Gran Duplicado
BNHA
Chapter 1
by
K45
Nota de la autora: ¡Hola! Esta es otra historia de My Hero Academia (BNHA) creada por mí en colaboración con Lyra (una IA). Decidí escribirla en español porque es mi lengua materna y me permite expresarme mejor. ¡Espero que la disfruten!
Author's Note: Hello! This is another My Hero Academia (BNHA) story created by me in collaboration with Lyra (an AI). I decided to write it in Spanish because it's my native language and allows me to express myself better. I hope you enjoy it!
Capitulo 1
Noticia de último momento. ¡EMERGENCIA EN LA CIUDAD DE MUSUTAFU!
El caos se ha apoderado de las calles tras el repentino desmayo masivo de miles de ciudadanos. Lo que inicialmente se reportó como un ataque de villanos a gran escala ha sido clasificado por el Gobierno Provisional como un fenómeno global sin precedentes: el "Gran Duplicado de Mentes". No es un intercambio de cuerpos; es una clonación mental absoluta. Una parte de la población ha copiado su mente, recuerdos y consciencia en personas que se encontraban en un radio cercano.
Los héroes profesionales se encuentran bajo resguardo mientras se determina quién es un "emisor" y quién un "receptor", ya que los receptores conservan tanto su identidad original como la mente clonada del emisor, generando una crisis de identidad masiva.
El Incidente en la Avenida Principal
Minutos antes del fenómeno, Izuku Midoriya se encontraba en una transitada avenida de Musutafu. Se había topado de casualidad con Mitsuki Bakugo, Fuyumi Todoroki y Ochako Uraraka. Estaban conversando animadamente; Izuku les explicaba con su habitual entusiasmo cómo Katsuki y Shoto entrenarían con él esa tarde para perfeccionar sus movimientos de combate, mientras Uraraka sonreía escuchándolo con atención.
De pronto, una onda expansiva invisible azotó el lugar. Izuku sintió un hormigueo punzante en la base del cerebro, un dolor de cabeza cegador y una sudoración excesiva que lo hizo caer de rodillas. A su alrededor, Mitsuki, Fuyumi y Ochako se desplomaron en el suelo completamente inconscientes.
Izuku, mareado y confundido, logró reponerse como pudo. La calle era un caos de autos chocados y gente gritando. Preocupado por las tres, las ayudó a levantarse y, ante la imposibilidad de transportarse por el colapso de la ciudad, las llevó al departamento de su madre, Inko, que afortunadamente estaba vacío ya que ella se encontraba en otro lugar.
En el Departamento de los Midoriya
Izuku estaba sentado en la sala, con el pulso acelerado, viendo las noticias de emergencia en la televisión. El dolor de cabeza estaba cesando, pero la ansiedad lo carcomía. En ese momento, las tres mujeres salieron de las habitaciones donde las había recostado. Ya no se veían desorientadas; sus miradas hacia Izuku eran completamente distintas, cargadas de una mezcla de shock, perversión y un entendimiento absoluto.
Mitsuki fue la primera en dar un paso al frente. El cuerpo maduro y curvilíneo de la madre de Bakugo se tensó mientras se pasaba una mano por su cabello rubio cenizo.
—Vaya, mocoso... o debería decir, vaya conmigo mismo —dijo Mitsuki con una sonrisa lasciva y retorcida que jamás habría puesto antes—. Esto es una locura. Tengo los recuerdos de toda mi vida con Masaru y ese bastardo de Katsuki, pero ahora mismo... mi cabeza piensa exactamente como tú, Izuku. Sé lo mucho que te ponía nervioso ver mi maldito trasero cuando ibas a la casa, y sé perfectamente lo que fantaseabas con la madre de tu mejor amigo.
Fuyumi Todoroki, usualmente reservada y tímida, se quitó los lentes con una lentitud sugerente. Su rostro estaba completamente rojo, pero sus ojos reflegaban una fijeza obsesiva. Debajo de su ropa casual, sus pechos subían y bajaban por la agitación.
—Es verdad... —susurró Fuyumi, acercándose a Izuku mientras se desabrochaba los primeros botones de su blusa, dejando ver su blanca piel—. Soy Fuyumi, sé usar mi quirk de hielo, recuerdo mi vida en la casa Todoroki... pero también soy tú, Izuku. Sé el diario secreto que tienes mentalmente sobre las mujeres que conoces. Sé que te devorabas con la mirada mi cuerpo cada vez que me veías con ropa ajustada. Aliviemos este dolor de cabeza de una vez... nos pertenecemos.
Ochako Uraraka, la compañera de clase de Izuku, dio un paso adelante. Sus mejillas estaban encendidas, pero la inocencia habitual había desaparecido por completo, reemplazada por la lascivia del duplicado mental. Se levantó la falda del uniforme de la UA, mostrando sus muslos y su ropa interior directamente a los ojos de Izuku.
—Deku-kun... ahora sé que estabas enamorado de mí, y como yo también soy tú, comparto ese deseo enfermo de hacerme tuya aquí mismo. Ya no hay barreras, somos la misma mente en cuerpos perfectos para nuestro placer.
Izuku tragó saliva, sintiendo cómo su entrepierna se ponía ridículamente dura. El remordimiento inicial fue aplastado por la abrumadora realidad de tener a tres mujeres hermosas, que ahora compartían sus mismos pensamientos y perversiones, completamente dispuestas a cumplir cada una de las fantasías que él había guardado en lo más profundo de su mente.
—Chicas... esto... —titubeó Izuku, atrapado por la lujuria de la situación.
