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Chapter 34
by
bla12
¿Qué pasa a continuación?
Escucha una conversación
El resplandor azul del teléfono de Adrián era un faro en la penumbra de la azotea, un recordatorio abrupto del mundo exterior, de las leyes y los límites que parecían no aplicar allí arriba. Magi, sumergida hasta los hombros en el agua que ahora sentía viscosa y opresiva, contuvo la respiración. Estaba completamente desnuda, y el agua ya no era un escondite, sino una cortina de vapor que podía disiparse en cualquier momento, revelándola por completo.
Adrián, de espaldas a ella, cogió el teléfono con evidente fastidio.
—¿Diga? —su voz sonó cortante, impaciente.
Un silencio. Luego, un cambio sutil en su postura. La espalda se tensó. La irritación dio paso a una atención concentrada, casi cautelosa.
—No, no es un buen momento —dijo, bajando instintivamente la voz, pero la quietud de la noche y el agua que actuaba como un extraño conductor acústico permitían a Magi captar fragmentos.
Ella se hundió un poco más, hasta que el agua le rozó el labio inferior, quieta como una estatua. Cruzó los brazos sobre su pecho bajo el agua, intentando doblar su cuerpo para ocupar el menor espacio posible, deseando volverse invisible.
—...lo sé, pero el envío de la próxima semana tiene que ser... —la voz de Adrián se volvió más baja, más urgente—. ...no a través de los canales usuales. Demasiado calor en la aduana...
Magi aguzó el oído, el corazón latiéndole con fuerza contra las costillas. Envío. Aduana. Calor. Palabras clave que hicieron que el entrenamiento y la misión emergieran brevemente del nauseabundo pozo de su vergüenza.
—...sí, el mismo método que con las antigüedades... —Adrián hizo una pausa, y luego soltó una risa breve y forzada—. ...sí, pinturas sobre lienzo, siempre funciona... embalaje especial... la galería de Zúrich se encarga...
Antigüedades. Pinturas. Zúrich. Galería. Magi repetía mentalmente las palabras, intentando grabarlas a fuego en su memoria. Era vago, pero era algo. Un método, un destino, un intermediario.
—...no, él no está involucrado en este. Prefiere mantener... distancia... —Adrián volvió la cabeza ligeramente, como comprobando que ella aún estuviera allí. Magi cerró los ojos, fingiendo estar absorta en el agua, pero sintiendo su mirada como un pinchazo—. ...sí, sí, lo manejo. Luego hablamos.
Colgó con un chasquido seco. El silencio que siguió fue tan denso como el agua alrededor de Magi. Él se quedó un momento quieto, mirando el teléfono, antes de girarse lentamente hacia la piscina.
Su expresión había cambiado. La lujuria relajada había sido reemplazada por una tensión alerta, una ligera suspicacia. Su sonrisa al volver a acercarse era más forzada.
—Donde íbamos —dijo, sus ojos escudriñando su rostro, como si buscara algún indicio de que había escuchado algo.
Magi forzó una sonrisa temblorosa, esperando que su pánico por la desnudez pudiera ser malinterpretado como excitación o nerviosismo.
—Parecía... importante.
—Nada que no pueda esperar —respondió él, deslizándose de nuevo en el agua frente a ella. Pero la magia se había roto. Su toque, cuando posó una mano en su cadera desnuda, fue más posesivo que seductor, más una afirmación que una caricia—. Donde estábamos... —repitió, pero su mirada estaba distante, calculadora.
Magi se sintió como un animal acorralado. Había obtenido información, migajas que Costa devoraría, pero a cambio había llamado la atención de la bestia. Adrián ya no solo la veía como un divertimento; ahora era una variable, una posible amenaza o un activo que necesitaba ser reafirmado.
—¿Sabes? —murmuró él, acercándose tanto que su aliento le golpeó la cara—. Tienes una cualidad... una intensidad. Es intrigante. Pero la intriga puede ser peligrosa.
Su mano, bajo el agua, no buscaba ya solo tocar; buscaba controlar, manteniéndola in place en el borde de mosaico. Magi se sintió completamente desprotegida, sin tela, sin barrera, bajo su dominio.
—No sé a qué te refieres —mintió Magi, desviando la mirada hacia las luces de la ciudad, deseando ser cualquier otra persona en cualquier otro lugar.
—Claro que no —dijo él, con una sonrisa que no llegaba a los ojos—. Por eso esto va a ser aún más divertido.
Y en ese momento, Magi supo que la noche estaba lejos de haber terminado. El breve respiro había pasado. Las aguas oscuras de la piscina ya no eran solo agua; eran el elemento donde se desenvolvería el siguiente acto de su sumisión, y Adrián, ahora alerta y aún más peligroso, estaba listo para dirigirlo.
¿Qué sigue?
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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