Want to support CHYOA?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)

Chapter 39 by bla12 bla12

¿Cómo sigue la sesión?

Con más cercanía

El estudio se había transformado en un campo de batalla de egos y luz. Leo, el fotógrafo, movía alrededor de las dos modelos con la energía de un director de orquesta que intentara afinar instrumentos discordantes. Las luces de tonos ámbar que Leo había dispuesto creaban pozos de intimidad falsa en el set, profundizando las sombras bajo los pómulos de Lilith y acentuando la palidez cerúlea de Magi. Los microbikinis idénticos, uno negro y uno carmesí, parecían una burla cruel: la misma prenda, dos realidades opuestas.

—Vamos, vamos. Juntas otra vez. Pero esta vez, no es fondo y figura. Es diálogo —anunció, ajustando un reflector para crear un claroscuro dramático en el set—. Magi, Lilith. Espalda sobre espalda. Quiero sentir la tensión. La conexión forzada.

Lilith lanzó un suspiro de exasperación, pero se movió con la gracia de un felino hacia el centro del círculo de luz. Magi la siguió, sus pasos vacilantes.

Giraron y apoyaron las espaldas una sobre la otra. El contacto fue un shock. La espalda de Lilith, en su diminuto top rojo, era una plancha de músculo tenso y piel cálida. La de Magi, fría, con su cabello oscuro rozando el moño perfecto de Lilith, y la columna vertebral palpable bajo la tela negra, casi se encogió al tacto.

—Bien. Ahora, Magi, inclínate ligeramente hacia adelante. Lilith, mantente recta, firme. Como si la estuvieras soportando a regañadientes —instruyó Leo, disparando un par de fotos de prueba.

El contraste era obscenamente claro. Lilith, erguida y sólida como una columna de mármol. Magi, curvada hacia adelante, frágil, como si fuera a quebrarse.

—Más cerca. Brazos entrelazados. No como amigas. Como… contendientes en una tregua incómoda —ordenó Leo, su voz perdiendo la neutralidad técnica y ganando un tono de excitación creativa.

Lilith tomó el brazo de Magi con una eficiencia fría, enlazándolo con el suyo. Su piel estaba caliente, su agarre, firme. Magi sintió el brazo de Lilith sobre el suyo, una barra de tensión y poder que la anclaba a una realidad que detestaba.

Click-clack.

—Lilith, tu cabello, échatelo hacia atrás, deja que caiga sobre el hombro de Magi. Quiero la textura del cabello negro azabache de Lilith contrastando con el tono más suave del cabello castaño de Magi que se ha soltado. ¡El contraste!

Con un movimiento estudiado, Lilith ladeó la cabeza y su melena, suave y perfumada, se deslizó sobre el hombro de Magi. Los mechones sedosos le rozaron la clavícula y el cuello, una caricia impersonal que le erizó la piel. Era íntimo y violador a la vez.

Click-clack-clack.

—Ahora, las manos. Lilith, tu mano en la mejilla de Magi. Guía su rostro. No con fuerza. Con autoridad. Magi, déjate guiar. Resistencia pasiva.

El corazón de Magi se aceleró hasta doler. La mano de Lilith, con esos dedos largos y uñas perfectas, se acercó a su rostro. Fue una posesión. Los dedos se cerraron alrededor de su mandíbula con una presión calculada, fría, girando suavemente su cabeza hacia el perfil que Leo exigía.

—Muy bien, damas. Subamos la temperatura —anunció Leo, su voz un poco ronca—. Quiero susurros. Intimidad real. Y una cosa más... ¡quiten los tops! ¡Ahora! Dejen los microbikinis solo en la parte de abajo. Lilith, hazlo tú.

La orden fue tan repentina que cortó el aire. Lilith no dudó. Con un movimiento rápido, desató el nudo de su top carmesí y lo deslizó de su cuerpo. Lo dejó caer con desdén sobre el suelo de cemento. Sus senos perfectos, firmes y bronceados, quedaron expuestos con una naturalidad que era parte de su poder.

Magi se quedó helada. Sentía la obligación de obedecer, pero la mano fría de Lilith seguía en su mandíbula. Lilith, con una sonrisa burlona, retiró su mano de la cara de Magi y, con un tirón rápido, desató el nudo del top negro de Magi.

La tela negra cayó. El frío del estudio golpeó el pecho de Magi. Sus senos, pálidos y más pequeños, se sintieron insultantemente expuestos bajo la luz. La vulnerabilidad se multiplicó por mil. Ahora no solo era su cuerpo, sino su desnudez lo que estaba siendo juzgado y expuesto junto a la perfección de Lilith.

—¡Perfecto! ¡El contraste es brillante! —gritó Leo.

Lilith inclinó la cabeza. Su boca estaba tan cerca que el aliento caliente le humedeció la oreja a Magi.

—¿Sabes lo que piensan todos cuando te ven? —susurró Lilith, su aliento caliente sobre el pabellón de la oreja de Magi, mientras sus pechos casi se rozaban—. Piensan: "pobrecita". Pero no por lástima. Por diversión. Eres el chiste que todos entienden.