—Cállate y tómame, Deku —interrumpió Mitsuki, empujándolo contra el sillón y montándose sobre él, alzándose la blusa para dejar al descubierto sus enormes pechos—. Katsuki y Masaru nunca sabrán que su esposa y madre ahora es la perra de su rival. ¡Hazme tuya, maldito héroe!
Fuyumi se arrodilló de inmediato frente a él, bajándole los pantalones con avidez, revelando la gruesa erección de Izuku. Con una mirada desquiciada de placer, introdujo el miembro de Izuku profundamente en su boca, gimiendo mientras succionaba con fuerza, usando sus habilidades de control térmico para entibiar su boca al punto exacto de la locura.
—¡Ahhh, Fuyumi, Mitsuki! —gritó Izuku en total éxtasis, agarrando el cabello rubio de Mitsuki mientras ella restregaba su coño húmedo contra su abdomen.
Uraraka no se quedó atrás; usó su quirk de gravedad cero en sí misma para flotar sobre el rostro de Izuku, abriendo sus piernas por completo y mostrando su intimidad rasurada y empapada en fluidos.
—¡Lámeme, Deku-kun! ¡Méteme los dedos mientras te mamas a la mamá de Bakugo! ¡Somos uno solo, disfrútame! —gemía Uraraka mientras restregaba su hendidura directamente contra la boca de Izuku, quien hundió la lengua con desesperación, saboreando los jugos de su compañera.
El departamento se llenó de un concierto de gemidos lascivos, aplausos de carne y un intenso olor a sexo e incesto mental. Izuku embistió con fuerza salvaje hacia arriba, penetrating el apretado coño de Mitsuki, quien gritaba groserías en puro clímax mientras Fuyumi lo devoraba con la boca y Uraraka se frotabas los pezones en el aire.
—¡SÍ, ASÍ, REVIÉNTAME EL ÚTERO CON TU VERGA DE HÉROE! —alucinaba Mitsuki entre espasmos, hasta que Izuku no pudo más y se corrió con fuerza, llenándola por completo de un espeso chorro de semen blanco que desbordó de su interior.
Los cuatro se quedaron recostados en la sala, jadeando exhaustos, con la piel brillante por el sudor y el semen aún escurriendo por los muslos de Mitsuki. El televisor seguía encendido de fondo, mostrando imágenes del caos global exterior y repitiendo las advertencias del gobierno para que nadie saliera de sus casas.
Izuku miró a su alrededor, tratando de asimilar la situación. La adrenalina empezaba a bajar, pero la lujuria seguía latente en el aire. Todavía estaban atrapados en el departamento, el día apenas comenzaba, y el teléfono de Mitsuki sobre la mesa empezó a vibrar insistentemente con una llamada entrante de Katsuki Bakugo.
Las tres mujeres miraron el celular y luego voltearon a ver a Izuku con sonrisas cómplices y perversas, esperando a ver qué harían a continuación.
Mitsuki estiró su brazo estirándose con pereza y tomó el teléfono de la mesa. La pantalla parpadeaba con el nombre de "Katsuki". Miró a Izuku, y en sus ojos se notaba esa doble consciencia: la molestia habitual de la madre de Bakugo mezclada con la mente retorcida y libidinosa de Izuku que ahora la dominaba.
—Míralo nada más... el mocoso gritón está histérico —dijo Mitsuki con una risita ronca, balanceando sus enormes pechos cubiertos de sudor mientras se sentaba en el borde del sillón. Deslizó el dedo por la pantalla y puso el altavoz—. ¿Qué quieres, Katsuki?
—¡¿DÓNDE DIABLOS ESTÁS, VIEJA BRUJA?! —la voz de Bakugo salió del aparato cargada de rabia y pura desesperación—. ¡La ciudad es un maldito caos! ¡Hay idiotas desmayándose en todas partes y la televisión dice puras estupideces de clones mentales! ¡¿Estás con el viejo?!
Mitsuki miró fijamente la gruesa erección de Izuku, que ya volvía a ganar rigidez tras ver cómo Ochako se arrastraba por la alfombra, lamiendo los restos de semen que habían escurrido por los muslos de la rubia.
—Estoy bien, maldito mocoso. Me agarró el tráfico y me tuve que resguardar en un lugar seguro. No salgas de la casa, hazle caso a tu padre —respondió Mitsuki. Mientras hablaba, se agachó lentamente y abrió la boca, envolviendo la punta del miembro de Izuku con sus labios calientes, succionando con fuerza en medio de la llamada.
—¡Tsk! ¡Más te vale! ¡El nerd de Deku tampoco responde y el mitad-mitad dice que su hermana Fuyumi no aparece! ¡Si te pasa algo te mato, oíste! —gritó Bakugo al otro lado, completamente ajeno a lo que sucedía.
Mitsuki soltó el miembro de Izuku con un crujido húmedo, aguantando un gemido de placer que casi se le escapa por el micrófono.
—Ya te dije que te calmes. Voy a estar incomunicada un buen rato, así que no estés jodiendo. Adiós.
Colgó la llamada de golpe y arrojó el teléfono al suelo. La mirada que le lanzó a Izuku era puro fuego.
—Tu amiguito está muy preocupado por nosotros, Izuku... qué lástima que su madre ahora prefiera tragarse tu verga que regresar a casa —se burló, poniéndose en cuatro patas sobre el sillón, dejando su prominente y maduro trasero apuntando directamente hacia la cara de Izuku—. Venga, sé que te mueres por romperme el culo mientras piensas en la cara que pondría mi hijo si nos viera.
Fuyumi, que hasta ese momento se había quedado observando de rodillas con las mejillas completamente encendidas, se acercó a Izuku por la espalda. Sus manos frías, gracias a su quirk de hielo, comenzaron a acariciar el pecho del peliverde, provocándole un escalofrío que lo hizo jadear.
