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Chapter 56
by
bla12
¿Qué pasa el domingo?
Costa la contacta
La falsa paz del domingo se quebró al anochecer con un mensaje lacónico en un número que creía muerto. Un único punto de encuentro: un almacén abandonado en el distrito industrial, diferente al de su entrega para Adrián. El lugar clásico para un intercambio de espías o una ejecución.
Magi llegó con el corazón en un puño, vistiendo ropa propia, holgada y sencilla, un pequeño acto de rebeldía. El interior del almacén olía a polvo y óxido. Un solo foco colgando de un cable iluminaba un círculo de luz en el suelo de cemento, donde esperaba la Suboficial Costa, de espaldas, con su postura rígida e impecable.
—Cadete Rojas —dijo sin volverse—. Parece que le cuesta mantener la comunicación.
Magi se detuvo a varios metros de distancia. —Suboficial. El dispositivo… tuvo un fallo.
Costa se giró lentamente. Sus ojos, fríos y afilados como navajas, la escudriñaron, desde sus zapatos sencillos hasta su rostro cansado.
—Un fallo —repitió, sin un ápice de emoción—. Qué coincidencia. Ocurrió justo durante su primera misión no supervisada para el objetivo. Justo cuando llevaba ese… traje tan peculiar que Soler le proporcionó.
—Fue un error de sincronización —mintió Magi, manteniendo la voz lo más estable posible—. Revisé el paquete. Solo eran documentos financieros. Nada que no supiéramos. No pareció relevante arriesgar la operación por eso.
—¿Revisó el paquete? —La ceja de Costa se arqueó milimétricamente—. Interesante iniciativa. Y decidió por su cuenta que no era relevante. —Hizo una pausa, dejando que el peso de la insubordinación se asentara en el aire polvoriento—. ¿Y el día de campo? ¿También fue «poco relevante»?
Magi no supo qué decir. ¿Cuánto sabía? ¿Tenía a alguien más vigilándolos?
—Fue… una estrategia de Soler para acercarme a su hermana. Para consolidar mi cobertura.
—Su cobertura —Costa espetó la palabra— parece estar más enfocada en consolidar su posición en la cama de Soler que en nuestra misión.
—¡Eso no es cierto! —protestó Magi, sintiendo el rubor de la indignación y la culpa en sus mejillas.
—¿No? —Costa dio un paso adelante, saliendo de la sombra—. Desactiva su equipo, toma decisiones por su cuenta, acepta regalos e invitaciones privadas… Usted no está en un club, cadete. Está en una operación de inteligencia. O lo había olvidado.
Magi apretó los puños. —Yo estoy más cerca que nunca de él. Él me confió una entrega. Me está llevando a su círculo interno.
—¡Eso es lo que él quiere que usted crea! —la voz de Costa retumbó en el vacío del almacén—. Lo está aislando. Está cortando sus lazos con nosotros, haciéndole creer que usted y él son un equipo. Es la jugada clásica de un manipulador. Y usted, cadete Rojas, se está tragando el cebo completo.
Se acercó más, hasta que Magi pudo ver las duras líneas de su rostro a la luz mortecina.
—Escúcheme bien —susurró Costa, con una intensidad aterradora—. Si se pasa de su lado, si se cree su propio personaje de «Magda», no será una heroína infiltrada. Será una más de sus víctimas colaterales. Y cuando él se aburra de usted, o cuando usted deje de ser útil, lo que quedará no será una agente. Será un cuerpo flotando en el puerto, con un vestido bonito y un sueño de ser alguien. ¿Me entiende?
Magi contuvo la respiración. Las palabras de Costa eran como agujas de hielo clavándose en su frágil coraza de justificaciones.
—Sí, Suboficial —susurró.
—Bien —Costa retrocedió, su silueta volviéndose a fundir con la penumbra—. Reactive su equipo. Su próximo informe será completo. O la daré por baja y la sacaré a la fuerza, arruinando cualquier posibilidad de que esta misión tenga éxito. La elección es suya. No la decepcione.
Sin otra palabra, Costa se dio la vuelta y se perdió en la oscuridad del almacén, dejando a Magi sola bajo el foco, temblando, con el eco de la advertencia martillando en su mente: Víctima colateral. Sabía que Costa tenía razón. Pero también sabía que era demasiado tarde para dar marcha atrás. Había visto demasiado, había permitido demasiado. Ahora, su única salida era avanzar, cruzar el punto de no retorno y rezar para que, al final, no se convirtiera en la próxima víctima de la persona a la que debía destruir.
¿Qué pasa el próximo día?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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