Chapter 66 by bla12
¿Qué pasa en el próximo encuentro?
Se planea el golpe final
La cita en el parque había sido un duelo de susurros bajo el sol poniente. Magi y Lorenzo caminaron por los senderos de gravilla, fingiendo una charla banal sobre esculturas mientras coordinaban el fin de la farsa. Lorenzo, presionado por la brutalidad que Adrián proyectaba a través de Magi, accedió a la reunión final en el hotel "La Lumière". Pero Adrián no iba a dejarla ir a esa cita sin marcar su propiedad por última vez.
Cuando Magi llegó al ático esa mañana, un maniquí presidía el salón con una prenda que parecía una oda al sadismo estético.
—Tu armadura para la victoria —anunció Adrián, saboreando el momento.
Era un body de seda negra, pero su suavidad era un engaño. Internamente, una estructura de varillas rígidas formaba un corsé implacable diseñado para constreñir, no para embellecer. Comprimía su cintura hasta el dolor y proyectaba su pecho de forma exagerada, creando una silueta irreal.
—Para que Fiore entienda que no está comprando una mujer, sino una obra maestra —dijo Adrián, deslizando la punta de su látigo por la seda del body.
Lo más perverso eran los tirantes. Cuatro tiras finas con ganchos de metal nacían de la base de la prenda. Adrián tomó unas medias de red tan finas como el humo y mostró cómo debían anclarse a los muslos de Magi.
—Esto te obligará a caminar con pasos cortos, medidos. Te impedirá correr, te impedirá doblarte. Serás una diosa en un pedestal, una estatua de carne y seda. Eso lo desarmará.
Vestirse fue un calvario de sumisión física. El body le robaba el aliento; las varillas se hundían en sus costillas como dedos de hierro. Al enganchar las medias, la tensión fue tal que su postura se volvió rígidamente erguida. Cada movimiento era una lucha contra la tela. Se puso un vestido negro sencillo encima, pero la presión interna era un grito constante de quién era su verdadero dueño.
En el bar del hotel "La Lumière", Magi se sentó con una elegancia artificial. Lorenzo notó la rigidez de inmediato. Su mirada se ensombreció con una mezcla de furia contenida y lástima.
—Parece que ha venido... sellada al vacío para la ocasión —murmuró él, fingiendo leer la carta de vinos.
—Es el precio del espectáculo —respondió Magi, sosteniéndole la mirada con una dureza nueva. Bajo la seda, sentía la marca del latigazo de Adrián pulsando, recordándole que no había espacio para el error.
Subieron a la suite. El cierre del pestillo marcó el inicio de la guerra.
La habitación no era un nido de amor, sino un puesto de mando. Sobre la cama descansaba un plano del puerto y, junto a la ventana, la Suboficial Costa esperaba con la severidad de un verdugo.
—Rojas —saludó Costa, escaneando la postura forzada de Magi. No hubo compasión, solo reconocimiento profesional.
Lorenzo activó un inhibidor de señales. El juego había cambiado.
—Soler tiene hasta mañana —dijo Lorenzo, señalando el muelle 7—. Este es el almacén. Un punto "neutral" para la firma.
—Él sospechará —advirtió Magi, sintiendo cómo el corsé le cortaba el flujo de palabras—. No es estúpido.
—Queremos que sospeche —replicó Costa con una sonrisa gélida—. Queremos que crea que Fiore intenta emboscarlo para robarle su parte. Su arrogancia le hará creer que puede superar cualquier trampa. Vendrá con todo su poder, directo hacia nuestras armas.
Costa detalló el despliegue táctico. Agentes camuflados, tiradores en los contenedores y un barco pesquero listo para bloquear la salida. La señal de Magi sería quitarse el chal sobre sus hombros.
—Usted se quedará pegada a Soler —ordenó Costa—. Cuando dé la señal, muévase a la izquierda, detrás del contenedor marcado. Si se queda en medio, no podremos garantizar su seguridad. Habrá fuego cruzado.
—¿Fuego? —Magi sintió un frío que no tenía nada que ver con el aire acondicionado.
—Con Soler, la rendición es un mito, cadete —sentenció Costa.
Lorenzo se acercó a ella. Su voz bajó de tono, buscando una conexión que la seda negra intentaba asfixiar. —Es la última puerta, Magda. Mañana serás libre.
Magi asintió, pero no sentía la libertad cerca. Solo sentía el terror de la mirada de Adrián cuando comprendiera que su "posesión" más perfecta había sido el arma de su destrucción.
—¿Y si no viene? —preguntó ella, una última duda.
—Vendrá —dijo Costa con una certeza letal—. Su ego no le permite concebir que una mujer a la que ha marcado y vestido como a una muñeca tenga la voluntad de traicionarlo. Ese será el último error de su vida.
La reunión terminó. Al salir del hotel, cada paso corto y dificultado por las ligas y la seda le recordaba a Magi que todavía llevaba puesta la voluntad de Adrián. Mañana, en el muelle 7, esa armadura de seda se mancharía de sangre o se convertiría en su mortaja. Ella era la llave, y la cerradura estaba a punto de girar.
¿Cómo toma Adrián la noticia?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 17, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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