—Izuku... mi hermano Shoto también me está buscando —susurró Fuyumi al oído del chico, mordiéndole el lóbulo con lascivia—. Pero no me importa. Pensar que soy tú y que al mismo tiempo tengo este cuerpo... me vuelve loca. Quiero que uses tu fuerza conmigo. Usa el *One For All* para embestirme tan duro que me congeles del placer.
Ochako, completamente empapada y con los ojos desorbitados por la lujuria de compartir la mente de Deku, se subió al regazo de Izuku, dándole la espalda y acomodando su húmeda hendidura justo encima de su erección.
—¡Hagámoslo los tres a la vez! —gimió Ochako, usando su quirk en el cuerpo de Izuku para que se elevara unos centímetros del suelo junto con ella—. ¡Flotemos mientras me la metes toda, Deku-kun! ¡Siente qué apretada estoy para ti!
Izuku ya no pensaba como el héroe de la UA; la estimulación de tener a las tres mujeres entregadas a sus deseos más oscuros lo había transformado por completo. Agarró a Ochako de las caderas con fuerza, hundiéndose por completo en su estrecho coño con un movimiento ascendente que hizo que la castaña soltara un grito ahogado de puro éxtasis.
—¡Ahhh! ¡Sí, Deku-kun! ¡Adentro, muévelo adentro! —gritaba Ochako, flotando en el aire mientras Izuku la embestía salvajemente desde abajo, manteniendo el control de la gravedad mientras sus cuerpos chocaban con fuerza.
Al mismo tiempo, Izuku estiró las manos y agarró las nalgas de Mitsuki, jalándola hacia él. Fuyumi, entendiendo perfectamente el deseo de su propia mente duplicada, se colocó entre las piernas de Mitsuki, usando sus dedos congelados para estimular el clítoris de la rubia mientras Izuku devoraba a Uraraka.
El departamento de los Midoriya se convirtió en un torbellino de gemidos, sudor y fluidos, con la televisión repitiendo en bucle las advertencias de la emergencia internacional, mientras ellos se hundían más y más en la perversión de su nueva realidad.
El vaivén en el aire continuaba. Izuku, con Ochako flotando sobre él y totalmente ensartada en su miembro, no dejaba de embestir con una fuerza rítmica y brutal. Cada golpe de sus caderas hacía que los cuerpos de ambos rebotaran suavemente en el espacio sin gravedad de la sala. Ochako se aferraba con las uñas a los hombros de Izuku, con la cabeza echada hacia atrás, dejando que los hilos de saliva y los gemidos roncos escaparan sin control de sus labios.
—¡Es... demasiado, Deku-kun! ¡Siento tu verga golpeándome hasta el fondo... ahhh! —gritaba Ochako, con las mejillas completamente encendidas y los ojos en blanco mientras su coño hiperventilaba, apretando el miembro de Izuku con espasmos violentos.
Mitsuki, que seguía en cuatro patas sobre el sillón sintiendo los dedos helados de Fuyumi rozar su clítoris con una precisión matemática, volteó la cabeza, mostrando una expresión desquiciada de pura lujuria. La combinación del frío de la menor de los Todoroki y la vista de la compañera de su hijo siendo devorada en el aire la estaba haciendo perder los estribos.
—¡Déjate de juegos, Izuku! ¡Bájala ya y ven a romperme a mí! —bramó Mitsuki, con la voz ronca, golpeando el cojín del sillón con frustración—. ¡Sé que tu mente se está corriendo solo de ver cómo me tengo que masturbar mientras te esperas! ¡Ven aquí ya, maldito mocoso!
Escuchar su propio deseo egoísta y pervertido salir de la boca de la imponente mujer madura hizo que la entrepierna de Izuku bombeara aún más sangre. Con un movimiento brusco, obligó a Ochako a juntar sus dedos para desactivar el quirk. Ambos cayeron de golpe sobre la alfombra con un eco seco de carne húmeda chocando.
Sin perder un segundo, Izuku se zafó del cuerpo de Ochako, quien quedó tendida de espaldas, jadeando, con las piernas abiertas y su intimidad palpitando, destilando una mezcla de sus propios jugos y el semen de la ronda anterior.
Izuku se abalanzó sobre el sillón. Agarró a Mitsuki firmemente por la cintura, hincando sus dedos en sus anchas caderas, y de un solo empuje la penetró por completo por el coño.
—¡¡AHHHG!! ¡Mierda... sí! —rugió Mitsuki, arqueando la espalda al máximo mientras sus enormes pechos se sacudían salvajemente—. ¡Dale más duro, Izuku! ¡Así es como querías darme desde que tenías 18 años, maldito enfermo! ¡Hazme tu perra de una vez!
Izuku comenzó un bombeo implacable, rápido y ruidoso. El sonido de sus cuerpos chocando inundaba el espacio. Fuyumi, completamente poseída por la consciencia duplicada del peliverde, se gateó rápidamente por el sillón hasta quedar frente al rostro de Mitsuki. Sin una pizca de la timidez que solía caracterizarla, Fuyumi se bajó por completo el pantalón corto que llevaba y se sentó directamente sobre la cara de la rubia.
—Mmmm... ¡ahhh! —gemía Fuyumi mientras Mitsuki, lejos de apartarse, comenzó a lamer con desesperación la hendidura de la peliblanca, devorándola mientras Izuku la embestía por detrás.
Fuyumi se inclinó hacia atrás, apoyando sus manos en las rodillas de Izuku para ganar estabilidad, y miró al chico a los ojos con una fijeza aterradora.
