My yellow Tuesday

My yellow Tuesday

(Mi martes amarillo)

Chapter 1 by traviezisha traviezisha

Me encanta la humillación. No es un gusto ligero, es prácticamente una obsesión, es un pozo sin fondo donde caigo encantada. Tengo demasiados fetiches ligados a ella, y cuando los dejo salir, me arrastran entera. Me excita que me traten como un simple objeto masturbatorio, que me usen sin ceremonias, que me llamen por lo que soy: una puta barata, una basura, tragamecos, un urinal público, una perra. Me enciende que me hagan andar en mis cuatro patas, que me pongan correa, que me obliguen a comer croquetas del piso, que solo me miren para hacer conmigo lo que quieran: que lleguen para encontrarme ya lista, empinada, me penetren de inmediato, y se vayan después de terminar dentro o encima de mi. Me moja ser yo la que paga por el motel, las cervezas, a cambio de recibir verga, me gusta que jueguen con mi ano a su antojo, que me expongan, que me recuerden que no valgo más que para sus placeres, que tengan sexo con mi novia (cuando tengo), con o sin mi consentimiento, me encanta el riesgo de exponerme en público, que me llenen la boca de mecos sin necesidad de avisarme, que me hagan tragarlos todos, y también que me hagan beber sus orines...

Mi problema (o quizá no tanto), es que cuando le doy vuelo a cualquiera de mis fetiches, lo hago con demasiada intensidad, y últimamente, al que le he dedicado todo mi pensamiento, mis fantasías, y mis sesiones de masturbación, es al gusto por beber orines; llegué al grado de crear una cuenta de Facebook dedicada especificamente a ello, mi cuenta es Erika Tragamiados, para que con el apellido quede claro mi propósito, y ya paso más tiempo en esta cuenta que en la "normal", en ella no hago más que publicar contenido relacionado a mi gusto, y, cuando estoy caliente, me dedico a intentar conseguir orines para beberme, de alguno de los 7mil seguidores con los que ya cuento...

Desafortunadamente, y para mi sorpresa, no es algo tan fácil de conseguir, comenzando por que la mayoría de las personas que me escriben son de otras ciudades, y los que si son de la misma, o no son de mi agrado, o no se animan a regalarme una botella de mi bebida favorita, o piden a cambio cosas que no me es fácil aceptar si no estoy lo suficientemente caliente. Por ello, cuando encuentro a algún proveedor confiable, hago todo por no perderlo, al momento tengo 4, pero también, dado que no todos están disponibles siempre que yo tengo sed, siempre estoy buscando nuevos...

El sábado de la semana anterior, me di cuenta de que el miércoles iba a tener muy poco trabajo, por lo que podría desvelarme el martes, y por lo tanto, darme gusto. Comencé entonces, con más intensidad a buscar donadores de orines para mi boquita, además de a las 4 personas que ya me han regalado de los suyos, y en más de una ocasión, le pedí a más de 10 personas una rica donación para el martes, al rededor de 5 dijeron que sí, pero conforme se acercaba la fecha, solamente me quedé con un confirmado, y un probablemente, ambos siendo parte de mis 4 confiables, para no sorpresa mía.

Lo rico, es que el confirmado, que nunca me ha quedado mal, me prometió comenzar a llenar una botella para mí desde la mañana, litro y medio de orines amarillos y del día para mí solita, y dado que normalmente me cabe al rededor de un litro de cerveza en el culo, podría beberme un litro de sus orines por ese mismo agujero, y quedarme con medio litro para beber por mi hocico de perra; solo el platicar con él de ello, me tenía mojada la cola, y babeando la boca, yo no podía esperar al martes; lo único que no me agradó fue su propuesta de vaciarse en mi botella, el semen, para mi gusto, comienza a saber mal si no es comido de inmediato, y ya que la hora en que yo iba a pasar por mi botella no era segura, le pedí no hacerlo, no por esta vez, él, tan lindo, entendió y lo aceptó, pero si me plantó cierta semillita en mi retrasada cabeza.

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