Chapter 5
by
traviezisha
Capítulo 2. Parte 3
9 Litros de humillación
Para ese día yo ya estaba demasiado consciente de que mi adicción ya no era solo un juego; era prácticamente el único pensamiento que ocupaba mi cabeza a tiempo completo, mi propósito, mi única forma de sentirme útil.
Ya descuidaba cualquier otra cosa por estar pensando e ideando situaciones más intensas, más extremas…. Había escrito a tantos hombres como se mostraron dispuestos a regalarme orines, que tuve que planear mi día con la precisión enfermiza de una perra obsesionada con los miados; y para no perderme de ni una sola gota, había escrito la agenda completa (aquí con nombres censurados):
- Por la mañana: Enviar un Uber a Jxxxxx Txxxxx para que me envíe sus orines matutinos.
- 1:30 Recoger la botella de miados de Axxxxxx Txxxxxx (En Calle rxxxx)
- 3:00 Check in Airbnb
- 3:30-4:30 Maquillaje
- 4:45 Beberme una caguama por el ano con la puerta abierta
- 5:00 Recoger orines en calle una llena de gente de Hxxx Gxxxxx
- 5:30 Encontrarme con Exxxxxx Gxxxx en el Banamex para que me grabe bebiendo sus orines
- 6:00 Beberme la segunda Caguama por el ano afuera de la puerta
- 6:30 Mandar Uber por las botellas de miados de @rxxxxxxxxxx
- 7:00 Beberme la tercera Caguama por el ano en el balcón
- 7:00-7:30 Encontrarme en el parque con Cxxxxx Rxxxxxxxx para que me grabe bebiendo sus miados
- 8:00 Pedir bebidas y botana para mi macho: Salir a recogerlo enseñando las nalgas y con algo metido en el ano, ponerme a beber la cuarta caguama anal sin cortar el vídeo.
- 8:00 Recibir la comida acompañada de una botella de miados que me evitará Ixxxxx DxxCxxxxx
- 9:00 Beberme la quinta Caguama en la cochera de la casa
- 10:00 Meterme los dildos por la cola
- 11:00 Visita de Nxxxxxxxx para que se la mame, me utilice, y juegue con mi ano.
- ~01:30 Ir en micro bikini a beberme los Orines de Cxxxxxxx Txxxxxx en la calle
- ~01:30 Recoger las botellas de miados de Cxxxx Axxxx y beberme un par en la calle, por el ano y por la boca
- 02:00 Me visita Oxxxxxx para cogerme
- Al final: Escribirle a Axxxx?
Las noches anteriores prácticamente no dormí, mi mente trabajaba a mil por hora imaginándome vívidamente en cada uno de los escenarios planeados, y, cuando por fin dormía, mis sueños no eran sueños, eran pensamientos morbosos y calientes que se volvían cada vez más intensos hasta que me despertaban cargando una excitación que me ordenaba tocarme; pero resistí, he aprendido que la negación me pone más cachonda, más atrevida, más deseosa de pene, de leche de hombre, de miados…
Llegué a ese día debiéndome demasiadas horas de sueño, pero con la excitación tan al tope que ya el simple rose entre mi clítoris y el shortsito de satín con el que dormía me hacía estremecer; así que no demoré en ponerme mi jaulita de castidad más negativa, tenía que evitar un vergonzoso orgasmo antes de tiempo, y sólamente el metal que literalmente introducía mi clítoris en mi cuerpo, iba a ser capaz de evitarlo. No fue difícil, mi diminuto miembro ya atrofiado por el uso de jaulas cada vez más pequeñas, no puso la menor resistencia, guardándose, durmiendo, pasando al plano de inexistencia que le corresponde.
En cuanto quedé enjaulada, y siguiendo mi agenda, tomé mi celular para recordarle a Jxxxxx Txxxxx su promesa de enviarme sus primeros orines de la mañana para que fueran también lo primero que yo bebiera ese día, fue una muy agradable sorpresa encontrarme con que él ya me había escrito más de una hora antes para decirme que tenía listo medio litro de su regalo concentrado, y embotellado para mí; no dudé en pagar la tarifa dinámica para que el repartidor me hiciera llegar esa botella cargada de orines para luego seguir el trayecto del repartidor casi sin despegar la mirada, esperando como la perrita sedienta que soy. Una vez que llegó, puse mi teléfono a grabar en un pequeño tripié frente a mí, abrí la lata de atún que sería mi desayuno, y mi único alimento del día, y la puse a un lado.