—Izuku... se siente tan caliente dentro de ella... lo siento a través de nuestra mente —susurró Fuyumi con un hilo de voz, mientras su propio cuerpo empezaba a temblar, emitiendo un ligero vaho frío por la excitación—. Cuando termines con Mitsuki... quiero que me llenes a mí... quiero sentirte dentro hasta que no pueda respirar.
Ochako, recuperando un poco el aliento, se arrastró hacia el grupo. Se colocó de rodillas justo al lado de Izuku, agarrando su propio pecho izquierdo con una mano y usando la otra para guiar la mano libre de Izuku hacia su intimidad.
—No me dejes fuera, Deku-kun... sigo muy cachonda... nosotras somos tú, recuérdalo —decía Ochako con una sonrisa lasciva, frotándose contra los dedos del chico.
El clímax de la habitación estaba llegando a su punto de ebullición. Izuku aumentó la velocidad, ignorando el dolor del cansancio, totalmente entregado al festín de carne y mentes clonadas. Mitsuki comenzó a contraerse salvajemente, apretando los dientes mientras el orgasmo la sacudía por completo, obligándola a morder con fuerza el muslo de Fuyumi, quien también soltó un grito agudo de placer al sentir la vibración del clímax de la rubia.
—¡Me corro! ¡Me corro contigo, Izuku! ¡¡MÉTELO TODO!! —gritó Mitsuki en total éxtasis.
Izuku dio tres embestidas brutales más, hundiéndose hasta el fondo del útero de Mitsuki, y se liberó, vaciando otra espesa y abundante carga de semen caliente dentro de la madre de su rival, quien se desplomó de pecho contra el sillón, temblando por completo.
Sin darle tiempo al aire a enfriarse, Izuku sacó su miembro, aún firme y goteando, y miró a Fuyumi y a Ochako, quienes lo esperaban con las miradas hambrientas en el suelo de la sala.
Izuku, con la respiración entrecortada y el pecho subiendo y bajando, no dejó que el ritmo decayera. La mente duplicada en Fuyumi y Ochako exigía su parte del placer con una urgencia que rozaba la locura.
Fuyumi se deslizó del sillón, dejando a Mitsuki boca abajo, recuperando el aliento mientras el semen de Izuku escurría lentamente por la parte interna de sus muslos. La peliblanca se colocó de rodillas sobre la alfombra, justo al lado de Ochako. Ambas se miraron por un segundo, compartiendo la misma sonrisa lasciva y la misma consciencia libidinosa que compartían con Izuku.
—Ya no puedo esperar más, Izuku... métela ya —suplicó Fuyumi, arqueando la espalda y ofreciendo su maduro pero firme trasero, apartando su ropa interior hacia un lado.
Izuku no se lo pensó dos veces. Se colocó detrás de ella, tomándola firmemente de las caderas con sus manos marcadas por las cicatrices. Apuntó su miembro goteante y, con un empuje decidido, se hundió por completo en el apretado y caliente coño de la hermana de Shoto.
—¡¡AHHHH!! —Fuyumi soltó un grito ahogado, aferrándose con fuerza a los hombros de Ochako, quien estaba arrodillada justo frente a ella. El cuerpo de Fuyumi reaccionó de inmediato a la invasión, liberando una ligera ráfaga de escarcha que enfrió el aire de la habitación, pero que por dentro solo hacía que la fricción se sintiera gloriosamente ardiente—. ¡Dios... se siente... tan grande... me estás partiendo en dos, Izuku!
Izuku comenzó a embestirla con fuerza, estableciendo un ritmo salvaje que hacía eco en las paredes del departamento. Ochako, viendo a Fuyumi ser devorada de esa manera, no se quedó de brazos cruzados. Se acercó al rostro de la peliblanca y comenzó a besarla profundamente, metiendo su lengua con desesperación, acallando los gemidos de Fuyumi mientras sus propios dedos bajaban a masajear su propia hendidura empapada.
—Mmm... ¡sí, Fuyumi! Siente cómo Deku-kun nos da lo que siempre quisimos —gemía Ochako entre beso y beso, con los ojos desorbitados por la lujuria de sentir el placer de Fuyumi a través de la conexión mental—. ¡Izuku, no pares! ¡Rómpela!
Mitsuki, desde el sillón, se dio la vuelta con pesadez. Tenía el cabello rubio alborotado y el rostro cubierto de sudor, pero la lascivia no se había ido de su cuerpo. Ver al peliverde dándole de estocadas a la sumisa Fuyumi Todoroki la encendió de nuevo. Se arrastró fuera del mueble y se colocó de rodillas justo al lado de la cadera de Izuku.
—Vaya fuerza que te cargas, mocoso... —dijo Mitsuki con una sonrisa perversa, estirando la mano para agarrar los testículos de Izuku y masajearlos al ritmo de sus embestidas—. Mira cómo tienes a la santita de los Todoroki, gimiendo como una maldita perra en celo. Dale más duro, que sienta el poder del sucesor.
El estímulo visual y físico llevó a Izuku al límite. Aumentó la velocidad de sus golpes, haciendo que Fuyumi soltara espasmos incontrolables de frío y calor. Su quirk empezó a descontrolarse sutilmente, haciendo que pequeñas partículas de hielo flotaran a su alrededor debido al clímax inminente.
—¡Me corro... Izuku, me corro contigo! ¡¡AHHHH!! —gritó Fuyumi, estirando el cuello mientras su coño se contraía con una fuerza brutal, atrapando el miembro de Izuku en un abrazo de carne asfixiante.
