¿que hace los males del mundo?

comienzan los cambios

Chapter 11 by Locoloco Locoloco

El aire en el piso inferior era pesado y húmedo, cargado con el olor a piedra molida y el hedor metálico de la sangre. El grupo de la Familia Astrea se encontraba en un estado de caos controlado. Ryuu, impulsada por su preocupación por sus amigas y su inquebrantable sentido del deber, ignoró por completo la extraña sensación viscosa que sentía en la coronilla de su cabeza. Para ella, el barro negro que tenía en su cabello no era importante; su prioridad era Iska, que yacía inconsciente tras el impacto.

Ryuu comenzó a recitar su magia de curación, sus manos brillando con una luz suave mientras intentaba estabilizar a su compañera. A su lado, Noin se había quitado su abrigo blanco, usándolo como un vendaje improvisado para presionar la herida de su párpado, donde la gota del "Mal del Mundo" había penetrado profundamente. El dolor era agudo, pero Noin, siendo una aventurera veterana, lo soportaba en silencio, sin saber que el barro ya estaba reconfigurando su existencia.

Mientras tanto, las demás —Alisse, Asta, Celty, Kaguya, Lyra, Maryuu, Neze y Ryana— formaron un círculo defensivo, vigilando los alrededores con sus armas en alto. Estaban vigilantes, pero su atención estaba puesta en los monstruos externos, no tanto en los cambios internos que estaban ocurriendo en sus propios cuerpos.

Asmodeus, apoyado contra una pared de roca, observaba la escena con una sonrisa gélida. Él era el único que podía ver la verdadera magnitud de lo que estaba sucediendo. El barro negro no era solo una sustancia corrosiva; era un catalizador de mutación. Para él, era como ver una pintura completarse lentamente, donde cada trazo de oscuridad borraba la pureza de aquellas mujeres.

El primer cambio fue notable en Alisse. La capitana, que siempre mantenía su cabello rojo perfectamente atado en una coleta, sintió que la liga se rompía. Sus cabellos se soltaron, cayendo en cascada sobre sus hombros. Al abrir los ojos, una marca roja, apareció en su ojo izquierdo, y sus pupilas, otorgándole una mirada depredadora.

A su lado, Asta experimentó una transformación inquietante. Sus ojos se volvieron de iris negros, como dos pozos de vacío que absorbían la luz, y su cabello, que solía ser sencillo, se trenzó solo en dos largas trenzas que caían por su espalda, como si hilos invisibles de maldad las hubieran tejido.

Celty, que vigilaba el flanco derecho, parpadeó y notó que la visión del mundo se volvía más vibrante, pero sus ojos verdes habían mutado a un púrpura. En su brazo, justo donde el barro había tocado su piel, surgió un tatuaje negro de un dragón que parecía moverse bajo la piel, latiendo al ritmo de su corazón.

Kaguya, por su parte, soltó un pequeño gemido de incomodidad. Al ajustarse su yukata, sintió que su pecho estaba más apretado; sus pechos habían crecido notablemente, adquiriendo una curva mucho más provocativa y voluptuosa. Confundida, se tocó la cabeza, pero no notó que su delicada horquilla de flor se había transformado en una telaraña de metal, como un símbolo de la trampa en la que ya estaba atrapada sin saber.

Lyra, al detectar un monstruo que acechaba en las sombras, blandió sus cuchillas abanico con un movimiento fluido. Al hacerlo, se quedó extrañada y fascinada a la vez: el aire a su alrededor se volvía oscuro, como si el viento mismo estuviera impregnado de ceniza negra, cuando cortó al monstruo.

Maryuu, miró sus brazos y vio con asombro tatuajes estilo yakuza que se extendían desde sus muñecas hasta sus hombros: flores en el brazo derecho y un dragón serpentino en el izquierdo.

Neze, que respiraba agitadamente, no noto las líneas grises, similares a tatuajes de branques, que marcaban su torso a la altura las costillas. Sus ojos ahora eran de un color verde.

Ryana, obtuvo un cambio de que su cabello crecía en trenzas largas y pesadas, y sus labios, sin necesidad de maquillaje, adquirieron un tono negro azabache, dándole un aspecto gótico y sexy. Sus ojos se volvieron rojos como la sangre.

Ryuu. Mientras terminaba de curar a Iska, sintió que su cabello rubio creció violentamente, extendiéndose ahora hasta sus rodillas, transformándose en una manta de seda que arrastraba por el suelo sucio de la Mazmorra.

Cuando Iska finalmente despertó gracias a la curación de Ryuu, lo primero que sintió fue que su cabello estaba suelto, esparcido por el suelo. Al llevarse la mano al pecho, sintió una irregularidad en la piel: una cicatriz oscura y profunda donde la gota más grande del barro había golpeado. Iska no se dio cuenta de que sus ojos ahora eran amarillos brillantes con pupilas rasgadas, dándole el aspecto de una bestia felina.

Alisse, recuperando la compostura pero sintiéndose extrañamente agitada, se volvió hacia Asmodeus. —Asmodeus... ¿por qué usaste el "Males of the World"? Ese ataque fue devastador, pero casi nos golpea a nosotros. ¿Es esa la técnica de la Familia Zeus?

Asmodeus fingió una expresión de cansancio y seriedad. —Capitana, el Juggernaut es un monstruo único. Es inmune a la magia y a la mayoría de los ataques físicos convencionales. El lodo corrosivo era la única forma de debilitar su armadura lo suficiente para que lo detuviera. Ni siquiera quiero pensar en cómo terminara la Familia Rudra... —Asmodeus hizo una pausa dramática—. Ellos eran arrogantes. Pensaron que podían emboscarnos, pero el Juggernaut, es una pesadilla. Probablemente ya fueron despedazados por la bestia.

Hizo una pausa, mirando a las mujeres, notando cómo sus instintos empezaban a cambiar, cómo la lujuria y la agresividad empezaban a filtrarse en sus mentes, aunque no era algo grande, no es como si él les mostrase su polla y ellas se arrodillen para servirle, como Rose y Astrea.

—Escuchen bien. El Juggernaut puede regenerarse con el tiempo si no es destruido completamente. Si nos quedamos aquí, vendrá por nosotros y no habrá un segundo piso que colapse para salvarnos. Tenemos que movernos ahora mismo y bajar un par de pisos más para perder el rastro y encontrar un lugar seguro donde reorganizarnos.

Debido a que todas creían fervientemente que él era un superviviente de la legendaria Familia Zeus, aceptaron sus palabras sin cuestionar. Confían en su "experiencia".

—Tienes razón —dijo Alisse, sintiendo un calor extraño en su vientre mientras miraba a Asmodeus—. Movámonos. No podemos permitirnos más errores.

El grupo comenzó a avanzar, descendiendo a los niveles inferiores. Mientras caminaban, Asmodeus observaba las nuevas formas de sus súcubos en potencia. No habían cambiado lo suficiente todavía, pero las semillas estaban plantadas. El cabello largo de Ryuu, los ojos rasgados de Alisse, la voluptuosidad de Kaguya... todo era un preludio.

"Sigan caminando, mis queridas", pensó Asmodeus, mientras sentía el aroma del deseo empezando a emanar de ellas. "Sigan creyendo que soy su aliado, mientras yo las convierto en los monstruos más hermosos y depravados que la Mazmorra haya engendrado jamás".

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¿que esta haciendo Astrea mientras tanto?

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