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Chapter 7 by K45 K45

What's next?

Capitulo 7

Al día siguiente, Toru Midoriya se levantó sintiéndose completamente renovada. El descanso de la noche anterior le había devuelto las energías tras el intenso desgaste de fluidos y orgasmos. Se dio una ducha rápida, sintiendo el agua recorrer su piel invisible, y decidió ponerse ropa deportiva cómoda: un top y unos shorts ajustados que, al ojo de cualquiera, parecerían flotar en el aire. Como las clases en la UA estaban suspendidas por un buen tiempo mientras las autoridades intentaban asimilar y arreglar el caos del Gran Cambio, no tenía prisa por usar el uniforme.

Mientras se amarraba las agujetas de los tenis, a Toru le entró una fuerte preocupación por su nuevo envase. *«Tener la invisibilidad como quirk es una gran ventaja para el morbo y el sigilo, pero este cuerpo no es muy resistente ni fuerte de forma natural»*, pensó en su mente con la determinación de Izuku. *«Si quiero sobrevivir en esta nueva realidad, tengo que entrenar duro y mejorar mi condición física»*.

Con esa meta, salió de los dormitorios y se dirigió a trotar hacia la zona boscosa que se extendía detrás de las instalaciones de la academia. Corrió a un ritmo constante durante varios minutos, sintiendo el aire fresco golpear su anatomía invisible y cómo sus pechos se sacudían levemente bajo el top deportivo.

De pronto, mientras reducía la velocidad para tomar aire, algo llamó su atención entre la hierba alta y los arbustos del bosque. Divisó un par de apéndices blancos y esponjosos que sobresalían y se movían de forma errática. Parecían... unas orejas de conejo muy grandes.

Intrigada, Toru se acercó con absoluto sigilo gracias a su invisibilidad, adentrándose más en la maleza. Al apartar unas ramas, sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa al descubrir de quién se trataba. Era la heroína profesional **Mirko**. La imponente y voluptuosa mujer de piel morena estaba completamente descalza, agachada en el suelo a cuatro patas, moviendo la nariz de arriba abajo y olfateando la tierra. Aunque su quirk original siempre fue de conejo, su comportamiento actual era totalmente el de un animal real; no había ningún rastro de conciencia humana en sus ojos salvajes.

—¿Mirko-san...? —le habló Toru

La heroína dio un respingo, orejeó hacia la dirección del sonido con desconfianza, pero no hizo caso a las palabras, volviendo a olisquear el suelo. Buscando en los bolsillos de su short deportivo, Toru recordó que llevaba una zanahoria pequeña que había agarrado de la cocina como bocadillo antes de salir. La sacó y la extendió en el aire, haciendo que el vegetal pareciera flotar.

Al ver la zanahoria flotando, las largas orejas de "Mirko" se tensaron. Se acercó despacio, dando pequeños brincos sobre sus fuertes y musculosas piernas, y con total sumisión animal comenzó a morder y comerse la zanahoria directamente de la mano invisible de Toru.

En ese preciso instante, el teléfono de Toru comenzó a vibrar con insistencia en su bolsillo. Lo sacó y contestó de inmediato. Era la voz chillona y sumisa de **Momo Mineta**.

—¿Hola? ¿Toru? —habló Momo al otro lado de la línea—. ¿Estás ocupada? Te llamo para ver si ya revisaste las noticias con la actualización oficial sobre lo que causó el Gran Cambio.

—No, he estado fuera entrenando —respondió Toru, observando cómo "Mirko" seguía masticando el vegetal frente a ella—. ¿Qué descubrieron?

—Bueno, los científicos de la red global acaban de lanzar los datos precisos —explicó Momo con seriedad—. Confirmaron que solo el 99% de las personas en todo el mundo cambió de cuerpo de manera completamente aleatoria.

—Eso ya lo sabemos todos, Mineta —replicó Toru con un tono de fastidio en su voz invisible—. No me hagas perder el tiempo si es solo eso.

