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Chapter 39
by
bla12
¿Qué pasa el próximo día?
Una nueva invitación
El pitido del teléfono desechable cortó como un cuchillo la tensión del patio de entrenamiento. Magi forcejeaba con un ejercicio de arrastre bajo una red de camuflaje, la gravilla clavándose en sus palmas. El sonido, agudo e inoportuno, le hizo fallar el ritmo. Una risa burlona escapó de algún lado.
—¡Cadete Rojas! —la voz de la Suboficial Costa tronó desde el borde del foso—. ¿Es que no puede desconectar ni cinco minutos?
—Disculpe, Suboficial —jadeó Magi, incorporándose y sacando el teléfono con el rostro enrojecido por el esfuerzo y la vergüenza. Al ver el nombre— Adrián S.—, el rubor se tornó en palidez.
El mensaje era conciso:
Valeria insiste. Mañana, día de spa en 'Oasis'. Te recogemos a las 10. Relájate, olvida tensiones.
Magi leyó la pantalla, sintiendo cómo la gravilla bajo sus uñas se convertía en la menor de sus preocupaciones. Olvida tensiones. La ironía era tan brutal que casi soltó una risa amarga.
—¿Algo que compartir con la clase, Rojas? —Costa estaba ahora a su lado, sus botas inmaculadas a centímetros de la tierra húmeda donde Magi se arrastraba.
—Es... él, Suboficial —murmuró Magi, mostrando el teléfono—. Soler. Me invita a un spa. Mañana.
El rostro de Costa no mostró sorpresa, solo un rápido destello de interés calculador. Tomó el teléfono de las manos de Magi, leyó el mensaje y esbozó una sonrisa fría.
—'Oasis'. Un lugar... revelador —comentó, devolviéndole el dispositivo—. Y con la hermana de chaperona. Interesante. Una dinámica más doméstica, menos presión. Perfecto para bajar la guardia.
—Suboficial, yo... ¿no es arriesgado? —intentó protestar Magi, buscando en el rostro impasible de Costa un atisbo de prudencia.
—Todo es un riesgo controlado, cadete —la interrumpió Costa—. Pero un riesgo necesario. La confianza se construye en estos entornos. Acepte. Ahora mismo.
—¿Y... la ropa? —fue lo único que se le ocurrió decir, un último y débil intento—. No tengo traje de baño...
—Eso está solucionado —Costa señaló con la cabeza hacia el edificio principal—. Mi despacho. Ahora. El entrenamiento puede esperar.
Dejando a los otros cadetes intercambiando miradas de curiosidad y burla, Magi siguió a Costa por los pasillos silenciosos. Cada paso sentía como un avance hacia otra trampa.
Dentro del despacho, Costa abrió un cajón bajo de su escritorio y sacó una bolsa pequeña y plana de papel negro, sin logotipos. La arrojó sobre la mesa.
—Su equipamiento —dijo con tono neutro, como si hablara de un chaleco antibalas.
Magi, con el corazón encogido, abrió la bolsa. En su interior, doblado con una precisión que resultaba obscena, había un bikini. Negro. No era el rojo vibrante y vulgar que había imaginado, sino de un negro intenso y mate. Pero su diseño era, si cabe, aún más audaz.
Era de un corte minimalista y brutalmente efectivo: la parte superior consistía en dos triángulos diminutos unidos por un delgado cordón que se anudaría en el cuello y la espalda, dejando los laterales del torso completamente al descubierto. La parte inferior era un tanga de tiras finísimas, un simple triángulo de tela sostenido por hilos que se unían en las caderas.
—Es... muy pequeño —logró articular Magi, la voz quebrada.
—Es discreto —corrigió Costa, sin un ápice de ironía—. El negro es discreto. Se mimetiza con el entorno de lujo. Y su diseño... favorece la movilidad. —Sus ojos recorrieron el cuerpo de Magi—. Queremos que se sienta cómoda, ¿verdad? Que pueda... relajarse.
Magi apretó la bolsa de papel. La tela del bikini, suave y fría al tacto, le quemaba los dedos. Comprendió el mensaje de Costa. No se trataba de pasar desapercibida, sino de ser un espectáculo de clase alta, un cebo elegante y caro. El negro no era para esconderse; era para realzar, para crear un contraste obsceno con su piel, para recordarle a Adrián, y a ella misma, el precio de su "relajación".
—Se lo pondrá bajo su ropa de civil —continuó Costa—. En el spa, actuará con naturalidad. Aproveche la presencia de la hermana. Hágase cercana. La gente habla más cuando cree que hay confianza.
—Sí, Suboficial —susurró Magi, bajando la mirada.
—Puede irse. Y cadete... —Costa hizo una pausa—. Aproveche el día. Descanse. Mañana tiene trabajo que hacer.
Magi salió del despacho, la bolsa negra apretada contra su sudadera sucia. El bikini, una mancha de oscuridad prometida en papel neutro, era el recordatorio de que su cuerpo nunca dejaría de ser un uniforme. Mañana, en las aguas termales de 'Oasis', no habría descanso. Solo otra misión, otra capa de humillación, esta vez envuelta en seda negra y la sonrisa falsa de una hermana que quizás, solo quizás, era tan inocente como parecía. La invitación al spa no era un descanso. Era el frente de una nueva batalla.
¿Qué pasa el próximo día?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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