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Chapter 10 by K45 K45

What's next?

Capitulo 10

El juego de traición dentro de la Liga de Villanos se ha vuelto tan afilado como uno de los cuchillos de Toga. En el pasillo oscuro de la base, la tensión entre ella y Dabi se podía cortar con un hilo.

El Juego de Espejos: Toga y Dabi

Toga se quedó helada, con las pupilas reducidas a puntos negros cuando Dabi soltó las palabras: "Te vi dándote placer, loca". Por un segundo, la mano de Himiko voló a su muslo, buscando el puñal escondido para degollar al usuario de fuego azul ahí mismo. ¿Había escuchado el nombre de Izuku? ¿Había oído cómo se llamaba a sí misma "perra de mierda"?

Pero Toga, bajo la influencia del algoritmo de Izuku, recuperó la compostura con una sonrisa desquiciada.

—¿Y qué si lo hice, Dabi-kun? —dijo ella, lamiéndose los labios con descaro—. ¿Acaso una perra loca como yo no tiene derecho a morderse a sí misma cuando tiene hambre? ¿O es que querías mirar más de cerca?

Dabi no respondió, pero sus ojos turquesa brillaron con un interés oscuro. Toga, viendo la oportunidad de oro para el segundo paso del sabotaje, se acercó a él y le susurró al oído, con una voz cargada de una mentira letal:

—Deberías preocuparte menos por mi entrepierna y más por tu cuello, Dabi. Escuché a Tomura hablar con Kurogiri. Dicen que en el próximo ataque, cuando todos se retiren por el portal, Kurogiri va a cerrarlo justo cuando tú estés pasando... te van a cortar a la mitad. Dicen que ya no eres útil y que tus llamas son un peligro para los planes del "Maestro".

Dabi se tensó. El fuego azul chispeó en sus manos por puro instinto. Sabía que Shigaraki era un niño mimado y que Kurogiri era su herramienta leal; la idea de que quisieran deshacerse de él no le parecía descabellada.

—Ese maldito mano-suelta... —gruñó Dabi, apretando los dientes—. Si cree que voy a dejar que me convierta en cenizas, está muy equivocado.

Toga sintió un escalofrío de puro éxtasis recorrerle la columna. Al ver cómo Dabi se hundía en la paranoia y empezaba a planear la muerte de Shigaraki y Kurogiri, sus pezones se pusieron erectos bajo el uniforme y su coño se empapó de nuevo. "Lo hice, Izuku... estoy destruyendo su "familia" desde adentro solo por ti", pensó con frenesí.

1. El Despertar del Rey y sus Mascotas

Mientras tanto, en el gimnasio de Mirko, la luz de la mañana iluminaba el caos de la noche anterior. Izuku, sentado con la espalda recta y una mirada de mando absoluto, dio una orden mental a través del vínculo que ahora compartía con las cinco.

—¡Despierten! —la voz de Izuku no fue un grito, sino un comando que vibró en el cerebro de las chicas.

Al instante, Mirko, Kendo, Ibara, Setsuna y Reiko abrieron los ojos. No hubo confusión, solo una necesidad inmediata de servir. Mirko, la "coneja de mierda", fue la primera en arrastrarse por el suelo hasta quedar entre las piernas de Izuku.

—¡Buenos días, dueño! —exclamó Mirko con la voz ronca, frotando su mejilla contra la rodilla de Izuku—. ¿Qué desea su coneja de mierda para desayunar? ¿Quiere que le preparemos un banquete con nuestros propios cuerpos?

Ibara y Kendo se levantaron de inmediato, completamente desnudas y sin rastro de vergüenza.

—Señor, permítanos atenderlo —dijo Ibara, con las manos juntas en oración—. Prepararemos lo que ordene. Si quiere que le sirvamos la comida directamente de nuestra piel, será nuestra mayor bendición.

Setsuna y Reiko ya estaban buscando en la pequeña cocina del gimnasio, moviéndose con una eficiencia robótica, esperando que Izuku les diera la orden de cómo quería ser atendido antes de regresar a la U.A.

Mientras tanto, en la U.A.: El Calvario de Katsumi

En el cuarto de Izuku, Katsumi (Bakugo) estaba de rodillas, con un traje de sirvienta que Momo le había obligado a ponerse. Sus nuevos pechos pesaban y su piel estaba sensible por las hormonas. Estaba terminando de lamer el suelo cerca del armario cuando Momo entró, revisando el trabajo con un látigo en la mano.

