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Chapter 109
by
bla12
¿Qué el primer día?
Descubre los secretos de May
La autoridad que Magi ejercía sobre las otras chicas tenía un sabor amargo y fugaz. Cada orden que daba, cada mirada de sumisión que recibía, estaba teñida por la sombra de May postrado en su apartamento. Su poder era prestado, un traje que podría ser reclamado en cualquier momento. Esa inseguridad se convirtió en una obsesión silenciosa que ardía dentro de ella, más potente que el cansancio o el asco.
Mientras las chicas realizaban sus tareas con la docilidad de autómatas asustados, Magi comenzó su propia búsqueda. La oficina de May era su santuario, su centro de operaciones. Tenía que haber algo más. Algo que fuera la verdadera fuente de su poder.
Sus dedos recorrieron cada centímetro de la estantería de madera oscura detrás de su escritorio. Presionó molduras, intentó girar adornos. Nada. Luego, sus ojos se fijaron en un viejo termómetro de mercurio colgado en la pared, un artefacto fuera de lugar. Por pura intuición, lo inclinó.
Un clic suave. Un panel de la estantería se deslizó, revelando una pantalla táctil moderna incrustada en la pared. Un prompt de inicio de sesión parpadeó. Con el corazón en la garganta, probó: C0ntr0lT0t4l.
La pantalla destelló y accedió.
El aliento se le cortó. Iconos nítidos etiquetaban funciones que eran una violación en sí mismas: Cámaras (con vistas de los vestuarios, de sus duchas), Audio (micrófonos siempre activos), Finanzas (transacciones con nombres de hombres poderosos por "experiencias personalizadas"), Dossiers (archivos de todas ellas, con evaluaciones crueles de May). Controles Ambientales.
Era el cerebro de la bestia. La llave maestra de toda la maquinaria perversa.
Magi se hundió en la silla de May, la piel erizada. Un torrente de posibilidades, terribles y liberadoras, inundó su mente.
Podría destruirlo todo. Borrar los archivos. Abrir todas las puertas. Gritarles que corran.
Pero luego, ¿qué? ¿A dónde iría Cloe, sin familia, sin dinero? ¿Sofia, con su rabia autodestructiva? ¿Lara, que solo sabía obedecer? ¿Julia, perdida en su niebla? ¿Y ella? ¿De vuelta a los fideos instantáneos y la deuda que la había traído aquí? La libertad era un precipicio aterrador.
Podría usar el poder. Como May. Controlar las cámaras para protegerlas… o para espiarlas. Usar la información de los clientes para chantajearlos… o para darles mejor servicio. Ser una carcelaria benevolente… o una tirana aún más informada.
La tentación era viscosa y seductora. La rabia que sentía hacia May se mezclaba con una fascinación enfermiza por la eficiencia de su sistema. Él lo había construido todo. Y ahora estaba en sus manos.
Su mirada se posó en el dossier de Sofia. Un clic. Ahí estaba: evaluada como "rebelde", "problemática". Podía… silenciarla. Sabotearla. Aislarla con unos comandos.
Sus dedos se cernieron sobre el teclado.
Pero entonces, una imagen la atravesó: Sofia en el yate, su tirante roto, su mirada de humillación pura. No era solo un "problema". Era una persona. Como ella.
Un temblor incontrolable la recorrió. La rabia y la tentación dieron paso a un pánico abrumador. No sabía qué hacer. No quería ser May. Pero tampoco sabía cómo ser otra cosa. La libertad era aterradora, pero el poder lo era aún más.
Con un gesto brusco, casi de pánico, cerró la sesión. El panel se deslizó y se cerró, ocultando el monstruo digital.
Se quedó sentada en la oscuridad creciente de la oficina, temblando. La llave maestra estaba ahí, al alcance de su mano, pero era demasiado pesada para sostenerla. No era la heroína que destruiría el sistema. Tampoco era la villana que lo heredaría.
Era solo una chica aterrorizada, sentada en la silla de su carcelero, con el conocimiento absoluto de su prisión y absolutamente paralizada por él. El poder no era liberación; era otra jaula, más sofisticada y solitaria. Y por primera vez, entendió por qué May nunca salía de la suya: porque afuera solo había caos, y dentro, al menos, se tenía el control. Y ahora ese control le pertenecía a ella, y era la cosa más aterradora que había sostenido en sus manos.
¿Cómo sigue los días?
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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