Magi contuvo el aliento. Un escalofrío violento le recorrió la espalda. Forzó los músculos de su rostro a permanecer inmóviles.

Click-clack. Leo capturó el espasmo.

—¡Sí! ¡Eso! Los ojos cerrados, Magi. Perfecto. Lilith, mira a cámara. Como si acabaras de domarla.

CLICK-CLACK-CLACK! La cámara devoraba la escena.

—Y ahora… el susurro. Lilith, acércate más. Labios cerca de su oído. Díselo ahora.

Lilith inclinó la cabeza de nuevo, su boca estaba tan cerca que el aliento caliente le humedeció la oreja a Magi.

—Relájate, cervatillo —susurró Lilith, su voz un hilo de hielo envuelto en seda—. Solo es otra sesión de fotos donde eres el punchline. Acostúmbrate. O vete. A nadie le importaría que te fueras ahora, desnuda o no.

Las palabras, entregadas con una dulzura venenosa, se clavaron en Magi más profundamente que cualquier insulto directo. Un temblor involuntario le recorrió la espalda. Un sollozo se atragantó en su garganta. Forzó los ojos a cerrarse, incapaz de soportar la mirada de desprecio de Lilith.

CLICK-CLACK-CLACK! El obturador de Leo capturó el instante preciso: la lágrima que se escapó del ojo cerrado de Magi y recorrió su sien, el rostro de Magi contraído en un rictus de dolor, y el perfil de Lilith, impasible, casi aburrido, su cruel misión cumplida.

—¡Magnífico! ¡No se muevan! ¡La lágrima es oro puro! —gritó Leo, disparando sin piedad.

La sesión se volvió una espiral de intimidad forzada. Leo las hizo enredar las piernas, posar con la frente apoyada en el hombro de la otra, e incluso con Lilith rodeando a Magi por detrás, sus brazos cruzados bajo el pecho desnudo de Magi, sus manos agarrando sus brazos con una posesión que asfixiaba.

—Y ahora… el remate —dijo Leo, bajando la cámara por un momento. Su respiración era audible—. Un beso. No en los labios. En el cuello. En el lugar donde el pulso late. Lilith, tú. Lento. Cargado. Como si estuvieras a punto de morder, pero no lo hagas. Magi… aguanta. Tu expresión debe ser ambigua: miedo y… complicidad.

El silencio que siguió fue absoluto. Magi sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Esto traspasaba todo límite.

—Encantada —arqueó una ceja Lilith, acercándose con una lentitud deliberada.

Su mano, fría, se posó en el hombro de Magi para inmovilizarla. Magi pudo sentir el latido de su propio corazón acelerándose hasta doler.

—Quietecita, cervatillo —murmuró Lilith.

Lentamente, inclinó la cabeza. Sus labios, suaves y carnosos, se posaron sobre el cuello de Magi, justo sobre la vena yugular. No fue un beso de verdad. Fue una presión cálida, húmeda, que se mantuvo allí por segundos que se sintieron como horas.

Magi cerró los ojos con fuerza. No podía fingir complicidad. Solo podía aguantar. Sintió una lágrima caliente escapar de entre sus párpados y rodar por su mejilla. Su cuerpo estaba tenso como una cuerda a punto de romperse.

Click-clack-clack-clack-clack. El obturador de Leo sonó como una ametralladora.

Finalmente, Lilith se separó. Se limpió el labio superior con el dorso de la mano, un gesto de desprecio final.

—Salada —comentó en voz baja, con una mueca.

—Corte —dijo la voz de Elara desde las sombras, cargada de una satisfacción profunda—. Eso… eso es portada de revista. Y un plus considerable en tu pago, Lilith. Has conseguido sacarle lágrimas reales.

En el instante exacto en que Elara pronunció la palabra "corte", Lilith actuó. Con la misma rapidez eficiente con la que había desatado el top, sus manos se movieron detrás de la espalda de Magi. Un zip, un ligero tirón a las cuerdas del bikini negro. El nudo se soltó.

Lilith dio un paso atrás inmediatamente. El diminuto trozo de tela negra que apenas cubría a Magi cayó de golpe a sus pies.

Magi se quedó paralizada, su cuerpo totalmente desnudo en el centro del círculo de luz. El shock no era solo la humillación de la desnudez; era la cruel broma final, el acto de Lilith de despojarla de la última pieza de dignidad. Se quedó temblando, las lágrimas corriendo libremente por su rostro.

Lilith ni siquiera la miró. Se estiró, indiferente, y recogió su top rojo del suelo, poniéndoselo de nuevo.

—Divertido —comentó secamente, arreglándose un mechón perfecto, mientras Magi temblaba desnuda a pocos metros—. La próxima vez, espero un partner a la altura. Alguien que no se deshaga con un susurro. O con un pequeño nudo.

Magi se quedó dónde estaba. El microbikini negro estaba a sus pies. El silencio que siguió no era ausencia de sonido, era el sonido de algo dentro de ella rompiéndose para siempre.

¿Qué pasa después de la sesión?

Want to support CHYOA?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)