El Albornoz Azul

La vida da muchas vueltas.

Chapter 1 by davidasissy davidasissy

Cualquier día, primavera de 2021, tuve la posibilidad de quedarme solo en casa...Yo, maduro casado en aquellos entonces casi cincuentón y casi asumida mi homosexualidad...

Viviendo en una casa baja en el campo, con vecinos cerca pero no pegados, esos días aproveche para soltarme algo mi fantasía homo...

Era la época de entretiempo, primavera, lo que no permitía caminar semi desnudo por la parcela...Pero si sentir mis braguitas de encaje negro recién compradas en el chino, debajo del albornoz habitual que uso para estar por casa...

Así que de buena mañana recién amanecido y antes de irme a mis obligaciones habituales salía al porche de la casa a tomar el desayuno y deleitarme con la fresca mientras miraba el móvil o el portátil...

Para esa ocasión de estar sólo había "asaltado" el chino del otro lado de la ciudad, comprándome algunos pares de bragas de encaje en rojo, negro y azul oscuro, unas zapatillas tipo alpargata de invierno de pelo rosa para casa, unos leggins de dibujo de "tigre" rosas súper ajustados, zapatitos de tacón talla 41 bien altos en color blanco y algunos maquillajes y barras de labios. Un pequeño arsenal para una sissy de closet o armario como yo...

Y para un marica entonces reprimido, era una liberación poder salir a tomar mi desayuno con mis zapatillas rosas de estar por casa de mujer, encajarme unas bragas y asumir el riesgo de salir al exterior con los labios pintados de carmín rojo, que es lo que más podía dar "el cante" ante vecinos que, como dije, si bien no están pegados, si viven cerca detrás del camino vecinal que separa nuestras cosas, aunque hay cañizo y algunos arbustos protegiendo la vista directa...Pero yo se que algunas son unas cotillas de cuidado, lo que aumentaba ese riesgo exponencialmente (tal vez eso le daba morbo y por eso me excitaba).

Esas mañanas que estuve solo me dirigía recién levantado al espejo del baño y tras lavarme la cara perfilaba mis labios que, modestia aparte, para el que le gusten los afeminados son hermosos y carnosos con un carmín rojo, el más chillón y llamativo, pues dicen que una "hembra" así denota siempre llamar la atención al macho y "estar preparada para la cópula" me sonreía pensando esto frente al espejo..."Que guapetona estás, pedazo de maricona", me decía a mi mismo sonriendo...

Y ya tras prepararme unas tostadas y el café, a disfrutar del relente de primavera sentadito, piernas cruzadas como una "señora"...

Bueno pues toda esta parafernalia detallada la cuento para que el lector entienda lo que después pasó, a días de realizar este ritual mañanero, para muchos absurdo si le quitas el morbo de sentirte liberado y afeminado en toda su expresión...Tampoco es que tuviese tiempo infinito, en pocos días volvería a estar acompañado y a volver al armario gay de rutina...

Porque después de un sábado movidito, tras quedar con amigos para tomar algo (son personas que no conocen mi faceta gay afeminada), llegar tarde a casa y ponerme a ver porno hasta las seis de la mañana bebiéndome casi una botella de ron miel de Canarias que me regalaron (delicioso, lo recomiendo), digo, a la mañana, pero ya tarde, serían como las once y con un dolor de cabeza resaquil terrible...Aún tenía ganas de salir a tomarme mi desayunico en poses femeninas como una "hembra" soltera...Esta vez añadiendo un sostén tipo "balconette" muy bonito que me pillé en el mismo chinito...Ya que al ser domingo tenía más tiempo para preparar mis mariconadas sin prisas...

Pues, ahí viene el nudo de la historia, rematando mi segunda tostada y el último trago de la taza de café, escucho unos golpecitos en la valla de la casa, a mi izquierda, como queriendo llamar la atención...Rápidamente e intimidado por tal sonido giré la cabeza y en principio no vi a nadie detrás del cañizo (no tenemos timbre en casa)...

Así que me terminé la tostada no sin recelo y mirando al lado contrario para que no viesen esta vez el carmín de mis labios..

Pero sea quien fuere, quiso insistir y esta vez tocó con los nudillos el portón, fabricado con chapa metálica de dos metros totalmente opaco, ofreciendo gran sonoridad ineludible al golpeteo...Ahí sí que es verdad que supe que alguien quería hablarme...