Abrí la botella que contenía esos orines matutinos de un amarillo intenso y un olor tan fuerte y concentrado, que me golpeó la nariz apenas abrí la tapa; cual catadora casi experta, no dudé que tal intensidad y concentración solo podía pertenecer a la primera orina de la mañana, y sonreí ante mi destreza. Sin antes probar el atún, di el primer trago, que me llenó la boca de amargura tibia y muy salada. No me costó tragarla, me encantaba saber que justo en ese momento, en mi estómago, dentro de mi cuerpo, no había nada, más que orines. Hubiese querido tirar el atún y beberme toda la botella, pero de algún lugar tenía que sacar energía para el día que me esperaba, me obligué entonces a darle cucharadas al atún, seguida cada una de un sorbo de miados de presencia tan poderosa que borraba por completo el sabor del atún, que de por sí es intenso… La comida decente desaparecía en mi garganta bajo el oleaje asqueroso del sabor de los miados. Trago tras trago, pensaba sin parar: “Esto es lo que soy, lo que merezco, no merezco agua limpia, pues soy un urinal, y lor orinales merecen solamente orines”. Podía sentir el líquido bajar por mi garganta, llenándome el estómago poco a poco, calentándome por dentro mientras mi mente me seguía repitiendo: “Esto es lo único que mereces, jotita… el agua limpia no es para las cerdas”... Cuando terminé los 500 ml, ya no quedaba ni rastro del atún en mi paladar; solo el sabor penetrante y persistente de los orines ajenos. Mi estómago vacío ahora era un recipiente de orines oficial. Me lamí los labios despacio y sonreí a la cámara; detuve la grabación, y se la envié al que fue mi primer donador del día.
Ya llevaba 0.5 litros por la boca… y apenas eran las 10 de la mañana.
Estuve escribiendo al chico de la 1:30, pero yo ya sabía que la botella de Axxxxxx Txxxxxx no iba a aparecer. Nunca contestó mis mensajes. Lo borré entonces de mi lista de confiables, sin drama; otra verga más a la ya extensa lista de aquellas que prometían, y no cumplían.
Llegué al Airbnb solo unos 15 minutos después de la hora planeada, me instalé y me maquillé con cierta prisa, 15 a las 5 ya estaba lista: labios rojos brillantes y vulgares, ojos marcados, mi cara de puta barata lista para ser usada. No me di cuenta durante la preparación que el chico de las 8, el que ya tenía mi dirección pues me iba a enviar una comida acompañada de una botella de miados, me había escrito que al final no podría cumplir con ello, pero como compensación, si yo quería, estaba dispuesto a dejarme la botella en un parquesito cercano, al que estaba a unos 15 minutos de llegar, y yo, que ya tenía la fantasía de beberme una botella de orines de día y en un lugar repleto de gente, acepté sin dudar; le pedí solamente que me esperara media hora, unos 10 minutos en lo que me bebía la primera caguama por la cola, para agarrar valor, y 20 mientras me encargaba de sacarla pues está contraindicado mantener la cerveza dentro durante mucho tiempo. Él me dijo que tenía prisa, podía esperar a que me la bebiera, pero no a que la sacara, por lo que si quería su botella de orines, tendría que ir sin beber nada por el ano; o con el casi 1 litro de cerveza en mi recto, apretando para no derramar una sola gota mientras me iba poniendo cada vez más pedita, ni siquiera le respondí la opción que elegí, ya había colocado la cámara web apuntando hacia la puerta abierta que daba hacia la calle, donde me puse en cuatro patas, con un vestido corto negro tan corto que en cuatro ni siquiera cubría mis nalgas, con el culo bien en alto hacia la cámara, me puse a beber, sentí cómo casi un litro de cerveza entraba apresurado para no retrasar mi cita con aquella botella de miados. La presión de la cerveza tibia fue inmediata y deliciosa: el líquido templado expandía mi recto centímetro a centímetro, el gas me hinchaba el vientre poco a poco y cada burbuja parecía susurrarme “tu ano ya no es tuyo, es solo un agujero para complacer hombres”. Gemí bajito mientras me incorporaba, apretando para no derramar nada, excitada recordando que Ixxxxx DxxCxxxxx me había pedido que no sacara ni una gota, que me llevara todo el líquido dentro en el ano hasta el parque. Corté la transmisión y me cambié de vestido.
