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Chapter 22
by
bla12
¿Qué pasa después?
Nueva oportunidad
El chirrido gomoso del látex húmedo era el sonido de su respiración ahora. Un recordatorio constante, un eco plástico y opresivo que la acompañaba a todas partes. Magi se movía por los pasillos de la academia como un autómata más, una figura negra, brillante y sudorosa en la maquinaria de Costa. La tela, ajustada y delgada, marcaba cada línea de su cuerpo, haciendo que se sintiera desnuda bajo la mirada constante de sus compañeros. La esperanza, esa frágil llama que a veces se atrevía a parpadear, estaba casi extinguida, ahogada bajo la presión negra que moldeaba y exhibía cada uno de sus movimientos.
Por eso, cuando la orden de presentarse en el despacho de la Suboficial resonó en sus oídos a través del murmullo general, no fue el miedo lo primero que sintió, sino una profunda y cansada resignación. ¿Qué nuevo castigo, qué nueva vuelta de tuerca en su humillación habría ideado ahora?
El despacho de Costa olía a pulcritud agresiva y a autoridad. La mujer estaba tras su escritorio, impecable, sus manos entrelazadas sobre la superficie de madera pulida. No había papeles. Solo una caja negra, delgada y elegante, frente a ella.
—Cadete Rojas —la voz de Costa fue sorprendentemente neutra, carente de su habitual tono cortante—. Siéntese.
Magi obedeció, el material compresivo crujiendo sutilmente al doblarse, el sonido absurdamente amplificado en el silencio de la habitación.
—La disciplina y la obediencia tienen, a veces, recompensas inesperadas —comenzó Costa, sus ojos escudriñando a Magi como si evaluara un instrumento—. Su... perfil discreto. Su capacidad para pasar desapercibida, para mimetizarse con el entorno, no ha pasado desapercibida para mí.
Magi parpadeó, confundida. ¿Elogios? Era una trampa. Tenía que serlo.
—Hay una operación en curso —continuó Costa, bajando la voz un tono, dándole a sus palabras un aire de confidencialidad falsa—. Una investigación delicada. Lavado de capitales a través de establecimientos de ocio de alta gama. Uno en particular: el club Ébano. Un lugar elegante, discreto, muy exclusivo.
Abrió la caja negra. Dentro, sobre un terciopelo aún más oscuro, descansaban dos objetos. Uno era un vestido. Negro, de un tejido que parecía líquido y pesado a la vez, absurdamente sencillo y a la vez profundamente sugerente. Era corto, ajustado, con un escote que prometía revelar más de lo que ocultaba. El otro objeto era un pequeño dispositivo, un micro-implante para el oído, tan pequeño como un grano de arroz.
—Necesitamos a alguien dentro —dijo Costa, tomando el vestido y sosteniéndolo como si mostrara un uniforme más—. Alguien que no llame la atención por fuerza o presencia, sino por... adaptabilidad. Alguien que pueda escuchar, observar, y extraer información sin ser recordada. Su aspecto manejable, su falta de... estridencia, lo hacen ideal.
Magi sintió que el suelo se movía bajo sus pies. ¿Estaba ofreciéndole una misión real? ¿Una oportunidad?
—Es una misión crucial, Rojas —enfatizó Costa, clavando sus ojos en los de ella—. El éxito podría significar un cambio radical en su situación aquí. Una revalorización de su puesto. Una... redención.
La palabra redención flotó en el aire, dulce y venenosa. Magi la miró, buscando en su rostro alguna señal de mentira, de burla. Solo vio la máscara fría y profesional de la oficial.
—El vestido es su equipamiento. El micro le permitirá escucharnos y recibir instrucciones. Deberá integrarse, socializar, y obtener información sobre las operaciones financieras del lugar. —Costa extendió la caja hacia ella—. ¿Acepta la misión, cadete?
Magi miró el vestido negro. Era todo lo que odiaba. Vulgar, sexualizante, una prenda diseñada para ser mirada, para ser deseada. Pero también era una salida. Una oportunidad de demostrar que era más que un juguete roto, más que un prototipo fallido. Una posibilidad, por remota que fuera, de escapar del infierno de la compresión y la humillación constante.
Su mano, casi por voluntad propia, se alzó. Sus dedos, que solo habían tocado telas ásperas y sudorosas durante semanas, rozaron la seda fría y pesada del vestido. La sensación fue tan alienígena, tan ajena a su realidad, que casi la hizo retroceder.
—Sí, Suboficial —oyó decir su propia voz, que sonó ronca y lejana—. Acepto.
Costa esbozó una sonrisa delgada, un rápido estiramiento de los labios que no llegó a sus ojos.
—Excelente. La instrucción comenzará de inmediato. —Hizo una pausa—. Y cadete... no me defraude. El futuro de su carrera aquí pende de un hilo. Y de su capacidad para... performance.
Magi tomó la caja. El peso del vestido y del pequeño micro-implante era insignificante comparado al peso de la expectativa y el terror que ahora cargaba sobre sus hombros. Había dicho que sí. Había aceptado adentrarse en la boca del lobo, vestida con una piel de seda negra que prometía ser tan opresiva como el uniforme compresivo, pero de una manera completamente nueva y aterradora. La redención tenía un precio, y estaba a punto de descubrir cuán alto era.
¿Cómo es la instrucción?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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