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Chapter 12 by DC-Women-Fan DC-Women-Fan

What will happen to Sue now?

Sue's first threesome and her first double penetration

Tharn ya no podía aguantar más.

El joven Gorak había observado cada embestida de Kragor con los ojos dorados dilatados, la mano moviéndose cada vez más rápido sobre su propia polla palpitante, el fluido blanco-verdoso goteando en hilos espesos sobre la piel pálida de la cautiva. El olor del sexo llenaba la choza hasta hacer el aire irrespirable: sudor masculino intenso, el almizcle dulce del coño de la rubia, el sabor metálico de la saliva que aún cubría sus labios. Cada gemido inconsciente de la Caída, cada bamboleo de sus pechos perfectos, cada slap húmedo de la polla de Kragor hundiéndose en ella, había sido una tortura exquisita para Tharn. Su cuerpo joven temblaba de necesidad, los músculos tensos bajo la piel verde clara brillando de sudor, los colmillos apretados en una mueca de deseo apenas contenido.

—Necesito estar dentro de ella ya —gruñó al fin, la voz ronca y vibrante, un jadeo animal que hizo que Kragor levantara la cabeza del beso brutal que estaba dando a la rubia.

Kragor rompió el beso con un sonido húmedo y obsceno, la lengua extensible retirándose lentamente de la garganta de Susan, dejando un hilo de saliva amarilla que brilló bajo la luz rojiza antes de romperse. Se detuvo en medio de una embestida profunda, su polla gruesa enterrada hasta la base en la caverna húmeda y apretada, sintiendo cómo las paredes internas palpitaban alrededor de él en espasmos involuntarios. El calor era abrasador, el coño de la puta succionándolo como si no quisiera dejarlo ir. Miró a Tharn con una sonrisa lenta y cómplice, los ojos dorados brillando con la misma hambre.

—Tengo una idea —dijo Tharn, acercándose más, la polla erecta rozando el muslo pálido de Susan, dejando un rastro pegajoso de fluido preseminal.

Kragor sonrió más amplio, entendiendo al instante. Sus manos grandes y callosas agarraron las caderas de la rubia con fuerza posesiva, dedos hundiéndose en la carne suave y abundante, y con un movimiento fluido la levantó, echándosela encima sin sacar su polla del magnífico coño que lo envolvía. El cambio de posición fue brutal y erótico: Susan quedó sentada a horcajadas sobre Kragor mientras él se acostaba sobre las pieles donde ella había estado, la polla hundiéndose aún más profundo por la gravedad, golpeando el fondo de su útero con un impacto que arrancó un gemido bajo e inconsciente de sus labios. Kragor enterró el rostro entre esas grandes y suaves mamas, los pechos pesados cayendo sobre su cara como almohadas de carne pálida, los pezones rosados rozando sus mejillas mientras inhalaba profundamente el aroma dulce y salado de su piel.

Tharn se posicionó detrás de ella al instante, echándose encima como un depredador joven y ansioso, aplastándola entre su cuerpo y el de Kragor en un sándwich de carne verde y blanca. El calor era sofocante: el sudor de los tres cuerpos fundiéndose, el peso combinado de los dos Gorak presionando a Susan contra las pieles, sus pechos aplastados contra el pecho ancho de Kragor, las nalgas abundantes abiertas por la posición. El olor era abrumador: el almizcle intenso de los machos excitados, el dulzor del coño dilatado alrededor de la polla de Kragor, el aroma sutil y femenino de la piel de la rubia mezclado con el miedo y la excitación involuntaria.

Tharn puso una mano grande sobre el hombro de Susan para estabilizarla, los dedos hundiéndose en la carne suave, y escupió abundantemente sobre la otra mano, un gargajo espeso y caliente que usó para lubricar su polla palpitante, untándola de saliva desde la base hasta la cabeza bulbosa. Kragor, entendiendo, separó las nalgas abundantes de la rubia con sus manos callosas, exponiendo completamente el agujero arrugado y virgen que se contraía instintivamente bajo la luz rojiza, como si el cuerpo de Susan supiera la invasión que estaba por sufrir y tratara de impedirlo en vano.

Tharn presionó la cabeza de su polla contra ese anillo apretado, sintiendo la resistencia inicial, el calor abrasador, el leve temblor de los músculos. Susan murmuró un “no” leve, apenas audible, las palabras “por favor” escapando de sus labios en un susurro roto y aturdido, la cabeza cayendo hacia adelante sobre el hombro de Kragor.

Ambos Gorak se rieron al unísono, un sonido grave y cruel que reverberó en la choza.

—Creo que eso es un sí —gruñó Kragor contra los pechos de ella, la boca cerrándose alrededor de un pezón para succionarlo con fuerza mientras sus manos mantenían las nalgas abiertas.

De una embestida brutal y sin piedad, Tharn la penetró.

El anillo virgen cedió con un pop audible, el canal trasero apretado y caliente envolviendo su polla como un puño vivo, la resistencia inicial dando paso a una succión abrasadora que lo hizo jadear de placer puro. Susan soltó un gemido roto, más alto esta vez, el cuerpo tensándose entre los dos machos, pero el veneno residual y la inconsciencia parcial la mantenían dócil, los músculos relajándose lo suficiente para aceptar la doble invasión.

