¿Te conectas al chat?
Te conectas y obedeces en todo.
Con el corazón latiendo fuerte y notando contracciones en la polla hiciste click sin pensarlo dos veces en el enlace que acompañaba al email. El proceso de registro era fácil. Apenas creaste un usuario nuevo apareció una ventana emergente que decía.
Reina Myrina: Enciende la Cam. Es el icono de abajo a la izquierda
Ella estaba conectada. Expiré y con ansiedad pulsé el icono de la conversación privada que daba acceso
BBJon: Si, hermosa Reina.
Reina Myrina: Bien, chico. Y eso que no sabes cómo soy, todavía.
BBJon: Al menos os imagino hermosa.
Reina Myrina: ¿Lo dices de verdad o por peloteo?
BBJon: Lo digo de verdad, encantadora Reina.
Reina Myrina: Es curioso que digas eso. Te puteo obligandote a permanecer casto, juego y me divierto a tu costa. Tu podrías imaginarme como quisieras. Como una horrible tirana que no puede acercarse a los hombres o algo así.
Y decides, voluntariamente, imaginarme como una mujer atractiva.
Es extraño ¿No?
BBJon: No entiendo a donde quieres llegar
Reina Myrina: A que quizás prefieras imaginar que la llave de tu aparato de castidad la tiene una mujer atractiva. Una mujer atractiva que disfruta de controlar tu sexualidad. No es una fantasía tan extravagante.
Aquello me sentó como un mazazo sobre todo porque dentro de mi cinturón de castidad estaba todo lo empalmado que podía. Me planteaba cómo podía excitarme el hecho de que una perfecta desconocida me controlara.
¿Jon?
BBJon: No se que decir, mi Reina.
Reina Myrina: Hagamos entonces un experimento, chico. Arrodillate ante el ordenador. E inclina un poco la Cam para que pueda verte dese arriba.
Aquello me pillo de improviso. Pero me sorprendí a mismo echando la silla atrás y me arrodillándome frente al ordenador.
BBJon: Si mi encantadora Reina.
Reina Myrina: Ahora quiero que me imagines, alta y poderosa. Y a tí arrodillado frente a mí, lleno de deseo insatisfecho. Y que te pido yo que sé, que me beses los zapatos. Eso es inclinate cómo lo harías y haz como si me besaras los zapatos.
BBJon: ¿Perdón?
Reina Myrina: Solo, hazlo. Tu imagina que soy una mujer atractiva que disfruta imaginando que le besan los zapatos. Quizás incluso me esté tocando ahora mismo. Mira te paso una foto de mis zapatos.

Y ahora imaginate besándolos. ¿Quieres que esto acabe cuanto antes no? O quizás no.
Me arrodillé y cerré los ojos. Imaginando que besaba la puntera de su zapato. Mi polla parecía que iba a reventar la jaula de castidad en cualquier momento. Debí lanzar un jemido, más fruto de la molestia que del placer. Definitivamente estaba cachondo y frustrado. Y ella seguramente estuviera disfrutando. La mera idea de que ella estuviera al otro lado de la pantalla acariciandose el coño mientras me veía arrodillado y patético a través de la pantalla no hacía sino empeorar la situación. No se cuando pero en algún momento debí sacar la lengua y lamer la imaginaria punta del zapato. El sonido de un mensaje me hizo devolver la atención a la pantalla.
Reina Myrina: Wow. Eso sí que no me lo esperaba Jon. Pobrecito debes estar tan frustrado... No te he dado permiso para lamer, aunque me gusta cuando un súbdito muestra iniciativa. Si estuvieras aquí te dejaría lamerme los dedos para que vieras lo mucho que me estás excitando. ¿Eso te gustaría?
BBJon: Mucho, aunque no creo que fuera buena idea. Mi admirable Reina.
Reina Myrina: ¿Por qué?
BBJon: Porque me está doliendo el pene.
Reina Myrina: Eso es irrelevante, mi placer toma prioridad. Además seguro que lo harías. Estás demasiado cachondo para desobedecerme.
Me tengo que ir yendo. Una última tarea, date una ducha fría antes de meterte en la cama. Te vendrá bien.
¿Misma hora mañana?
BBJon: Como desee, mi Reina.
Reina Myrina: Hasta mañana Westley.
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