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Chapter 8 by frankmartin1518 frankmartin1518

Que hará con el nuevo simbionte?

Lo usa en si misma

El simbionte rojo golpeaba el vidrio sin parar. Se notaba a la legua la necesidad que tenía de salir.

Paloma se alejó de él con un plan en mente.

"Y ahora qué doc?"

La teñida, ignorando por el momento a Ariadna, tomó una pequeña botella con líquido y lo introdujo en el tanque siendo devorado por el simbionte.

"Esa agresividad me pone cachonda." pronunció al observar aquella escena fascinada con una mano en su entrepierna.

"Tiene un poco de material genético suyo, por lo que puede que haya heredado un poco de su... personalidad."

Ariadna seguía observando embelesada a la criatura mientras Paloma tomaba una jeringa de su estación de trabajo y se la inyectaba.

"Con respecto a lo que preguntaste, lo único que nos queda por hacer es... dejarlo libre y que se una contigo."

"De eso es lo que estoy hablando."

La científica sacó de uno de sus cajones una prenda y se acercó a la otra chica.

"Tome, aquí tiene este traje, debería ser capaz de..."

"No doc, yo se cómo funciona esto, y a ellos les gusta mas el toque... al natural."

Ariadna comenzó a desnudarse sin apartar la mirada del tanque. Cuando ya estuvo completa la doctora apretó un botón y el tuvo comenzó a abrirse.

No pudo ni terminar que el rojo simbionte saltó hacia la pelinegra haciendo explotar los bordes del tubo.

Al recibir tan fuerte impacto ambos cayeron al piso siendo Ariadna devorada completamente por la criatura.

Paloma ahora se encontraba ante lo que parecía ser una cascara roja y negra.

En el interior de esta se encontraba la chica siendo torturada por el simbionte que masajeaba violentamente y pellizcaba cada centímetro de su cuerpo. Sus tetas eran aplastadas y sus pezones eran la puerta de varios tentáculos, su culo era abierto de par en par para que más de estos entraran sin ninguna delicadeza por su ano y cada parte de su vagina era pinchada sin excepción.

Paloma se lo había dicho era como si fuera un recién nacido. Era un ser sin una conciencia formada, estaba actuando por impulso, indagando, investigando sin conocer límites algunos. Y Ariadna lo iba a soportar todo, porque ella necesitaba esto más que nada en el mundo. Su vida había sido una mierda, miles de hombres le habían hecho cosas como las que estaba experimentando ahora o incluso peores. Y creía que todo iba a ser de esa forma hasta que conoció a Venom y él le mostró el camino.

Las cosas no mejoraron cuando el simbionte decidió entrar por los orificios de sus oídos, nariz y boca. Estaba siendo asfixiada, pero lo iba a tolerar de ser necesario.

La criatura roja y negra navegó en sus interiores hasta entrar en contacto con su cerebro en donde se anidó y comenzó a obtener toda la información que necesitaba. Todos esos datos oscuros y perturbadores no hicieron más que formar su nueva naturaleza, una que buscaba destrucción.

Así comenzó el proceso de unión, pero no como lo había hecho Venom en su momento, esto era diferente, más... animal. Ariadna podía sentir como cada parte de su cuerpo que entraba en contacto con el este era reducido en cenizas y reemplazado por simbionte, y ella así lo quería. Quería ser parte de algo más, de algo grandioso.

Su mente, ya de por sí infectada con toda clase de sentimientos negativos no hizo más que partirse aún más gracias a la relación simbiótica que estaban formando. Quería el caos, la destrucción, quería hacer una carnicería.

Desde afuera Paloma escuchó los gritos y risas maníacas de la nueva bestia que se estaba formando y vio como el caparazón comenzaba a achicarse adoptando una forma más femenina. Su experimento había funcionado.

Los minutos pasaron hasta que por fin terminó el proceso. La nueva criatura se alzaba. Piel roja y negra, ojos blancos como explosiones de manchas, unos dientes afilados y una lengua larga que secretaba una baba verde, un cuerpo ultra delgado y definido varios centímetros más altos de lo que era Ariadna.

"Somos uno! Somos Carnage!" gritó a los cuatro vientos ante la atenta mirada de Paloma. Luego ella volteó a observarla "Gracias doctora, la verdad que si no fuera por usted nunca podríamos haber estado juntos. Así que, como me siento generosa, le voy a perdonar la vida." comenzó a caminar hacia la salida "Ahora es momento de encontrar a Gisela y hacerla pagar por lo que me hizo y, ya que estamos, sembrar un poco el caos."

Un silencio y una sonrisa malvada fue lo único que recibió en respuesta.

"No lo creo."

Antes de que siquiera pudiera tocar la puerta Paloma levantó su mano en dirección a Carnage provocando que este cayera al piso y comenzara a gritar desesperado tomándose la cabeza. La criatura la observó molesta.

"Qué me hiciste puta?"

"Implanté con nanotecnología al simbionte antes de que se unieran y luego introduje un dispositivo de control en mi cuerpo, por lo que puedo controlar esos nano bots a mi gusto. ¿Creías que este era mi único proyecto? Soy una genio científico. ¿En verdad creíste que iba a dejar que te llevaras mi más preciado trabajo así porque si? Ahora respóndeme..." tomó su rostro y miró fijamente los estallidos blancos donde solían estar los ojos de la pelinegra "¿Quién es la puta de quién aquí?"