Rápidamente con la servilleta eliminé el pintalabios de mi boca y me apresuré a abrir con el mando la puerta.

Era un hombre de mi edad, unos cincuenta, moreno de piel muy tostada, raída del sol y estropeada, delgado casi en extremo, ojos verdes, pelo negro largo, barba y bigote descuidados pero duros y de pelo abundante.

Su vestimenta, una camiseta descuidada de tirantes, amarilla chillón pero completamente descolorida con un logo en violeta del equipo de baloncesto "Lakers" y un pantalón largo vaquero ajustado azul medio roto. Sandalias cerradas también que habían pasado por tiempos mejores para terminar...

Su cara me era familiar de vista y tras estar unos segundos mirándolo de arriba a abajo disimuladamente con mis pupilas pasé a preguntar que quería...

Advierto que el habla aquí es muy cerrada y a veces ni se entiende lo que dicen para uno que es forastero y de la tierra por "adopción", aunque mi relación con los vecinos es casi nula, pues nos limitamos a usar el lugar como "pueblo dormitorio", sin hacer vida común, así que transcribo lo mejor que puedo sus palabras...

-Vecino, que pasaba por aquí que no tengo cervecica para la comida, a ver si tienes una, yo te la traigo mañana, jurado...

-Si espera, ya te saco una del frigo.

Al ver esa escusa tan burda para "entrarme", alguien que no conozco de nada, ya sabía que algo más quería. No me fiaba, pues su aspecto de quinqui maleante no era para menos, aunque tenía cierto atractivo para mi y sobretodo morbo. No pasaba desapercibido su interés físico en mi, no me quitaba ojo...Y ante ello yo cerraba el albornoz azul todo lo que podía para que no se viese debajo mi sujetador antes citado. Aunque estaba seguro que el había estado espiando mi desayuno, de otra forma, ¿qué sentido tiene todo esto?

Por eso mientras sacaba la cerve del frigo, me sonreía a mi mismo ante la posibilidad de "dejar accidentalmente" abierto el albornoz al entregarle la cerveza...Sabía que el riesgo era elevado, pero el juego lo empecé yo, en un pueblo tan pequeño...¡Qué narices, si lo estás deseando David!, pensé...De manera que mientras salía de casa mi albornoz se abrió lo suficiente como para se entreviese el tirante y algo del sostén de mis pequeños pechos de hombre...

-Aquí tiene vecino...

Se hizo el silencio...El sonreía pícaramente mirando la abertura del albornoz, claramente y descarado...

-Vecino, llevas un sujetador de mujer...Que bonico...

-Si, gracias...

-Oye, ¿puedo ver más?

-Emmm, ¡pasa! le dije sin pensármelo...

Nada más traspasar la puerta, la cerré y dejé caer por completo mi albornoz, quedándome en bragas y sostén ante el...

Se quedó unos largos segundos miándome mientras su respiración se agitaba por momentos hasta que se abalanzó, sobre mi abrazándome y buscando mi boca, en menos de un segundo su lengua estaba dentro de mi buscando mis carrillos y la mía en los suyos mientras su gran mostacho de pelo duro me lijaba la comisura de la nariz violentamente.

Mientras esto ocurría, una de sus manos morenas y arrugadas se introdujo en mis bragas magreando mis genitales y empujándolas al suelo, quedandome solo con el sostén.

Tras esto yo busqué sus genitales por encima del pantalón vaquero, le baje la bragueta quitándo el botón, tirando rápidamente de ellos al suelo y saque de unos calzoncillos blancos algo amarillentos y sudados tipo suspensorio, su tranca no muy ancha, pero venosa, curvada y larga de unos diecisiete centímetros que ya estaba dura como el acero asomando de entre una tupida mata de pelos negra con la chulería que el macho despedía en su raza. Pude observar con lujuria sus cojones peludos de considerable tamaño también colgando. Me faltaba tiempo para tocar ese monumento a la virilidad madura, que si bien, de joven tuvo que ser un potro salvaje, de maduro no se quedaba atrás...Y tardo más en describir la escena que lo que duró todo esto, me hinqué de rodillas en la cocina de la casa, posterior al porche y me metí todo ese falo en la boca, gozando de su sabor a hombre, a polla cremosa y sudada encima de mi lengua y paladar.