—¿Está limpio, Katsumi-chan? —preguntó Momo con frialdad—. El dueño llegará pronto. Si encuentra una mancha, tú serás la que reciba el castigo en lugar de las demás.

Katsumi cerró los ojos, sintiendo cómo su orgullo moría un poco más cada segundo.

—Está... está perfecto, Momo-sama... —respondió con su nueva voz melodiosa—. Por favor... solo quiero que él esté satisfecho cuando vuelva.

La atmósfera en la guarida de la Liga se volvió gélida. Dabi se alejó de la pared, sus ojos turquesa fijos en la puerta por donde Shigaraki solía entrar, con una expresión de odio que quemaba más que sus propias llamas. Se volvió hacia Toga, quien seguía con los pezones erectos y la respiración entrecortada por la adrenalina del sabotaje.

El Pacto de los Traidores

—Escucha, Himiko —susurró Dabi, acercándose tanto que ella pudo oler el aroma a carne quemada de sus grapas—. Si ese niño mimado y su perro de niebla planean cortarme a la mitad, voy a quemarlos vivos antes de que parpadeen. Pero no puedo hacerlo solo. Necesito que tú los distraigas, que sigas cortando cables y confundiendo a Kurogiri.

Toga lo miró, fingiendo duda, pero Dabi lanzó el cebo definitivo.

—Si me ayudas a borrarlos del mapa y a tomar el control... te daré lo que más quieres. Sé que estás obsesionada con ese mocoso de la U.A., el tal Midoriya. Te ayudaré a entrar en la academia o a secuestrarlo para que pases una noche entera a solas con él, sin interrupciones. Puedes cortarlo, lamerlo o hacerle lo que sea que tu mente enferma desee.

La Reacción de la Perra Infiltrada

Toga sintió un golpe de calor en su entrepierna que casi la hace doblar las rodillas. Se quedó en shock por un segundo: ¿Acaso Dabi sabía que ella ya era la esclava de Izuku? Pero al ver la mirada cínica de Dabi, se dio cuenta de que él seguía pensando que ella solo quería "jugar a las casitas" con la sangre de Izuku, como siempre. No tenía idea de que ella ya se consideraba su perra de mierda.

—¿Una noche entera... ¿Con mi Izuku? —Toga se lamió los labios, dejando que una gota de saliva escapara—. ¡Acepto, Dabi-kun! ¡Acepto! ¡Hagamos que esta liga se pudra desde adentro!

Por dentro, Toga estaba celebrando con una locura absoluta. "¡Siii! ¡Usa a Tomura, usa a Kurogiri, mátalos a todos!", pensaba mientras se imaginaba entregándole a Izuku las cabezas de los villanos como un regalo de mascota leal. "Si Dabi limpia el camino, mi dueño estará orgulloso de mí. Me dirá que soy su perra más útil y me dejará preñada por fin".

El Desayuno del Rey en el Gimnasio

Mientras tanto, en el gimnasio de Mirko, la orden de Izuku se cumplió al pie de la letra. No necesitó telepatía, solo su presencia dominante para que las cinco se movieran como una unidad.

Mirko, la "coneja de mierda", se encargó de servirle la bebida. Estaba de rodillas frente a él, sosteniendo el vaso con los dientes para que Izuku no tuviera ni que usar las manos, mientras movía su rabo de conejo con una sumisión que daba asco y envidia a la vez.

Kendo y Setsuna prepararon una tortilla de proteínas, pero en lugar de ponerla en un plato, la colocaron sobre el vientre plano y sudado de Reiko, quien se acostó en la mesa de masajes como si fuera una bandeja humana. Ibara se encargó de trocear la comida con sus dedos, ofreciéndole cada bocado a Izuku directamente en la boca.

—Pruebe esto, mi Señor —susurró Ibara, con los ojos cerrados en una especie de trance religioso—. Es el fruto de nuestro esfuerzo para que usted tenga fuerzas para seguir rompiéndonos durante todo el fin de semana.

Izuku comió con calma, sintiendo el aroma de las cinco mujeres que lo rodeaban, todas desnudas y esperando su próxima palabra. Mirko, al ver que Izuku terminaba su bocado, empezó a lamer las migajas que caían en su pecho, queriendo limpiar a su dueño con la lengua para demostrar que era la más devota de las cinco.