Salí hacia el parquesito con el ano lleno y palpitante, vestida con un animal print de guepardo, muy corto (apenas unos cuantos dedos dedos debajo de la línea de las nalgas), lo suficientemente ajustado para dejar entrever la silueta de mi vientre expandido por la cerveza que recién me había vaciado por la cola, y unos tenis blancos con rosita. Cada paso hacía que la cerveza se moviera dentro de mí, presionando contra mis paredes, acelerando la absorción, amenazando con salir si no apretaba lo suficientemente fuerte.
Llegué al parque, si bien mi fantasía era hacerlo en presencia de muchas personas, el **** en mi culo todavía no terminaba de hacer efecto por lo que sí me dieron nervios ver tanta gente a saberme a tan plena luz del día; aún así, leí las instrucciones que él me dejó para poder encontrar mi botella, y como para tratar de distraerme de la cantidad de gente, grabé desde mi punto de vista, mis piernas y mis tenis mientras caminaba hacia el lugar, terminando el video con la brillante botella cuyos orines amarillos respoandecían a la luz del sol. Me senté con naturalidad, y con la misma, tomé la botella de 1 litro de orines amarillos intensos, todavía calientes. Recargué mi celular en cámara frontal, y traté de encontrar con la mirada al chico, que había prometido grabarme a la distancia: no quería comenzar a beber hasta no estar segura de que él ya estaba grabandome beber sus miados… Lo ubiqué detrás de un árbol, fumando, pero con el celular claramente apuntando hacia mi, con un disimulo mal ejecutado que me ayudó a disipar las dudas sobre si era él el donante de mi bebida favorita, me aseguré de sonreírle a la distancia, para en seguida comenzar mi grabación, abrir la botella, y comenzar a beber…Trago tras trago, el sabor fuerte, apestoso, me invadía la boca mientras la gente pasaba a mis lados, frente a mí, en todas direcciones, algunos miraban de reojo, otros fingían no ver, yo seguía tragando como la adicta desesperada que soy; seguramente las miradas eran a causa de la vestimenta y el maquillaje de prostituta barata, no creo que alguno hubiera imaginado, a pesar del color tan inconfundible, que yo estaba bebiéndome una botella de orines a plena vista, mucho menos se habrían imaginado que no era la primera que me bebía ese día. Las personas que me podían ver pasaban y pasaban sin detenerse, excepto un hombre que estaba barriendo su cochera desde que llegué; yo lo miraba de tanto en tanto para asegurarme que no llamara a su esposa, algún otro testigo, o hiciera una llamada eres me pudiera meter en problemas, todo el tiempo estuvo mirando de rojo, seguramente me había visto beber todo. Supongo que el **** ya había surtido efecto, o quizá era embriagués de orines, pero ya desvergonzada, con la botella vacía y en un lapso de tiempo que no pasaba gente, empecé a lamer la boca de la botella con la lengua bien adentro, metiéndola lo más profundo posible para no dejar ni una gota, él, ya sin disimular se quedó mirándome fijamente desde su puerta; yo lo miré, y mantuve la mirada, la vergüenza y excitación me golpeaban al mismo tiempo y con similar intensidad. Sentía mi cara comenzar a arder, pero no me detuve; seguí chupando y lamiendo la botella como una desesperada, sabiendo que él estaba viendo exactamente qué clase de puta era yo. No me atreví a mirarlo más; estaba ya demasiado caliente, le lance una mirada sugestiva al chico que me grababa, tratando de indicarle que me siguiera, me levanté, y sentí la mirada del hombre de la cochera quemándome la nuca mientras mi único órgano sexual apretaba con todas sus fuerzas para seguir manteniendo la cerveza dentro de mi cola.
