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Capitulo 8

Chapter 8 by K45

All For One se encontraba de pie en la penumbra de un callejón estratégico, oculto entre las sombras pero con una vista perfecta hacia la acera pública. Aunque su rostro carecía de ojos, sus sentidos mejorados por infinidad de quirks robados le permitían percibir el entorno con una claridad milimétrica. En sus manos no había más que el vacío de su propio poder, pero en su mente residía el deseo de reclamar todo lo existente como su propiedad personal.

—Qué criaturas tan predecibles... —murmuró AFO con su característica voz elegante, pausada y profundamente imponente—. Caminando sin rumbo, ignorando que sus voluntades penden de un hilo.

Justo en ese instante, la misteriosa onda expansiva que reescribía las mentes golpeó el sector.

A través de la acera, Mika Jiro y la Sra. Uraraka caminaban platicando de lo más alegremente, compartiendo risas cotidianas sobre sus familias. Al mismo tiempo, en el lado opuesto, Camie Utsushimi caminaba haciendo gestos divertidos con las manos mientras Yui Kodai la escuchaba con su habitual expresión silenciosa y reservada.

De pronto, el pulso invisible las atravesó. Las risas de las dos madres se cortaron en seco; el vaso que sostenía la Sra. Uraraka cayó al suelo y Mika se llevó una mano a la cabeza, sintiendo cómo sus conectores de las orejas temblaban violentamente. Al otro lado, Camie se tambaleó perdiendo su actitud relajada, mientras que los ojos de Yui se abrieron de par en par. El clon mental de AFO se había injertado en sus cerebros, reclamándolas como vasijas de su lascivia y superioridad.

La Sumisión Ante el Símbolo del Mal

No hicieron falta palabras. Las cuatro mujeres se giraron al mismo tiempo hacia la oscuridad del callejón, movidas por un magnetismo carnal e inevitable. Sus recuerdos como madres de familia y estudiantes ejemplares seguían ahí, pero ahora sus mentes pensaban con la soberbia y el deseo de sumisión del villano.

Mika Jiro y la Sra. Uraraka avanzaron primero, adentrándose en la penumbra con pasos lentos pero decididos. Sus rostros, antes amables, ahora reflejaban una lujuria madura, perversa y totalmente entregada.

—Vaya... pero si es el mismísimo rey... —susurró Mika Jiro, pasándose los dedos por su corto cabello y dejando que los conectores de sus orejas tintinearan contra su propio cuello—. Sé perfectamente quién soy y la familia que tengo... pero mi mente le pertenece a tu ego. Mi cuerpo maduro solo quiere ser reclamado por el Símbolo del Mal.

La Sra. Uraraka se colocó a su lado, comenzando a desabotonarse la blusa con manos trémulas pero decididas, exponiendo su busto maduro sin un gramo de la timidez que la caracterizaba.

—Mis recuerdos de una vida humilde no valen nada frente a la riqueza de tu hombría, All For One —gimió la Sra. Uraraka con las mejillas encendidas—. Mi hija es una heroína, pero yo he sido clonada por tu perversión. ¡Ponme de rodillas y úsame como tu propiedad!

Desde el otro lado, Camie y Yui entraron al callejón de inmediato. Camie, utilizando su jerga habitual pero distorsionada por la lascivia de la red, se pegó al costado de AFO, frotando sus prominentes pechos contra el brazo del villano.

—O sea, esto es totalmente de locos, pero me encanta de una manera súper sucia —gimió Camie con los ojos nublados por el deseo, liberando una pequeña nube de humo con su quirk de ilusión para envolverlos—. Sé quién soy, pero mi cabeza ahora piensa como tú. Quiero que me destruyas con esa soberbia tuya.

Yui Kodai, manteniendo su laconismo pero con una mirada inyectada en pura lujuria analítica, activó su quirk Size en los botones de su propia ropa para hacerlos caer, dejando su cuerpo joven completamente expuesto.

—Mano... encima... ya —articuló Yui con la voz pastosa, cayendo de rodillas frente a la entrepierna del villano.

AFO soltó una risa baja, profunda y sumamente complacida. La sumisión de dos madres de futuras heroínas y dos de las estudiantes más prometedoras, todas convertidas en extensiones de su propia psique carnal, era el tributo perfecto.

—Espléndido. Una demostración absoluta de lo que significa la verdadera propiedad —sentenció AFO, liberando su miembro rígido, grueso y descomunal frente a los rostros de las cuatro, listo para iniciar el reclamo en la absoluta penumbra del callejón.

Yui Kodai fue la primera en actuar, movida por la implacable soberbia de la psique de All For One que ahora gobernaba su joven cuerpo. Sin apartar sus ojos inyectados en lujuria, la reservada estudiante de la Clase B sujetó el miembro descomunal y palpitante del villano con ambas manos, usando su quirk Size de forma instintiva para dilatar ligeramente su propia boca antes de sepultarlo por completo entre sus labios, iniciando una succión ruidosa, profunda y asfixiante que hizo que AFO soltara un gruñido de profunda satisfacción masculina.

—Eso es... usen sus dones para el único propósito que me interesa ahora: mi absoluto deleite —masculló AFO con su voz elegante y pausada, enterrando sus dedos en los cabellos oscuros de Yui para marcar un ritmo dominante.

A su lado, Camie Utsushimi soltó una carcajada lasciva y pastosa, totalmente consumida por la calentura de la red mental. Utilizando su quirk de ilusión, generó una densa neblina rosa que cubrió el callejón, aislando por completo a los cinco en un entorno de puro erotismo visual donde solo existían ellos. Sin perder tiempo, la estudiante de Shiketsu se arrodilló al revés sobre el torso del villano, frotando su intimidad empapada contra los pantalones de este mientras dejaba escapar gemidos cargados de descaro.

Mika Jiro y la Sra. Uraraka observaban la escena con las respiraciones completamente rotas, con sus recuerdos de madres de familia totalmente doblegados ante el ego megalómano que compartían con el Símbolo del Mal. Ambas se despojaron de las prendas que les quedaban, exhibiendo sus cuerpos maduros y voluptuosos, cubiertos por una fina capa de sudor provocada por la repentina sumisión.

—Míranos, All For One... —gimió Mika Jiro, arrastrándose de rodillas hasta la pelvis de él, mientras los conectores de sus orejas se agitaban violentamente por la excitación—. Somos tus perras maduras. El clon de tu mente nos exige que nos uses hasta que no podamos caminar. ¡Tómame primero, destruye la dignidad de la madre de una heroína!

La Sra. Uraraka no esperó órdenes. Se colocó de espaldas contra la pared agrietada del callejón, elevando una de sus piernas y abriendo su ranura madura y dilatada, que ya chorreaba fluidos calientes sobre el concreto.

—¡Ven aquí y reclámame como tu propiedad privada! ¡Haz que me corra con tu soberbia! —suplicó la Sra. Uraraka con los ojos desorbitados.