Ambos se quedaron quietos un largo instante, disfrutando de la sensación absoluta: Kragor enterrado hasta la base en el coño húmedo y palpitante, Tharn hundido profundo en el culo virgen y apretado, sus pollas separadas solo por una delgada pared interna que palpitaba entre ellas. El calor era infernal, el sudor fundiéndose, los cuerpos temblando de placer contenido.

El silencio que siguió a la penetración de Tharn fue absoluto por un instante, un vacío denso y cargado donde solo se oía la respiración pesada de los dos Gorak y el leve temblor del cuerpo de Susan atrapado entre ellos. Kragor sentía la polla del joven presionando contra la suya a través de la delgada pared interna, una fricción indirecta y abrasadora que hacía que su propia longitud palpitara más profundo en el coño húmedo y apretado de la rubia. Tharn, por su parte, jadeaba contra la nuca pálida de ella, el rostro enterrado en el cabello platino sudoroso, inhalando el aroma dulce y femenino mezclado con el miedo residual mientras su polla era envuelta por el canal trasero virgen: caliente, estrecho, contrayéndose en espasmos involuntarios alrededor de su grosor como si el cuerpo de Susan intentara expulsarlo y, al mismo tiempo, succionarlo más adentro.

Susan murmuró algo ininteligible contra el pecho de Kragor, un sonido roto entre gemido y súplica, los labios temblando, los ojos aún nublados por el veneno pero abriéndose en destellos de conciencia horrorizada. El placer forzado era una tormenta dentro de ella: el coño lleno hasta el límite por la polla gruesa y venosa de Kragor, golpeando el cérvix con cada leve movimiento; el culo invadido por primera vez por la longitud joven y dura de Tharn, estirando el anillo arrugado hasta doler de una manera que se mezclaba con un calor vergonzoso y profundo. Sus paredes internas palpitaban alrededor de ambas invasiones, traicionándola, lubricándose más a pesar de todo, el cuerpo respondiendo con una humedad creciente que facilitaba los movimientos.

Kragor fue el primero en moverse de nuevo.

Un gruñido bajo escapó de su garganta mientras alzaba ligeramente las caderas, hundiendo su polla más profundo en el coño de la rubia desde abajo, sintiendo cómo el canal se contraía en respuesta, succionando como si quisiera retenerlo. El movimiento presionó indirectamente contra la polla de Tharn, haciendo que el joven jadeara y apretara más el hombro de Susan, los dedos hundiéndose en la carne suave hasta dejar marcas rojas.

Tharn respondió al instante, retirándose lentamente —casi por completo— hasta que solo la cabeza bulbosa quedó dentro del anillo apretado, sintiendo cómo el pasaje trasero se contraía desesperadamente alrededor de ella, como si intentara cerrarse de nuevo tras haber sido abierto por la fuerza. Luego embistió hacia adelante con fuerza controlada, hundiéndose hasta la base en un solo movimiento fluido que hizo que Susan arqueara la espalda entre ellos, un gemido alto y roto escapando de su garganta. El impacto presionó su polla contra la de Kragor a través de la pared interna, una fricción deliciosa que los hizo gruñir al unísono.

Comenzaron así un ritmo desincronizado y tortuoso.

Kragor thrust from below, lifting his hips to plunge deep into her cunt as Tharn withdrew, her rear canal gripping the young cock tightly. Then Tharn would push forward, filling her ass to the brim as Kragor slowly withdrew, letting Susan's cunt clench empty for a moment before invading it again. The effect was constant: Susan was never empty, always filled by at least one of them, the indirect friction between their cocks creating a searing pressure that made the blonde's inner walls throb uncontrollably, lubricating more, tightening more, slowly surrendering to the double ****.

Sweat melted their bodies: the Goraks' hot, salty sweat sliding down Susan's pale skin, dripping between her breasts pressed against Kragor's chest, pooling at the base of her back before trickling between the buttocks where Tharn was thrusting mercilessly. The smell was overwhelming: raw sex, greenish-white pre-seminal fluid lubricating both their invading bodies, the musky sweetness of the blonde's cunt and ass opening despite her resistance. Sounds filled the hut: the wet, steady slap of flesh against flesh, the deep, synchronized grunts of the males, Susan's rising moans—now more conscious, more ****—as her treacherous body responded with spasms of **** pleasure.

Kragor buried his face between her breasts, sucking hard on one nipple, his fangs grazing sensitive flesh as he thrust from below, feeling her cunt clench harder each time his partner filled her from behind. Tharn, meanwhile, gently bit the back of Susan's pale neck, his extendable tongue licking the salty sweat from her skin as he pushed deep into her now dilated and slick rear passage, relishing how the ring stretched around its base, red and swollen from constant use.

Susan tried to fight—or at least her mind did—her hands moving weakly against Kragor's chest, her fingers scratching his green skin in futile gestures. But her body wouldn't obey: her hips barely moved in involuntary circles, her cunt tightening around Kragor, her ass sucking on Tharn, the **** pleasure growing in her belly like an inexorable tide that made her moan louder, more broken, more surrendered.

The whole day had barely begun.

What's next?

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