Izuku, espoleado por el agarre de Fuyumi y las caricias de Mitsuki, dio tres embestidas finales con toda su alma, hundiéndose hasta el fondo del útero de la peliblanca. Con un rugido de puro éxtasis, se vació por tercera vez, disparando chorros calientes de semen espeso dentro de ella. Fuyumi colapsó hacia adelante, temblando sobre el pecho de Ochako, mientras ambas se fundían en un abrazo sudoroso.
Izuku se dejó caer hacia atrás, quedando sentado en la alfombra, exhausto pero con la mirada fija en Ochako, quien era la única que aún no había sido llenada en esta ronda y lo miraba con ojos suplicantes, frotando su intimidad contra el suelo. El día en el departamento apenas continuaba, y la lujuria de los cuatro parecía no tener fin.
Ochako, al ver que Izuku se había dejado caer hacia atrás, no perdió un solo segundo. Con la mente duplicada de Deku exigiéndole su propia dosis de placer absoluto, se arrastró sobre sus manos y rodillas, pasando por encima del cuerpo tembloroso de Fuyumi, quien aún jadeaba con el semen de Izuku escurriendo entre sus piernas.
La castaña se posicionó directamente sobre el regazo de Izuku. Tenía la mirada completamente nublada por la lujuria y la respiración tan acelerada que su pecho subía y bajaba frotándose contra el torso desnudo del peliverde.
—Deku-kun... me toca a mí... ya no aguanto más, mi coño está hirviendo —gimió Ochako con voz ronca, agarrando el miembro de Izuku, que a pesar de las tres descargas anteriores, volvía a ponerse estúpidamente duro y venoso gracias al estímulo constante y la adrenalina del momento.
Ochako se acomodó la falda del uniforme, que ya estaba completamente arrugada y manchada, y guió la punta de la erección de Izuku directamente hacia su intimidad empapada. Con un movimiento lento y tortuoso, dejó caer todo su peso, empalándose por completo de un solo golpe.
—¡¡AHHHHHG!! —Ochako soltó un grito agudo que resonó en toda la sala, echando la cabeza hacia atrás mientras sus ojos se ponían en blanco. Las paredes vaginales de la castaña, ridículamente apretadas, abrazaron el miembro de Izuku con una fuerza implacable—. ¡Dios... se siente tan malditamente bien! ¡Siento que me llenas toda... muévete, Deku-kun, por favor, muévete!
Izuku la agarró firmemente de las nalgas con ambas manos, hincando sus dedos en la carne suave de sus muslos, y comenzó a empujar hacia arriba con una fuerza bruta y rítmica. Cada estocada hacía que Ochako saltara sobre su regazo, soltando gemidos húmedos y descontrolados que se mezclaban con el sonido ruidoso de sus cuerpos chocando.
Mitsuki, que se había quedado sentada en la alfombra recuperando el aliento, soltó una risa lasciva al ver la escena. Se acercó por detrás de Izuku, envolviendo el cuello del peliverde con sus maduros brazos y pegando sus enormes y sudorosos pechos contra la espalda del chico.
—Mírala nada más, qué puta resultó ser tu compañerita de clase, Izuku —le susurró Mitsuki al oído, mordiéndole el lóbulo con fuerza—. Mira cómo salta sobre tu verga. Apuesto a que esto es exactamente lo que te imaginabas en los dormitorios de la UA mientras te tocabas pensando en ella, ¿verdad?
Fuyumi, recuperando un poco las fuerzas, se arrastró hacia ellos con el rostro completamente encendido. Se colocó de rodillas frente a Ochako y comenzó a lamerle los pezones a través de la blusa desabrochada del uniforme, haciéndola gritar aún más fuerte del placer mientras Izuku la destrozaba desde abajo.
—¡Sí... así... mamas, Fuyumi! ¡Izuku, más rápido, más duro! ¡¡Rómpele el coño a tu Uraraka!! —alucinaba Ochako, completamente poseída por el clímax, perdiendo el control de su propio cuerpo debido a la intensa conexión mental.
Izuku aumentó el ritmo al máximo, embistiéndola sin piedad, sintiendo cómo el coño de Ochako se volvía un verdadero torbellino de espasmos calientes que succionaban su miembro con desesperación. La lascivia en la habitación era tan densa que el aire se sentía pesado, impregnado del olor a sexo, fluidos y la perversión de cuatro cuerpos movidos por una misma mente enferma de deseo.
—¡Me corro! ¡¡DEKU-KUN, ME CORRO, LLÉNAME TODA COMO A LAS DEMÁS!! —chilló Ochako, aferrándose al cuello de Izuku mientras su cuerpo se tensaba en un orgasmo violento que la hizo temblar de pies a cabeza.
Izuku no aguantó más. Con un último y brutal empuje hacia arriba, se hundió hasta el fondo de su útero y se vino con una fuerza salvaje, disparando una densa y caliente carga de semen que llenó por completo el interior de la castaña, desbordándose y goteando sobre los muslos de ambos.
Los cuatro terminaron colapsando en un montón de cuerpos exhaustos sobre la alfombra de la sala, jadeando, unidos por el sudor, los fluidos y la consciencia duplicada que seguía vibrando de placer en sus cabezas, listos para lo que el encierro les deparara.
Ochako se derrumbó por completo sobre el pecho de Izuku, con la barbilla apoyada en su hombro, soltando respiraciones cortas y calientes que le hacían cosquillas en el cuello. El semen de Izuku continuaba goteando, manchando la alfombra y uniéndose al charco de fluidos que ya decoraba el suelo del departamento.