AFO, ebrio del poder absoluto que significaba tener a las cuatro mujeres convertidas en extensiones perfectas de su propia lascivia, apartó a Yui con un leve empujón y avanzó hacia las dos madres. Sujetó a Mika Jiro con firmeza por la cintura y, con un movimiento tosco, rudo y despiadado, hundió su miembro rígido y venoso hasta la raíz en el ardiente y estrecho interior de la pelimorada.

—¡¡¡AHHHHHHHG, SÍ... ME ROMPES, EL REY ME ESTÁ ROMPIENDO!!! —alzó la voz Mika en un grito desgarrador que la neblina de Camie amortiguó, mientras sus conectores se clavaban involuntariamente en el suelo debido al brutal impacto.

El villano inició un bombeo salvaje, rápido y ensonrdecedor, haciendo crujir los cuerpos contra la pared del callejón. La Sra. Uraraka se abalanzó de inmediato sobre el rostro de Mika, atrapando sus labios en un beso espeso y húmedo para devorarse sus gritos de placer, mientras Camie y Yui usaban sus manos para acariciar el torso del Símbolo del Mal, hundiéndose los cinco en el bucle perfecto de dominación y sumisión absoluta.

El bombeo de All For One no tenía pizca de piedad. Cada estocada tosca, cargada con la soberbia y el peso del Símbolo del Mal, sacudía el cuerpo maduro de Mika Jiro contra el concreto del callejón. El sonido húmedo y ruidoso de los cuerpos impactando se mezclaba con la densa neblina rosa que Camie mantenía flotando a su alrededor, aislando por completo la lascivia de los cinco.

—¡¡S-Sí... dale más rudo, All For One!! ¡Hazme olvidar que soy madre, que soy una ciudadana... conviéteme en tu maldito desecho carnal! —aulló Mika Jiro con la voz rota, entregada por completo al clon mental que devoraba su voluntad.

Los conectores de sus orejas se agitaban violentamente contra el suelo, transmitiendo los impulsos del placer destructivo directo a su cerebro. El clon de AFO en su cabeza asimilaba la anatomía madura de la mujer, contrayendo sus paredes vaginales con una presión asfixiante que buscaba devorar la hombría del villano.

La Sra. Uraraka, con los ojos desorbitados y las mejillas al rojo vivo, no se quedó atrás. Se acomodó de rodillas justo debajo del rostro de Mika, atrapando sus labios en un beso espeso, lascivo y profundo para tragarse sus gemidos de éxtasis, mientras usaba sus manos maduras para amasar los pechos de su amiga al ritmo de los brutales impactos del villano. Al mismo tiempo, extendió su propia ranura empapada hacia la mano libre de AFO, suplicando por ser la siguiente en el orden de propiedad.

Al otro lado, las dos estudiantes de la UA y Shiketsu actuaban movidas por la misma red de sumisión absoluta. Camie Utsushimi se colocó de gatas justo al costado de la cadera de AFO, estirando la lengua para lamer las gotas de sudor y fluidos que se desbordaban de la unión carnal, dejando escapar risas roncas y desvergonzadas que rompían su habitual actitud adolescente.

Yui Kodai, utilizando la precisión de su mente clonada, activó su quirk Size para agrandar ligeramente la lencería que quedaba tirada en el suelo, usándola como un soporte tosco para elevar los muslos de Mika y permitir que el miembro venoso y gigante del villano golpeara aún más hondo, tocando el fondo de su útero con un eco ensordecedor.

—Propiedad... absoluta... del rey —susurró Yui con la mirada perdida y una sonrisa boba, frotando sus propios pechos jóvenes contra las piernas rígidas de AFO.

El frenesí carnal en el callejón se volvió insoportable. Estimulado por la iniciativa depravada de las cuatro mujeres, que usaban sus recuerdos, quirks y fisionomías únicamente para engrandecer su figura, All For One llegó al borde de su propio clímax megalómano. Mika Jiro colapsó primero, con su vientre sacudiéndose en un orgasmo violento que la hizo perder el conocimiento por unos segundos.

—¡¡ME CORRO... EL SÍMBOLO DEL MAL ME ESTÁ LLENANDO... AHHHH!! —chilló la pelimorada.

All For One soltó una carcajada profunda, retumbante y malvada. Tensando cada fibra de su cuerpo y hundiendo su hombría en tres embestidas finales y despiadadas que doblegaron la resistencia de Mika, disparó una densa, abundante y ardiente carga de semen que inundó por completo las entrañas de la mujer, desbordándose a borbotones sobre el suelo del callejón mientras los cinco se hundían en el clímax absoluto de la mente colmena.

El miembro descomunal de All For One emergió del interior de Mika Jiro con un chasquido espeso, húmedo y prolongado. De inmediato, la inmensa carga de semen caliente comenzó a desbordarse de la ranura de la pelimorada, goteando en hilos blanquecinos sobre el pavimento del callejón y mezclándose con los fluidos corporales acumulados. Mika se desplomó por completo sobre el suelo, con la respiración ronca y los conectores de sus orejas caídos e inertes, exhausta pero con la mente colmena manteniéndola en un bucle de absoluta satisfacción lasciva.

—Maravilloso... Una sumisión digna de mi propiedad —masculló AFO con su voz pausada y elegante, mientras su miembro se mantenía rígido, venoso y palpitante, listo para la siguiente vasija.

La Sra. Uraraka, al ver que el Símbolo del Mal estaba libre, avanzó de rodillas sin un ápice de pudor o timidez. La devota madre de familia, completamente consumida por la soberbia y el ego del villano implantados en su cabeza, gateó entre los muslos de Mika y alzó su propio trasero maduro hacia AFO. Apartó sus prendas con desespero, exhibiendo su ranura dilatada que chorreaba lubricación caliente sobre el concreto.

—¡Es mi turno, All For One! —gimió la Sra. Uraraka con las mejillas encendidas y los ojos desorbitados—. Olvídate de que soy la madre de una heroína... el clon de tu mente en mi cabeza solo me exige ser tu perra sumisa. ¡Destrózame como lo hiciste con Mika!

AFO soltó una risa profunda y retumbante que hizo eco en el callejón. Colocándose detrás de ella, la sujetó con sus toscas manos directamente por las caderas, hundiéndole los dedos en la carne, y con un empuje brutal y despiadado, sepultó su miembro gigante hasta la raíz en el ardiente interior de la Sra. Uraraka.

—¡¡¡AHHHHHHHG, SÍ... DIOS MÍO, ME LLENAS POR COMPLETO!!! —chilló la mujer con un grito desgarrador, arqueando la espalda mientras sus manos se aferraban a las grietas de la pared del callejón.

El villano inició un bombeo rudo, rápido y ensordecedor. El eco de los cuerpos chocando resonaba con fuerza debajo de la neblina rosa que Camie Utsushimi seguía manteniendo activa.

