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Chapter 21
by
bla12
¿Qué vio del otro lado del cristal?
No estaba sola
Los primeros minutos en el agua fueron un shock glacial. Bajo los focos, cada detalle de su silueta se proyectaba nítidamente al otro lado del cristal. Pero fue al observar la sala, mientras forzaba una sonrisa y nadaba en un círculo lento, cuando la verdadera dimensión de su tormento se reveló.
No era la única.
Allí estaban Lara y Cloe, a quienes había visto de paso en los pasillos durante su primer día, cuando su mundo aún tenía una pizca de normalidad. Ahora se movían como sombras verdes y vulnerables entre el grupo de siete invitados. Lara, la rubia de curvas generosas y pechos amplios que siempre parecían a punto de desbordar cualquier prenda, lucía aún más expuesta. El minúsculo triángulo de tela de su top era claramente insuficiente, y los delgados hilos que lo ataban a su cuello y espalda se clavaban en su piel blanca, tensionados al límite. Cloe, la pelirroja con una figura de reloj de arena pronunciada y caderas curves, luchaba por mantener el equilibrio con una bandeja pesada. Su minifalda de red se retorcía alrededor de sus muslos con cada movimiento, revelando destellos de la tela de su tanga y acentuando el vaivén de sus caderas.
Magi vio la tensión en sus sonrisas, idéntica a la que ella sentía congelada en su propio rostro. Vio cómo Lara se estremecía, haciendo temblar su abundante pecho, cuando un hombre de cabello canoso y sonrisa húmeda "accidentalmente" enganchó su dedo anillado en la cuerda de su espalda, desanudándola apenas. Lara se apresuró a recomponer el nudo con dedos torpes, su rostro encendido de una humillación que Magi reconoció al instante.
La escalada fue rápida. Un hombre más joven, con una sonrisa desafiante y ojos vidriosos por el ****, esperó a que Cloe se agachara para recoger una copa caída. Con un movimiento rápido y burlón, enganchó el dedo en la cintura elástica de su tanga y se la quitó de un tirón, escondiéndola en el bolsillo de su traje como si fuera un trofeo. Cloe se enderezó de un salto, con un grito ahogado, llevándose instintivamente las manos a la espalda en un intento inútil de cubrirse. Un silencio incómodo, seguido de risas nerviosas, llenó la sala. Cloe, con el rostro descompuesto por el pánico y la vergüenza, miró desesperadamente hacia May, buscando permiso para retirarse, una orden para cubrirse, algo.
May, desde su rincón, solo le dirigió una mirada gélida y un leve, pero inequívoco, movimiento de cabeza que decía "no". Luego, hizo un gesto sutil hacia la bandeja de bebidas vacía. La orden era clara: Sigue sirviendo.
Cloe se congeló por un segundo, las lágrimas asomándose a sus ojos, antes de bajar la mirada en sumisión total. Con un temblor incontrolable en las piernas y usando la bandeja como un escudo absurdamente pequeño frente a su pelvis, continuó su ronda, intentando ignorar las miradas lascivas que ahora recorrían sin pudor su cuerpo completamente expuesto bajo la ridícula falda de red. Cada paso era una tortura, cada risa de los invitados un latigazo.
Pero Magi no tuvo tiempo de procesar el horror de Cloe. Su turno había llegado. Un par de invitados, alentados por el acto de crueldad, se acercaron al cristal. Una mujer enjoyada golpeó el vidrio con su anillo.
—¡Gira, sirena! ¡Déjanos ver toda la mercancía! —ordenó, con una voz que pretendía ser jovial pero que destilaba un desprecio absoluto.
Magi, con el corazón martilleándole en el pecho, obedeció. Nadó en un círculo lento, sintiendo cómo cada movimiento era diseccionado por las miradas.
—Más rápido —exigió otro hombre—. ¡Quiero ver cómo se mueve!
Forzó sus músculos, nadando con más vigor, lo que hizo que las cadenitas de platino de las conchas se clavaran más profundamente en su piel y que la malla transparente de la cola se pegara aún más a su cuerpo, dejando absolutamente todo al descubierto. Un hombre grababa con el teléfono, acercando el zoom a sus caderas.
—¿Puede acercarse? —preguntó otra voz—. Quiero ver el detalle de las… escamas.
Magi se aproximó al cristal, sintiendo cómo el rubor le quemaba la cara. El hombre que había grabado apoyó la palma de su mano caliente contra el vidrio, a la altura de su vientre, como si pudiera tocarla a través del cristal.
—Perfecta —murmuró, con una sonrisa que a Magi se le antojó monstruosa.
En ese instante, sus miradas se encontraron con las de Lara, quien observaba paralizada desde el otro lado de la sala, sosteniendo una bandeja vacía con manos temblorosas, y con la de Cloe, quien servía una copa con la mirada perdida y el rostro manchado de lágrimas silenciosas. Solo un destello de pánico compartido, un espejo de terror y resignación. Magi comprendió entonces. No era una víctima única. Era una más en la cadena de sumisión. Y esa comprensión la hundió en una desesperanza aún más profunda y oscura.
¿Cómo sigue el evento?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
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Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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