Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Chapter 106
by
bla12
¿Qué hace Magi?
Hace que la fiesta siga
El suave balanceo del Siren’s Call, antes un movimiento sensual, ahora se sentía como el vaivén de un ataúd sobre las olas. La música seguía sonando, pero un nuevo tono de curiosidad incómoda y confusión se filtraba en el aire. El mecanismo perfecto de la fiesta empezaba a fallar: el anfitrión había desaparecido.
—¿Dónde está May? —preguntó una mujer con vestido color champán, mirando a su alrededor con impaciencia.
Alexander Vance frunció el ceño, escaneando la cubierta con una expresión que pasó de la diversión a la irritación. En el centro de ese huracán de miradas, Magi se quedó paralizada. El fantasma del brazo de May, donde sus dedos la habían agarrado antes de esfumarse, le ardía en la piel. “No arruines esto”, la orden era un eco en su mente. Vio el miedo en los ojos de Lara, el terror de Cloe y la resignación vacía de Julia. Las acciones individuales ya no bastaban para contener el naufragio.
Con el corazón golpeando sus costillas, Magi levantó la tableta y conectó el intercomunicador privado. Su voz, amplificada por el dispositivo, sonó firme y autoritaria; un eco siniestro de la voz de May.
—¡Lara, Cloe, Sofía, Julia! ¡Escúchenme bien! Esta es la única forma de salvar la noche. ¡Como medida de distracción extrema, quiero que todas se quiten la parte de arriba del atuendo! ¡Ahora! ¡Muévanse!
La orden impactó a las cuatro. Una a una, convirtieron el pánico en una performance brutal. Lara desató los cordeles con la mandíbula tensa; Cloe se despojó de la tela con un sollozo ahogado. Sofía y Julia imitaron el acto, uniendo sus torsos desnudos en una fila de exposición forzada. El murmullo de confusión sobre la ausencia de May se cortó de golpe, reemplazado por un aluvión de exclamaciones y murmullos lascivos. El ambiente de pánico se transformó en una excitación morbosa. Habían restablecido la ilusión del control, aunque a un costo altísimo.
Magi no esperó a que el caos se asentara; lo usó. Se convirtió en una versión espectral de May: fría donde él era calculador, eficiente donde él era brutal.
—¡Lara! Toma una botella y ofrece en la proa. ¡Cloe! ¡Fruta! ¡Julia! Quédate en silencio junto al pasamanos, deja que el misterio trabaje por ti.
Para su absoluto asombro, sus órdenes fueron obedecidas. El barco no se hundía; flotaba. Sin embargo, la tensión seguía latente. Magi vio a un hombre de mirada vidriosa acercarse demasiado a Sofía y se interpuso con la suavidad de una anguila.
—El océano reclama su misterio, señor —dijo con una sonrisa gélida—. Nuestras sirenas son para contemplar, no para tocar.
Fue entonces cuando ocurrió el accidente. Sofía, al intentar alejarse de la mirada insistente del hombre, tropezó con un cable de sonido casi invisible. Su cuerpo, tenso como un arco, se desequilibró. Un tirón seco, un crujido de tela: el tirante lateral del diminuto bikini que cubría su parte inferior cedió. La tela se deslizó peligrosamente. Ya no era una pose; era un fallo en la ilusión.
Un suspiro colectivo de los invitados cortó el aire. Sofía se congeló, paralizada por la vergüenza, intentando cubrirse inútilmente. Pero Magi ya estaba allí. Su mano se cerró alrededor del brazo de Sofía con una fuerza que nada tenía que ver con la compasión.
—¡Qué torpe! —exclamó Magi con una risa ligera y forzada para los invitados—. ¡Las olas juegan con nosotras incluso aquí! Disculpen, señores.
Mientras la arrastraba hacia la popa con movimientos rápidos, la mano de Magi fue directamente al bikini roto de Sofía. Con un solo tirón seco, terminó de arrancar la prenda, dejándola caer silenciosamente a la cubierta. Sofía quedó completamente desnuda, paralizada por el shock.
El impacto fue inmediato. Se escuchó un rugido de aprobación que ahogó la música. Los teléfonos se alzaron abiertamente, sus luces parpadeando con avidez sobre el sacrificio. Alexander Vance, desde la segunda cubierta, bajó ligeramente su copa con una fría satisfacción. El caos había sido reemplazado por un espectáculo mayor.
—El miedo se limpia con agua salada, dark mermaid —le susurró Magi al oído, con la voz dura de una verdadera madame—. Al jacuzzi. Desnuda. ¡Ahora!
Sofía la miró con los ojos inyectados en sangre y la humillación ardiendo en su rostro, pero se mantuvo derecha y caminó hacia el agua, donde la luz tenue la convirtió en una exhibición para todos.
Magi se alejó sintiendo la adrenalina correr por sus venas como hielo. Internamente, se sentía como un monstruo; había usado la vergüenza de otra como herramienta de poder. Pero al mirar a su alrededor, vio que funcionaba. La fiesta continuaba y el equilibrio de poder había cambiado para siempre. Ella estaba al mando. El sabor del poder, mezclado con el miedo y la traición, era tan amargo como el agua de mar, pero el hechizo no se había roto. Y ella era ahora su única guardiana.
¿Cómo termina la fiesta?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
- All Comments
- Chapter Comments