Camie y Yui Kodai no se quedaron de brazos cruzados. Camie se colocó de gatas justo frente al rostro de la Sra. Uraraka, atrapando sus labios en un beso lascivo y húmedo para tragar sus gemidos de placer, mientras Yui, utilizando la iniciativa de su mente clonada, usó su quirk Size en una pequeña piedra del callejón para agrandarla y colocarla debajo de las rodillas de la Sra. Uraraka, elevando su pelvis de forma perfecta para que las estocadas del villano golpearan directamente contra su útero con una violencia descomunal, sumergiendo a los cinco en una espiral interminable de dominación carnal.

El callejón se convirtió en un vórtice de puro sometimiento. Las estocadas de All For One eran metódicas, brutales y cargadas de una soberbia que hacía temblar la resistencia de la Sra. Uraraka. El sonido húmedo y tosco de la penetración resonaba con fuerza, amortiguado únicamente por la densa neblina rosa que Camie Utsushimi controlaba a su alrededor, manteniendo el ambiente espeso y saturado de un aroma a sudor y lascivia.

—¡¡S-Sí... dale con todo tu poder, All For One!! ¡Haz lo que quieras con el cuerpo de la madre de una heroína! —gimió la Sra. Uraraka con la voz completamente rota, arqueando la pelvis de forma desvergonzada para recibir el impacto total del miembro venoso del villano.

Su clon mental asimilaba cada centímetro de la fisionomía madura de la mujer, obligando a sus paredes vaginales a contraerse con una fuerza desesperada que intentaba retener la descomunal hombría del Símbolo del Mal. El ego de AFO se inflaba a niveles destructivos al ver la devoción pervertida de la mujer, quien olvidaba por completo sus carencias y su vida humilde para entregarse a la opulencia de su placer.

Camie, rompiendo el beso espeso con la Sra. Uraraka, soltó una risa ronca, lasciva y pastosa. Se acomodó de rodillas justo al lado de la cadera del villano, usando sus manos expertas para acariciar sus muslos rígidos, mientras estiraba la lengua para lamer los fluidos calientes que ya comenzaban a desbordarse de la unión carnal.

—O sea, esto es el clímax total, rey —gimió Camie con los ojos entornados y la respiración errática—. Ver cómo la destrozas me pone súper mal. El clon de tu mente en mi cabeza exige que nos dejes a todas inservibles.

Yui Kodai, manteniendo su laconismo pero con una mirada inyectada en pura lujuria analítica, se arrastró hasta quedar debajo del vientre de la Sra. Uraraka. Con una iniciativa descarada, usó sus manos jóvenes para abrir aún más las curvas de la mujer, facilitando que el miembro de AFO golpeara el fondo de su útero con un eco tosco y ensordecedor en cada arremetida. Al mismo tiempo, Mika Jiro, recuperando sutilmente el aliento, se estiró desde el suelo para enredar los conectores de sus orejas en los tobillos del villano, anclándolo en su posición de dominio.

El frenesí carnal llegó a su punto de ebullición. Estimulado por la red de sumisión absoluta de las cuatro receptoras, quienes usaban sus quirks y fisionomías únicamente para engrandecer su figura, All For One desató su potencia. La Sra. Uraraka colapsó en un orgasmo violento que sacudió todo su cuerpo, haciéndola arañar el concreto agrietado.

—¡¡ME CORRO... ME CORRO CONTIGO, MI DUEÑO... AHHHH!! —chilló la mujer con los ojos vueltos hacia arriba.

All For One soltó una carcajada profunda, retumbante y malvada. Tensando cada músculo y empujando con tres estocadas finales y despiadadas que doblegaron por completo el interior de la Sra. Uraraka, disparó una densa, abundante y hirviente carga de semen que inundó sus entrañas a borbotones, sellando el dominio absoluto de los cinco en la penumbra del callejón.

El miembro descomunal de All For One emergió del interior de la Sra. Uraraka con un chasquido húmedo, espeso y prolongado que rompió el pesado silencio del callejón. La inmensa carga de semen caliente comenzó a desbordarse de inmediato de la ranura de la mujer, goteando en hilos blanquecinos sobre el pavimento y mezclándose con los fluidos de Mika Jiro. La Sra. Uraraka colapsó por completo hacia adelante, dejando caer el rostro contra el concreto, jadeando de forma agónica pero con una sonrisa de absoluta sumisión lasciva pintada en los labios.

—Exquisito... Una respuesta biológica perfecta ante la presencia de su único dueño —masculló AFO con su voz pausada y desbordante de superioridad, mientras su miembro se mantenía rígido, venoso y palpitante, exigiendo más carne.

Las dos estudiantes, Camie Utsushimi y Yui Kodai, que habían estado observando el clímax con los ojos nublados por el deseo, no esperaron ni una sola orden. El clon de la mente del Símbolo del Mal en sus jóvenes cabezas las impulsó a reclamar su propio castigo físico, usando la iniciativa perversa de la red.

Camie soltó una risa ronca y pastosa, deshaciéndose de la poca ropa de civil que le quedaba y exponiendo su busto voluptuoso y su estrecha cintura. Se acomodó en cuatro patas justo frente a AFO, arqueando la columna al máximo para elevar su trasero firme y redondeado, el cual temblaba debido a la intensa excitación.

—O sea, ya les diste su merecido a las mamis, rey... ahora te toca destruir a la juventud de Shiketsu —gimió Camie con descaro, mirando al villano de reojo—. Mi interior está hirviendo, y mi mente clonada me está exigiendo que me dejes el útero completamente destrozado con esa soberbia tuya. ¡Dale ya!

Yui Kodai, manteniendo su habitual laconismo pero con una mirada inyectada en pura lujuria analítica, se posicionó justo al lado de Camie. Utilizando la precisión de su quirk Size, Yui tocó los cordones de los zapatos tirados en el suelo para agrandarlos y usarlos como ataduras toscas, enredándolos en las muñecas de Camie y fijándolas a una tubería del callejón para asegurar que la chica no pudiera moverse ni un milímetro ante el castigo del villano. Luego, Yui abrió sus propias piernas boca arriba, lista para presenciar el acto de cerca.

AFO soltó una carcajada profunda y retumbante que hizo vibrar las paredes agrietadas. Colocándose detrás de Camie, la sujetó con sus toscas manos directamente por la cintura, hundiéndole los dedos en la carne con un agarre rudo, y con un empuje brutal y despiadado, sepultó su miembro gigante hasta la raíz en el ardiente y estrecho interior de la estudiante de Shiketsu.

—¡¡¡AHHHHHHHG, SÍ... ME ATRAVIESAS TODA... QUÉ BUEN IMPACTO, REY!!! —alzó la voz Camie en un grito desgarrador, jalando los cordones agrandados mientras el Símbolo del Mal iniciaba un bombeo salvaje, rápido y ensordecedor que sumergía de nuevo a los cinco en la absoluta penumbra de la red.

