More fun
Want to support CHYOA?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)

Chapter 9 by K45 K45

What's next?

Capitulo 9

Izuku ya había detectado las vibraciones de las chicas de la Clase B acercándose gracias a su Quirk, pero no se detuvo. Al contrario, aumentó la intensidad de sus embestidas, haciendo que los gritos de la "coneja de mierda" se escucharan hasta la calle.

1. El Sacrificio de la Clase B

La puerta del gimnasio se deslizó con un zumbido electrónico y las cuatro chicas entraron en formación. Se quedaron petrificadas al ver la escena: la Heroína Número 5, el símbolo de la fuerza femenina en Japón, estaba colgada del cuello de Izuku, con las piernas de conejo temblando en el aire y la cara hundida en su hombro, sollozando de puro placer mientras repetía: "¡Soy tu coneja de mierda, dueño! ¡Rómperlo todo!"

—¡Señor! —exclamó Ibara, cayendo de rodillas al instante y rasgando su propio hábito para dejar sus pechos al aire—. Hemos venido a redimirnos. Si esa pecadora de orejas largas es tu coneja, nosotras somos tu ganado más humilde.

Kendo, Setsuna y Reiko no se quedaron atrás. En un acto de sincronización perfecta nacido de su obsesión, se despojaron de sus uniformes en segundos.

—¡Míranos, Midoriya! —gritó Setsuna, haciendo que sus manos y su cadera flotaran alrededor de Izuku para acariciarlo mientras él seguía dentro de Mirko—. ¡Ella es solo una profesional acabada! ¡Nosotras somos jóvenes, somos cuatro y estamos hambrientas de que nos pongas nombres aún más asquerosos!

Kendo se acercó y se puso en cuatro patas al lado de las piernas de Izuku, lamiendo sus pantorrillas con una sumisión absoluta.

—Ponme un nombre, dueño... —jadeó la presidenta de la clase—. Hazme tu perra de carga, tu juguete de entrenamiento... lo que sea, pero no dejes que esa coneja se lleve todo tu semen.

Izuku las miró con una sonrisa depredadora, sin soltar a Mirko, quien gruñía celosa como un animal herido al ver a las estudiantes invadir su territorio.

3. El Nacimiento de Katsumi

Mientras tanto, en la residencia de la Clase 1-A, la metamorfosis de Bakugo había llegado a su fin. En el suelo, donde antes estaba el rubio explosivo y arrogante, ahora se retorcía una mujer de curvas volcánicas, con el cabello rubio ceniza largo y rebelde, y unos ojos rojos que rebosaban lágrimas de confusión química.

Momo la observaba desde arriba, ajustándose el corsé.

—Mírate, Katsumi —dijo Momo, usando el nombre que ella misma había elegido—. Tus niveles de testosterona han desaparecido. Ahora eres pura estrógeno y necesidad.

Momo la agarró del mentón, obligándola a mirar un espejo.

—Dilo. Di quién eres y a quién perteneces. Si no lo dices, te inyectaré una dosis doble para que tu celo sea insoportable y nadie te toque.

Katsumi (Bakugo) tembló, sintiendo cómo su nuevo cuerpo de mujer reaccionaba a la cercanía de Momo. La humillación de haber perdido su hombría ante la vicepresidenta era total, pero el químico en su sangre la obligaba a buscar aprobación.

—Soja... soy Katsumi —susurró con una voz aguda y femenina que la hizo estremecerse de asco propio—. Soy la perra guardián de Izuku... Por favor, Momo-san... Dueña... enséñame a servirle para que no me deseche.

Momo sonrió satisfecha.

—Bien hecho. Ahora, desnúdate y empieza a limpiar el cuarto de Izuku con la lengua. Tienes que estar lista para cuando tu Rey regrese de su fin de semana con esa coneja y las de la Clase B.

El gimnasio privado de Mirko se convirtió en un santuario de depravación. Izuku, en el centro de todo, observaba cómo la jerarquía de las heroínas se desmoronaba ante sus pies.

1. La Iniciación de la Clase B: El Sacrificio Colectivo

Izuku no soltó a Mirko. La mantuvo ensartada, obligándola a mirar a las intrusas de la Clase B con ojos vidriosos.