—Bien hecho, coneja de mierda —dijo Izuku, dándole una suave palmada en la oreja plateada—. Y ustedes también... la Clase B sabe cómo atender a su dueño.

Las cuatro estudiantes soltaron un suspiro de alivio y placer, sintiéndose validadas por la voz de Midoriya.

Izuku terminó su desayuno servido sobre el cuerpo de Reiko, sintiendo cómo la tensión sexual en el gimnasio alcanzaba un punto de ebullición. Las cinco mujeres lo miraban con una mezcla de adoración y hambre competitiva.

2. La Competencia de las Mascotas: Mirko vs. Clase B

Izuku se reclinó en el banco de pesas, cruzando los brazos sobre su pecho marcado.

—He quedado satisfecho con el desayuno... pero ahora quiero ver quién de ustedes es la más útil para mi placer. Una competencia. La que me haga llegar al clímax más rápido tendrá el honor de ser mi almohada durante mi siesta de la tarde.

Mirko, al escuchar el reto, soltó un gruñido salvaje y sus orejas de conejo se tensaron. Kendo, Ibara, Setsuna y Reiko se miraron entre sí, asintiendo; sabían que juntas tenían ventaja numérica, pero Mirko era una profesional.

La batalla comenzó. Las cuatro de la Clase B se lanzaron sobre Izuku como una marea de piel joven. Setsuna dividió sus manos para estimularlo por todas partes, mientras Ibara usaba sus lianas de cabello para darle masajes eróticos en los muslos. Kendo intentaba dominar con su fuerza, y Reiko usaba su lengua con una precisión fantasmal.

Pero Mirko, la coneja de mierda, no iba a dejarse ganar por unas novatas. Usando su velocidad de nivel Top 5, se abrió paso entre las estudiantes. Apartó a Kendo de un empujón de cadera y se lanzó directamente al "premio". Su experiencia era devastadora: sabía exactamente dónde presionar, cómo succionar y cómo usar sus poderosos músculos pélvicos para crear una succión que ninguna de las otras podía imitar.

Mirko miró a las chicas de la Clase B con una sonrisa de superioridad mientras devoraba a Izuku con la mirada y la boca. Su técnica era perfecta, rítmica y animal. En cuestión de minutos, el cuerpo de Izuku se tensó y, con un gemido de victoria, llegó al clímax directamente en la garganta de Mirko, quien se lo tragó todo con un orgullo feroz, sin dejar caer ni una gota.

—¡Gané! —jadeó Mirko, limpiándose la comisura de los labios y mirando a las de la Clase B con desprecio—. Soy su coneja de mierda favorita por una razón, mocosas. Aprendan de una profesional.

Izuku acarició la cabeza de Mirko. —Bien hecho, Mirko. Has demostrado por qué estás en la cima. Las de la Clase B... Necesitan más entrenamiento.

3. El Vestidor de Katsumi: La Nueva Muñeca de Momo

Mientras tanto, en la residencia de la Clase 1-A, Momo continuaba con el desmantelamiento de la dignidad de Katsumi (Bakugo). La habitación estaba llena de cajas de lencería de encaje, seda y cuero que Momo había hecho traer discretamente.

—Ponte esto, Katsumi-chan —ordenó Momo, lanzándole un conjunto de lencería roja transparente que apenas cubría lo necesario—. Quiero ver cómo resaltan tus nuevos pechos. El dueño adora el rojo.

Katsumi, con la cara roja de rabia contenida y las hormonas a flor de piel, empezó a ponerse la prenda con manos temblorosas. Sus dedos, que antes solo sabían crear explosiones, ahora se sentían torpes ajustando ligueros.

—M-Momo-sama... esto es humillante —susurró Katsumi, viéndose al espejo y notando cómo su nueva figura femenina llenaba perfectamente el encaje—. ¿Realmente tengo que recibirlo así?

—No solo recibirlo —dijo Momo, acercándose por detrás y apretando los nuevos pechos de Katsumi para que resaltaran más—. Vas a modelar para él, vas a bailar si te lo pide, y vas a suplicar que te use después de que termine con las demás. Eres nuestra pequeña "arma secreta" de placer, Katsumi.

Momo le puso un collar de cuero con una placa que decía "Propiedad de Deku". Katsumi cerró los ojos y, por primera vez, sintió una punzada de excitación ante la idea de que Izuku la viera así. La transformación no era solo física; su mente de guerrero estaba siendo devorada por la necesidad de ser reclamada por el nuevo Rey de la UA.

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