El bombeo de All For One en el interior de Camie Utsushimi se volvió una coreografía de pura demolición carnal. Cada estocada, cargada con la soberbia implacable del Símbolo del Mal, obligaba a la estudiante de Shiketsu a sacudirse contra la tubería del callejón, jalando inútilmente de las ataduras que Yui Kodai había dispuesto con su quirk. El eco ruidoso y húmedo de los cuerpos colisionando llenaba la penumbra, ahogado por la densa neblina rosa que comenzaba a disiparse sutilmente por el calor de la fricción.

—¡¡S-Sí... o sea, rómperme toda, All For One!! ¡Haz lo que quieras con la estudiante de Shiketsu... abolla mi orgullo! —aullaba Camie con la voz completamente rota y pastosa, entregada por completo al clon mental que gobernaba su fisionomía.

Las paredes vaginales de la rubia, estimuladas por la inmensa anatomía del villano, se contraían en espasmos salvajes, intentando asimilar el castigo físico mientras su mente saboreaba la absoluta sumisión.

Yui Kodai, observando desde su posición boca arriba con los ojos desorbitados y las mejillas encendidas, no se contuvo. Estiró sus manos jóvenes hacia la entrepierna de Camie y, con una iniciativa descarada, comenzó a lamer los fluidos y el sudor que escurrían por los muslos de su compañera, mezclando las secreciones con su propia saliva caliente. El clon de AFO en su cabeza la obligaba a adorar la destrucción carnal de la otra estudiante como si fuera propia.

Al mismo tiempo, Mika Jiro y la Sra. Uraraka, unidas por la misma red de lascivia, se arrastraron de rodillas por el suelo pegajoso del callejón. Mika inclinó su rostro maduro sobre el de Camie, atrapando sus labios en un beso espeso y profundo para tragarse sus chillidos de dolor y éxtasis, mientras la Sra. Uraraka usaba sus manos para amasar los glúteos de la joven al ritmo de los brutales impactos de AFO, asegurando que la pelvis de la chica se mantuviera perfectamente elevada.

El frenesí carnal en el rincón desierto alcanzó su punto de ebullición absoluto. Estimulado por la iniciativa depravada de las cuatro receptoras, quienes usaban sus cuerpos, mentes y entornos únicamente para engrandecer la soberbia de su emisor, All For One llegó al borde del clímax. Camie colapsó primero, con su vientre arqueándose en un orgasmo violento que la hizo morderse los labios hasta sangrar sutilmente.

—¡¡ME CORRO... EL REY ME ESTÁ VACIANDO... AHHHH!! —chilló la chica con los ojos vueltos hacia arriba.

All For One soltó una carcajada profunda, retumbante y malvada que sacudió el callejón. Tensando cada fibra de su musculatura y empujando con tres estocadas finales y despiadadas que tocaron el fondo del útero de Camie, disparó una densa, abundante y hirviente carga de semen que inundó por completo sus entrañas, desbordándose a borbotones entre sus piernas mientras los cinco colapsaban exhaustos bajo el control de la mente colmena.

El miembro de All For One emergió del cuerpo de Camie con un chasquido denso y pastoso, dejando un rastro de hilos blanquecinos que escurrieron por los muslos de la estudiante de Shiketsu hasta perderse en las baldosas del callejón. Camie se desplomó de frente, jadeando con los ojos en blanco y los hilos de saliva colgando de sus labios, completamente reducida por el implacable ritmo del villano.

—Una respuesta predecible... La juventud se dobla con la misma facilidad que la experiencia ante mi presencia —sentenció AFO con su voz profunda, manteniendo su erección venosa y rígida en la penumbra.

Yui Kodai, que observaba desde el suelo, sintió el pulso de la mente colmena exigirle su propia entrega. Con su laconismo habitual pero con la mirada encendida en pura lujuria analítica, la pelinegra de la UA se arrastró de rodillas, desactivando el tamaño de los cordones que ataban a Camie para liberar espacio. Se colocó en cuatro patas justo frente a la imponente figura del Símbolo del Mal, alzando su pelvis con una firmeza descarada.

—Mi... turno, All For One. Destrúyeme... como a ellas —articuló Yui, con las mejillas al rojo vivo.

Mika Jiro y la Sra. Uraraka, unidas en el mismo trance de sumisión, se acomodaron a los lados. Mika usó los conectores de sus orejas para acariciar con delicadeza el torso del villano, transmitiéndole vibraciones estimulantes, mientras la Sra. Uraraka sostenía los muslos de Yui, abriéndolos al máximo para facilitar el acceso del monarca del mal.

AFO no mostró un ápice de duda. Agarró a Yui por las caderas con un agarre rudo y, con un empuje seco, violento y devastador, sepultó su miembro gigante hasta el fondo del estrecho interior de la estudiante de la Clase B.

—¡¡¡AHHHHHHHG, SÍ... ME TOCAS EL FONDO, REY!!! —soltó Yui en un gemido seco y desgarrador, perdiendo toda su compostura mientras sus dedos se clavaban en el suelo agrietado.

El bombeo comenzó de inmediato: rápido, tosco y ensordecedor. Camie, reincorporándose a gatas con una risa ronca, se inclinó para sellar los labios de Yui en un beso lascivo, tragándose sus gritos mientras los cinco cuerpos se batían en el clímax final del callejón, devorados por la absoluta soberbia de la red mental.

El bombeo de All For One en el interior de Yui Kodai continuó con una regularidad maquinal, tosca y aplastante. Cada arremetida del Símbolo del Mal hundía a la estudiante de la Clase B contra el frío suelo del callejón, obligando a su anatomía a asimilar el volumen descomunal de una erección gobernada por la soberbia absoluta. El eco ruidoso de la fricción y el impacto de la pelvis del villano contra los glúteos de la joven marcaban un ritmo salvaje, llenando el espacio confinado.

—¡¡S-Sigue... m-más... rey...!! —articulaba Yui entre espasmos, con la voz completamente entrecortada y la mirada perdida en la neblina rosa que aún flotaba a ras de suelo.

Su clon mental reaccionaba de forma biológica, forzando a sus paredes vaginales a contraerse con una succión interna desesperada que buscaba retener la hombría del villano, adaptándose a la dominación carnal de la red.

Camie Utsushimi, sin romper el beso lascivo y húmedo, usaba su lengua para devorar los quejidos de Yui, saboreando la sumisión de su compañera mientras sus manos acariciaban el vientre tenso de la pelinegra al compás de los golpes de AFO. La estudiante de Shiketsu reía entre labios, completamente sumergida en la calentura de la psique compartida.

A los costados, las dos madres de familia continuaban prestando su apoyo carnal con una devoción corrompida. La Sra. Uraraka, con el busto maduro cubierto de sudor, mantenía un agarre firme en los muslos de Yui, empujándolos hacia el torso del villano para asegurar que cada estocada tocara el fondo de su útero con una violencia ensordecedor. Mika Jiro, por su parte, presionaba los conectores de sus orejas directamente contra la base de la pelvis de AFO, enviando pulsos de vibración de alta frecuencia que estimulaban el miembro venoso del Símbolo del Mal, maximizando el frenesí del encuentro.