—¡Espera, no cuelgues! Esa no es la novedad —se apresuró a decir Momo—. Lo verdaderamente extraño y desconcertante es que el cambio solo afectó a las personas mayores de edad. Por alguna razón mística o biológica, todos los menores de edad del planeta se salvaron y conservaron sus identidades y cuerpos originales... Pero eso no es todo. También confirmaron que en la aleatoriedad del cambio, algunas mentes de animales reales terminaron cruzándose e intercambiando lugares con humanos. Así que si notas a alguna persona importante comportándose de manera puramente animal... es obvio que la mente de una bestia cayó en ese envase.

Toru se quedó completamente helada, procesando la información mientras bajaba la mirada hacia la imponente heroína número 5, quien tras terminarse la zanahoria, se había echado sobre el pasto a lamerse una de sus dos pies con total desinterés por el mundo. Ahora todo cobraba un sentido perfecto y alarmante en su mente.

—Voy a colgar, Mineta. Sigue con lo tuyo, luego nos vemos en el cuarto —le dijo Toru Midoriya a su compañera, cortando la llamada de inmediato.

Guardó el teléfono en el bolsillo de sus shorts flotantes y centró toda su atención en la heroína número 5. "Mirko" se le quedó mirando con curiosidad; para sus ojos de conejo, solo había un conjunto de ropa deportiva flotando en el aire, pero como esa extraña aparición invisible acababa de alimentarla con una zanahoria, su instinto animal le decía que quedarse cerca era una buena idea para conseguir más comida.

Toru dio un paso al frente y, con total suavidad, estiró sus manos invisibles para acariciarle las largas orejas blancas y luego bajó hacia la pequeña y esponjosa cola que sobresalía de su pantalón.

—Vaya... qué increíble —susurró Toru, deleitándose con la textura—. Apuesto a que la anterior dueña jamás se hubiera dejado tocar algo tan suave y esponjoso... ¡Se siente genial!

Aprovechando la sumisión de la heroína, Toru le dio un apretón firme a la colita peluda. El estímulo directo en una de las zonas más sensibles de su mutación hizo que "Mirko" arqueara la espalda por reflejo y soltara un gemido agudo, puramente animal. La heroína estaba descalza, con los pies cubiertos de lodo, y vestía una blusa de civil y unos pantalones bastante sucios por haber estado arrastrándose y jugando en la tierra del bosque.

Una idea morbosa y atrevida cruzó la mente de Toru. Buscó en su otro bolsillo y, para su suerte, encontró una segunda zanahoria de repuesto que llevaba guardada. Se la mostró en el aire a "Mirko", quien de inmediato estiró el cuello intentando atraparla con los dientes. Toru esquivó el mordisco moviendo el brazo hacia atrás y comenzó a caminar de regreso a los dormitorios. La mujer conejo, completamente guiada por el hambre y su mente animal, la siguió dócilmente pisándole los talones para no perder de vista el vegetal.

Toru entró a los dormitorios de la UA con "Mirko" detrás. Sabía perfectamente que el edificio estaba en silencio porque a esa hora nadie merodeaba por los pasillos comunes; cada quien estaba encerrado en lo suyo, ya fuera comiendo, durmiendo, entrenando en sus habitaciones, o incluso masturbándose y teniendo sexo lésbico en secreto tras el choque del Gran Cambio. Subió rápidamente las escaleras hasta llegar a su cuarto, abrió la puerta y arrojó la zanahoria con fuerza hacia el interior de la habitación. "Mirko" se lanzó de cabeza adentro del cuarto para atrapar el premio, y Toru cerró la puerta de golpe por detrás, asegurándola con el cerrojo.

Ya en la privacidad de su habitación, Toru observó a la heroína con detenimiento. "Mirko", tras haberse devorado la segunda zanahoria y debido al tremendo desgaste físico de haber estado corriendo salvajemente por el bosque toda la mañana, se acurrucó en una esquina de la alfombra, cerró los ojos y se quedó profundamente dormida en cuestión de minutos, respirando de forma acompasada.

