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Chapter 62 by bla12
¿Qué pasa al despertar?
Se tienen que adaptar a las reglas de la casa
La luz de la mañana se filtraba por las gruesas cortinas de terciopelo, iluminando motas de polvo que danzaban en el aire quieto. Magi despertó primero. El primer pensamiento fue un registro corporal: la cabeza pesada por el vino y el agotamiento, la boca pastosa. Luego, la sensación de la seda fría y extrañamente áspera contra su piel desnuda. No era la sensación del body de encaje, ni la opresión del látex. Era la desnudez simple y total, pero en el contexto de la casa de Lilith, traía consigo un mensaje indescifrable.
A su lado, Celia se movió, un quejido suave escapando de sus labios. También despertaba a la misma realidad. Sus ojos se abrieron, se encontraron con los de Magi, y de inmediato se llenaron de un pánico silencioso y bochornoso. Se cubrió instintivamente con el edredón, arrastrándolo hacia su mentón.
—¿Dónde está mi ropa? —susurró, su voz ronca por el sueño y la resaca.
Magi ya estaba escaneando la habitación. No había sillas donde pudieran haber dejado la ropa. No había armarios visibles. Solo la cama imponente, unas mesillas de noche minimalistas y una lámpara de cristal. Sus vestidos, que recordaba haber dejado caer al suelo la noche anterior, habían desaparecido.
—No está —dijo Magi, su voz plana. Se sentó en la cama, sin molestarse en cubrirse. Magi ya había aceptado su desnudez hacía tiempo; para ella, la piel expuesta había dejado de ser un tabú. Lo que le hervía en la sangre en esa habitación de invitados no era que la vieran, sino la vulnerabilidad impuesta. El no haberlo elegido.
—Tenemos que encontrarla. No puedo… no puedo salir así —dijo Celia, su voz quebrada por la ansiedad.
Magi cerró los ojos por un momento, ordenando los recuerdos borrosos de la noche anterior. Fragmentos de conversación con Lilith emergieron entre la neblina del ****.
—"En mi casa, la ropa es una distracción" —murmuró Magi, citando las palabras de Lilith con una claridad repentina—. "El cuerpo debe respirar, liberarse de los prejuicios de la tela". Dijo que era parte de su… filosofía.
Celia la miró con horror. —¿Estás diciendo que… que nos la quitó a propósito? ¿Que no hay ropa?
—Eso parece —confirmó Magi, levantándose de la cama. Caminó hasta la puerta y giró el picaporte. Estaba abierta. No las habían encerrado. Las habían despojado. Era un mensaje tan claro como cruel: en este espacio, su voluntad sobre sus propias decisiones era irrelevante.
—¿Qué hacemos? —preguntó Celia, abrazando el edredón como un escudo.
Magi miró la puerta abierta. El pasillo parecía silencioso y vacío. Sabía que quedarse en la habitación, esperando quién sabe qué, era la verdadera derrota.
—Salimos —declaró.
—¿Así? —la voz de Celia era un chillido ahogado.
—Así —afirmó Magi con una determinación fría. Si las reglas de la casa dictaban la falta de ropa, ella no iba a jugar a esconderse. Cubrirse aterrada sería darle a Lilith la satisfacción de haberlas quebrado. No; si iba a caminar por esa casa, lo haría con la cabeza alta—. Buscamos un baño. O a Lilith. O algo con que cubrirnos. Pero no nos quedamos aquí escondidas.
Magi arrancó la fina sábana superior de la cama, la dobló en un rectángulo largo y se la ofreció a Celia.
—Para que no sientas el aire directamente —dijo, con un pragmatismo que buscaba calmar a su compañera—. Pero no te envuelvas. Eso es lo que ella quiere ver: que te escondes.
Celia tomó la sábana con manos temblorosas. No se la envolvió como una toga, sino que la sostuvo frente a su cuerpo, una barrera simbólica y precaria.
Magi, firme en su propia aceptación corporal y en un acto de puro desafío, no tomó nada para sí misma. Abrió la puerta completamente y salió al pasillo. La alfombra gruesa era suave bajo sus pies descalzos. El aire acondicionado zumbaba suavemente, acariciando su piel con una frialdad que le erizó el vello. Para Celia, cada paso era una agonía de autoconsciencia. Para Magi, la desnudez no era el problema, sino el recordatorio constante de la intimidad violada por Lilith.
Caminaron en silencio. La casa de Lilith, con su silencio opulento, se había convertido en la jaula más sofisticada.
¿Qué encuentran fuera del dormitorio?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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