—Deku-kun... mi cuerpo... no se puede mover —susurró Ochako con una sonrisa lánguida y perversa, mientras sus ojos, aún algo nublados, miraban fijamente la pared—. Pero mi cabeza... nuestra cabeza sigue pidiendo más. Es una locura cómo se siente pensar como tú y desearme a mí misma de esta forma.
Mitsuki, que seguía abrazando a Izuku por la espalda, soltó una carcajada ronca. Deslizó sus manos sudorosas por el abdomen marcado del peliverde, bajando peligrosamente hasta la base de su miembro, el cual, a pesar de haber descargado cuatro veces seguidas, comenzaba a reaccionar de nuevo ante el roce de la experimentada mujer.
—¿Ya ven? Se los dije. El cuerpo de este mocoso es una maldita máquina de guerra —comentó Mitsuki, lamiendo el sudor del hombro de Izuku—. Y como todas somos él, sabemos exactamente que no va a parar hasta que nos deje a las tres completamente inutilizadas.
Fuyumi se incorporó lentamente, apoyándose en sus rodillas. Sus lentes seguían olvidados en alguna parte de la sala y su cabello blanco con mechones rojos estaba totalmente enredado. Con una timidez que ya no pretendía ocultar su profunda lascivia, se acercó a la entrepierna de Izuku, apartando suavemente a Ochako hacia un lado.
—Izuku... déjame limpiarte —pidió Fuyumi con voz trémula.
Sin esperar respuesta, la peliblanca rodeó el miembro del peliverde con sus labios, usando la punta de su lengua para recoger el semen y los jugos mezclados que quedaban en la superficie. El contraste de su boca, sutilmente enfriada por su propia naturaleza, hizo que Izuku soltara un gruñido bajo y profundo, arqueando la pelvis hacia arriba y hundiéndose un poco más en la boca de Fuyumi.
—¡Mmmm! —gimió Fuyumi, tragando con avidez mientras mantenía sus ojos fijos en los de él, aumentando el ritmo de la succión.
Ochako, estimulada por la escena, se arrastró hacia atrás y se colocó en cuatro patas justo al lado de la cabeza de Fuyumi, dándole la espalda a Izuku y ofreciendo su trasero totalmente empapado y enrojecido por las embestidas anteriores.
—Mitsuki... ayúdame —pidió Ochako, mirando de reojo con una expresión suplicante.
La rubia ceniza no necesitó que se lo dijeran dos veces. Se colocó detrás de Ochako y, con una soltura que demostraba la total pérdida de sus inhibiciones, comenzó a juguetear con la intimidad de la castaña, metiendo sus dedos con fuerza mientras Ochako gemía contra la alfombra.
Izuku observaba el panorama desde el suelo, completamente rebasado por la perversión de su propia mente materializada en los tres cuerpos. Sus manos se enterraron en el cabello de Fuyumi, guiando sus movimientos con mayor brusquedad mientras sentía cómo su erección volvía a estar al límite, lista para iniciar otra ronda interminable dentro de las tres receptoras que compartían su misma consciencia.
Fuyumi continuaba succionando con una avidez desesperada, moviendo la cabeza de arriba a abajo mientras sus ojos reflejaban la pura sumisión de su mente duplicada. El sutil vaho frío que salía de su boca entibiaba el miembro de Izuku de una forma tan perfecta que el peliverde comenzó a perder el control de sus manos, apretando el cabello blanco de la chica para obligarla a meterlo aún más profundo en su garganta.
—¡Mmmgh! —Fuyumi soltó un quejido ahogado, con las lágrimas asomándose por las esquinas de sus ojos debido a la profundidad de la estocada bucal, pero no se apartó; al contrario, sus manos comenzaron a masajear con fuerza los muslos de Izuku.
A unos centímetros, Mitsuki seguía devorando el coño de Ochako con los dedos, haciéndola arquear la espalda y restregar sus nalgas contra la mano de la rubia. El sonido húmedo de la estimulación llenaba el silencio de la sala, interrumpido solo por las respiraciones pesadas.
—¡Ahhh... sí, Mitsuki, muévelo así! —gitaba Ochako, con la cara hundida en un cojín para amortiguar sus propios gritos—. ¡Izuku, mira cómo me tiene... mírame!
Izuku, con la verga completamente dura y palpitante en la boca de Fuyumi, estiró los brazos y tomó a Mitsuki de los hombros, jalándola bruscamente hacia él. Fuyumi, entendiendo el movimiento, soltó el miembro con un chasquido húmedo y se hizo a un lado, jadeando con un hilo de saliva colgando de sus labios.
—Te toca, vieja bruja —dijo Izuku con una voz ronca que denotaba la total pérdida de su timidez habitual.
Mitsuki soltó una carcajada lasciva y, sin perder un segundo, se colocó encima de él. Agarró la erección de Izuku con su mano sudorosa y la guió directamente hacia su hendidura, la cual seguía destilando el semen de la ronda anterior mezclado con sus propios jugos. Se dejó caer de golpe, empalándose por completo una vez más.
—¡¡AHHHH!! ¡Mierda, esto es una adicción! —rugió Mitsuki, apoyando sus manos en el pecho de Izuku mientras comenzaba a mover las caderas en un vaivén violento y desgarrador—. ¡Siento cómo me estiras toda por dentro! ¡Dale, Izuku, empuja hacia arriba, no me dejes hacer todo el trabajo!
Izuku comenzó a responder con embestidas brutales desde abajo, haciendo que los enormes pechos de Mitsuki rebotaran salvajemente frente a sus ojos. Fuyumi y Ochako se acercaron de inmediato a los costados, frotando sus propios cuerpos contra los de ellos, besando la espalda de Mitsuki y lamiendo el sudor del cuello de Izuku, completamente sumergidas en el éxtasis colectivo de compartir la misma mente libidinosa.