Llegué a mi coche, con mi cuca y mi boca ardiendo de excitación, vi por el retrovisor al chico acercándose a paso veloz hasta que llegó a la puerta del copiloto, subiéndose mientras cuidaba que nadie lo mirara subir. A mí me urgía agradecerle por tan deliciosa escena, por lo que sin cruzar palabra, casi en cuanto se sentó, busqué meter mi mano en sus pantalones y comencé a acariciar su miembro que de inmediato estaba ya erecto, él volteaba para todos lados como para asegurarse de que nadie nos veía, pero honestamente, en ese punto, a mí no podía haberme importado menos, él desajustó un poco su cinturón y desabrochó su pantalón para darme más libertad; mis caricias se volvieron una masturbación descarada que agitaba en mí el líquido que había bebido tanto por la boca como por el culo, no paré la intensidad, más bien la ajusté cuando reconocí esos calambres que indicaban que él estaba por eyacular; acomodé mi mano sin dejar de jalarsela para que toda esa leche de hombre cayera en mi palma, y así fue, me aventó todo su chorro caliente, que yo hábilmente complementé con un par de dedos para robar de la punta de su verga hasta la última gota, y sin importarme quienes estuvieran mirando, caliente y deseosa, me llevé mi mano empapada en mecos hacia mi boca y comencé a lamerla, chuparla, limpiarla, mientras él, incrédulo, me miraba tragar todo su semen mezclado con el sabor residual de orines. El amargo semen no apagó el gusto a pis; solo lo hizo más asqueroso, más perfecto, más humillante. Ya llevaba 1.5 litros de orines por la boca y 1 litro de cerveza por el ano…
Regresando al airbnb, a eso de las 6pm, lo primero que hice fue por fin dejar salir la primera caguama que me había bebido por el ano, lo segundo que hice fue ponerme un bikini rosa transparente, para transmitir en vivo como no le daba descanso a mi agujero, y proceder a beberme la segunda caguama del día; otro litro de cerveza entrando hasta el fondo de mi culo mientras los comentarios me incitaban a seguir, al tiempo que degradaban, de forma deliciosa, sin piedad: “así jotita, trágatela toda”, “que se hinche ese vientre de perra”.... Y si, nuevamente mi vientre empezaba a ponerse hinchado y redondo; la presión era constante, deliciosa, humillante. Sentía cada burbuja, cada mililitro presionando contra mis paredes internas, recordándome que mi ano pertenecía a mis seguidores, solamente a ellos, ya no a mí.
Mientras dejaba salir la segunda caguama, ya sin transmitir, mi cita de las 6:30 me escribió puntual, me envió una foto, había cumplido su promesa de guardar sus orines para mi, y tenía en una bolsa de mandado, negra, tres botellas llenas: una de 1 litro de amarillo intenso, otra también de un litro pero de orines claros, al igual que una de 600ml también de una versión clara de mi bebida favorita. Envié el Uber entregas a su dirección, y me preparé para recibir al repartidor: me puse un vestido con animal print de vaquita y bastante vulgar (tenía que agarrarlo constantemente para que no subiera hasta media nalga con cada paso, y no pensaba agarrarlo para salir a recoger mi entrega) y me metí en la cola un plug metálico bastante grueso, con una cadena también gruesa que termina en una gran argolla que cae casi hasta la parte trasera de mis rodillas. El repartidor lo vió todo: mis nalgas al aire, la cadena brillando y balanceándose en cada paso, y mi completo desinterés en cubrirme ni lo más mínimo. Caminé hacia dentro de la casa, y a propósito me empiné para sacar cada una de las botellas de la bolsa mientras mostraba mi culo prácticamente desnudo al repartidor que seguía sin retirarse. Me hubiera bebido cada una de las botellas frente a él, por la boca y por el culo, pero vi a una señora que pasó y se quedó mirando con cara de desagrado; cerré la puerta para evitar problemas al tiempo que el joven se retiraba en su moto. Ya detrás de la seguridad de la puerta, me volví loca con mis botellas de orines, comencé con el litro del amarillo más intenso, me puse en 4 patas con el culo hacia la cámara, y poco a poco me lo bebí por completo, hasta la última gota. La presión era deliciosa, mi vientre hinchado, gorgoteaba audiblemente y sentía calambres de tanto líquido acumulado. Gemí como la cerdita que soy mientras los miados calientes y concentrados entraban y se mezclaban con la cerveza que había quedado dentro. Luego, de rodillas frente a la cámara, me bebí el litro claro por la boca, trago tras trago, suaves y deliciosos, saboreando la diferencia, disfrutando del sabor, sintiendo cómo mi estómago se llenaba aún más… El total en ese momento: 2.5 litros de orines por la boca y 3 litros por el ano (casi 2 de cerveza, y 1 de orines). Me sentía pesada, llena, sucia… completamente feliz…. Pero aún quería más…