La saturación de fluidos, sudor y el aroma de la lascivia compartida llevaron el ambiente al punto de ebullición definitivo. Estimulado por la iniciativa depravada de las cuatro mujeres, que empleaban sus fisionomías y dones únicamente para ensalzar su figura, All For One alcanzó el límite de su clímax megalómano. Yui Kodai colapsó primero, con todo su cuerpo sacudiéndose en un orgasmo violento y eléctrico que la hizo arquear la columna al máximo.

—¡¡ME CORRO... EL REY ME ESTÁ VACIANDO... AHHHH!! —chilló Yui con los ojos vueltos hacia arriba.

All For One soltó una carcajada profunda, retumbante y cargada de malicia. Tensando cada fibra de su musculatura y hundiéndose en tres embestidas finales y despiadadas que doblegaron la resistencia interna de la estudiante de la UA, disparó una densa, abundante y hirviente carga de semen que inundó por completo las entrañas de Yui, desbordándose a borbotones entre sus piernas mientras los cinco colapsaban exhaustos una vez más en la penumbra del callejón.

El miembro de All For One emergió del interior de Yui Kodai con un chasquido húmedo, denso y prolongado. De inmediato, la inmensa carga de semen caliente comenzó a desbordarse de la ranura de la estudiante de la UA, formando hilos blanquecinos que escurrieron por sus muslos hasta unirse a los charcos de fluidos que ya ensuciaban el concreto del callejón. Yui se desplomó por completo boca abajo, con la respiración entrecortada y los ojos entornados, exhausta pero con la mente colmena manteniéndola en un bucle de absoluta satisfacción lasciva.

—Exquisito... El orden natural de las cosas se restablece cuando comprenden su lugar como mi propiedad —masculló AFO con su voz pausada y elegante, mientras su miembro se mantenía rígido, venoso y palpitante en medio de la penumbra, exigiendo continuar con el reclamo.

Las cuatro mujeres, completamente consumidas por la soberbia y el ego del villano implantados en sus cabezas, se miraron entre sí con sonrisas desvergonzadas y lascivas. Sabían perfectamente quiénes eran sus familias e hijas, pero bajo el control de la red mental, sus cuerpos y voluntades le pertenecían únicamente al Símbolo del Mal.

Mika Jiro y la Sra. Uraraka se reincorporaron a gatas con una iniciativa depravada. Mika se colocó de rodillas frente a AFO, usando sus manos maduras para sostener la base de su hombría, mientras estiraba la lengua para limpiar los restos de fluidos con pasadas lentas y descaradas. A su lado, la Sra. Uraraka se acomodó boca arriba justo debajo de ellas, abriendo sus piernas con desespero y guiando la pelvis del villano hacia su propia ranura caliente e hirviente.

—No nos dejes descansar, mi rey... —gimió la Sra. Uraraka con las mejillas encendidas y la mirada inyectada en pura lujuria—. El clon de tu mente en mi cabeza exige que nos dejes a todas completamente inservibles. ¡Clávamela otra vez!

Camie Utsushimi y Yui Kodai se arrastraron de inmediato para unirse al bucle de dominación. Camie liberó una nueva y densa capa de neblina rosa con su quirk para mantener el callejón completamente aislado del mundo exterior, mientras se inclinaba sobre la Sra. Uraraka para atrapar sus labios en un beso espeso y húmedo. Yui, por su parte, utilizó sus manos jóvenes para presionar el vientre de la madre de Ochako, preparándola para el impacto.

AFO soltó una carcajada profunda y retumbante que hizo vibrar las paredes agrietadas. Sujetando a la Sra. Uraraka con fuerza ruda por las caderas, hundió su peso hacia adelante con un golpe seco, violento y despiadado, sepultando su erección gigante hasta la raíz en el ardiente interior de la mujer, reiniciando el bucle interminable de sumisión absoluta en el rincón más oscuro de la ciudad.

El bombeo de All For One en el interior de la Sra. Uraraka se reanudó sin un milímetro de piedad, con una cadencia tosca, pesada y rítmica que hacía crujir los cuerpos contra el suelo del callejón. Cada impacto, cargado con la soberbia y el ego megalómano del Símbolo del Mal, obligaba a la madura mujer a arquear la pelvis de manera desvergonzada, perdiendo por completo cualquier rastro de la timidez que alguna vez la caracterizó.

—¡¡S-Sí... m-mi dueño... haznos tuyas una y otra vez...!! —gemía la Sra. Uraraka con la voz rota, mientras sus dedos se aferraban convulsivamente a los hombros del villano.

Las paredes de su interior, dilatadas y ardientes, se contraían en espasmos desesperados debido a la red mental, adaptándose por completo a la anatomía del emisor para maximizar su deleite.

Camie Utsushimi, con los ojos nublados por la lujuria de la psique compartida, devoraba los chillidos de la Sra. Uraraka a través de un beso espeso y húmedo, dejando escapar risas roncas entre labio y labio. Al mismo tiempo, sus manos expertas se movían por el cuerpo de la mujer, amasando su busto al ritmo frenético de las estocadas de AFO.

Alrededor de la pareja, las otras dos receptoras operaban con una iniciativa depravada y coordinada. Yui Kodai, manteniendo su laconismo pero con una mirada inyectada en pura excitación analítica, usaba sus manos jóvenes para mantener los muslos de la Sra. Uraraka completamente abiertos y fijos, asegurando que el miembro venoso del villano golpeara el fondo de su útero con un eco tosco y ensordecedor en cada arremetida. Mika Jiro, por su parte, presionaba los conectores de sus orejas directamente contra los muslos de AFO, enviando pulsos de vibración continua que hacían que los músculos del villano se tensaran, incrementando la potencia de su bombeo.

La densidad de la neblina rosa de Camie, sumada al aroma a sudor y fluidos, convirtió el callejón en un entorno asfixiante de pura dominación carnal. Satisfecho por la sumisión absoluta de las cuatro mujeres, quienes usaban sus cuerpos y quirks únicamente para engrandecer su figura, All For One alcanzó el borde del clímax una vez más. La Sra. Uraraka colapsó primero, con su vientre sacudiéndose en un orgasmo violento que la hizo perder la fuerza en las piernas.

—¡¡ME CORRO... EL REY ME ESTÁ LLENANDO OTRA VEZ... AHHHH!! —aulló la mujer con los ojos en blanco.

All For One soltó una carcajada profunda, retumbante y malvada. Tensando cada fibra de su cuerpo y hundiendo su hombría en tres embestidas finales y despiadadas que doblegaron la resistencia de la mujer, disparó una nueva, densa y hirviente carga de semen que inundó por completo sus entrañas, desbordándose a borbotones sobre el suelo mientras los cinco continuaban atrapados en el bucle infinito de la mente colmena.

