Chapter 110
by
bla12
¿Cómo sigue los días?
Se tienen que adaptar a una nueva rutina
El silencio en el acuario era diferente. Ya no era el vacío aterrador de los primeros días sin May, sino un ambiente cargado de tensión expectante. Las órdenes de Magi, aunque frías, habían restaurado una horrible normalidad. Y en ese vacío, algo retorcido comenzó a florecer.
Sofia fue la primera sorpresa. La misma cuya mirada había ardido en odio después del incidente del tirante. Una tarde, mientras Magi revisaba listas de suministros en la oficina (una tarea que May nunca le habría encargado, pero que ella ahora hacía por pura inercia administrativa), Sofia se acercó a la puerta abierta. No entró. Se quedó allí, apoyada en el marco, los brazos cruzados, pero no con desafío, sino con una actitud de… espera.
—¿Necesitas algo? —preguntó Magi, sin levantar la vista de la tableta, imitando la economía de palabras de May.
Sofia dudó.
—El químico para limpiar el vidrio del tanque táctil… ¿Usamos el mismo de siempre o hay que diluirlo más? —La pregunta era trivial. Cualquiera de ellas lo sabía. Pero Sofia no preguntaba por la información. Preguntaba por la validación.
Magi contuvo un suspiro de fastidio. Era una tontería.
—El mismo. Como siempre —respondió, secamente.
Sofia asintió, un gesto casi de alivio, y se fue. No había gratitud en su rostro, sino la satisfacción de quien ha recibido una directriz clara, un pequeño orden en su mundo caótico. La rebelde estaba pidiendo instrucciones. La dependencia había comenzado.
Cloe fue más obvia, más desesperada. Empezó a orbitar alrededor de Magi como un planeta tembloroso. Si Magi fruncía el ceño al pasar por un vidrio, Cloe corría a limpiarlo de nuevo. Le llevaba tazas de té horrible de la máquina, con manos que temblaban ligeramente, esperando una palabra de aprobación que nunca llegaba. Una vez, tras tropezar torpemente, se acercó a Magi con los ojos llenos de lágrimas.
—Lo siento, Magi, fue sin querer, no me castigues, por favor —susurró, como si Magi tuviera el poder de azotarla.
Magi la miró, sintiendo una oleada de asco. No hacía Cloe, sino hacia la situación, hacia sí misma por ser el centro de esto.
—Solo… ten más cuidado —masculló, apartando la mirada.
La reacción de Cloe fue instantánea: una sonrisa temblorosa, un suspiro de alivio profundo. El "castigo" había sido una admonición suave. Magi era "benévola". La devoción de Cloe se intensificó.
Lara fue la más pragmática. Se acercó a Magi no con sumisión, sino con una propuesta de alianza fría.
—Ellas son un desastre —dijo, con un gesto despectivo hacia donde Cloe y Sofia trabajaban—. No saben funcionar sin que les digan qué hacer. Tú y yo… podemos mantener esto en marcha. Podemos hacerlo funcionar mejor que él —insinuó, su voz un susurro calculador—. Sin sus… excesos.
Ofrecía su lealtad a cambio de un lugar privilegiado en el nuevo orden. Magi, por su parte, sintió un extraño escalofrío. La idea era repugnante. Pero también era… lógica. Lara era eficiente. Útil.
Magi se veía atrapada en una red que ella misma había ayudado a tejer. Por un lado, el asco le revolvía el estómago. Ver a Cloe suplicar por migajas de aprobación, a Sofia buscar su permiso para trivialidades, a Lara intentar formar un sindicato del horror… era la perversión ultima de todo lo que había sufrido.
Pero, por otro lado, una parte oscura y hambrienta en su interior se intoxicaba con ello. Después de meses de sentirse invisible, insignificante, una carga… ahora era necesaria. Su aprobación era buscada. Su palabra, ley. El poder, aunque pequeño y grotesco, era real. Y era adictivo.
Una tarde, Cloe cometió un error genuino: derramó un balde de agua sucia sobre el suelo recién limpiado. Se quedó paralizada, mirando el charco con puro terror, luego miró a Magi esperando el estallido.
Magi respiró hondo. Podía gritarle. Podía asignarle un castigo humillante, como habría hecho May. Podía ignorarla.
—Trae la fregona —dijo al final, con una voz que sonó cansada, no iracunda—. Y sé más cuidadosa.
Cloe asintió con energía, casi con gratitud, y corrió a buscar la fregona. Sofia, que había presenciado la escena, asintió para sí misma, como si Magi hubiera impartido justicia perfecta. Lara lanzó a Magi una mirada de aprobación casi profesional.
Magi giró la espalda y se apoyó contra la pared fría, sintiendo náuseas. No había ganado. Había perdido un poco más de sí misma. Se había convertido en el centro de su propio culto de personalidad distorsionado, y la devoción envenenada de las otras era el peor tipo de prisión. La puerta de la jaula, aunque abierta, era imposible de cruzar porque nadie, ni siquiera ella, sabía ya cómo vivir fuera de ella.
What's next?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
- All Comments
- Chapter Comments
