Want to support CHYOA?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)

Chapter 11 by Perversidade3

What's next?

El Trofeo de Temiscira

El polvo se levantó en la arena circular cuando Juan golpeó el suelo con su cetro, resonando como un trueno.

«Quien gane la carrera se llevará... un día y una noche conmigo», anunció con una sonrisa maliciosa.

Doscientas amazonas se arrodillaron en la arena, con las manos atadas a las riendas sujetas a sus correas de cuero, las nalgas al descubierto y marcadas con el símbolo del tridente de Poseidón. Entre ellas, Diana e Hipólita estaban a cuatro patas, sus cuerpos brillando con aceite bajo el sol, sus vibradores de cristal pulsando al ritmo de la respiración agitada de la multitud.

«¡Comiencen!»

Las amazonas cargaron como un solo animal, sus poderosos cuerpos se lanzaron por la pista mientras los vibradores zumbaban; algunas a velocidad mínima, otras acelerando sin piedad. Diana guiaba, con los músculos tensos, arrastrando a John en su carruaje personal, una plataforma de mármol donde él se reclinaba, controlando los dispositivos con un pequeño mando ámbar.

«Más rápido, princesa», murmuró, aumentando la potencia del vibrador entre sus piernas.

Diana contuvo un gemido, con los muslos temblando, pero no disminuyó el paso. Hipólita, pisándole los talones, gruñó mientras el suyo alcanzaba su máxima potencia, provocando que arqueara la espalda involuntariamente.

«¿De verdad crees que puedes ganar?», rió John, tirando de las riendas de Diana y obligándola a detenerse bruscamente.

Cayó de bruces sobre la arena, con el cuerpo temblando mientras el orgasmo la golpeaba como un látigo. Hipólita pasó galopando triunfalmente... solo para que John pulsara otro botón.

El vibrador de la reina madre explotó a una frecuencia jamás oída en Temiscira.

Se desplomó, gimiendo, con las piernas retorciéndose mientras el placer la invadía.

Jhon bajó del carruaje y se acercó a las dos mujeres, ahora mojadas y débiles sobre la arena.

«Parece que nadie ganó», suspiró, recogiendo su cetro. «Así que… ¡a trabajar!».

Y con un chasquido de dedos, todos los vibradores de la arena se encendieron simultáneamente.

Los gritos resonaron hasta el Olimpo.

Y comenzó el verdadero espectáculo.

Tal era el reinado de un rey.

What's next?

Comments

      Want to support CHYOA?
      Disable your Ad Blocker! Thanks :)