A las 8:00, mi visita de las 11:00 ya me había confirmado que sí vendría a jugar con mi ano, yo no sabía si alcanzaría a estar preparada por lo que le pedí darme una hora más para alcanzar a alistarme, aceptó con la condición de que le tuviera botana y bebidas listas. Él tiene una verga tan perfecta, que no me la pensé dos veces, en ese mismo momento pedí la entrega, y me alisté para recibirla: Me puse un vestido rosa pastel, de esos que cuestan $99 y la tela no les da el largo para lograr cubrirme más que media nalga, muy consciente de ello, me lubriqué el ano, y me metí uno de esos dildos que traen pistón, de esos que te penetran por su propia cuenta, mientras hacen su respectivo sonido mecánico, y prende una pequeña lucecita como indicador, innecesario, de que está funcionando; y encima, solo para evitar que se saliera, y por que se ve lindo, me coloqué una tanga de hilo dental, que ayudaba a que cada empujón del dildo fuera dirigido cien por ciento hacia dentro de mi cola, nada hacia fuera. Cuando llegó el repartidor yo tenía trabajando el dildo a toda velocidad dentro de mi culo, y así mismo, salí a recibir las cervezas de mi macho; incluso antes de darle la espalda al repartidor, el largo de mi vestido y el sonido del dildo debieron dejarle muy en claro al joven lo que estaba pasando; y eso me excitó más todavía, recibí el pedido alzando a propósito las manos para levantar el vestido aún más, y ya con las nalgas prácticamente de fuera, los testículos del dildo más que visibles, y mis manos ocupadas como para intentar cubrirme, le di las gracias, y en seguida la espalda al repartidor, que no dejó de mirar, incrédulo, lo que le estaba mostrando. Cuando entré a la casa, no cerré la puerta, noté que él me seguía mirando, y me puse en 4 patas ahí mismo, él prendió su moto, y la luz apuntó directo a mis nalgas como para dejarme notar que me estaba mirando todavía, y para poder ver mejor; me decidí a sacar una de las caguamas que recién me había entregado, y bebérmela por la cola frente a él, tristemente, mientras la preparaba, se alcanzó a ir, pero yo seguí con el plan, sin cerrar la puerta, sin importarme el aire frío que entraba de la calle, me bebí la caguama por el ano, ahí mismo. Otro litro más por la cola, casi 3 litros ya; la presión era casi incontrolable, cada movimiento en camino a sacarla, hacía que sintiera todo el líquido moviéndose dentro de mí, empujando fuerte para salir, mentiría si dijera que no goteé un poco en el camino…
A las 9:00 ya estaba desesperada por verga; no sé si estaba más ebria, o caliente, pero ya estaba totalmente desvergonzada; me salí a la cochera llevando sólamente mi mini jaula, una tanga y un micro brassier; y ahí, totalmente expuesta, en mis 4 patas como la perra que soy, me bebí la cuarta caguama por el ano; otros 940ml; el total de cerveza que había vaciado en mi ano: 3.76 litros. Mi vientre estaba tan hinchado que parecía embarazada; la presión ya me era imperceptible, mi recto expandido ya lo aguantaba todo; ya estaba lista para entregar mi ano a un hombre de verdad…
A las 10:00 comencé a meterme los dildos por la cola por toda la casa como perra en celo, dos horas y media estuve dándome placer anal, expandiéndome y alistándome para él…
Nxxxxxxxx llegó cerca de las 12:30. Lo esperé como se debe esperar a un hombre, vistiendo el bikini rosa más diminuto, hecho prácticamente con sólo hilos, una correa al cuello; y de rodillas justo frente a la puerta sin seguro; con la boca bien pintada, bien lubricada, y lista para mamar. Así fue, apenas entró tomó la correa y me folló la boca a placer; de forma lenta, profunda, con arcadas, haciéndome babear como el urinal pervertido que soy. Sentía su verga firme como metal llenándome la garganta, golpeándome la campanilla; no me importaba respirar, yo solo quería más. Me llevó al sillón jalándome por la correa y me puso en 4 con el culo bien abierto.