Sabiendo que la mujer conejo no se movería de ahí en un buen rato, Toru salió de su habitación con sigilo y bajó a la cocina del primer piso para preparar algo de comer. Mientras comenzaba a sacar los ingredientes, la puerta de la cocina se abrió y entró **Ochako Kirishima**, quien traía una expresión de pocos amigos. Ochako se acercó a la barra y encendió la pequeña televisión de la cocina, sintonizando de inmediato el canal de noticias que cubría las veinticuatro horas del Gran Cambio. A los pocos minutos, **Momo Mineta** también llegó al lugar, enviándole una mirada cómplice y discreta a Toru en el proceso.

Las tres se juntaron alrededor de la estufa. Aunque la academia estaba de cabeza, los turnos para preparar los alimentos seguían vigentes; los estudiantes se organizaban en tríos y esta tarde les tocaba a ellas tres encargarse de la comida para todos los dormitorios.

Mientras picaban las verduras y ponían a sazonar la carne, mantenían un ojo puesto en la pantalla de la televisión, donde el presentador del noticiero carraspeó para dar un anuncio de última hora con voz tensa.

—*¡Atención a toda la población! Nos acaban de llegar las últimas actualizaciones científicas de la red global de salud respecto al Gran Cambio. Además de los datos ya confirmados sobre el noventa y nueve por ciento de la población adulta y la transferencia con animales... se ha descubierto un fenómeno biológico que resulta tanto aterrador como fascinante...*

Ochako detuvo el cuchillo con el que picaba los vegetales, prestando total atención. Momo y Toru también aguzaron el oído mientras el reportero continuaba:

—*Los laboratorios confirman que las mentes que fueron intercambiadas a estos nuevos cuerpos, con el paso de los días, comenzarán a fusionarse por completo con la biología del envase. Esto significa que los nuevos habitantes empezarán a heredar de forma automática e involuntaria todas las habilidades, la memoria muscular, los recuerdos e incluso los rasgos de personalidad de los dueños anteriores. Este proceso también afectará a los animales atrapados en cuerpos humanos: sus instintos salvajes se mezclarán con el intelecto y las capacidades de la persona original, creando una fusión perfecta que no borra la existencia del nuevo habitante, sino que combina ambas partes en un solo ser.*

Al escuchar la noticia, una enorme y lasciva sonrisa se dibujó en el rostro invisible de Toru Midoriya. Pensar en lo que eso significaba para ella —adquirir los secretos de la anterior dueña de su cuerpo— y sobre todo, lo que significaba para la poderosa "Mirko" que tenía encerrada y dormida en su habitación, la llenó de un morbo absoluto.

—Vaya... esto se va a poner verdaderamente interesante —susurró Toru para sí misma con tono de victoria.

Ochako soltó un bufido, apagando la televisión con brusquedad para asimilar la abrumadora información, mientras Momo terminaba de revolver la sopa. Con la mente volando en las infinitas posibilidades eróticas y de poder que traería esa fusión mental, las tres terminaron de preparar la comida, listas para servir los platos a los demás estudiantes.

Los sirven comen ellas primero y avisan después cada una se va a sus cuartos.

Toru terminó de ayudar en la cocina y, tras dejar todo listo, subió a toda prisa hacia su habitación con la mente dándole mil vueltas. Al entrar en silencio y asegurar la puerta, vio que "Mirko" seguía profundamente dormida en la misma esquina de la alfombra, respirando de manera pausada.

La chica invisible se acercó a la imponente heroína con sigilo. Fascinada por las curvas de ese cuerpo moreno y atlético, estiró una mano invisible y le agarró uno de sus grandes pechos. Al sentir su increíble suavidad, le dio un firme apretón, provocando que "Mirko" soltara un gemido bajo y ronco en medio de sus sueños, acomodándose mejor en el suelo. En ese momento, Toru recordó las palabras del noticiero sobre la inminente fusión de memorias y habilidades que ocurriría con los días. Una sonrisa lasciva se dibujó en su rostro invisible al pensar en el tremendo potencial que tendría esa mujer conejo una vez que sus instintos se unieran. Rendida por el cansancio de su propio entrenamiento, Toru se dejó caer en su cama y se quedó dormida.

