Las primeras ideas
Arrendamiento sexual
Con cierto temor, Ricardo abrió la puerta, entrando su casero como un vendaval a la casa. Era un hombre de gran tamaño, de metro noventa y casi 100 kilos de peso.

-¡Espero que tengas el dinero que me debes Ricardo, si no cambio la cerradura y te echo de mi casa a patadas!
Temblando, pues el hombre imponía, Ricardo le acercó el contrato al casero, que lo cogió de malas maneras y empezó a echarle una ojeada.
-Es un cambio en el contrato de arrendamiento- dijo con dificultad y poca confianza el pecador- Cambiar el pago de dinero por... por... por sexo.
El casero, tras echar una lectura rápida al contrato volvió a increparle:
-¿Una vez al año un polvo? Esta casa no vale eso. Te daré por el culo una vez al mes.
-¿Como? -dice entre sorprendido y asustado al verse empalado por la polla de ese hombretón- Eso es...
Por fin, para suerte y tranquilidad de Lujuria, Ricardo comienza a mostrar algunas aptitudes.
-Eso es demasiado y lo sabes. Este piso era un antiguo trastero. Apenas tiene la cedula de habitabilidad. Follar cada cuatro meses seria suficiente.
-Ni hablar-Le responde el casero- Quiero un pago todos los meses ¿y si decides marcharte al tercer mes?
-Ok-acepta el pecador- Pero el pago será una mamada. Una mamada al mes.
El casero vuelve a mirar el contrato, luego a Ricardo y de nuevo al contrato.
-Acepto. Pero quiero que me pagues hoy el dinero atrasado. Me haces una mamada y te tragas el esperma como intereses.
A Ricardo casi le dan arcadas, pero sabia que no tenia otra opción.
-Acepto.
El casero no se hizo esperar y, a pesar de tener aun la puerta abierta, se bajo los pantalones, mostrando una polla de gran tamaño y empalmada. Ricardo pensó en que este era tan solo un paso para conseguir su éxito y vivir como quiso así que, quitándose la camisa del traje para no mancharla, se puso de rodillas y comenzó a chupar.
Su casero no fue amable con esa virginal garganta, mas de una vez, cogiéndolo con ambas manos, obligó al pecador a tragarse todo su rabo por mucho que a este le costara respirar. Cuando por fin, tras algunos berridos y bufidos, el casero comenzó a correrse, Ricardo casi lo agradeció, aunque tuvo que tragar con asco y aprensión.

-Nos vemos aquí el mes que viene- Le dijo su casero, cerrando la puerta.
-No puedo creerme lo que ha pasado- dijo Ricardo, tras beberse un vaso de agua.
-Bien hecho-le contesta Lujuria- Ahora ya tienes todo el tiempo del mundo para aumentar tu capital. ¿Qué ideas tienes?
-Me acaban de obligar a hacer... ¿Por que solo deben de ser hombres?
-Basta, ya te lo he explicado. Ahora, piensa en el futuro. ¿Cómo aumentamos tu capital?
-Quizá podría pedir dinero por follar conmigo...
Lujuria se carcajea.
-No vales tanto dinero. Piensa en como podemos escalar esto, hacerlo mas grande.
Tras casi una hora de cavilaciones, Ricardo se levantó del sofá y con una gran sonrisa, fue hasta el demonio, que ya estaba pensando en su propia derrota.
-Lo tengo.
-Dime- le pide esperanzado- ¿Qué ideas de negocio tienes?
-Ninguna- Le contesta- Pero se me ha ocurrido algo.
-¿El que?-le responde enfadado el demonio.
-Buscar a alguien que si las tenga y "contratarlo"
0 comments
No comments yet
The story has no discussion yet. Leave a note here when a branch gives you something to say.
No chapter comments yet
No one has commented on this branch yet. Add the first note above.