Comenzó a jugar… Lo hizo primero con un dildo normal, luego con unas bolas anales, y después con un dildo inflable que hinchó poco a poco hasta expandirme al límite…, finalmente, eligió el dildo enorme rosa de casi 50 cm de largo, y bastantes, de circunferencia… sólo soporté quizá unos 20 cm, que con el grosor, me hacían sentir tan llena, tan rota, tan usada… juraría que podía ver en mi abdomen cada que él metía o sacaba el dildo; sentía un placer indescriptible al saberme solamente un agujero para su diversión, sin control, total y completamente entregada. Me volvió a meter el dildo inflable, lo infló hasta que aguanté, y me puso en 4 a mamar su verga; cada arcada amenazaba con disparar el dildo a presión; y yo gemía como loca sintiendo cómo mi ano se contraía alrededor de esa monstruosidad cuando me abrazó la cabeza con sus piernas; sin poder respirar, fué que mi cuerpo, quizá buscando aire aunque sea por el ano, disparó el dildo en una escena que todavía veo y me moja sin poderlo evitar… Él me había dicho desde el inicio que solamente iba a jugar con mi ano, que no me iba a penetrar; pero al final, cuando terminó de jugar y me preguntó que si quería que me cogiera o se masturbara en mi boca. Elegí sin dudar su verga en mi ano; me lo folló tan rico, tan duro, en la cama, profundo, sin piedad, golpeando contra todo el líquido que tenía dentro, haciendo que la presión tocara todos mis puntos sensibles; cada embestida hacía que la cerveza y los orines que no habían salido se movieran dentro de mí como un mar agitado. No terminó dentro de mí, se quitó el condón para terminar en mis nalgas; y comandándome quedarme en 4; tomó fotos de su obra de arte. Cuando se fue, como para hidratarse, me bebí los últimos 600 ml de orines claros que tenía de la entrega. Ya había tragado 3.1 litros de orines por la boca y 1 litro más por el ano.
A las 3:00 am, ya sola, con el cuerpo totalmente exhausto; y el ano destrozado, me puse mi micro bikini de vaquita (tanga y top diminutos) y salí a manejar a la calle por la botella de Cxxxxxxx Txxxxxx: me había dejado litro y medio de orines intensos; y yo no iba a dejarlos desperdiciar. Ubiqué la botella y estacioné con los faros apuntando directo hacia ella; bajé bajo el amparo de la madrugada, prácticamente en tanga, con el clítoris desaparecido pero los pezones erectos; el viento helado de la ciudad erizándome la piel de forma placentera, cortándome los senos y las nalgas; autos pasando por la carretera; y la luz de mis faros apuntando hacia ellos, iluminándome a mí; no sentía miedo; el **** por el ano lo había apagado por completo. Me empiné mostrando mi culo hacia los faros de mi auto, abrí la botella, y empecé a beber ahí mismo casi hasta dejar solamente la mitad, tragos largos y desesperados cual perdida en el desierto que encuentra que beber; el pis tibio en mi garganta contrastando con el frío de la noche; cada sorbo era la humillación más pura: me sentía un mingitorio asqueroso al final de un activo día, una cerda sin valor, un urinal desechable arrodillado en la calle a las 3 de la mañana, tragando orines bajo el viento helado mientras autos pasaban y, seguramente, me veían. El resto me lo bebí en el camino de regreso, ya en el coche, conduciendo con una mano y bebiendo con la otra, sintiendo cómo mi cuerpo ya no podía más… y aun así quería más.
Al final del día, agotada, hinchada, llena y feliz, me dejé caer en la cama. Había tragado 4.6 litros de orines por la boca y 4.76 litros por el ano (3.76 litros de cerveza + 1 litro de orines), un total de más de 9 litros de humillación líquida. Mi ano palpitaba, mi boca conservaba el sabor constante de orines, mi vientre distendido; mi mente completamente rendida. Me había convertido, una vez más, en el urinal más lleno, más sucio, más degradado y más feliz de Guadalajara. Ya no le escribí a Axxxx. Ya no hacía falta. Mi cuerpo, mi ano y mi boca estaban satisfechos… aunque no por mucho…
Capítulo 3
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Erika Bebemiados
Mi adicción
Sobre mi más reciente, y más fuerte obsesión...
Updated on Jun 23, 2026
by traviezisha
Created on Jan 9, 2026
by traviezisha
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