Chapter 6 by Delamugre
¿Que desea ver mas de su jefe?
Que le den su merecido a ese cabrón
Roberto odiaba a su jefe. Siempre le había tratado peor que a una rata a pesar de todo lo que hacia por la empresa y por su departamento. Hoy, ese cabrón recibiría su merecido, aunque fuera solo en la fantasía oscura de Roberto.
Desde su escritorio, el pecador podía ver como su jefe se había reunido con otros jefes de servicio en su despacho donde, desde una pantalla, les mostraba los resultados que habían conseguido gracias a, entre otros, al propio Roberto. Este, enfadado, fijo su mirada en su jefe y se dijo mentalmente:
"Enséñales algo distinto a los otros directivos. Algo avergonzante para que se rían de tu cara de imbécil"
Desde su puesto de observación, pudo ver claramente como los gráficos que estaban reflejados en la pantalla desaparecían, para, mostrar un video en el que claramente se identificaba a dos hombres desnudos, uno era su jefe que, inclinado sobre el suelo con su ano hacia arriba, recibía la lengua de otro hombre fornido y calvo, que le devoraba el culo con pasión
-Oh mierda- dice de repente su jefe, al que escucha perfectamente desde su posición-Esto no es lo que queria mostraros. Es mi vecino, que a veces viene a mi casa a darme por culo cuando no esta mi mujer.
Tras la estupefacción del principio, los asistentes a la reunión estallaron en carcajadas. El jefe, avergonzado, quiso apagar el video, pero al levantarse todos pudieron ver su polla empalmada tras la tela del pantalón del traje.
"Que pase mas vergüenza"-pensó el pecador
La ropa del odioso hombre desapareció de repente, quedándose solo con un calzoncillo ridículo. El jefe intentó taparse, pero su propia polla escapaba por la tela de la ropa interior. Cada risa y dedo acusatorio ponía incluso mas cachondo al hombre, que acabó masturbándose ante todos los asistentes mientras estos, casi por lo suelos, abandonaban la reunión.

Pero Roberto no había acabado con la tortura a su jefe. El siempre se había creído el mas importante de toda la oficina. El mandamás. Ahora lo vería restregándose por los suelo como la cucaracha que era.
"Que vaya a rendirle pleitesía al miembro de menos nivel de la oficina"
Uno de los becarios, un joven de no mas de 22 años, realizando las practicas de empresa, se levantó de su mesa, llena de papeles de poca importancia y se fue para el despacho del jefe. Allí, haciéndole levantarse de su silla, se sentó en ella y puso sus pies sobre la mesa de caoba.
-Demuéstrame quien es la perra de la oficina- le dijo.
El jefe, con la cabeza gacha y en silencio, primero le quito los zapatos al becario con tranquilidad y devoción. Luego los calcetines para, al final, lanzarse a devorar los pies del joven, que sin cambiar el rostro le seguía insultando.
-Hoy no me he duchado para que disfrutes, cerdo asqueroso.

El siguiente en llegar fue el recién contratado. No llevaba apenas ni un mes. De hecho Roberto ni lo conocía ni sabia su función. A pesar de eso, el joven, de unos 26 años, se sentó sobre la misma silla que antes y, bajándose el pantalón y abriéndose la camisa, le mostro su cuerpo fuerte y bronceado.
-Estoy muy estresado por empezar un trabajo nuevo-le dijo al jefe- relájame con una paja.
El hombre maduro, también en silenció, obedeció, acariciándole la polla al recién llegado hasta que esta creció a un tamaño nada desdeñable. Luego fue masturbandole hasta que, sin avisar mas que con unos simple gruñidos, eyaculó sobre la cara mesa y la mano de su jefe.

Antes incluso de que saliera el nuevo trabajador, ya vino otro a ocupar su puesto. Esta vez fue otro becario, que sin decir ni una palabra se desnudo totalmente y se puso sobre la mesa, ya manchada de esperma del trabajador anterior.
-cómeme el culo y déjamelo bien limpio, perra.
Como en las otras ocasiones, el jefe de Roberto cumplió las ordenes de los escalafones mas bajos de la oficina. En la ilusión de Roberto, la voz de que el cabrón del jefe estaba siendo vejado por todos los nuevos corrió como la pólvora, acercándose todos al despacho a ver cuando era el turno de poner al viejo imbécil en su sitio.

Roberto, cuya mente calenturienta ya volaba, se imagino, y por lo tanto, se mostró ante sus ojos como toda la oficina, desde los mas pringados hasta los jefes de secciones, insultaban y usaban a su jefe, haciéndole pagar sus gritos e insultos de todos los últimos meses. Envalentonado, el mismo Roberto acudió al despacho de su jefe, al que haciéndole desnudarse, lo folló sobre la mesa igual que le hicieron otros de sus compañeros, dándole fuerte y rápido y vaciándose sobre su pecho, convirtiéndole en el cubo de esperma que debe ser.

Entonces se quito la gafas, y vio que todo lo que había presenciado y experimentado por muy real que lo hubiera sentido (La sensación de follar ese culo había sido muy intensa) era todo solo una fantasía. Su jefe seguía en su despacho, esperando que cumpliera con sus obligaciones sin subida salarial ni descanso. Aun así, verle recubierto de la leche, aunque hubiera sido solo una ilusión, de decenas de hombres le hacia parecer a su jefe menos amenazador.
La experiencia cambia la vida a Roberto
Disable your Ad Blocker! Thanks :)
Lujuria y los seis pecados
Una apuesta entre demonios
El archi-demonio de la lujuria piensa que su pecado es el mas corruptor de todos, para ello, lo demostrara mediante una apuesta ante sus hermanos.
Updated on Jun 17, 2026
by Delamugre
Created on Dec 31, 2024
by Delamugre
With every decision at the end of a chapter your game state can change. Here are your current variables.
Comments moved below the chapter.
Jump to comments
Comments