More fun
Want to support CHYOA?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)

Chapter 5 by Locoloco

¿se entera del harem?

Claro que se entera.

La luz del amanecer se filtraba tímidamente a través de la ventana polvorienta del departamento de Naruto. Hinata Hyuga yacía en la cama del departamento, su cuerpo desnudo y marcado por la noche de pasión, su cabeza descansando sobre el pecho de Naruto. Su cabello azul oscuro estaba desordenado, no pareciendo la heredera hyuga, pero y con Hinata con un deseo de dejar su cabello crecer, solo porque Naruto lo menciono. Una sonrisa de paz absoluta adornaba sus labios, los mismos que habían pronunciado palabras de entrega y sumisión horas antes.

Por primera vez, desde la muerte de su madre, Hinata se sentía completa.

Pero algo la despertó. Una sensación. Una presencia.

Al abrir sus ojos blancos, lo primero que vio fue el rostro de Naruto, aún dormido, su respiración profunda y rítmica. Pero algo más captó su atención. Un movimiento en la periferia de su visión. Alguien estaba ahí.

Hinata giró lentamente la cabeza, y su corazón se detuvo.

Sakura Haruno estaba sentada en una silla al otro lado de la habitación.

Estaba completamente desnuda, su piel rosada brillando bajo la luz de la mañana. Su cabello rosa caía suelto sobre sus hombros, y sus ojos verdes miraban fijamente a Hinata con una mezcla de curiosidad, curiosidad y felicidad. Pero lo que más impactó a Hinata fue el collar que rodeaba su cuello.

Un collar de perro. Rojo. Un collar que en su inconsciente solo le hacía pensar en una palabra "PROPIEDAD".

—B-buenos días, Hinata —dijo Sakura, su voz tranquila, casi divertida—. Dormiste bien, ¿verdad?

Hinata sintió que la sangre se le helaba. Su rostro se encendió en un tono carmesí que rivalizaba con el collar de Sakura. Instintivamente, se cubrió el pecho con los brazos, tratando de ocultar su desnudez, pero era inútil. Sakura ya lo había visto todo.

—¡S-Sakura-chan! —tartamudeó Hinata, su voz aguda por la vergüenza—. ¿Q-qué haces aquí? ¿Por qué estás... así?

Sakura sonrió, una sonrisa lenta y llena de significado. Se levantó de la silla con una gracia felina, su cuerpo desnudo moviéndose sin ninguna vergüenza, y caminó hacia la cama algo destartalada del apartamento. Se sentó en la cama al lado de Naruto, que seguía dormido, y acarició suavemente su cabello rubio.

—Estoy aquí porque este es mi lugar —dijo Sakura, sus ojos verdes fijos en Hinata—. Soy la primera. La zorrita de mi amo. Y ahora, parece que tú eres la segunda.

Hinata parpadeó, confundida.

—¿La... la segunda? ¿De qué hablas?

Antes de que Sakura pudiera responder, Naruto se movió. Un gruñido bajo escapó de su garganta mientras se estiraba, sus ojos azules abriéndose lentamente. Parpadeó un par de veces, enfocando primero en Sakura, luego en Hinata, y una sonrisa perezosa y satisfecha curvó sus labios.

—Buenos días, chicas —dijo, su voz ronca por el sueño—. Vaya panorama para despertar.

—Naruto-kun —dijo Sakura, inclinándose para besar su frente—. Hinata se acaba de despertar. Creo que está un poco... confundida.

—¿Confundida? —repitió Hinata, su voz temblorosa—. Naruto-kun, ¿qué está pasando? ¿Por qué Sakura-chan está... así? ¿Qué significa ese collar?

Naruto se incorporó lentamente, apoyándose en los codos. Miró a Hinata, sus ojos azules recorriendo su cuerpo desnudo y cubierto, y luego a Sakura, erguida y orgullosa con su collar rojo. Una sonrisa de satisfacción iluminó su rostro.

—Significa que Sakura es mía —dijo él, con una voz tranquila pero firme—. Igual que tú también lo eres ahora, Hinata.

Hinata sintió que el mundo se inclinaba. Su mente trataba de procesar las palabras, pero no lograba encajarlas.

—¿Tuya? ¿Las dos? ¿Cómo...?

—Cálmate —dijo Naruto, extendiendo una mano para acariciar su mejilla—. Te lo explicaré todo. Pero primero...

Su mano se deslizó desde su mejilla hacia abajo, recorriendo su cuello, sus clavículas, hasta llegar a sus pechos. Sin previo aviso, sus dedos encontraron sus pezones, aún sensibles de la noche anterior, y comenzaron a jugar con ellos.

Hinata jadeó, su cuerpo respondiendo al instante. Sus pezones se endurecieron bajo el toque de él, y un escalofrío de placer le recorrió la columna.

—N-Naruto-kun... —gimió ella, sus manos yendo instintivamente a su muñeca, sin saber si quería detenerlo o animarlo.

—Shhh —susurró él, mientras su otra mano se unía a la fiesta, amasando sus pechos con una familiaridad que la hacía sentir **** y excitada al mismo tiempo—. Solo relájate. Deja que tus sentidos se acostumbren a esto. A ser tocada por mí.