La criatura comenzó a moverse para atacarla, pero fue inmovilizada una vez más.

"Voy a matarte." murmuró iracunda.

"Claro que no." se alejó de ella colocando sus manos en la espalda victoriosa "Aunque quisieras no podrías. Yo soy la jefa, yo tengo el control, ambos me pertenecen." comenzó a quitarse la ropa "Ahora, te agradezco que hayas servido de conejillo de indias para testear el simbionte. Necesitaba comprobar que todo había salido bien y que al usarlo no me desintegraría, por otro lado es una pena no haberme podido deshacer de un ser tan repugnante como tu."

Tomó el traje que le intentó brindar a Ariadna y se lo puso.

"Ahora, sal de mi simbionte." comandó levantando una mano.

Carnage gritó desesperadamente mientras eran separados. Era un espectáculo sumamente doloroso. Se habían logrado unir a un nivel casi celular así que desvincularse era algo complejo.

Tuvieron que pasar varios minutos entre gritos y llantos para que por fin la pelinegra quedara en el piso desnuda con la masa roja a su lado.

"Por qué no me puedo mover?" consultó mientras intentaba con todas sus fuerzas volver al charco extraterrestre.
"Le ordené a mis bots que se quedaran en tu cuerpo. No quiero herir al pequeño. Ahora si... ven con mamá."

El simbionte comenzó a arrastrarse hacia la rubia hasta quedar frente a frente. Se elevó hasta adoptar una altura de unos dos metros provocando que la vista de la mujer tuviera que subir para poder apreciar los blancos ojos.

Era imponente, como ella, y eso le gustaba.

"Es hora de caminar hacia el futuro."

Intentó meter una pierna en la masa pero ésta liberó varios tentáculos que la tomaron por brazos y piernas.

" ¿Qué estás haciendo?" gritó mientras era elevada cada vez más contra su voluntad "Simbionte soy tu madre, y te ordeno que te comport..."

Sin dejarla terminar la criatura roja se introdujo violentamente por todos sus orificios, teniendo que romper partes del traje, ingresando a su cuerpo. Era una mezcla de dolor y placer. Por un lado estaba siendo asfixiada y por otro complacida en sus partes íntimas.

Una vez finalizado, cuando solo quedó mujer, Paloma cayó al piso y comenzó a toser desesperada. No comprendía qué estaba sucediendo. Podía sentir como su interior se destruía poco a poco para transformarse en algo diferente.

Se arrodilló tomándose la cabeza con mucho dolor. Su mente estaba siendo abrumada por un montón de sensaciones violentas y sádicas. Ella ya poseía algunas de esas cosas, pero la criatura la estaba llevando a un nuevo nivel. Podía sentir como su mente brillante desaparecía ante una tonelada de sangre y violencia.

"N-N-NO, e-e-e-esto n-no d-d-debería es...tar su-su-sucediendo." intentaba rechazar al simbionte fuera de su mente "¿Qué le hiciste?" miró iracunda a Ariadna que reía como loca.
"Tu podrás decir que eres su madre, pero yo acabo de ponerle todo lo mío en él, así que disfruta tenerme en ti, puta."

Negando en un grito la rubia bajó la mirada para ver cómo el simbionte comenzaba a salir de sus orificios y recubría su cuerpo mientras su mente se iba perdiendo en un mar de carnicería.

"¡No! Soy Paloma." intentó luchar en vano tomando al simbionte con la intención de sacarlo de su cuerpo "Soy una gran científica." sus manos y piernas ya se habían transformado mientras que su vagina y ano eran penetrados violentamente "La mente más brillante de mi generación y de cualquier otra." sus pechos eran untados por más masa provocando que saliera liquido de estos y su espalda era arañada para luego sufrir el mismo destino.

Era un espectáculo morboso de placer y masoquismo.

"Soy Palima..." dijo con las pocas fuerzas que le quedaban mientras el simbionte terminaba de recubrir cada poro de su ser "Soy Palo... Soy Pa... Soy... Soy... ¡CARNAGE!"

Observó su cuerpo quedando maravillada con las vistas. Era la más sexy maquina de matar del mundo.

"Vamos! No tengo todo el día."

Paloma miró a Ariadna que todavía se encontraba en el piso.

Se acercó a ella tomándola por el cuello y elevándola para acercarla a su rostro.

"Matame de una vez."

Una sonrisa que mostraba los múltiples y afilados dientes de Carnage se hizo presente.

"Todavía no sé qué voy a hacer contigo. Es decir... somos sus padres y te tiene cariño. Así que por ahora te dejaré vivir."

Se acercó sin soltarla a otro contenedor y la tiró en este dejándola encerrada.

"Me vas a dejar aquí?" sin responderle se dirigió a la ventana más cercana "Hija de puta, sácame de aquí! "

"Todavía no, tengo asuntos pendientes." se volteó a observarla por última vez "Voy a encontrar a Gisela, y le arrebatarle el simbionte para mi."

Saltó hacia la noche entre risas caóticas.

Qué pasará?

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