se vuelve parte de la familia?

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Chapter 3 by Locoloco Locoloco

Astrea, ya nublada por los residuos psíquicos de los sueños corruptores, y por el tiempo que el monstruo humano estaba en la mansión, decidió otorgarle el Falna a Asmodeus. Cuando la diosa puso su mano sobre la espalda del joven para grabar la bendición, quedó impactada. Los registros que emergieron no eran los de un novato; Asmodeus ya poseía una capacidad física y mental equivalente al Nivel 6.

—Es increíble... —susurró Astrea, sus ojos brillando con una mezcla de admiración y un deseo oscuro que ya no podía controlar—. Tu fuerza es legendaria. Debes haber sido parte de la Familia Zeus, la diosa ni siquiera se dio cuenta que su suposición era imposible.

Asmodeus mantuvo su máscara de tragedia. Asintió con tristeza, fingiendo que el trauma de haber perdido a su familia y su Falna original lo había dejado en un estado de confusión. Astrea, convencida de que estaba rescatando a un héroe caído, lo aceptó formalmente en su familia, sin saber que estaba dándole una llave oficial para destruir su legado.

Para formalizar el proceso, Ryuu Lion, la mano derecha de la familia y el pilar de la moralidad, fue asignada para acompañarlo al Gremio. Ryuu lo miraba con respeto, pero también con una curiosidad cautelosa; había algo en la mirada de Asmodeus que la ponía nerviosa, una electricidad que la hacía sentir expuesta.

Al llegar al Gremio, fueron atendidos por Rosse, la recepcionista mujer lobo de cabello rojo. Rosse era eficiente y amable, pero carecía de cualquier protección divina o Falna. Para Asmodeus, ella era una presa indefensa.

Mientras Ryuu se distraía revisando unos mapas en el mostrador, Asmodeus se inclinó hacia Rosse. No necesitó palabras. Liberó una pulsación de su poder corruptor y una onda de sugestión mental directa al cerebro de la mujer lobo. Los ojos de Rosse se dilataron instantáneamente, sus pupilas volviéndose verticales mientras su voluntad se desvanecía.

—Tú crees que mi historia es la verdad absoluta —susurró Asmodeus, su voz vibrando en el subconsciente de Rosse—. Cambiarás los registros del Gremio para que coincidan con mi relato. Borrarás cualquier inconsistencia. Yo soy el superviviente de Zeus, y tu deber es hacer que el mundo lo crea.

Rosse, por ahora un cascarón vacío bajo el mando de Asmodeus, asintió con una sonrisa vacía y robótica. Sus dedos volaron sobre los papeles y registros, alterando la historia oficial de Orario. Con un solo movimiento, el monstruo había legalizado su existencia en la superficie.

Tras salir del Gremio, Asmodeus y Ryuu se dirigieron a la Mazmorra. Como "nuevo" miembro de la familia, debía demostrar sus habilidades. Durante la expedición, Asmodeus observaba a Ryuu con un hambre depredadora. Notó que la elfa era meticulosa, casi obsesiva con la limpieza. Cada vez que un monstruo era derrotado y dejaba rastro de sangre o mucosidad, Ryuu hacía una mueca de asco y limpiaba su equipo con una urgencia casi neurótica.

"Mosofobia" —concluyó Asmodeus con una sonrisa cruel—. "Le horroriza la suciedad".

La idea nació en su mente como un rayo de maldad pura. No le bastaría con corromper la mente de Ryuu; quería destruir su orgullo, su pureza y su sentido de la higiene. Visualizó el momento en que la elfa, quebrada y sumisa, sería obligada a renunciar a su limpieza.

Se imaginó a Ryuu, la orgullosa guerrera de la justicia, arrodillada en el suelo de la mansión, mientras las mujeres de la Familia Astrea —ya convertidas en sus esclavas demonio lujuriosas— se alineaban frente a ella. Asmodeus decidió que, como parte de su "educación" en la corrupción, Ryuu sería obligada a bañarse en la orina de cada una de sus compañeras y de su propia diosa, transformando su fobia en el instrumento de su humillación más absoluta.

—¿Pasa algo, Asmodeus? —preguntó Ryuu, notando que el joven se había quedado mirando fijamente su rostro mientras caminaban por los pasillos de piedra.

—Nada, Ryuu —respondió él, su voz cargada de una promesa siniestra—. Solo estaba pensando en lo mucho que voy a disfrutar... ayudándote a liberar todas esas tensiones que cargas.

Ryuu sintió un escalofrío recorrer su columna, algo que no comprendía. No sabía que acababa de entrar en la mira de un monstruo que no solo quería su cuerpo, sino que deseaba convertir su santuario de pureza en un pantano de depravación.

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¿Asmodeus es aceptado como si nada?

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