Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Chapter 29
by
bla12
¿Qué pasa el lunes?
Empieza la sesión de body painting
El lunes llegó con la inevitabilidad de una condena. Cada paso hacia el Studio Lumière fue una marcha fúnebre. Al cruzar la puerta, el ambiente era diferente, cargado de una expectación silenciosa y malsana. Elara la esperaba, no en la recepción, sino junto a la puerta de un estudio más grande que Magi nunca había visto usar.
—Puntual. Bien. —El comentario de Elara era un latigazo. Su mirada recorrió el cuerpo de Magi con la frialdad de un ingeniero revisando una pieza de maquinaria antes de encenderla—. Vamos. No hay tiempo que perder.
La guio por un pasillo lateral que Magi solo había visto a la distancia. Elara abrió una pesada puerta negra y reveló una sala vasta, iluminada por focos de luz blanca y fría que se concentraban en el centro del espacio. Allí, en medio del vacío, había una plataforma redonda y baja, como un pequeño escenario. Y junto a ella, de pie frente a una mesa llena de frascos de pintura, pinceles y esponjas, estaba un hombre.
Era delgado, vestido de negro de pies a cabeza, con las mangas enrolladas hasta los codos. Sus manos estaban manchadas de salpicaduras de color secas. No sonrió cuando las vio entrar. Solo asintió con la cabeza, una evaluación rápida y profesional.
—Magi, este es Lysander, —dijo Elara, presentándolo con un tono que se usaba para hablar de un maestro antiguo—. El artista. Será tu guía hoy.
Lysander no extendió la mano. Sus ojos, de un gris penetrante, escudriñaron a Magi con una intensidad que la hizo sentirse como un espécimen bajo un microscopio.
—El lienzo, —dijo, y su voz era áspera, como lija—. Desnuda. La plataforma. Ahora.
Las palabras, tan brutales en su directividad, le quitaron el poco aire que le quedaba en los pulmones. No había preámbulos, ni rodeos. Era una orden. Magi miró a Elara, buscando, sin saber por qué, un rescate que no llegaría. Elara sostenía su tablet, lista para tomar notas o quizás para grabar.
—Vamos, Magi, —dijo Elara, con una impaciencia finamente disimulada—. El tiempo de Lysander es valioso.
Con dedos que no parecían suyos, Magi comenzó a desvestirse. Cada prenda que caía al suelo era como desprenderse de una capa de su antigua humanidad. El aire frío de la sala le golpeó la piel desnuda, erizándola. Cruzó los brazos instintivamente sobre el pecho, un último y patético intento de modestia.
—No, —la voz de Lysander cortó el aire como un cuchillo—. Los brazos a los lados. Postura neutral. Eres un lienzo en blanco. Nada más.
Temblorosa, Magi bajó los brazos. Se sintió infinitamente más expuesta que con el micro bikini. Esto era la desnudez total, sin pretensiones. Caminó hacia la plataforma y se subió. La madera estaba fría bajo sus pies descalzos.
Lysander se acercó, tomando un pincel ancho y sumergiéndolo en un recipiente con una base blanca y cremosa. Sin una palabra de advertencia, el pincel frío y húmedo tocó su omóplato.
Magi contuvo un grito, y en lugar de temblar de vergüenza, su cuerpo se puso rígido, el shock no era solo por la temperatura, sino por la violación del tacto. La pintura era fría, espesa, y olía a químicos y a aceite. Lysander trabajó con una eficiencia metódica y desapasionada, cubriendo grandes áreas de su espalda y hombros. Sus movimientos eran rápidos, seguros, impersonales. No era un tocamiento; era una aplicación. Ella era una superficie, un muro.
—Gira —ordenó él.
Ella obedeció, sintiéndose como un maniquí giratorio. Ahora estaba frente a él, completamente expuesta. Su mirada se fijó en un punto de la pared detrás de él, negándose a ver su propia desnudez reflejada en la concentración fría de sus ojos. El pincel recorrió su esternón, su abdomen, sus piernas.
La sensación era insoportablemente íntima y al mismo tiempo profundamente impersonal. Cada brochazo era una borradura. La base blanca no era un color; era la anulación de su piel, de sus poros, de su historia. Ya no había un cuerpo que se sonrojara; solo una capa opaca y uniforme.
Elara observaba desde un costado, ocasionalmente haciendo un comentario en voz baja a su tablet. "El contraste de la palidez de su piel con la base blanca es interesante. Una negación de la carne."
Magi cerró los ojos, intentando desconectar, pero la sensación fría y húmeda de la pintura, el olor acre y el roce impersonal del pincel, la mantenían anclada. El proceso era una tortura de la identidad. Su cuerpo se estaba convirtiendo en algo anónimo, sin sexo, sin Magi.
No sabía cuánto tiempo pasó. ¿Minutos? ¿Horas? Era un tormento suspendido en el tiempo. Hasta que finalmente, Lysander dio un paso atrás, evaluando su trabajo.
—Listo. La base está —Dijo, limpiando sus manos en un trapo manchado.
Magi se quedó de pie en la plataforma, temblando, cubierta de pintura blanca que se secaba y tensaba su piel. Ya no era Magi. Era un objeto pintado de yeso, un proyecto a medio terminar. La humillación de la semana pasada parecía un juego de niños comparada con esta entrega total. Se había convertido, literalmente, en el lienzo.
Y la pintura blanca aún estaba fresca.
¿Cómo sigue la sesión?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
- All Comments
- Chapter Comments