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Chapter 54
by
bla12
¿Que ordena Elara?
Bautismo de Celia
El clic de los tacones de Elara resonó en el silencio del estudio como una sentencia. Con un gesto imperioso, reunió a todo el personal con una sola mirada. Los asistentes, el maquillador, incluso Leo, que ajustaba un objetivo, se congregaron con la quietud de quienes conocen el protocolo del poder.
—Parece que la familia Lumière se expande —anunció Elara, su voz proyectándose con una claridad gélida que cortaba el aire. Su mano, delgada y pálida, se posó en el hombro de Celia, quien permanecía a su lado con los ojos brillantes, absorbiendo cada palabra como si fuera un evangelio de glamour—. Todos den la bienvenida a Celia. Será nuestra nueva… aprendiz. —Hizo una pausa, saboreando la palabra—. Y como toda iniciación, requiere un bautizo adecuado.
Magi, ligeramente apartada del grupo, sintió cómo una mano invisible le oprimía el pecho. Observaba el rostro de su hermana, iluminado por una emoción ingenua y peligrosa, y quiso gritar. Pero la voz se le quedó atrapada en la garganta, convertida en un nudo de terror y culpa.
—Lilith —llamó Elara, sin apartar los ojos de su nueva adquisición—. El conjunto de iniciación, por favor.
Lilith emergió de las sombras con una sonrisa de comadreja. Sostenía una prenda doblada con una precisión militar. Era un vestido de cóctel, aparentemente inocente, de un rosa pálido y sedoso. Pero, al desdoblarlo ante Celia, se reveló su verdadera naturaleza: la espalda era completamente abierta, desde los hombros hasta el nacimiento de las nalgas, y la falda, corta y plisada, estaba cortada de tal manera que cualquier movimiento, por mínimo que fuera, prometía revelar más de lo que ocultaba.
—Es precioso —susurró Celia, tocando la seda con dedos temblorosos de emoción.
—Es funcional —corrigió Elara con suavidad—. Está diseñado para capturar la… frescura del primer momento. La transición. —Su mirada se deslizó hacia Magi—. Magi, ayúdala a vestirse. Tú conoces el protocolo.
Las palabras fueron un latigazo. Magi se movió como un autómata, guiando a Celia hacia el vestuario. Al cerrar la puerta, el mundo exterior se atenuó.
—¿Ves, Magi? ¡Es increíble! —exclamó Celia, desvistiéndose sin ningún pudor, su juventud y entusiasmo destilando una vulnerabilidad que partía el alma—. ¡El vestido es carísimo! ¡Y Elara es tan… imponente!
Magi no respondió. Con manos que sentía ajenas, ayudó a Celia a ponerse el vestido. La seda rosa se ajustó a su cuerpo joven, creando una silueta de falsa inocencia. La espalda completamente expuesta de Celia parecía aún más pálida y frágil bajo la luz fría del vestuario.
—Celia, escúchame —urgió Magi, agarrándola de los hombros con una fuerza desesperada—. Esto no es un juego. Lo que va a pasar ahí fuera… duele. Te va a cambiar. Por favor, piénsatelo.
Celia la miró con una mezcla de lástima y exasperación.
—Déjate de dramas, Magi. No todos tenemos miedo a vivir. Tú lo hiciste y mira qué fuerte estás ahora —dijo, arreglándose el escote frente al espejo con una sonrisa de satisfacción—. Además, es solo unas fotos. ¿Qué puede pasar?
¿Qué puede pasar? La pregunta, tan ingenua y estúpida, resonó en Magi como el epitafio de la hermana que conocía. Suplicar, insistir, sería inútil. Celia ya había bebido el veneno y le sabía a ambrosía.
Cuando salieron del vestuario, el estudio había sido transformado. Un fondo blanco e infinito, y un único foco cenital que creaba un círculo de luz implacable. Leo esperaba tras la cámara, su rostro impasible. Elara y Lilith observaban desde la penumbra, como espectadoras de un rito antiguo.
—Al centro, querida —indicó Elara con una voz sedosa.
Celia caminó hacia la luz con paso firme, casi desafiante. La seda rosa brillaba, y su espalda desnuda parecía una ofrenda.
—Brazos hacia arriba. Gira lentamente —ordenó Leo.
Celia obedeció, riendo entre dientes, como si fuera una modelo en una pasarela. Pero cuando la luz barrió su cuerpo, resaltando cada curva a través del fino tejido, su sonrisa se congeló un poco. Cuando Leo le pidió que se agachara y luego que mirara a la cámara con una expresión de "sorpresa inocente", el brillo en sus ojos comenzó a palidecer, reemplazado por un destello de incomodidad.
Magi, desde las sombras, observaba cada microexpresión en el rostro de su hermana. Vio el momento exacto en que la emoción se trocaba en duda, y la duda en un primer y tenue escalofrío de comprensión. No era glamour. Era un escrutinio. Una disección.
Elara se acercó a Magi y le susurró al oído, con un aliento frío:
—Mira bien, Magi. Estás viendo el momento en que nace un nuevo espejo. Y tú le diste la bienvenida. —Una pausa—. Ahora, ve y ayúdala. Ajusta la caída de su falda. No debe verse… demasiado.
La orden era clara. Magi tuvo que caminar hacia la luz, hacia su hermana, y convertirse en cómplice activa de su humillación. Al arreglar el doblades de la falda de Celia, sus dedos rozaron la piel fría del muslo de su hermana. Celia la miró, y por primera vez, Magi vio un destello de pánico real, de búsqueda de ayuda, en sus ojos.
Pero era demasiado tarde. El obturador de Leo capturó ese instante de terror naciente. Click.
El bautizo había terminado. Y Magi, al obedecer la orden de Elara, había sellado no solo el destino de Celia, sino también el suyo propio. Ya no había vuelta atrás. Se había convertido en la celadora de su propia hermana.
¿Termino la sesión?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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