Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Chapter 19
by
bla12
¿Qué pasa la próxima semana?
Con una reparación tosca
El resto del fin de semana pasó como un mal sueño. Magi apenas salió de su departamento, enclaustrada entre sus cuatro paredes, intentando lavar la memoria de la fiesta con la misma furia con la que había fregado el suelo de los baños. El disfraz de policía sexy yacía en el fondo de la basura, una mancha de vinilo y encaje barato que era testigo de su error de cálculo. La atención no deseada de Martín, los toques invasivos, le habían recordado que su cuerpo ya no le pertenecía; era un territorio en disputa, un objeto de consumo público ya fuera para la humillación disciplinaria de Costa o el morbo casual de un extraño.
El domingo por la noche, no tuvo más remedio que enfrentarse a los jirones del uniforme rosa. Con dedos aún torpes por los químicos de la limpieza y el resentimiento, los extendió sobre su pequeña mesa. Aguja e hilo negro, grueso y contrastante, fueron sus herramientas. No había elección. No tenía otro uniforme. Costa lo había dejado claro.
Cada puntada fue un acto de sumisión forzada. La aguja perforaba la tela con un sonido seco que le recordaba a los pasos de Costa en el pasillo. El hilo negro se enredaba en sus dedos, creando una costura tosca, irregular, que era una cicatriz más en el ya grotesco uniforme. No buscaba repararlo, sino apenas unirlo, convertir los jirones en una prenda reconocible, por monstruosa que fuera. La falda quedó más corta aún, la costura lateral era una línea oscura y temblorosa que dibujaba una nueva vulnerabilidad, una rendija por donde su piel asomaba con cada movimiento.
El lunes amaneció gris, como el humor de Magi. Vestirse fue un ritual macabro. Se puso la ropa interior de encaje negro que Costa consideraba "reglamentaria", sintiendo cómo la memoria de la humillación se le adhería a la piel. Luego, el uniforme. La falda cosida le rozó los muslos, áspera y extraña. La blusa transparente, ahora un poco más sucia y gastada, se le pegó al sudor frío del miedo. La chaqueta rosa, la única pieza relativamente intacta, le oprimió el pecho como una losa.
Al salir a la calle, sintió que todas las miradas se clavaban en la costura negra de su falda. Era una diana, una marca de Caín hecha hilo que gritaba su fracaso y su castigo.
La academia la recibió con su habitual frío desdén. Pero esta vez, las miradas de sus compañeros eran diferentes. No solo había burla o lástima. Había un nuevo matiz: reconocimiento. Reconocimiento de que había tocado fondo y había sido obligada a remendarse a sí misma, literalmente. La costura era la prueba física de su sumisión absoluta.
La Suboficial Costa la esperaba en el patio. Sus ojos, como escáneres de precisión, se detuvieron de inmediato en la costura.
—Veo que ha empleado su fin de semana en labores de... reparación, cadete Rojas —dijo, sin un ápice de ironía, como si comentara el estado del tiempo—. Un trabajo tosco. Pero funcional. La funcionalidad es lo único que importa aquí, ¿no es así?
Magi no respondió. Bajó la mirada, fijándola en las botas de Costa, relucientes e implacables.
—Hoy trabajaremos en ejercicios de arrastre y gateo —anunció Costa para todos, pero su mirada no se despegó de Magi—. Técnicas de camuflaje y movimiento en terreno difícil. La precisión es clave.
Era una sentencia. Magi lo supo de inmediato. El terreno "difícil" era el mismo patio de gravilla y tierra. Y la "precisión" sería juzgada con una lupa sobre su costura recién hecha.
El ejercicio fue tan humillante como había previsto. Cada vez que se arrastraba por el suelo, la costura de la falda se tensaba hasta el límite. El hilo negro, grueso y mal puesto, se enredaba en la gravilla, tirando de la tela y abriendo pequeños espacios entre las puntadas. No era una ruptura violenta, sino un deshilachado lento y progresivo, una rendija que se iba ampliando con cada metro reptado.
—¡Más bajo, Rojas! ¡Pegada al suelo! —gritaba Costa, paseándose a su alrededor—. ¡Un enemigo no tendría piedad! ¡Esa costura parece hecha por un niño!
Las risas de los demás cadetes eran un zumbido de fondo. Magi avanzaba a ciegas, concentrada solo en el siguiente movimiento, en no romperse por completo. Sentía la tierra fría a través de la rendija de la costura, el roce de la gravilla en su piel. La ropa interior de encaje era la única barrera entre ella y la tierra, y era tan frágil e inútil como se sentía ella.
Al final del ejercicio, se incorporó temblando. La costura lateral de la falda estaba irreconocible, deshecha en varios centímetros, un colgajo de tela rosa sostenido por unos pocos hilos negros que se resistían a soltar. Por la abertura, se veía claramente su muslo, sucio de tierra, y la tira negra del tanga.
Costa se acercó. No dijo nada. Solo miró la costura destrozada, luego miró a Magi a los ojos. En su mirada no había enfado, ni siquiera desprecio. Había algo peor: satisfacción. La satisfacción de un verdugo que ve cómo su víctima ha internalizado por completo el castigo, cómo se ha convertido en su propia carcelera.
—Parece que su trabajo de reparación necesita... ser reevaluado, cadete —dijo al final, con voz suave—. Repórtese a mi despacho después de la formación. Allí le proporcionare... una solución más permanente.
Magi asintió lentamente. No había lucha en ella. Solo una fatiga profunda, un vacío donde antes había habido orgullo y resistencia. La costura se había roto, y con ella, algo dentro de ella. Se sentía débil, cosida con hilos tan frágiles como los que había usado para remendar su uniforme. Lista para la siguiente "solución " que Costa tuviera preparada.
¿Cuál es la solución de Costa?
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
- Tags
- un favor, desfile, Suscripción, limpieza, cleaning, Fotografía, photograph, Estudio fotográfico, Jacuzzi, Sesión de fotos, modelo, modelar, model, humillacion grupal, subasta, auction, trabajo, work, acuario, aquarium, uniforme, uniform, sexo oral, oral sex, sirena, bikini, mermaid, humillacion, humiliation, humillacion publica, falda, skirt, lenceria, lingerie, sin fondo, no background, topless, Policia, Police, naked, desnudez
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
- All Comments
- Chapter Comments