—Mirko, enséñales a estas niñas qué significa ser mi coneja de mierda —ordenó Izuku con una voz que hizo que las cuatro estudiantes se estremecieran de envidia.

Mirko, entre gemidos y con la lengua afuera, empezó a darles instrucciones ladinas. Ibara fue la primera; se arrastró por el suelo hasta los pies de Izuku, usando su cabello de espinas para acariciar sus pantorrillas mientras suplicaba ser su "enredadera de placer". Kendo se posicionó para que Izuku la usara de apoyo, mientras Setsuna dividía su cuerpo en múltiples partes para tocar cada rincón del cuerpo de su amo y de Mirko al mismo tiempo. Reiko, con su aire fantasmal, se encargaba de lamer el sudor que caía de la espalda de Izuku.

—¡Siii! —aullaba Mirko— ¡Mírenme, mocosas! ¡Soy su superior y solo sirvo para que él me use! ¡Hagan fila para su ración!

Izuku aceptó el desafío, pasando de Mirko a Kendo, y luego a Ibara, marcando a cada una con su esencia y dándoles nombres que borraban su identidad como heroínas. El gimnasio era una sinfonía de carne chocando y súplicas de sumisión.

2. El Entrenamiento de Katsumi: La Humillación de la Bestia

En la U.A., la transformación de Katsumi (antes Bakugo) era completa. Su nuevo cuerpo femenino, bombeado de estrógeno y deseo sintético, no dejaba de temblar bajo la mirada de Momo.

—¡Limpia, Katsumi! —le ordenó Momo, dándole un suave puntapié en su nuevo y redondeado trasero—. El cuarto del dueño debe estar impecable. Si encuentras un rastro de polvo, te inyectaré otra dosis para que tus pechos no dejen de doler por el crecimiento.

Katsumi, con lágrimas de rabia convertidas en lágrimas de necesidad, se puso en cuatro patas. Usaba su lengua para limpiar el borde de la cama de Izuku, sintiendo el aroma del chico en cada rincón. Su mente de guerrero intentaba gritar, pero su voz ahora era un susurro agudo y sumiso.

—S-sí... Momo-sama... lo dejaré perfecto para él... para mi dueño... —balbuceaba Katsumi, aceptando su destino como la "ama de llaves" sexual de la residencia.

La Intimidad de la Clase 1-A: El Consuelo de las Perdonadas

En otra habitación, Ochako, Tsuyu, Kyoka, Toru y Mina estaban encerradas. El saber que Izuku estaba con Mirko las estaba matando de celos. Para aguantar la ansiedad, decidieron que debían "mantenerse calientes" para cuando él regresara.

Se desnudaron y formaron una cadena de placer en la alfombra. Ochako buscaba el consuelo en la boca de Tsuyu, mientras Mina usaba su ácido diluido para dar masajes eróticos a Kyoka, quien conectaba sus jacks a los oídos de todas para que escucharan los latidos acelerados de sus corazones obsesionados. Toru, invisible, se movía entre ellas, estimulándolas con juguetes que simulaban el miembro de Izuku.

—Pronto volverá... —jadeaba Mina— y cuando lo haga, tenemos que estar tan necesitadas que no pueda ignorarnos. Tenemos que ser mejores que esas de la Clase B.

3. El Despertar del Conquistador

A la mañana siguiente, la luz del sol entró por los ventanales del gimnasio, iluminando una escena de victoria total.

Izuku estaba sentado en un banco de pesas, con el torso desnudo y una expresión de calma absoluta. A sus pies, como trofeos de guerra, yacían cinco mujeres completamente exhaustas y desnudas, entrelazadas entre sí en un sueño profundo inducido por el agotamiento sexual.

Mirko, la coneja de mierda, dormía con la cabeza apoyada en el muslo de Izuku, abrazando su pierna como si fuera su único anclaje al mundo. A su lado, Kendo e Ibara compartían el espacio, con rumbos de placer aún frescos en su piel. Setsuna y Reiko estaban un poco más allá, con expresiones de paz que solo la sumisión total les había podido otorgar.

Izuku acarició las orejas de Mirko distraídamente, sintiendo cómo el algoritmo en su sangre vibraba con fuerza. Había conquistado a la heroína más salvaje y a la élite de la Clase B en una sola noche.

What's next?

Want to support CHYOA?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)