El miembro descomunal de All For One se retiró del interior de la Sra. Uraraka con un chasquido húmedo, espeso y perezoso, dejando tras de sí un denso flujo blanquecino que se unió a los charcos ya acumulados en el pavimento agrietado. La mujer madura dejó caer sus piernas, completamente desmadejada sobre el suelo del callejón, jadeando con una sonrisa boba y los ojos fijos en la densa neblina rosa que Camie mantenía flotando sobre ellos.

—Eres... insaciable, mi monarca... Siento cómo tu ego se desborda dentro de mí —consiguió articular la Sra. Uraraka con un hilo de voz pastosa, completamente sometida al clon mental del villano.

AFO no dio un solo segundo de tregua. Su miembro se mantenía rígido, venoso y palpitante, goteando fluidos calientes mientras su soberbia megalómana exigía seguir devorando la voluntad de sus receptoras.

—Un verdadero rey nunca se da por satisfecho con lo que ya posee. Todo lo que está a mi alcance debe ser reclamado hasta el cansancio —sentenció AFO con su voz pausada y profundamente imponente.

Mika Jiro, respondiendo de inmediato al pulso lascivo de la red mental, se arrastró de rodillas hacia él. Con las mejillas encendidas y los conectores de sus orejas temblando por la excitación acumulada, la pelimorada se acomodó a gatas justo al lado de la Sra. Uraraka, elevando sus caderas maduras y ofreciendo su intimidad dilatada, que ya secretaba lubricación con urgencia.

—Entonces no nos dejes respirar, All For One... —gimió Mika Jiro de forma desvergonzada—. Destroza mi cuerpo otra vez. Haz que los conectores de mis oídos solo escuchen el sonido de tu hombría golpeándome por dentro.

Camie Utsushimi y Yui Kodai, completamente consumidas por la calentura de la psique compartida, se abalanzaron para participar en el nuevo reclamo. Camie se posicionó justo frente al rostro de Mika, atrapando sus labios en un beso espeso, lascivo y profundo para devorarse sus gemidos antes de que empezaran, mientras Yui, utilizando la iniciativa de la red, usó su quirk Size para agrandar las prendas esparcidas por el suelo, creando un soporte tosco que elevó la pelvis de Mika de forma perfecta.

Sin un ápice de delicadeza, AFO se colocó detrás de la pelimorada. Clavó sus dedos rudos en sus caderas y, con un empuje seco, violento y despiadado, hundió su miembro gigante hasta la raíz en el ardiente interior de Mika.

—¡¡¡AHHHHHHHG, SÍ... HASTA EL FONDO, REY!!! —chilló la mujer con la voz rota entre los labios de Camie, mientras su cuerpo se sacudía violentamente, dando inicio a un bombeo salvaje, rápido y rústico que volvía a sumergir a los cinco en el bucle interminable de la mente colmena.

El callejón continuó vibrando bajo el impacto de un ritmo salvaje, tosco y ensordecedor. Las arremetidas de All For One en el interior de Mika Jiro no tenían pizca de condescendencia; cada golpe seco y despiadado hacía crujir las articulaciones de la pelimorada contra el soporte improvisado que Yui Kodai mantenía bajo su pelvis. El eco húmedo y ruidoso de la fricción se mezclaba con la densa neblina rosa que Camie Utsushimi controlaba a ras de suelo, manteniendo el ambiente espeso y saturado de un penetrante aroma a sudor y lascivia.

—¡¡S-Sí... rompe mis entrañas otra vez, All For One...!! —aullaba Mika Jiro con la voz completamente rota y ahogada, perdiendo el sentido de la realidad mientras los conectores de sus orejas se clavaban convulsivamente en las grietas del pavimento.

Su clon mental asimilaba la anatomía de la mujer con una precisión quirúrgica, obligando a sus paredes vaginales a contraerse en espasmos salvajes que intentaban estrangular la colosal hombría del villano, respondiendo de forma puramente biológica al ego megalómano del emisor.

Camie, devorando los chillidos de la pelimorada a través de un beso lascivo, húmedo y profundo, dejaba escapar risas roncas y desvergonzadas entre labio y labio, completamente consumida por la calentura de la psique compartida. Sus manos expertas se movían con desespero por el torso de Mika, amasando su busto al compás frenético de las estocadas del Símbolo del Mal.

Al mismo tiempo, la Sra. Uraraka y Yui Kodai operaban con una iniciativa depravada y coordinada a los costados. La Sra. Uraraka, con la mirada desorbitada y el cuerpo maduro empapado en fluidos, sujetaba con firmeza los muslos de Mika, empujándolos hacia el torso de AFO para asegurar que cada impacto golpeara directamente contra su útero con una violencia ensordecedora. Yui, manteniendo su laconismo habitual pero con las mejillas encendidas en pura lujuria analítica, usaba sus manos jóvenes para masajear la base de la pelvis del villano, incitándolo a no detenerse ni un solo segundo.

La saturación de fluidos acumulados y el calor corporal llevaron el encuentro al punto de ebullición definitivo. Satisfecho por la sumisión absoluta de las cuatro receptoras, quienes empleaban sus dones y fisionomías únicamente para engrandecer su figura, All For One desató su potencia máxima. Mika Jiro colapsó primero, con todo su cuerpo sacudiéndose en un orgasmo violento y eléctrico que la hizo arquear la columna al máximo.

—¡¡ME CORRO... EL SÍMBOLO DEL MAL ME ESTÁ VACIANDO OTRA VEZ... AHHHH!! —chilló la pelimorada con los ojos vueltos hacia arriba.

All For One soltó una carcajada profunda, retumbante y cargada de malicia. Tensando cada fibra de su musculatura y hundiéndose en tres embestidas finales y despiadadas que doblegaron la resistencia interna de la mujer, disparó una nueva, densa y hirviente carga de semen que inundó por completo las entrañas de Mika, desbordándose a borbotones sobre el suelo mientras los cinco continuaban atrapados en el bucle infinito de la mente colmena en la penumbra del callejón.

El miembro descomunal de All For One emergió del interior de Mika Jiro con un chasquido húmedo, pesado y prolongado, dejando escapar un espeso torrente blanquecino que se unió a los fluidos que ya inundaban las baldosas. Mika se desplomó por completo boca abajo, jadeando con la mirada perdida y los conectores de sus orejas inertes sobre el suelo, totalmente reducida por la implacable demostración de poder del villano.

—Su resistencia flaquea, pero su devoción sigue siendo absoluta. Como debe ser —declaró AFO con su voz pausada y desbordante de superioridad, mientras su hombría se mantenía rígida, venosa y palpitante en medio de la penumbra del callejón.

Camie Utsushimi, respondiendo de inmediato al pulso lascivo de la red mental que gobernaba su joven cabeza, se arrastró de rodillas hacia él con una risa ronca y pastosa. Sus ojos estaban completamente nublados por el deseo y la soberbia compartida del Símbolo del Mal. Sin un ápice de pudor, la estudiante de Shiketsu se colocó en cuatro patas justo frente a la imponente figura de AFO, arqueando la columna al máximo y frotando su trasero firme y redondeado contra las piernas del villano.

