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Chapter 63 by bla12
¿Qué encuentran fuera del dormitorio?
Una nota
El pasillo, como temían, estaba desierto, y ese mismo lujo silencioso se volvía ahora opresivo. Recorrieron varias puertas: un estudio impecable con paredes de libros, un cine en casa con butacas de terciopelo, un baño de mármol negro con accesorios dorados. Ninguna guardaba un solo hilo de ropa. Los armarios estaban vacíos o contenían solo equipamiento de "juegos" o más sábanas de seda.
Fue en la cocina, sobre la isla de granito pulido, donde encontraron la nota. El papel era grueso, de lino, con el monograma de Lilith en relieve. La letra, elegante y despreocupada, decía:
"Queridas, Una oportunidad de último minuto me lleva a Milán por una semana. La casa es vuestra. Disfruten de las instalaciones. La despensa está llena, el jacuzzi en la terraza está caliente. Consideren esto un retiro.
P.D.: No se molesten en buscar ropa. He enviado todo a la lavandería. Abrazad vuestra libertad.
P.P.D.: Llegará un paquete a la puerta principal mañana por la mañana. Contiene un regalo para que se diviertan. ¡Úsenlo bien!
— L"
Celia dejó escapar un sonido entre la risa y el sollozo.
—¿La lavandería? ¿Por una semana? ¡Y un regalo! ¡Es una locura!
Magi dejó la nota sobre el granito frío. No era una sorpresa. Era la jugada final de Lilith, el cierre perfecto del fin de semana. Las había atrapado no con cerraduras, sino con lujo. ¿Irse a su apartamento, con la resaca y el trauma, sin una sola prenda encima? La logística era imposible.
—No nos queda otra —dijo Magi, su voz pragmática y un tanto resignada—. Es esto o salir a la calle así.
La perspectiva era inimaginable para Celia. Al menos aquí había calor, comida y… privacidad, de un tipo retorcido. Decidieron quedarse. El primer instinto de Celia fue saquear la ropa de cama. Encontraron un armario lleno de sábanas de seda, edredones de plumón y batas de baño de un grosor risible. Celia se envolvió apresuradamente, mientras Magi apenas se echó una bata ligera por encima de los hombros, más por el frío del aire acondicionado que por pudor.
El resto del domingo transcurrió en un estado de surrealismo decadente. Comieron foie gras directamente de la lata con cucharas de plata. Se sentaron en el jacuzzi de la terraza, el vapor ascendiendo sobre sus cuerpos bajo el agua caliente. Era un confort obsceno.
Celia intentaba cubrirse constantemente apenas salía del agua. Magi, en cambio, habitaba su propia desnudez con una naturalidad que contrastaba con la opulencia de la prisión. No había que decidir qué ponerse, no había que lavar ropa. Era la lógica perversa de Lilith actuando: al eliminar la opción, eliminaba también la ansiedad de la elección, forzándolas a existir en un estado primitivo dentro de un palacio.
Por la noche, buscando algo de calidez real, saquearon el armario de Lilith. No encontraron pijamas, pero sí un antiguo kimono de seda masculino, enorme y pesado, y un chal de cachemira increíblemente suave. Magi se puso el kimono, dejando que la seda le acariciara la piel con familiaridad, y Celia se envolvió en el chal.
Se acurrucaron en el sofá del salón principal viendo una película muda en la pantalla gigante. La incomodidad inicial se transformó en una extraña calma. Estaban atrapadas, sí, pero en una jaula de terciopelo.
Al acostarse en la enorme cama, ya sin las pesadas telas, Magi miró a Celia.
—Es más fácil, ¿verdad? —murmuró—. Cuando no tienes que fingir que tienes el control.
Celia no respondió de inmediato. Luego, asintió lentamente en la oscuridad.
—Sí. Es más fácil.
Era una admisión terrible. Significaba que la filosofía de Lilith estaba calando en Celia, y que el propio confort de Magi con su desnudez estaba facilitando esa transición. Que la rendición, cuando venía envuelta en seda y calor, podía empezar a sentirse no como una derrota, sino como un alivio. Lilith se había ido, pero su sombra llenaba cada rincón de la casa. Y ellas, al elegir quedarse y entregarse a ese lujo sin barreras, habían aceptado su regalo más peligroso: la comodidad de la sumisión.
¿Qué pasa el lunes?
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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