Chapter 103
by
bla12
¿Qué pasa el próximo día?
Otro evento privado
La citación no fue un susurro, sino un golpe seco de sus nudillos en el marco de la puerta del tanque de mantarrayas, donde Magi intentaba, en vano, fundirse con la rutina del agua y el vidrio.
—Todas. Mi oficina. Ahora —La voz de May cortó el rumor del acuario como un cuchillo. No hubo margen para preguntas.
Las cinco siguieron el ritmo de sus pasos precisos por los pasillos. Lara lo hacía con una resignación altiva, Cloe con el pánico ya instalado en sus ojos, Sofia arrastraba los pies, la marca azul en su muñeca oculta bajo una venda sucia. Julia era una sombra silenciosa. Magi cerraba la comitiva, el estómago convertido en un nudo de hielo. Su nuevo "rol" era una capa invisible que ya pesaba más que cualquier uniforme.
La oficina de May olía a limpio y a poder. Sobre su escritorio, no había papeles. Descansaban cinco atuendos.
No eran los bikinis vulgares del acuario. Eran armaduras de seda oscura y metal. Piezas de alta costura perversa: tangas de encaje negro con hilos de plata que se anudaban en caderas y muslos, tops de triángulos mínimos de satén ébano sujetos por cadenitas delgadas como suspiros, batas transparentes de gasa bordada que no ocultarían nada. Eran elegantes, grotescamente caros y reveladores hasta la obscenidad.
—El "Siren's Call" de Alexander Vance —anunció May, con la solemnidad de un general antes de la batalla final—. Mañana por la noche. Una reunión privada. Lo más alto al que pueden aspirar.
Su mirada recorrió cada rostro pálido, saboreando el terror que veía.
—Allí estarán personas cuyo poder hace que el mío parezca un juego de niños. Dueños de mundo reales. Para ellos, ustedes no serán empleadas. Serán la encarnación de un concepto: "Criaturas de la Profundidad en la Superficie del Lujo". —Pronunció las palabras como si estuvieran grabadas en oro.
Señaló los trajes.
—Esto es lo que llevarán. Movimiento, elegancia, conversación superficial. Nada de torpezas. Nada de lágrimas. Son el adorno más exquisito del yate más lujoso. ¿Entendido?
Un silencio mortal fue la única respuesta.
—Magi —su voz se clavó en ella como un dardo—. Tu función es asegurarte de que el concepto se cumpla. Que su postura, sus murmullos, sus miradas, reflejen la premisa. Eres la curadora de esta experiencia. Que no se te olvide.
Magi sintió que todas las miradas se volvían hacia ella. Lara con una curiosidad fría, Cloe con un ruego mudo, Sofia con un destello de odio puro. May no solo las estaba vendiendo; estaba obligando a Magi a ser la celadora que las entregaba.
—La recompensa por una performance impecable —continuó May, bajando la voz a un tono casi íntimo— será proporcional al nivel del evento. Imagine, por fin, saldar deudas de verdad. —Su mirada se posó en Magi—. El fracaso, por otro lado, sería… inconcebible. Para todas.
La amenaza flotó en la habitación, tan pesada y oscura como la seda de los bikinis.
—Prueben los atuendos. Ajusten lo que sea necesario. Magi, supervisa. Quiero un reporte de aptitud en una hora —ordenó May, y salió de la oficina, dejándolas solas con la seda negra y la traición.
Durante un momento, nadie se movió. Luego, Lara fue la primera. Tomó el conjunto más elaborado, con una enredadera de cristales negros que subía por la pierna, y se dirigió al rincón para cambiarse sin una palabra.
Cloe rompió a llorar en silencio, sus lágrimas cayendo sobre el satén negro que sostenía con manos temblorosas.
—No puedo… no puedo ponerme esto otra vez… —sollozó.
Sofia la miró con desprecio.
—Cállate —escupió—. ¿O quieres que te pinten la otra muñeca? —Mostró su propia venda con rabia.
Julia solo tomó su asignado, un diseño de tiras que parecían vendas rituales, y comenzó a desvestirse con la mirada perdida.
Y Magi se quedó en el centro, con la tableta de May en sus manos, sintiendo el peso de la autoridad delegada como una corona de espinas. Tenía que hacerlo. Tenía que asegurarse de que cada hilo, cada hebilla, estuviera perfecto. Tenía que venderles el sueño de la profundidad mientras las preparaba para el vacío del lujo ajeno.
—Vamos —dijo, y su voz sonó extraña, prestada, con un eco de la frialdad de May—. Tenemos una hora. Cloe, deja de llorar. Arruinarás la tela.
Las palabras salieron de su boca antes de que pudiera detenerlas. Y en el reflejo de la ventana oscura de la oficina, por un segundo, no vio su propio rostro, sino el de May, sonriendo.
¿Qué pasa el barco?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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