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Chapter 78
by
bla12
¿Cómo sigue el día?
Un favor para Vanessa
La puerta de la oficina de May se cerró con un clic suave pero definitivo. El aire, ya de por sí cargado, se volvió opresivo. Vanessa no se sentó. Se apoyó contra el escritorio de May, cruzando los brazos. Su mirada, fría y calculadora, se posó en Magi como si evaluara un instrumento.
—May, necesito despejarme —dijo Vanessa, sin preámbulos—. La reunión con los inversores fue un suplicio de testosterona y ego. Vengo a cobrar mi favor.
May no pareció sorprendida. Asintió lentamente, como si hubiera estado esperando esta reclamación.
—Por supuesto, Vanessa. Siempre es un placer... compensarte. —Su voz era neutra, profesional.
Vanessa sonrió, una curva fina y cruel en sus labios.
—Tu nueva secretaria tiene una boca inocente. Me pregunto si eso se traduce en diligencia.
Magi sintió que las piernas le flaqueaban. Comprendió de inmediato lo que se insinuaba. El favor no era una sesión de fotos. Era algo mucho más directo, más humillante.
—Magi es muy aplicada —respondió May, mirando a Magi fijamente, transmitiendo una orden silenciosa—. ¿Verdad, Magi?
—Señora, yo... —tartamudeó Magi, buscando una salida que sabía que no existía.
—Cállate —cortó May, su voz como un latigazo—. Y obedece. La señorita Vanessa tiene necesidades. Y nosotras tenemos una deuda.
Vanessa se acomodó en el sillón de cuero de May, el que estaba detrás del escritorio. Se reclinó con aire de propiedad.
—No tengo todo el día, cariño. Arrodíllate. Ahí, en la alfombra. Es lo suficientemente mullida.
Magi miró a May, suplicante, pero solo encontró una mirada de hierro. Era parte del trabajo. Un "extra" no escrito en el contrato. Con el corazón martilleándole en el pecho, se arrodilló sobre la gruesa alfombra, sintiendo cómo la ajustada falda lápiz se tensaba sobre sus muslos hasta el límite.
Vanessa no se ****ó en desabrocharse completamente el pantalón. Solo lo necesario. Su mirada no era de lujuria, sino de puro dominio, de curiosidad cruel.
—Vamos. Muéstrame esa diligencia que May tanto promociona.
Magi, con las manos temblorosas, obedeció. Cada movimiento era mecánico, aprendido de la vez anterior con May, pero ahora infinitamente más vergonzante porque era una extraña, una clienta. Cerró los ojos, intentando desconectar, pero el perfume caro de Vanessa, el crujido del cuero del sillón, la mirada impasible de May desde su asiento, todo la mantenía anclada a la horrible realidad.
—Sí, así —murmuró Vanessa, con una voz ronca de satisfacción—. May, tenías razón. Es una joya. Aprendió rápido.
May no respondió. Solo observaba, con los brazos cruzados, como un director supervisando una performance. El precio de mantener a Vanessa contenta, de asegurar su financiación, se estaba pagando en tiempo real sobre la alfombra de su oficina.
Cuando terminó, Vanessa se recompuso con elegancia, como si acabara de ajustarse un guante.
—Excelente. Me siento mucho mejor. —Se levantó y se dirigió a la puerta—. May, hablamos luego de la donación. Magi... —añadió, lanzándole una última mirada—, lava esa boquita antes de atender a otro cliente. No todos aprecian el mismo sabor.
Salió, dejando tras de sí un silencio pesado y el olor a sexo y poder.
Magi seguía arrodillada, incapaz de moverse, la vergüenza y el asco anudándole la garganta.
—Levántate —ordenó May, con voz fría—. Y ve a limpiarte. Luego termina los informes. El trabajo no espera.
Magi, con la cabeza gacha y el sabor a humillación todavía en la boca, regresó a su escritorio. Apenas se atrevió a mirar a May, que ya estaba sumergida en una llamada, su voz de nuevo la de una ejecutiva profesional. El mundo exterior no sabría nunca lo que acababa de suceder. La oficina era su escenario privado, un lugar donde el poder se negociaba de las formas más retorcidas.
—...Sí, Vanessa, ya envié el informe. Fue solo un pequeño error de tipeo. Ya está corregido —dijo May con una sonrisa forzada. Magi se estremeció al oír el nombre.
Colgó el teléfono y se reclinó en su silla, mirándola fijamente. —Magi, tengo que irme. Hay una cosa de última hora que no puedo delegar. —Hizo una pausa, su mirada era inescrutable—. Es para el evento de esta noche.
¿Cuál es el evento?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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