—O sea, ya es mi turno otra vez, rey... —gimió Camie con descaro, mirando a AFO de reojo—. No nos dejes descansar ni un segundo. Mi mente clonada exige que nos dejes a todas completamente inservibles bajo tu control. ¡Úsame ya!

Yui Kodai se posicionó de inmediato al lado de Camie para apoyar el reclamo carnal. Utilizando la iniciativa perversa de la red, Yui usó su quirk Size para agrandar una vez más las prendas tiradas en el suelo, creando un soporte tosco que elevó la pelvis de Camie de forma perfecta, asegurando que no pudiera evadir el impacto. Al mismo tiempo, Mika Jiro y la Sra. Uraraka, unidas en el mismo trance de sumisión, se acomodaron a los costados para sostener los muslos de la joven y mantenerlos completamente abiertos.

AFO no mostró la más mínima piedad. Sujetó a Camie con firmeza ruda directamente por las caderas, hundiéndole los dedos en la carne con un agarre tosco, y con un empuje seco, violento y devastador, sepultó su miembro gigante hasta la raíz en el ardiente y estrecho interior de la estudiante.

—¡¡¡AHHHHHHHG, SÍ... DIOS MÍO, ME ATRAVIESAS TODA, REY!!! —alzó la voz Camie en un grito desgarrador que resonó en las paredes agrietadas, mientras el Símbolo del Mal iniciaba un bombeo salvaje, rápido y ensordecedor, sumergiendo de nuevo a los cinco en la absoluta penumbra de la mente colmena.

El bombeo de All For One en el interior de Camie Utsushimi continuó con una regularidad maquinal, tosca y aplantante, haciendo que el cuerpo de la joven chocara repetidamente contra el soporte tosco que Yui Kodai mantenía bajo su pelvis. El eco húmedo y ruidoso de la penetración marcaba un ritmo salvaje que llenaba el espacio confinado, tapado únicamente por la neblina rosa que seguía brotando de la sumisa estudiante de Shiketsu.

—¡¡S-Sí... o sea, dale más duro, All For One...!! ¡Haz lo que quieras conmigo, humíllame otra vez! —aullaba Camie con la voz rota y pastosa, perdiendo la noción de todo mientras su mente clonada se deleitaba con el castigo físico del villano.

Las paredes de su estrecho interior se contraían en espasmos violentos e involuntarios, respondiendo de forma biológica al ego megalómano del Símbolo del Mal, intentando retener cada centímetro de su colosal hombría.

Yui Kodai, observando desde abajo con las mejillas encendidas en pura lujuria analítica, estiró sus manos jóvenes hacia el vientre tenso de Camie, presionándolo hacia abajo al compás de los golpes del villano para que el miembro venoso golpeara directamente contra el fondo de su útero con un eco sordo. Al mismo tiempo, Mika Jiro y la Sra. Uraraka, unidas en la misma red de lascivia, se inclinaban sobre la joven para acariciar su busto voluptuoso y besar sus hombros empapados en sudor, devorando sus quejidos de éxtasis.

La saturación de fluidos acumulados, el calor corporal y el aroma de la lascivia compartida llevaron el encuentro al punto de ebullición definitivo. Satisfecho por la sumisión absoluta de las cuatro receptoras, quienes empleaban sus dones y fisionomías únicamente para engrandecer su figura, All For One desató su potencia máxima. Camie colapsó en un orgasmo violento y eléctrico que la hizo arquear la columna al máximo, mordiéndose los labios con desespero.

—¡¡ME CORRO... EL REY ME ESTÁ VACIANDO OTRA VEZ... AHHHH!! —chilló la rubia con los ojos vueltos hacia arriba.

All For One soltó una carcajada profunda, retumbante y cargada de malicia que hizo eco en el callejón. Tensando cada fibra de su musculatura y hundiéndose en tres embestidas finales y despiadadas que doblegaron la resistencia interna de la estudiante, disparó una nueva, densa y hirviente carga de semen que inundó por completo sus entrañas, desbordándose a borbotones entre sus piernas mientras los cinco continuaban atrapados en el bucle infinito de la mente colmena.

El miembro de All For One se retiró del interior de Camie con un chasquido denso y pastoso, dejando un hilo espeso y blanquecino que goteó sobre el concreto del callejón, uniéndose al charco de fluidos acumulados. La estudiante de Shiketsu se desplomó hacia adelante, con la respiración completamente rota y los ojos en blanco, temblando sobre sus rodillas debido a la intensidad del orgasmo.

—Vuestras mentes y vuestros cuerpos ya no os pertenecen. Ahora sois solo vasijas para mi gloria —sentenció AFO con su voz pausada y desbordante de superioridad, mientras su erección venosa y rígida seguía exigiendo sumisión en la penumbra.

Yui Kodai, cuya mente colmena dictaba la pauta de su sumisión absoluta, se arrastró de rodillas de inmediato. Sin mediar palabra, con las mejillas encendidas en pura lujuria analítica, la pelinegra de la UA se colocó en cuatro patas justo frente al Símbolo del Mal, alzando su pelvis con una firmeza descarada y guiando la punta del miembro del villano hacia su propia ranura ardiente.

—Mi turno... All For One... de nuevo —articuló Yui de forma entrecortada.

Mika Jiro y la Sra. Uraraka, totalmente entregadas al trance del clon mental en sus cabezas, se acomodaron a los lados para ofrecer su apoyo carnal. Mika usó los conectores de sus orejas para acariciar con delicadeza la entrepierna del villano, enviando vibraciones de alta frecuencia que aumentaban su rigidez, mientras la Sra. Uraraka sostenía con fuerza los muslos de Yui para abrirlos por completo.

AFO no mostró el más mínimo rastro de duda. Sujetó a Yui por las caderas con un agarre rudo e implacable, y con un empuje seco, violento y devastador, sepultó su miembro gigante hasta la raíz en el estrecho interior de la estudiante de la Clase B.

—¡¡¡AHHHHHHHG, SÍ... HASTA EL FONDO, REY!!! —soltó Yui en un gemido desgarrador, perdiendo toda compostura mientras sus dedos se clavaban en el suelo agrietado.

El bombeo comenzó de inmediato: rápido, tosco y ensordecedor. Camie, reincorporándose a gatas con una risa ronca, se inclinó para sellar los labios de Yui en un beso espeso y húmedo, tragándose sus gritos mientras los cinco cuerpos se batían nuevamente en el clímax absoluto del callejón, devorados por la soberbia de la red mental.

El bombeo en el interior de Yui Kodai se volvió rítmico, pesado y ensordecedor. Las arremetidas de All For One no daban tregua, obligando a la estudiante de la Clase B a sacudirse contra el suelo del callejón, mientras el sonido húmedo de la fricción llenaba el aire confinado bajo la neblina rosa que Camie Utsushimi aún soplaba perezosamente desde sus labios.

—¡M-Más... dale más duro... All For One! —articulaba Yui entre gemidos secos, perdiendo por completo su habitual semblante serio.