Hinata sintió que su resistencia se desvanecía. Sus pechos eran increíblemente sensibles, más de lo que había imaginado. Cada roce, cada pellizco, cada masaje enviaba oleadas de placer directo a su entrepierna. Sin darse cuenta, sus piernas se separaron ligeramente, su cuerpo pidiendo más.

—Eso es —murmuró Naruto, inclinándose para morder suavemente su lóbulo—. Qué buena chica. Qué zorrita tan perfecta.

Sakura observaba desde un lado, una sonrisa de aprobación en sus labios. Se acercó a la cabecera de la colchoneta y comenzó a masajear los hombros de Naruto, sus dedos hábiles trabajando los nudos de tensión.

—¿Ves, Hinata? —dijo Sakura, su voz suave pero con un dejo de autoridad—. Esto es lo que significa ser suya. Entregarse por completo. Confiar en él, compartirlo. Y complacerlo, porque el placer que nos brinda es lo mejor.

Hinata abrió los ojos, que no recordaba haber cerrado, y miró a Sakura. La kunoichi rosa estaba desnuda, con su collar rojo brillando bajo la luz, y sin embargo no había nada de **** en ella. Había poder en su postura, una seguridad que Hinata nunca había visto en ella antes.

—¿Compartirlo? —repitió Hinata, su voz entrecortada por los gemidos que Naruto seguía arrancándole—. ¿Compartir a Naruto-kun?

—Sí —dijo Naruto, deteniendo sus manos por un momento para tomar su rostro entre ellas—. Tengo un plan, Hinata. Un plan grande. Quiero construir un harén. Un grupo de mujeres fuertes, leales, sumisas, que me pertenezcan a mí, me complazcan y se complazcan entre sí. Sakura es la primera. Tú serás la segunda.

Hinata sintió que su mente daba vueltas. ¿Un harén? ¿Ella, parte de un harén? Era tan ajeno a todo lo que había imaginado, tan alejado de los sueños románticos de una boda tradicional y una vida tranquila. Y sin embargo...

...cuando miró los ojos azules de Naruto, llenos de confianza y deseo, cuando sintió el calor de sus manos en su piel, cuando recordó la noche anterior, la forma en que la había hecho sentir completa...

...no pudo negarse.

—¿Y qué tengo que hacer? —preguntó ella, su voz apenas un susurro.

Naruto sonrió, una sonrisa triunfante.

—Aceptar esto.

Se volvió hacia la mesita de noche y abrió el cajón. Sakura, como si supiera exactamente lo que iba a pasar, extendió la mano y tomó el objeto que él sacó.

Un collar de perro. Negro. De cuero suave, una que con solo verla tanto Dakura como Hinata pensaron en una palabra que definía lo que significaría que Hinata se lo colocase: "SUMISA".

Sakura se lo entregó a Naruto con una reverencia, y él lo sostuvo frente a Hinata.

—Este es tuyo —dijo él—. Negro, porque serás mi segunda. Mi sombra. Mi zorrita sumisa leal. ¿Lo aceptas, Hinata? ¿Aceptas ser mía, llevar mi marca, y servirme junto a Sakura?

Hinata miró el collar. Era hermoso, en una forma oscura y retorcida. Representaba sumisión, entrega, propiedad. Todo lo que nunca había sabido que quería.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos, pero esta vez no eran de vergüenza ni de miedo. Eran de felicidad.

—Sí —susurró, inclinando la cabeza hacia adelante, ofreciendo su cuello—. Sí, Naruto-kun. Acepto.

Naruto sonrió y, con manos suaves pero firmes, colocó el collar alrededor de su cuello. El cuero negro se ceñía a su piel pálida, creando un contraste tan grande que sería básicamente imposible ignorarlo. Era perfecto.

Cuando terminó, Hinata levantó la vista, sus ojos blancos brillando con lágrimas de alegría. Sin dudarlo, se inclinó hacia adelante y presionó sus labios contra los de Naruto.

Fue un beso diferente a los de la noche anterior. No era torpe ni tímido. Era seguro, apasionado, lleno de gratitud y devoción. Su lengua encontró la de él, bailando en una danza íntima que sellaba su nueva realidad.

Cuando se separaron, ambos jadeaban.

—Gracias, Naruto-kun —susurró ella, su mano yendo al collar, acariciándolo con sus dedos con una felicidad que no sabía que podría tener por perder su libertad—. Gracias por aceptarme. Por hacerme tuya.

—Siempre, Hinata —dijo él, acariciando su mejilla—. Siempre.

Sakura se acercó por detrás, rodeando a Naruto con sus brazos, apoyando su barbilla en su hombro. Miró a Hinata con una sonrisa cálida.

—Bienvenida al harén, Hinata —dijo—. Vas a ver que ser suya es lo mejor que te ha pasado.

Hinata sonrió, sintiendo el peso del collar en su cuello, el calor de Naruto frente a ella, la presencia de Sakura a su lado. Era extraño, era inusual, era todo lo que nunca había imaginado.

Pero era perfecto.

Y mientras el sol de la mañana iluminaba la pequeña habitación, las dos kunoichis, una con collar rojo y otra con collar negro, se turnaban para besar a su amo, comenzando el primer día de su nueva vida juntos y la colección de trofeos de Naruto consiguió la ropa interior de Hinata.

¿usara a Hinata para acercarse a Kurenai?

Comments

      Want to support CHYOA?
      Disable your Ad Blocker! Thanks :)