Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Chapter 31
by
bla12
¿Adrián contesta el mensaje?
Si
La jornada de entrenamiento fue un suplicio de distracción. Magi movía el cuerpo realizando los ejercicios mecánicamente, pero su mente estaba en otro lugar, atrapada en el limbo del mensaje enviado y la espera de una respuesta que no deseaba. Cada vez que sonaba un teléfono o una orden gritada, se estremecía, expectante a la voz de Costa o al zumbido del micro-implante con nuevas instrucciones.
La llamada llegó al final del día, cuando ya se estaba cambiando en los vestuarios, deseando escapar a la falsa seguridad de su departamento. El intercomunicador del vestuario parpadeó con una luz roja.
—Cadete Rojas, presente de inmediato en el despacho de la Suboficial Costa.
El corazón le dio un vuelco para luego hundirse en el estómago. Sabía lo que era.
El despacho de Costa parecía aún más frío y austero que esa mañana. La Suboficial no estaba sentada; estaba de pie junto a la ventana, mirando el patio de formación vacío. En su mano, sostenía el teléfono desechable.
—Ha respondido —dijo, sin volverse, su voz clara y cortante en el silencio de la habitación.
Magi se quedó inmóvil en el centro de la habitación, esperando.
Costa se giró lentamente. Su expresión era inescrutable, pero había un brillo de triunfo en sus ojos, el de un jugador de ajedrez que acaba de hacer un movimiento decisivo.
—Su amigo Adrián está... entusiasmado con su mensaje. —Hizo una pausa, disfrutando del suspense—. Quiere verte. Esta noche.
Magi sintió que el suelo se inclinaba ligeramente.
—¿Esta noche? ¿Dónde? —preguntó, aunque temía la respuesta.
—En su casa. Un ático en Torres del Este. Muy exclusive. —Costa se acercó, extendiendo el teléfono para que Magi viera la pantalla.
El mensaje de Adrián era breve y directo:
Magda. Me alegra oír de ti. La noche también se me quedó grabada. ¿Por qué no pasas por mi apartamento esta noche? Digamos... a las 9? Hablamos de esas oportunidades con más... privacidad. Te mando la dirección.
Magi apartó la mirada, sintiendo náuseas. "Privacidad". La palabra sonaba a una amenaza elegante.
—No puedo —susurró, la voz quebrada—. Suboficial, por favor. Él... no solo quiere hablar. Usted lo sabe.
—¡Claro que lo sé! —exclamó Costa, con un tono que casi sonaba exasperado, como si Magi fuera lenta—. Por eso es perfecto. La confianza, la intimidad, es cuando la gente suelta la lengua. Es cuando se obtiene la información buena. —Cerró la distancia restante, estaba demasiado cerca—. Usted va. Acepta la invitación. Asiste. Y obtiene lo que necesitamos sobre sus socios, sus operaciones, el flujo de dinero.
—¿Y si...? —Magi tragó saliva—. ¿Y si él intenta algo?
Costa arqueó una ceja, fríamente.
—¿Intentar qué, cadete? Usted es una adulta. Y una agente en una misión. Sabrá manejar la situación. —Su mirada recorrió el cuerpo de Magi con desdén—. Después de anoche, dudo que haya mucho que él no haya visto o imaginado. Aprovéchelo.
La crudeza de las palabras fue una bofetada. Magi sintió el calor de la vergüenza subiéndole al rostro. Costa no solo le estaba ordenando que se metiera en la boca del lobo; le estaba diciendo que ya estaba medio devorada, que su valor residía precisamente en su capacidad para ser consumida.
—No... no tengo nada que ponerme —argumentó débilmente, un último intento desesperado—. El vestido está...
—En la bolsa de allí —la interrumpió Costa, señalando una bolsa de papel satinado colgada en el perchero—. Algo más... apropiado para una cita íntima. Ahora, acepte la invitación. Delante de mí.
Costa le tendió el teléfono. Magi lo tomó. Sus dedos temblaban tanto que casi lo deja caer. Miró la pantalla, el mensaje de Adrián que parecía brillar con una luz siniestra. Luego, miró a Costa. La expresión de la mujer no dejaba lugar a dudas. No había opción. Había obedecido anoche. Había bailado. Se había desnudado. Había escrito el mensaje. Esta era simplemente la siguiente orden en la secuencia.
Con una respiración profunda y temblorosa, bajó la mirada al teclado. Tecleó una sola palabra, una palabra que sentía como la rendición definitiva de su voluntad:
Perfecto. A las 9. Envíame la dirección.
Apretó "enviar". El whoosh del mensaje saliendo sonó como el portazo de una celda.
Costa sonrió, una expresión fría y satisfecha.
—Bien. Ahora vaya a prepararse. La furgoneta la recogerá a las 20:30. —Cogió el teléfono de manos de Magi—. Y cadete... recuerde por qué hace esto. Por la institución. Por su... redención.
Magi asintió mecánicamente. Tomó la bolsa del perchero sin mirar lo que había dentro y salió del despacho. Caminó hasta los vestuarios vacíos, se encerró en un cubículo y se dejó caer sobre la taza del váter, enterrando el rostro en sus manos. No lloró. Ya no quedaban lágrimas. Solo un vacío helado y la certeza de que, a las nueve de esa noche, cruzaría un umbral del que no habría regreso. La misión lo era todo. Y ella había aceptado ser el peón que se sacrifica por la reina.
¿Cómo empieza el encuentro con Adrián?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
- All Comments
- Chapter Comments