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Chapter 69 by bla12
¿Qué pasa el próximo día?
Un descanso para Celia
El mensaje de Elara en el espejo del ático había sido un dardo de precisión: "Magi, estudio a las 10. Sesión especial con el Coleccionista. Ven tal como terminaste ayer. Celia, descansa. La necesito recuperada para mañana".
Un día de tregua para la pequeña, que seguía ovillada entre las sábanas de seda de Lilith como una criatura herida intentando sanar por fuera lo que estaba roto por dentro. Pero para Magi, la tregua era una quimera. Al levantarse, sus ojos cayeron en el microbikini negro que había dejado tirado en el suelo del vestíbulo la noche anterior. Lo recogió con una mueca de determinación gélida.
Se lo puso mecánicamente. Esas cuerdas mínimas y los triángulos de licra eran ahora su ropa por defecto, la única barrera entre su cuerpo y el mundo. Al ajustarse los lazos en las caderas, sintió que ya no se estaba vistiendo, sino que estaba aceptando una marca de propiedad.
Antes de ir al estudio, decidió intentar un último acto de rebeldía: una boutique de moda rápida cerca del Studio Lumière. Necesitaban algo que no fuera el uniforme del pecado.
El trayecto fue un calvario de luz solar. El microbikini, diseñado para la penumbra de los sets y la complicidad de la cámara, resultaba obsceno bajo el sol de las diez de la mañana. Magi caminaba sintiendo cómo el aire golpeaba casi la totalidad de su piel, convirtiéndola en un foco de atención insoportable en mitad de la acera.
Las miradas no se hicieron esperar. No era la confusión que provocaba la sábana; era una voracidad directa. Los hombres frenaban el paso, sus ojos devorando cada centímetro de piel expuesta, desde el abdomen tenso hasta la curva de sus nalgas que el bikini apenas lograba cubrir. Escuchó el chirrido de unos neumáticos; un conductor bajó la ventanilla solo para soltar un silbido que Magi ignoró apretando los dientes. Las mujeres, por el contrario, la rodeaban con un círculo de desdén, apartando la vista o lanzando cuchicheos cargados de juicio.
Magi se sentía como una herida abierta caminando por la ciudad, pero lo peor fue entrar en la tienda.
—¿Busca algo en especial? —preguntó la dependienta. Sus ojos recorrieron las cuerdas del bikini que subían por la cintura de Magi, y su sonrisa profesional se transformó en una mueca de curiosidad maliciosa.
—Ropa de calle. Algo... normal —logró decir Magi. Su propia voz le sonaba extraña, como si la palabra "normal" ya no perteneciera a su vocabulario.
Sus manos buscaron instintivamente sudaderas anchas, algo que la borrara del mapa. Pero sus dedos, ya entrenados por la estética de Elara para buscar la línea y el ángulo, se desviaban hacia lo que el estudio le había enseñado a valorar. Al final, en un fracaso absoluto de su voluntad, eligió lo que su subconsciente dictaba: dos minivestidos de punto elástico, negros y tan cortos que apenas eran una concesión al pudor.
Ni jeans, ni ropa holgada. El adoctrinamiento había ganado: ya no sabía cómo cubrirse sin dejar una puerta abierta a ser mirada.
Al llegar al Studio Lumière, con la bolsa de plástico barata golpeando su muslo desnudo, se encontró con Elara en la entrada. La mujer recorrió con la mirada el "botín" de Magi y soltó una carcajada suave, cargada de veneno.
—¿De compras, querida? ¿Intentando ocultar el diamante bajo trapos de mercadillo? —Elara se acercó y, con una delicadeza insultante, le arrebató la bolsa de la mano—. Qué conmovedor. Pero el mundo ya sabe quién eres, Magi. Estos hilos que llevas puestos dicen mucho más de ti que cualquier vestido barato.
Elara dejó la bolsa sobre el mostrador de recepción como si fuera basura infectada.
—El Coleccionista te espera en el Set 1 —añadió, rozando con la punta de su uña la piel del vientre de Magi, justo por encima de la línea del bikini—. Y recuerda: él no paga por ver algodón de saldo. Paga por la insolencia de esa piel que ya no sabe cómo esconderse. Entra.
Magi avanzó hacia la oscuridad del set, sintiendo el frío del aire acondicionado sobre sus hombros. La bolsa, su último y patético puente con la normalidad, se quedó atrás. Al entrar y ver la silueta del Coleccionista esperando tras la cámara, Magi comprendió la lección final: las miradas de la calle no eran obstáculos; eran el entrenamiento.
Ya no había un "afuera". Solo había diferentes formas de ser observada, y ese microbikini negro era, a partir de ahora, su única piel verdadera.
¿Qué pasa en el Set 1?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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