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Chapter 108
by
bla12
¿May se recupera?
No
La luz del amanecer que se filtraba por las cúpulas de cristal del acuario era gris y débil, iluminando un escenario de caos paralizado. Magi llegó con el cuerpo dolorido y la mente aun girando alrededor de la noche en el yate, solo para encontrarse con el silencio.
No era el silencio habitual de la mañana. Era un vacío pesado, cargado de incertidumbre. No se escuchaban las órdenes secas de May, el runrún de los filtros parecía más fuerte, abrumador.
Las encontró en el pasillo central, agrupadas como animales de rebaño perdidos. Lara se apoyaba contra el tanque de las mantarrayas, arrancando mecánicamente las hojas muertas de una planta artificial, su impecable postura, derrotada. Cloe estaba sentada en el suelo, abrazando sus rodillas, meciéndose ligeramente. Sofia miraba fijamente la puerta de los vestuarios como si pudiera abrirse por pura fuerza de voluntad. Julia simplemente estaba de pie, mirando al vacío.
Ninguna hacía su tarea. Ninguna sabía qué hacer.
La noticia había corrido como un reguero de pólvora en la tensa quietud de la mañana: May estaba postrado en su apartamento. Fiebre alta. Fuera de combate. Por días.
El sistema perfecto, la máquina de control y sumisión que May había construido con tanto esmero, tenía un fallo crítico: dependía de su presencia. Él era el cerebro, el núcleo, el dictador. Sin sus órdenes, sus miradas, sus amenazas, las piezas de su mecanismo se detenían, paralizadas por el miedo a actuar por su cuenta y equivocarse.
El sonido de los pasos de Magi en el pasillo de cemento hizo que cuatro pares de ojos se alzaran al unísono. No con alivio. Con una expectativa cargada de desesperación.
Lara fue la primera en hablar, su voz áspera por la falta de uso.
—¿Qué hacemos? —La pregunta no era para Magi, era para el universo. Pero sus ojos se clavaban en ella.
Cloe alzó la vista, sus ojos rojos e hinchados.
—¿Va a volver? ¿Está… muy enfermo? —Su tono era de puro pánico, como si la desaparición de su carcelero fuera el preludio de algo aún peor.
Hasta Julia giró lentamente la cabeza, su mirada vacía buscando algo, alguien, que llenara el vacío.
Magi se detuvo en el centro del pasillo, bajo la tenue luz. Sintió el peso de la tableta de May en su mano, ahora no solo una herramienta, sino un símbolo. El vacío de poder era absoluto, tangible. Flotaba en el aire como una niebla espesa.
Ellas la miraban. A ella. No con cariño, no con confianza. Con la necesidad primal de un rebaño que ha perdido a su pastor, incluso si ese pastor era un lobo. Lara con resentimiento y una curiosidad ávida. Cloe con una esperanza desesperada y temerosa. Sofia con un desafío mudo, desafiándola a tomar el control o a hundirse con ellas. Julia, simplemente, esperando.
Magi miró a su alrededor. La jaula estaba abierta. La puerta de la oficina de May estaba cerrada. El acuario era suyo por primera vez. Podía decirles que se fueran. Podía colapsar. Podía unirse a ellas en el pánico.
Pero otra parte de ella, la parte que había dirigido una fiesta en un yate, la que había recibido el elogio de Vance, la que había sabido qué orden dar y cuándo, se erguía más fuerte.
La tableta se sintió más liviana en su mano. Más familiar.
La puerta de la jaula estaba abierta, pero ¿a dónde irían? ¿A qué? No tenían dinero, no tenían planes, solo tenían miedo. Y ella… ella tenía el manual. Tenía las claves de la prisión en la palma de su mano.
Por primera vez, la pregunta no fue "¿cómo escapo?" sino "¿quiero escapar?".
Y al mirar los rostros perdidos y aterrados de las otras cuatro, al sentir el vacío que gritaba por ser llenado, Magi supo la respuesta.
Con una calma que le heló la sangre en las venas, alzó la tableta y encendió la pantalla.
—Lara —dijo, y su voz ya no tenía rastros de duda. Era plana, eficiente, un eco siniestro de otra voz—. Revisa los niveles de pH de los tanques principales. Cloe, ve a la cocina y descongela la comida para los pinnípedos. Sofia, Julia, conmigo. Tenemos que limpiar el vestuario antes de que llegue el personal de mantenimiento.
Hubo un momento de silencio. Luego, como autómatas cuyos circuitos recibían por fin una señal, se movieron. Lara asintió con la mandíbula apretada y se giró. Cloe se levantó del suelo, enjugándose una lágrima furtiva. Sofia lanzó a Magi una última mirada intensa antes de seguirla.
Magi se quedó de pie en el centro del acuario, viendo cómo la máquina volvía a ponerse en marcha. Pero ahora, ella era el operario. La puerta de la jaula estaba abierta, pero ella ya no miraba hacia afuera. Miraba hacia adentro, hacia el corazón del mecanismo, y una parte de ella, la parte que había aprendido a sobrevivir, prefería la certeza de la prisión que conocía al caos de una libertad que no entendía.
¿Qué el primer día?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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