What's next?
9.-
Erick se elevó por encima de la plaza de la cafetería, dejando atrás el murmullo atónito de los estudiantes que grababan a la profesora Ramírez. El aire del plano espectral se sentía liviano, pero su sed de entretenimiento y dominación estaba lejos de quedar satisfecha. Observar cómo la estructura social y las jerarquías de la universidad se desmoronaban por su causa le otorgaba un poder absoluto que jamás imaginó en vida.
Sobrevoló los pasillos exteriores del edificio de la Facultad de Arquitectura y Artes. Fue allí, cerca de unas bancas de concreto bajo la sombra de un jacarandá, donde la vio.
Era Luna, conocida en la facultad por todos simplemente como la chica gótica. Luna poseía una figura deslumbrante que atraía miradas a donde quiera que iba: una cintura pequeña que contrastaba drásticamente con unas caderas anchas y unos muslos prominentes, una figura de reloj de arena acentuada por sus atuendos oscuros. Vestía un top corsé de encaje negro con detalles de terciopelo, una falda corta plisada con arneses de cuero y medias de red que remataban en botas de plataforma pesadas. Llevaba el cabello teñido de un negro azabache con mechones morados, los labios pintados de un tono vino oscuro y varios piercings sutiles en el rostro.
En vida, Erick la había cruzado varias veces por los pasillos. Él siempre pensó que una chica con ese estilo tan vistoso, magnético y alternativo jamás voltearía a ver a un chico común y corriente como él. Cada vez que se cruzaban, Luna mantenía una postura distante, mirando hacia el suelo o ajustándose los audífonos, lo que Erick interpretó siempre como desinterés o simple apatía.
Sin embargo, ahí estaba ella, sentada a solas en la banca de concreto, dibujando trazos desordenados en un libreta de hojas negras con un bolígrafo de tinta blanca, ajena al revuelo que ocurría a unos cientos de metros de distancia.
Erick descendió lentamente desde las alturas, flotando hasta quedar a escasos centímetros de su rostro. Observó de cerca sus rasgos definidos, la curvatura pronunciada de sus caderas marcando la falda y la serenidad de su expresión.
—Así que tú también me ignorabas, ¿eh? —murmuró Erick con una sonrisa fría y expectante—. Vamos a ver qué secretos guardabas detrás de tanta ropa negra.
Sin dudarlo un instante, Erick se arrojó hacia el pecho de la joven gótica.
La entrada en el cuerpo de Luna fue rápida y envolvente. Su piel estaba fría al contacto, pero su sistema nervioso respondió de inmediato al dominio fantasmal. Erick tomó las riendas de cada músculo, tomó posesión de sus cuerdas vocales, de la fuerza de sus extremidades y de sus sentidos.
El bolígrafo de tinta blanca cayó sobre el pasto. El cuerpo de Luna se tensó de golpe en la banca de concreto. Erick hizo que la chica se pusiera de pie con brusquedad, haciendo resonar los herrajes de sus botas de plataforma.
—¡Erick! —gritó el cuerpo de Luna, utilizando la voz de la chica, que resonó profunda y rasgada por la plaza casi vacía de ese sector de la facultad.
Un grupo de tres estudiantes que caminaba cerca se detuvo al escuchar el grito repentino.
Erick llevó las manos de Luna directamente a su propio rostro, desordenándole el cabello negro y morado con violencia, mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos por la manipulación emocional del espectro, corriendo el delineador negro por sus mejillas.
—¡Soy una cobarde estúpida! —gritó Luna a todo volumen por obra de Erick, rascándose el pecho por encima del corsé con desesperación—. ¡Siempre te vi de lejos, Erick! ¡Cada maldito día que te cruzabas por la facultad me quedaba congelada mirándote, moriéndome de ganas de hablarte!
Los tres estudiantes susurraron entre sí, atónitos al ver a la chica alternativamente más reservada y vistosa de la carrera perder el control de esa manera en medio del patio.
—¡Tenía tanto miedo! —continuó vociferando la voz de Luna, entre sollozos convulsos y ahogados que le desgarraban la garganta—. ¡Tenía un miedo estúpido de que me rechazaras, de que no te gustaran las chicas góticas como yo! ¡Pensaba que mi estilo, mis caderas, mi ropa negra y mis piercings te iban a parecer raros o grotescos! ¡Pensé que te daría vergüenza que te vieran con una gótica culona como yo!