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Mientras tanto, en otra sección de las instalaciones de la UA, el silencio gobernaba el enorme taller de desarrollo. Sobre el suelo del lugar, una chica pelirrosa comenzó a abrir los ojos lentamente. Se incorporó y se sentó, paseando la mirada por las herramientas, los inventos a medio terminar y el desorden tecnológico que la rodeaba.

Al bajar la vista, analizó detenidamente su nueva anatomía. Llevó sus manos directo a sus pechos, que eran bastante generosos y firmes, y los apretó con fuerza, experimentando una intensa descarga de éxtasis que le recorrió toda la columna. Su vagina comenzó a chorrear fluidos de inmediato, humedeciendo el suelo debajo de ella.

—Vaya... fue increíble —susurró con una voz madura, ronca y siniestra que no encajaba para nada con la apariencia enérgica de la dueña original—. Semejante masturbación me dejó completamente desmayada durante horas... Qué potencia tiene la juventud.

Se puso de pie con las piernas temblorosas y caminó hacia un espejo de cuerpo entero que usaban para probar los trajes de apoyo. Al ver su reflejo, contempló su rostro juvenil, sus ojos con pupilas en forma de diana y sus pronunciadas curvas. Volteó un momento hacia la silla donde había dejado tirada su ropa cuando decidió desnudarse por completo para entregarse a la lascivia antes de perder el conocimiento, y luego regresó la vista al cristal.

—Qué magnífico cuerpo me vino a tocar tras este glorioso cambio —sonrió de forma maquiavélica—. Mi anterior envase, viejo y decrépito, ya tenía muy poco tiempo de vida en este mundo... Pero ahora, con esta perfecta fisonomía, seré conocida ante la sociedad como **Mei Garaki**... la mente del mismísimo **Doctor Kyudai Garaki** en el cuerpo de la inventora de la UA.

Sin poder contener el morbo de su nuevo género, introdujo un dedo en su intimidad rosada, estimulándose brevemente mientras seguía admirando el vaivén de sus atributos en el reflejo. Sin embargo, su retorcida mente de científico criminal recuperó la frialdad.

—Tengo que salir de aquí cuanto antes... Estoy en plena zona enemiga —murmuró, retirando la mano y limpiándose los fluidos con un trapo del taller—. Debo volver con All For One, o como sea que se llame ahora y en cualquier cuerpo en el que esté metido... Pero tengo que hacerlo con absoluto sigilo.

Mei se vistió rápidamente con el overol de mecánica de Hatsume, asegurándose de que todo luciera normal. Antes de abrir la puerta, miró de reojo los planos y las máquinas del taller.

—Debo admitir que me interesó bastante el trabajo que la anterior dueña de este cuerpo estaba haciendo... Pero precisamente por eso saboteé cada uno de los inventos y sistemas antes de salir. No dejaré ningún resultado tecnológico que pueda perjudicar a la Liga de Villanos.

Con una sonrisa cínica, abrió la puerta y salió al pasillo. Comenzó a caminar tratando de pasar completamente desapercibida, adoptando la postura y el andar de una estudiante común de la UA para no levantar sospechas. En el trayecto, se topó de frente con dos alumnos que caminaban por el pasillo; Mei les dedicó un saludo rápido con la mano y una sonrisa fingida, logrando engañarlos por completo.

Una vez que dejó atrás los edificios principales, se adentró en la zona boscosa del campus. Al estar completamente segura de que nadie la observaba entre la densa vegetación, Mei comenzó a correr a toda velocidad. El movimiento frenético provocó un constante y excitante rebote en sus pechos, lo que hizo que su entrepierna se humedeciera nuevamente bajo la ropa por el puro morbo de la huida.

Finalmente, llegó a una de las salidas secundarias de la barrera de seguridad de la UA. Aprovechando el caos del Gran Cambio que mantenía los sistemas vulnerables, cruzó la cerca sin activar las alarmas y salió a la calle abierta, caminando con paso firme y una sonrisa perversa en el rostro, directo rumbo a la antigua guarida de los villanos para reencontrarse con sus retorcidos aliados.

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