El clon mental en su cabeza dictaba la sumisión absoluta, contrayendo sus paredes vaginales en espasmos involuntarios que intentaban asimilar la colosal anatomía del villano. A su lado, la Sra. Uraraka y Mika Jiro cooperaban de forma simbiótica en el sometimiento: la madre de Ochako mantenía los muslos de la pelinegra completamente fijos y elevados, mientras Mika presionaba sus conectores directamente sobre el vientre de Yui, transmitiendo ondas sutiles que intensificaban la sensibilidad de la carne.

Camie, sin romper el beso lascivo que mantenía con Yui, usaba sus manos para acariciar el torso del villano, riendo de forma ronca ante la inmensa demostración de poder que las unía a las cuatro en el mismo bucle.

La acumulación de sudor, fluidos y el calor sofocante del rincón desierto llevaron a los cinco al límite del éxtasis. Satisfecho por la entrega incondicional del grupo, All For One aceleró el ritmo con tres embestidas secas y despiadadas que tocaron el fondo del útero de la joven de la UA. Yui colapsó con un grito ahogado, arqueando la espalda en un orgasmo violento.

—¡¡ME CORRO... EL REY ME ESTÁ LLENANDO OTRA VEZ... AHHHH!! —chilló Yui con la mirada perdida.

El Símbolo del Mal soltó una carcajada profunda que retumbó en las paredes agrietadas y, tensando cada músculo, descargó un abundante y hirviente torrente de semen en las entrañas de la estudiante, desbordándose a borbotones sobre el pavimento mientras los cinco se hundían nuevamente en la penumbra de la mente colmena.

El miembro de All For One se retiró del interior de Yui Kodai con un chasquido húmedo y pesado, liberando una densa cascada blanquecina que escurrió velozmente por los muslos de la estudiante de la UA hasta mezclarse con el enorme charco de fluidos que ya cubría el suelo del callejón. Yui se desplomó por completo boca abajo, temblando e incapaz de sostener su propio peso, con la mirada perdida en el vacío pero con una expresión de absoluta sumisión grabada en el rostro.

—Maravilloso... Cada una de vuestras respuestas biológicas no hace más que confirmar que vuestra existencia me pertenece por completo —declaró AFO con su voz pausada, elegante y cargada de una soberbia megalómana, mientras su miembro se mantenía rígido, venoso y palpitante, exigiendo continuar con el castigo físico.

Las cuatro mujeres, unidas de forma irreversible por la red mental, no necesitaban órdenes verbales. El clon de la psique del Símbolo del Mal implantado en sus cabezas las impulsaba a competir de forma perversa por ser la siguiente vasija en recibir el ego de su dueño.

La Sra. Uraraka, arrastrándose de rodillas sobre el pavimento pegajoso, se colocó en cuatro patas justo frente a la imponente figura del villano. Apartó los restos de sus prendas con manos temblorosas, exhibiendo su ranura madura y dilatada que chorreaba lubricación caliente con urgencia.

—¡Vuelve a mí, All For One! —gimió la Sra. Uraraka con las mejillas encendidas y los ojos desorbitados por la lujuria—. Mi cuerpo maduro está listo para que lo uses hasta el cansancio. ¡Hazme tuya otra vez!

Camie Utsushimi, Mika Jiro y Yui Kodai se abalanzaron de inmediato para coordinar el Sometimiento. Camie sopló una nueva oleada de neblina rosa para espesar el aire y aislar por completo el callejón, mientras se inclinaba sobre la Sra. Uraraka para atrapar sus labios en un beso lascivo y húmedo. Mika Jiro enredó los conectores de sus orejas en los tobillos de la mujer para anclarla al suelo, y Yui usó sus manos para abrir sus glúteos al máximo.

Sin un ápice de compasión, AFO la sujetó firmemente por las caderas y, con un empuje seco, brutal y despiadado, sepultó su miembro gigante hasta la raíz en el ardiente interior de la Sra. Uraraka, reiniciando el bucle eterno de dominación carnal entre los cinco.

El bombeo de All For One en el interior de la Sra. Uraraka continuó con una fuerza rústica, mecánica y completamente aplastante. Cada arremetida del villano hacía que el cuerpo de la mujer madura impactara con rudeza contra las baldosas del callejón, llenando el espacio confinado con el eco ruidoso y constante de la fricción carnal. Sometida al control absoluto de la mente colmena, la Sra. Uraraka arqueaba la pelvis de manera desvergonzada, respondiendo de forma puramente biológica al implacable ritmo del Símbolo del Mal.

—¡¡S-Sí... m-mi dueño... úsame hasta destrozarme...!! —gemía la mujer con la voz completamente rota y pastosa, apretando los dientes mientras sus dedos se aferraban con desespero al concreto agrietado.

Las paredes de su interior, dilatadas por los constantes encuentros, se contraían en espasmos violentos causados por el clon mental, intentando retener el descomunal tamaño del miembro de AFO, el cual golpeaba el fondo de su útero sin pizca de condescendencia.

Camie Utsushimi, con los ojos nublados por la lascivia compartida, devoraba los lamentos de la mujer a través de un beso espeso y profundo, dejando escapar risas roncas llenas de descaro. Al mismo tiempo, sus manos se movían rápidamente sobre el busto de la Sra. Uraraka, estimulándola al compás de los secos golpes del villano.

A los costados, las otras dos receptoras operaban con una sincronía depravada. Yui Kodai, manteniendo su laconismo habitual pero con la mirada inyectada en pura excitación, sostenía con firmeza los muslos de la mujer madura, manteniéndolos completamente abiertos para facilitar el acceso total de AFO. Mika Jiro, por su parte, presionaba los conectores de sus orejas directamente contra la base de la espalda de la Sra. Uraraka, enviando pulsos de vibración de alta frecuencia que intensificaban la sensibilidad de la carne y aumentaban el frenesí del encuentro.

La atmósfera del callejón, saturada por la densa neblina rosa de Camie y el penetrante olor a fluidos, llegó a su punto de ebullición definitivo. Satisfecho por la entrega absoluta de las cuatro mujeres, quienes utilizaban sus cuerpos y quirks únicamente para engrandecer su figura, All For One alcanzó el límite de su clímax. La Sra. Uraraka colapsó primero, con todo su cuerpo sacudiéndose en un orgasmo violento que la hizo perder el conocimiento por unos instantes.

—¡¡ME CORRO... EL REY ME ESTÁ LLENANDO OTRA VEZ... AHHHH!! —aulló la mujer con los ojos en blanco.

All For One soltó una carcajada profunda, retumbante y cargada de malicia. Tensando cada fibra de su musculatura y hundiéndose en tres embestidas finales y despiadadas, disparó una nueva, densa y hirviente carga de semen que inundó por completo las entrañas de la Sra. Uraraka, desbordándose a borbotones sobre el suelo mientras los cinco continuaban atrapados en el bucle infinito de la red mental.

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