Chapter 33
by
bla12
¿Se quita el vestido?
Si
El tacto de los dedos de Adrián en su hombro desnudo era como una brasa caliente. Magi contuvo la respiración, cada instinto gritándole que huyera, pero sus pies parecían clavados en la fría losa de la azotea. La sonrisa de él era un desafío, una promesa velada de que la noche solo empeoraría si se resistía.
—Vamos —murmuró él, su voz un hilo sedoso que se enredaba alrededor de su voluntad—. El agua está perfecta.
Magi se quedó inmóvil. Se había quitado su ropa interior antes de ponerse el vestido rojo, siguiendo las órdenes implícitas. Ahora, quitarse el vestido significaba una exposición total, una aniquilación de su pudor.
—No... no puedo —logró susurrar, sintiendo que las mejillas le ardían.
Adrián simplemente sonrió, sin molestarse en refutarla.
—Claro que puedes, Magda. Aquí no hay público. Solo tú y yo. Además, ¿acaso no quieres hablar de negocios?
Su mano se deslizó desde su hombro hasta la cintura, y sus dedos rozaron la tela de satén, justo donde sabía que no había nada debajo. La presión fue suave, pero hizo que Magi diera un respingo.
—No tienes que ser tan tímida —susurró él, y luego, con una presión firme en la espalda, la guio hacia el borde de la piscina.
El agua, efectivamente, no estaba fría. Emitía un vapor tenue y tentador. Pero para Magi, el borde de la piscina se sentía como el borde de un acantilado. Miró el agua oscura, que reflejaba las luces de la ciudad como ojos burlones, y supo que lo que estaba a punto de hacer sería una rendición final.
—Después de ti —dijo Adrián, con una galantería perversa.
No había opción. No había salida.
Con las manos temblándole, Magi se quitó el vestido. La tela roja se deslizó por su cuerpo con una rapidez humillante, cayendo en un charco de seda escarlata a sus pies. La luz tenue de la azotea y el resplandor de la ciudad se sintieron, de pronto, como un foco apuntándola. Quedó completamente expuesta, sintiendo el frío de la noche y el pánico más intenso de su vida. Su pudor gritaba. Su única prioridad fue ocultarse.
Se lanzó a los peldaños de la piscina, bajando tan rápido que el agua la envolvió hasta el cuello en segundos. El impacto la dejó sin aliento. Se sumergió hasta los hombros, cruzando los brazos instintivamente sobre el pecho y encorvando la espalda, intentando desesperadamente que el agua le diera la dignidad que la tela le había negado. El agua tibia la cubrió como un abrazo sofocante.
Adrián se rió, un sonido que se cortó con el suave chapoteo al meterse él también en el agua. No había vacilación. Se zambulló y emergió a solo un palmo de distancia, el agua resbalando por su pelo engominado y su camisa ahora empapada y transparente, pegada a su torso.
—¿Ves? No era para tanto —dijo, avanzando hacia ella a través del agua como un tiburón.
Magi retrocedió, pero la piscina no era tan grande. Su espalda encontró el borde frío de mosaico.
—Relájate, Magda —murmuró él, colocando una mano en el borde de la piscina a cada lado de ella, encerrándola—. Estás muy tensa. Anoche en el escenario parecías... más libre.
—Esto es diferente —logró articular ella, su voz temblorosa, apenas un susurro.
—Todo es cuestión de perspectiva —dijo él, y su mano salió del agua para acariciar su mejilla mojada—. Aquí no hay miradas. Solo tú y yo. Y ese negocio del que querías hablar.
Su mirada decía que el "negocio" podría esperar.
Su otra mano encontró su cintura bajo el agua, los dedos presionando contra su piel desnuda.
Magi cerró los ojos, intentando bloquearlo. El agua, el calor, el olor a cloro y a su colonia, la presión de sus dedos. Estaba atrapada. Había obedecido a Costa, había venido, se había desnudado y se había metido en el agua. Y ahora estaba pagando el precio de esa obediencia.
—Dime, Magda —susurró él, acercando su boca a su oído—. ¿Qué te interesa realmente? ¿El dinero? ¿La emoción? ¿O solo... esto?
Su mano se movió de su cintura a su muslo, bajo el agua, y comenzó a subir lentamente.
En ese momento, un sonido inesperado los hizo separarse bruscamente. El teléfono de Adrián, sobre la mesita de la barra, comenzó a vibrar con insistencia, iluminándose con una luz azul.
Él maldijo entre dientes, la frustración evidente en su rostro.
—Espera aquí —ordenó, saliendo de la piscina con agilidad. El agua chorreaba de su ropa, creando charcos en el suelo perfecto.
Magi se quedó dónde estaba, temblando, abrazándose a sí misma bajo el agua. El breve respiro fue un regalo envenenado. Sabía que cuando colgara, volvería. Y ella estaría todavía allí, esperando, en el agua oscura, completamente desnuda, con la amarga certeza de que había llegado al fondo del pozo. La misión, la redención, todo era una farsa. Solo esto era real: el agua tibia, la expectativa en los ojos de Adrián, y el vacío helado en el centro de su pecho.
¿Qué pasa a continuación?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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