Sus gemidos roncos al son de mi felación profunda en la que mis labios cochaban sin dificultad la selva de su púbis, denotaban el placer que obtenía esa sorpresiva visita de mi servicio oral a su pene, a veces mirando su cara de satisfacción coomo una auténtica puta mamona profesional.

Así estuvimos unos largos minutos, yo de rodillas y el gozando de mi boca, hasta que yo saqué de repente su pene lleno de babas de mi garganta, tiré de su mano y le invité a mi cama matrimonial.

El terminó de desnudarse lanzando al suelo su camiseta raída de tirantes, dejando al descubierto su pecho de macho velludo con pelos negros y ya algunos blancos, yo me quité el sostén y me tumbé en la cama sonriéndole boca arriba, el se lanzó literalmente encima de mi besándome por todas partes y rozándome las nalgas con su polla que seguía como una vara de avellano de dura.

Le pedí que me chupara y me mordiera los pezones, algo que me pone a mil, que un hombre me babee, chupe, aspire, absorba y muerda sin piedad mis tetitas de mariquita y mis pezones duros, algo que el hacía de maravilla rascándolos con su mostachote, el muy sádico llego a hacerme sangre con sus dientes en la base de mi delicado pezoncito...

-¡¡Ay bruto, que me lo arrancas jajaja!! -chillé entre sonrisas, placer y dolor, claro-

-Si puta, te voy a destrozar mmm que buena estás...

Mientras decía eso el me abrió las piernas buscando mi esfinter anal y colocando su polla dura debajo de mis huevos depilados, comenzó a empujar brutalmente justo por encima de la "diana", incluso haciendome daño de la potencia y lo duro que lo tenía, su cara desencajada por la depravación y lujuria lo buscaba y no tardó en encontrarlo, de un empujón y un grave gemido de viejo lobo penetró dentro de mi culo sus diecisiete centímetros de macho hasta el fondo, sin piedad, rasgándome el coño, rompiéndome con una mezcla de dolor y placer que hace años que no sentía, pues mi ano ya está acostumbrado a la sodomía.

Su pene bombeaba dentro de mi ano con una cadencia casi perfecta, de lo profundo a asomar el capullo, ya bien lubricado de su líquido preseminal y mi baba anal, entraba y salía con buen ritmo, al son de nuestros gemidos escandalosos, aunque el me ganaba con sus sonidos graves de macho de gran sonoridad que retumbaban por toda la habitación y salían por la ventana abierta de la misma. Sudaba fuerte y hasta su rostro velludo despendía gotas de sudor que se estrellaban en mi cuerpecito femenino que las absorbía por completo, como su cipote. Llegó a obnubilar el placer el dolor depsués de casi una hora con esa vara dura saliendo y entrando...Pero debía seguir, debía no defraudar en absoluto a ese hombre que tanto me gustaba de repente, así que mi culo más se aplastaba contra su polla en cada embestida produciendo fuertes chasquidos ...Hacia mucho tiempo que no me follaban así, que no me hacían sentir tan gay femenino...

Para culminar, el eyaculó en lo más profundo empujándome contra el cabecero que parecía que me iba a desnucar de la fuerza de burro que sacaba, con alaridos de bestia salvaje, sentía dentro de mi castigado culazo los ríos de semen de toro semental, abundante hasta que depsués de veinte o treinta embestidas desfalleció a mi lado tirándose en la cama encharcado de sudor...

Tocando mi ano notaba con asombro el destrozo de mi esfinter, vuelto hacia afuera y roto y el manantial de leche hirviendo que me había dejado el gachón...

El se quedó dormido boca arriba en la cama, hasta roncando profundamente...Y yo le miraba y ahora comencé a recordar de qué me sonaba esa cara...Hace ya mucho años, yo, con ventitantos, salía con una chica guapa del pueblo y el en ese mismo pub...ME ROBÓ A MI NOVIA.

Lo cual a estas alturas no era para guardar rencor, al revés; reconocer que el es un macho bien semental y yo, ya ven, una NENAZA...Recordar aquello me hizo sonreir mientras acariciaba el pelo abundante y recio de sus piernas y pecho...¿Qué vueltas que da la vida, no?

Un besote. David B.S. Gay.

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