataforma de acrílico y un caballete con una paleta de colores vibrantes y pinceles de todos los tamaños.
May ya estaba allí, junto a un hombre delgado y de mirada intensa, vestido con una bata manchada de pintura.
—Magi, nuestro lienzo. Julián, nuestro artista —lo presentó May—. El tema de hoy es "Floración Abisal". Julián te explicará el proceso.
Julián la miró no como a una persona, sino como a una superficie. —Desnuda. Por completo. La pintura es orgánica, se biodegrada en el agua. Pero debe aplicarse sobre piel limpia —dijo, con voz neutra.
Bajo aquella claridad glacial, Magi se desvistió. Cada prenda que caía al suelo era un pedazo de su intimidad que abandonaba. El aire frío de la climatización le erizó la piel, pero era nada comparado con el frío que sentía crecer en su interior. Se sentía como un animal de laboratorio, expuesto y **** bajo esas luces que parecían diseccionarla.
Julián comenzó su trabajo con manos frías y eficientes, de una precisión mecánica. La primera capa fue un gel traslúcido y gélido que le hizo contener la respiración. —La textura, la topografía de la piel es parte fundamental del arte —murmuró, mientras sus manos se demoraban en las curvas de sus caderas y en la concavidad de su espalda baja. Magi sintió cómo cada uno de esos toques prolongados grababa en su memoria la sensación de ser un objeto, una cosa.
Luego llegaron los pinceles. Julián pintaba en un silencio casi religioso, completamente absorto. Trazó primero algas oscuras y sinuosas que subían por sus tobillos, trepaban por sus pantorrillas y se enroscaban alrededor de sus muslos. Magi sentía cada pincelada como un pequeño latigazo de vergüenza. Cuando comenzó a pintar las "flores abisales" alrededor de sus senos, sus dedos y el mango del pincel "accidentalmente" rozaron sus pezones. —Perdón, el pincel resbaló —decía, sin un ápice de sinceridad. Magi apretaba los puños, sintiendo cómo la humillación le quemaba las mejillas.
Pero lo peor estaba por venir. Cuando Julián comenzó a pintar lo que sería la cola directamente sobre su piel, sobre sus nalgas, sus ingles, la parte más interna de sus muslos, Magi sintió que algo se quebraba dentro de ella. Cada pincelada en esas zonas era una violación meticulosa, un recordatorio de que ya no le pertenecía ni su propio cuerpo. La pintura, al secarse, se sentía como una segunda piel grotesca que la aprisionaba. Se miraba al espejo y no se reconocía: su cuerpo era ahora un extraño paisaje submarino, cada centímetro cubierto de colores vibrantes que gritaban su exposición.
—Listo —anunció Julián por fin—. El diseño está completo.
Al caminar hacia el tanque, Magi sentía que la pintura se tensaba con cada movimiento, recordándole su desnudez. La llevaron al tanque del vestíbulo, un cilindro alto y transparente. Desde fuera, a través del cristal, se veía la calle despertar, la gente pasando camino al trabajo. Magi sintió un pánico visceral al ver esas miradas potenciales. Iba a estar expuesta completamente, con solo una capa de pintura como pretendida protección.
Al sumergirse, el agua fría le arrancó un jadeo. La pintura no se corrió, pero se activó, brillando con intensidad sobrenatural. Flotando allí, sintió la textura de la pintura como una cárcel líquida. Cada burbuja que escapaba de sus labios parecía llevar consigo un pedazo de su dignidad. A través del cristal, distinguía las figuras de los transeúntes que se detenían a mirar. Algunos se reían, otros grababan con sus teléfonos. Ella era una curiosidad, un pez extraño en una pecera.
La sensación era insoportable. La pintura, que había parecido tan sólida fuera del agua, ahora se sentía delgada, insuficiente, como si en cualquier momento podría disolverse y dejarla completamente al descubierto. Cada mirada del exterior le atravesaba la frágil capa de pigmentos, sintiéndose más desnuda que si no llevara nada. El agua, que debería haberla cubierto, en realidad la exponía más, haciendo brillar cada detalle de su cuerpo pintado.
Magi cerró los ojos, tratando de escapar, pero incluso en la oscuridad solo veía las miradas curiosas, los dedos señalándola, las sonrisas burlonas. Se sentía como un espécimen raro, un animal exótico en exhibición. La pintura ya no era un disfraz sino una lupa que magnificaba su desnudez, su vulnerabilidad, su completa pérdida de identidad. Flotaba en aquel tanque, atrapada en su propio cuerpo convertido en espectáculo, y comprendió que esta capa de colores no era protección sino la más cruel de las exposiciones.
¿Cómo va la actuación?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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