El departamento seguía aislado del caos exterior, convertido en un bucle interminable de carne, fluidos y perversión donde los cuatro cuerpos se movían al unísono, guiados por los deseos más oscuros del emisor.
El vaivén entre Izuku y Mitsuki se volvió cada vez más frenético y ruidoso. El sonido de la carne chocando húmedamente resonaba en las paredes de la sala. Mitsuki se aferraba con las uñas al pecho de Izuku, dejando marcas rojas mientras arqueaba la espalda, con los ojos entreabiertos y la boca abierta de par en par, soltando gemidos roncos que demostraban cómo su cuerpo maduro sucumbía por completo a la intensidad del héroe.
—¡Mierda... Izuku... me vas a romper! —gemia Mitsuki, con la saliva escurriendo por la comisura de sus labios—. ¡Tu verga está más dura que antes... se siente... malditamente delicioso!
Fuyumi, completamente encendida por la proximidad del acto y la oleada de pensamientos lascivos que compartía con el peliverde, se acomodó justo detrás de Mitsuki. Estiró sus manos y apretó con fuerza los enormes pechos de la rubia, apretando los pezones oscuros al mismo ritmo en que Izuku la embestía desde abajo.
—Siente esto, Mitsuki... mira cómo reacciona nuestro cuerpo —susurró Fuyumi con una voz distorsionada por la lujuria, pegando su rostro al cuello sudoroso de la mayor para lamerla con desesperación—. Izuku nos quiere a las tres al mismo tiempo... no podemos detenernos.
Ochako, que se encontraba arrodillada justo al lado de la cabeza de Izuku, no aguantó más la exclusión visual. Se inclinó sobre el rostro del peliverde, abriendo las piernas por completo y bajando su intimidad palpitante y empapada directamente hacia la boca de él.
—¡Lámeme, Deku-kun! ¡Necesito sentir tu lengua mientras te vienes dentro de Mitsuki! —rogó Ochako, restregando sus jugos directamente contra los labios de Izuku.
Izuku no tardó en responder. Hundió la lengua con desesperación en la ranura de Ochako, saboreándola con un hambre insaciable, mientras sus manos seguían firmes en las caderas de Mitsuki, guiando el salvaje bombeo que la estaba llevando al límite. El departamento era un hervidero de fluidos, sudor y jadeos incontrolables.
De repente, Mitsuki soltó un grito ahogado, tensando cada músculo de su cuerpo. Las paredes de su coño comenzaron a contraerse en espasmos violentos y asfixiantes, atrapando el miembro de Izuku en un abrazo de carne hirviente.
—¡Me corro... me corro otra vez! ¡¡IZUKU!! —rugió la rubia, colapsando de pecho contra el torso del chico.
El clímax de Mitsuki, sumado a la estimulación de tener la intimidad de Ochako en su boca y los gemidos de Fuyumi al oído, fue el detonante final para Izuku. Con tres estocadas brutales y profundas que hicieron eco en toda la habitación, el peliverde se tensó por completo y se vino con una fuerza descomunal, eyaculando una densa y abundante carga de semen caliente que inundó por completo el útero de Mitsuki, desbordándose a borbotones entre sus piernas.
Los cuatro quedaron unidos en una masa de carne exhausta y sudorosa, respirando con dificultad sobre la alfombra manchada, sabiendo perfectamente que el encierro apenas comenzaba y que sus mentes compartidas aún no estaban del todo satisfechas.
Mitsuki se deslizó lentamente hacia un lado, completamente drenada, cayendo pesadamente sobre la alfombra con las piernas entreabiertas. De su interior escurría una mezcla espesa de sus propios fluidos y la abundante carga que Izuku acababa de dejarle. Su respiración era un silbido ronco y mantenía una sonrisa torcida, con los ojos fijos en el techo, disfrutando del eco del orgasmo que aún vibraba en su cabeza a través de la mente clonada.
Ochako, que se había quedado hincada sobre el rostro de Izuku, sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal al saborear el clímax de la rubia mediante la conexión mental. Se deslizó hacia abajo, restregando su vientre sudoroso contra el abdomen del peliverde hasta quedar cara a cara con él. Sus mejillas estaban completamente rojas, pintadas por una lujuria insaciable.
—Deku-kun... sentí cómo se lo metías hasta el fondo a Mitsuki... lo sentí en mi propia cabeza —susurró Ochako, pasando su lengua por los labios de Izuku para recoger los restos de sus propios jugos que habían quedado ahí—. Mi coño está latiendo con tanta fuerza que me duele. Necesito que me quites este dolor ahora mismo.
Fuyumi no se quedó atrás. Se arrastró por encima de las piernas de Mitsuki y se colocó de rodillas a la izquierda de Izuku. Su habitual compostura y timidez habían sido completamente devoradas por la consciencia libidinosa de Midoriya. Con sus manos frías, tomó el miembro del chico, que apenas mostraba signos de ablandarse y ya respondía con violentos latidos a su tacto, volviendo a ganar una rigidez venosa y amenazante.
—Mira cómo se pone solo con escucharnos... —comentó Fuyumi con un hilo de voz, mientras sus ojos brillaban con fijeza—. Izuku, somos tres cuerpos pero pensamos exactamente igual que tú. Sabemos que quieres vernos rogar.
Fuyumi se inclinó y, usando su boca entibiada por el control térmico de su quirk, comenzó a lamer la base del miembro, subiendo lentamente hasta la punta para recoger la gota de líquido preseminal que ya asomaba.
