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Chapter 52
by
bla12
¿Cómo va la entrega?
Todo un éxito, pero con miradas de mas
El coche se detuvo frente a un almacén de metal corrugado, uno más en una interminable fila de estructuras idénticas. El aire olía a sal, combustible y abandono. Magi bajó, sintiendo cómo la brisa marina se colaba por el espacio desnudo que la chaqueta corta dejaba en su espalda.
—Le espero aquí —dijo el chófer, sin mirarla.
Echó a andar, sus tacones repiqueteando sobre el asfalto agrietado, el sonido anormalmente alto en la desolación industrial. Siguió la numeración hasta encontrar la puerta 14B, una enorme plancha de metal con un pequeño ojo de buey sucio. Allí, apoyado contra el marco, había un hombre. Alto, delgado, con una chaqueta de cuero gastada y una gorra baja que le ocultaba gran parte del rostro.
Magi se detuvo frente a él, manteniendo una distancia de seguridad. El hombre no dijo nada. Solo la miró, o más bien, la escaneó, de los pies a la cabeza, con una lentitud deliberada. Sus ojos, apenas visibles bajo la visera, se detuvieron en el escote de la camisa de gasa, donde el bralette de encaje era apenas una sugerencia.
Mientras sentía aquel escrutinio sucio y pesado sobre su pecho, un pensamiento fugaz y punzante la asaltó: «Menos mal que Adrián me pidió usar el bralette». Por un instante, recordó la firmeza de la voz de Soler al darle instrucciones sobre su atuendo esa mañana. Si hubiera seguido su instinto de rebeldía o si él hubiera decidido llevar el juego un paso más allá dejándola sin ropa interior bajo la gasa, se habría sentido completamente desollada ante los ojos de aquel desconocido. El encaje, aunque mínimo, era la última frontera que la separaba de la desnudez absoluta frente a una mirada que ya la estaba desvistiendo.
—Tienes un paquete para mí —dijo al fin, su voz era áspera, como la lija.
Magi asintió y extendió el sobre de manila. Él lo tomó, sus dedos largos y sucios rozando los de ella. Un escalofrío le recorrió la espina dorsal.
Sin perderla de vista, el hombre desprendió el sello de cera con el pulgar y echó un vistazo rápido al contenido. Una sonrisa breve y fea se dibujó en sus labios.
—Bien —gruñó, y metió el sobre dentro de su chaqueta. Luego, sacó otro, más pequeño y delgado, y se lo ofreció a Magi—. Para el jefe. Personal y confidencial.
Ella lo tomó. Pesaba menos, pero sentía la misma carga de peligro.
Magi asintió de nuevo, girando sobre sus talones para marcharse, deseando poner fin al incómodo encuentro.
—Oye —la voz del hombre la detuvo.
Ella se volvió, un nudo de aprensión en el estómago.
Él se ajustó la gorra, y esta vez su mirada fue descarada, recorriendo sin pudor la línea de su cadera, la curva de sus piernas enfundadas en la tela gris.
—Soler siempre elige con clase —comentó, y escupió al suelo—. Bien empaquetadas. Dile que el gusto se le está yendo de las manos con esta. Demasiado fina para este tipo de recados.
Las palabras, cargadas de desprecio y lujuria, la golpearon con fuerza física. No era solo un cumplido obsceno; era una evaluación de su valor como objeto, una confirmación de que, en este mundo, su cuerpo era parte del mensaje, un símbolo del estatus y el poder de Adrián. Se sintió como un trofeo que se exhibe, valorado por su estética y su utilidad.
No dijo nada. Sostuvo la mirada del hombre un segundo más, con un desafío silencioso que le costó cada gramo de su fuerza de voluntad, antes de darse la vuelta y caminar de regreso al coche, sintiendo su mirada clavada en su espalda desprotegida hasta que la puerta del automóvil se cerró, aislándola del exterior.
Respiró hondo, temblorosa, apretando el sobre más pequeño contra su pecho. La entrega había sido un éxito. Había pasado la prueba. Pero la victoria sabía a ceniza y humillación. Cada paso más adentro en el infierno de Adrián era un paso más lejos de la persona que una vez fue, y el comentario del hombre era un crudo recordatorio de la jaula en la que ahora estaba encerrada: elegantemente vestida, pero en una jaula al fin.
¿Cómo es la vuelta?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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