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Chapter 4 by Alman02 Alman02

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El Ascenso del Control

Capitulo 3

Al amanecer, Arion se despierta en su carpa con una sensación de satisfacción profunda, rememorando el placer que le brindó Miura la noche anterior. Gracias al control mental que le fue otorgado por Marcus, se siente invencible, lleno de poder y con un futuro lleno de posibilidades ante él.

Su mente comienza a trazar sus próximos movimientos. "Los otros miembros de las Valkirias son mi siguiente objetivo", piensa, sus labios curvándose en una sonrisa malvada. La idea de someter a las nobles guerras le llena de una emoción oscura, pero sabe que debe ser paciente y estratégico.

"Primero, hay cosas que debo hacer. No puedo precipitarme con la princesa", se dice a sí mismo, reflexionando sobre los pasos necesarios para consolidar su poder y evitar levantar sospechas. Con una mirada de determinación en sus ojos, se levanta de su lecho, listo para enfrentar el día y avanzar en su retorcido plan.

Su sonrisa malvada se mantiene mientras se prepara, sabiendo que cada momento lo acerca más a su meta: hacer suya a la princesa y dominar a las Valquirias de Avaloria, consolidando su control sobre el reino.

Miura se despertó esa mañana con una sensación de confusión. No recordaba cómo había llegado a su cama. Se sentía extraña, como si hubiera perdido una parte de la noche anterior en un sueño brumoso. Se levantó y se dirigió hacia Isabella, quien estaba organizando provisiones cercanas.

—Isabella, ¿puedo preguntarte algo? —dijo Miura, tratando de sonar casual.

—Claro, ¿qué pasa? —respondió Isabella, sin dejar de apilar sacos de grano.

—Anoche... no recuerdo cómo llegué a mi cama. Me siento como si hubiera estado caminando en sueños.

Isabella levantó la vista, con una expresión de leve preocupación.

—Sí, fue extraño. Ayer te vi caminando como si estuvieras sonámbula. Viniste directamente a tu cama y te acostaste. Asumí que estabas muy cansada, así que no quise molestarte.

Miura frunció el ceño, tratando de recordar algo, pero su mente seguía en blanco.

—Eso es muy raro. No suelo caminar dormida —comentó, más para sí misma que para Isabella.

Isabella le sonrió con amabilidad.

—Quizás fue el cansancio. Hemos estado trabajando muy duro últimamente. Descansa un poco más, Miura. Estoy segura de que estarás bien.

Miura asintió, aunque la incomodidad no desaparecía del todo. Decidió cambiarse y seguir ayudando en el campamento, esperando que la rutina diaria la distrajera de su confusión. Mientras se dirigía a sus deberes, no podía evitar sentir que algo no estaba bien, pero sin pruebas o recuerdos claros, no tenía más opción que seguir adelante y mantenerse alerta.

Arion se levantó de su cama y salió de su carpa, decidido a probar sus poderes en las mujeres del campamento. Caminando con seguridad, observó a las valquirias y las otras mujeres que se encontraban realizando diversas tareas. Su mirada se posó en una joven de cabello castaño que estaba lavando ropa junto al río. Arion se acercó a ella con una sonrisa encantadora.

—Buenos días —dijo, llamando su atención.

La joven levantó la vista, algo sorprendida por su amabilidad.

—Buenos días —respondió, sonriendo.

Arion la miró fijamente a los ojos, activando su poder de control mental. Sintió la conexión y supo que ella estaba bajo su influencia.

—¿Cómo te llamas? —preguntó, manteniendo la mirada.

—Me llamo Suri—respondió ella, con un tono monótono.

—Suri, quiero que sigas con tu trabajo, pero cada vez que escuches la palabra "Descanso", entrarás en un estado de trance profundo y obedecerás cualquier orden que te dé. ¿Entendido?

—Sí, amo —respondió Suri, su voz carente de emoción.

Arion sonrió, satisfecho. La dejó y continuó su camino, buscando a su próxima víctima. Encontró a una mujer rubia, con curvas pronunciadas, preparando la comida. Se acercó a ella y repitió el proceso, implantando otro gatillo.