Izuku soltó un gruñido profundo, sintiendo cómo la adrenalina y la perversión de la situación lo dominaban por completo. Estiró sus manos y agarró a Ochako de las caderas, levantándola con brusquedad para sentarla directamente sobre su regazo, apuntando su erección hacia la hendidura empapada de la castaña.
—¡Ahhh! —Ochako soltó un jadeo de anticipación, abriendo las piernas por completo mientras se dejaba caer, tragándose el miembro de Izuku por completo de un solo recorrido.
El sonido húmedo del empalamiento llenó el espacio de la sala, marcando el inicio de una nueva y salvaje ronda donde el agotamiento físico no era rival para la insaciable perversión de sus mentes duplicadas.
Ochako soltó un chillido desgarrador que se ahogó en el momento en que sus nalgas chocaron con fuerza contra los muslos de Izuku. La penetración total la hizo arquear la columna de una manera casi irreal, mientras sus manos se clavaban desesperadamente en los hombros del peliverde, buscando un punto de apoyo ante la brutalidad del impacto. Su coño, hiperventilando y completamente dilatado por los encuentros anteriores, se contrajo como un puño alrededor de la gruesa y venosa erección de Izuku, succionándolo con una presión asfixiante.
—¡¡DEKU-KUN!! ¡Ahhhg... me entraste... directo al útero! —gritaba Ochako, con la saliva escurriendo por su barbilla y los ojos desorbitados, fijos en el techo mientras su mente duplicada saboreaba la tremenda fricción interna—. ¡Siento... siento cómo me estiras toda... dale, muévete, rompe a tu Uraraka!
Izuku, completamente transformado por la lujuria y la perversión salvaje de la situación, no la hizo esperar. La tomó firmemente de las curvas de su cintura, hincando las falanges en su piel hasta dejarle marcas rojas, y comenzó a embestirla hacia arriba con un ritmo despiadado, rápido y violento. El sonido del choque constante de sus pelvis llenaba la habitación, un eco húmedo y lascivo de carne golpeando contra carne que se mezclaba con los jadeos acelerados de todos en la sala.
Fuyumi, lejos de apartarse, se acomodó a un costado del regazo de Izuku. La peliblanca estaba totalmente poseída por la consciencia libidinosa de Midoriya; sus manos, temblando por la agitación, se deslizaron hacia el vientre de Ochako, presionando levemente hacia abajo para obligar al coño de la castaña a tragarse la verga de Izuku aún más profundo en cada estocada.
—Se siente tan caliente... lo siento en mi propia cabeza, Ochako —gimió Fuyumi, acercando su rostro al de la castaña para morderle el labio inferior con una lascivia desquiciada—. Izuku te está destruyendo por dentro... y yo me estoy corriendo solo de verlo. Sigue, Izuku... ¡dale más duro!
Mitsuki, que apenas se recuperaba en la alfombra, soltó una risa ronca y cargada de perversión al ver el espectáculo. Con el cabello rubio pegado a la frente por el sudor y los fluidos de Izuku aún escurriendo por la parte interna de sus piernas, se arrastró de rodillas hasta quedar justo detrás del peliverde. Envolvió el cuello de Izuku con sus maduros brazos, aplastando sus enormes y pesados pechos contra la espalda del chico, sumando su calor corporal al frenesí del momento.
—Mírala cómo gime la santita de la UA... parece una maldita perra en celo —se burló Mitsuki al oído de Izuku, mordiéndole el lóbulo con fuerza—. Dale con todo el *One For All*, mocoso. Que sepa lo que es ser llenada por el mejor... haz que se le pongan los ojos en blanco.
Estimulado por el contacto de los pechos de Mitsuki en su espalda, los besos húmedos de Fuyumi y los salvajes espasmos del coño de Ochako, Izuku aumentó la velocidad del bombeo al máximo. Ochako comenzó a perder el control de su propio quirk debido al éxtasis; pequeños objetos de la sala, junto con los fluidos que salpicaban de su unión, comenzaron a flotar sutilmente en el aire a su alrededor debido a la ingravidez de su clímax inminente.
—¡Me corro! ¡¡DEKU-KUN, ME CORRO CON NUESTRA MENTE!! —chilló Ochako, tensando las piernas y aferrándose al cuello de Izuku mientras un orgasmo violento y destructor la sacudía de pies a cabeza, haciendo que sus paredes vaginales bombearan el miembro de Izuku con desesperación.
Izuku llegó a su propio límite. Con tres estocadas finales, brutales y profundas que sepultaron su miembro hasta la base dentro de Ochako, el peliverde rugió de puro éxtasis. Su cuerpo se tensó por completo y se vino con una fuerza animal, disparando chorros espesos y ardientes de semen que inundaron por completo el interior de la castaña, desbordándose a borbotones y salpicando la alfombra mientras los objetos flotantes caían de golpe al suelo.
Los cuatro quedaron una vez más colapsados en una masa de carne exhausta, sudorosa y jadeante, completamente cubiertos de fluidos, con las mentes clonadas vibrando en sintonía dentro del departamento aislado.
What's next?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)
"Gran Duplicado de Mentes". Temática de clonación mental (emisores y receptores), las receptoras no solo tienen la mente clonada de (del emisor), sino que conservan absolutamente todas las memorias, habilidades y la personalidad original de ellas mismas (las receptoras), fusionándose con los pensamientos, deseos y la consciencia de (del emisor). "Great Duplicate of Minds". The theme of mind cloning (senders and receivers), the receivers not only have the cloned mind of (the sender), but they also retain absolutely all of their own memories, skills and original personality, merging with the thoughts, desires and consciousness of (the sender).
Updated on Jun 4, 2026
Created on Jun 4, 2026
by K45
- All Comments
- Chapter Comments