Erick no escatimó en dramatismo. Utilizó el control físico para hacer que Luna se llevara las manos a la cadera, sujetando el borde de su falda plisada y levantándola sin dudarlo, dejando al descubierto sus muslos amplios y su lencería oscura con arneses frente a los transeúntes que comenzaban a acercarse al escuchar los gritos.
—¡Mira esto, Erick! —chilló Luna bajo el dominio absoluto del fantasma, apretándose las caderas con crudeza y dejando que sus dedos se hundieran en su propia piel—. ¡Todo este cuerpo que mantuve oculto era para ti! ¡Me moría por ser tu chica gótica, por darte todo lo que tengo, por dejar que me pusieras las manos encima en cualquier rincón oscuro de este campus! ¡Y me quedé callada por perezosa y miedosa!
Erick impulsó el cuerpo de Luna a dar varios pasos tambaleantes sobre sus botas de plataforma. La hizo arrodillarse sobre el pasto cerca del árbol de jacarandá, apoyando las manos en la tierra húmeda sin importarle ensuciarse las medias de red ni el corsé.
—¡Pero no me voy a quedar así! —gritó Luna con la mirada perdida y febril, balanceando el torso de adelante hacia atrás mientras el llanto le distorsionaba el rostro—. ¡Estás muerto, pero no me importa! ¡Voy a buscar la forma de contactarte! ¡Voy a comprar velas negras, voy a conseguir una tabla Ouija, voy a contratar a la medium que sea necesaria o voy a hacer un pacto si hace falta! ¡Voy a mover cielo y tierra para hablar con tu espíritu, Erick!
Los estudiantes presentes sacaron sus teléfonos, registrando el espectáculo de la joven gótica jurando pactos espirituales y confesando su obsesión amorosa hacia el fallecido en medio del jardín universitario.
—¡Te voy a contactar, Erick! —rogaba la voz de Luna entre jadeos y sollozos agitados, mientras Erick la obligaba a golpearse levemente el pecho con el puño cerrado—. ¡Voy a pedirte perdón desde el más allá! ¡Voy a ofrecerte mi alma y este cuerpo que nunca llegó a ser tuyo en vida! ¡Te juro por lo más sagrado que voy a encontrar la forma de escuchar tu voz otra vez!
Erick saboreó la intensidad del orgasmo emocional y físico que le provocó a través del sistema nervioso de la chica. Hizo que su cuerpo se estremeciera de arriba a abajo, dejando a Luna temblando sobre el pasto, con las botas cubiertas de tierra, la falda levantada y la respiración entrecortada.
Con una última ráfaga de satisfacción perversa, Erick se desprendió del cuerpo de Luna, elevándose lentamente en el aire justo sobre la copa del jacarandá.
El impacto de la liberación hizo que Luna cayera de costado sobre la hierba. La niebla de la posesión se disipó, pero las "secuelas productivas" implantadas en su mente tomaron el mando de inmediato. No sintió la menor duda de que la confesión pública y el colapso emocional habían sido el resultado genuino de su amor reprimido y la culpa insoportable que guardaba en el corazón.
Luna se incorporó lentamente, sentándose sobre sus piernas. Acomodó la falda plisada sobre sus muslos con manos temblorosas y se limpió el rostro manchado de negro con el dorso de la mano. Ignoró por completo las miradas fijas y las cámaras que la apuntaban.
—Erick... —murmuró Luna para sí misma, con una determinación oscura y absoluta brillando en sus ojos hinchados—. Te voy a encontrar. Hoy mismo voy a conseguir todo lo necesario.
Se puso de pie con firmeza sobre sus plataformas, recogió su libreta de hojas negras del suelo y echó a caminar a paso apresurado con dirección a la salida del campus, con el único objetivo de buscar tiendas esotéricas y materiales para invocar al espíritu del chico que creía haber amado en secreto.
Erick, flotando desde lo alto, contempló a Luna alejarse con una sonrisa llena de anticipación. Saber que pronto tendría a una chica gótica realizando rituales y buscando contactarlo en el plano astral añadía un nuevo y fascinante capítulo a su juego. La ciudad entera comenzaba a rendirse ante su sombra.
0 comments
No comments yet
The story has no discussion yet. Leave a note here when a branch gives you something to say.
No chapter comments yet
No one has commented on this branch yet. Add the first note above.