—Cada vez que escuches la palabra "Descanso", harás todo lo que te diga sin cuestionar. ¿Entendido?

—Sí, amo —respondió la mujer rubia.

Con cada mujer que encontraba, dejaba un el mismo gatillo, asegurándose de tener un control absoluto sobre ellas. Aprovechó cada oportunidad para masajear los pechos de las mujeres hermosas que encontraba, disfrutando del placer que esto le brindaba. Los hombres del campamento no eran conscientes de lo que estaba sucediendo, ya que Arion era cuidadoso y discreto en sus acciones.

Con cada éxito, su confianza crecía. Sabía que sus nuevos poderes lo llevarían a un futuro lleno de placer y control absoluto. Mientras observaba a las mujeres cumplir sus tareas, Arion no podía evitar pensar en la emoción de hacer suya a la princesa, las demás valquirias y, finalmente, a la reina. Pronto, el reino sería suyo y podría usar los cuerpos de todas las mujeres que deseaba para su propio placer.

Arion se encontraba en su carpa, disfrutando del control que había adquirido sobre varias mujeres del campamento. Decidió que era el momento de asegurarse de que todas las mujeres estuvieran bajo su influencia, ya que muchas de ellas eran atractivas y podrían ser útiles en sus planes. Los hombres en el campamento servirían como guardaespaldas, mientras que él tendría control absoluto sobre las mujeres para que fueran sus sirvientas.

Se acercó a una de las mujeres que había bajo su influencia, una mujer gato de cabello azul, mientras Arion masajeaba sus pequeños pechos. Con una sonrisa satisfecha, le preguntó:

—¿Dónde están las Valquirias ahora?

La mujer gato, bajo el control de Arion, respondió con voz monótona:

—Salieron para seguir liberando más esclavos en las caravanas cercanas. No volverán en algunos días.

Arion se sintió aliviado al escuchar esto. Sabía que tenía tiempo suficiente para asegurar su dominio sobre todos en el campamento antes de que las Valquirias regresaran. Su plan se estaba llevando a cabo a la perfección, y pronto tendría todo el control necesario para llevar a cabo sus próximos pasos. Mientras continuaba con sus tareas, no podía evitar sonreír al pensar en cómo su dominio se expandiría aún más.

Arion observaba con satisfacción desde el centro del campamento, rodeado por las mujeres que ahora estaban bajo su influencia total. Cada una de ellas, sin excepción, se había arrodillado frente a él, con la frente en el suelo, en una muestra de sumisión absoluta.

Las mujeres, de distintas razas y con diversas habilidades, estaban alineadas en filas ordenadas. Cada una murmuraba palabras de obediencia, expresando su devoción y compromiso hacia él:

—Te serviremos hasta el final de nuestros días, amo —decían al unísono, su voz era una mezcla de respeto y sumisión.

Arion se sentía emocionado al ver la imagen de tantas mujeres, todas ellas atractivas y de diferentes razas, inclinadas ante él. Su poder y control sobre ellas se reflejaba en la manera en que las servían, cada una con una actitud de respeto absoluto.

Aunque disfrutaba de su dominio sobre las mujeres y sabía que podría coger con cualquiera, Arion había decidido no hacerlo por el momento. En cambio, sus pensamientos se dirigían hacia las Valquirias. Él sabía que la verdadera diversión sería con ellas una vez que fueran sus esclavas leales a él. Los caballeros del campamento también le habían jurado lealtad, reforzando su posición de poder.

Con una sonrisa de satisfacción en el rostro, Arion pensó en los próximos pasos. Sabía que con su creciente poder, pronto podría llevar a cabo sus planes para dominar el reino. Pero por ahora, se contentaba con tener a todas estas mujeres bajo su control, esperando el momento adecuado para enfrentar a las Valquirias y continuar con su conquista. son siguiente objetivo", piensa, sus labios curvándose en una sonrisa malvada. La idea de someter a la noble y hermosa Arianne le llena de una emoción oscura, pero sabe que debe ser paciente y estratégico.

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