Chapter 36
by
bla12
¿Qué hace Magi a continuación?
Un juego de distracción
Magi se quedó de pie en el centro de la inmensa sala de estar. El agua de la piscina goteaba de su pelo y de la basta de la bata de felpa corta, formando pequeños charcos alrededor de sus pies descalzos. El coñac en la copa que le había dado Adrián se calentaba en su mano, pero ella no se atrevía a beberlo. Cada minuto que pasaba era una eternidad. Escuchaba cada pequeño sonido del ático: el zumbido lejano del aire acondicionado, el crujido de una madera en otra habitación. Su corazón latía con un ritmo acelerado e irregular.
¿Qué quería Adrián? ¿Era solo lujuria, el deseo de poseer lo que había visto en el escenario y ahora había confirmado en la piscina? ¿O la conversación telefónica había despertado algo más? ¿Sospechaba? La posibilidad la aterrorizó. Un Adrián desconfiado sería mucho más peligroso que uno simplemente lascivo.
Pasaron diez minutos. Quince. La espera era una tortura. Cada segundo de tranquilidad era un segundo más cerca de la tormenta. Magi repasó mentalmente los fragmentos de la conversación que había oído: envío, aduana, antigüedades, pinturas, Zúrich. Era información, sí, pero ¿valía esto? ¿Valía la pena sentirse tan violada, tan despojada de sí misma, envuelta solo en una bata ajena?
Finalmente, oyó pasos acercarse. Eran más lentos, más deliberados que antes. La puerta del salón se abrió y Adrián apareció. Se había cambiado. Llevaba unos pantalones de jogging oscuros y una camiseta holgada, pero su expresión ya no era relajada. Había una intensidad nueva en sus ojos, una curiosidad fría y calculadora.
Se detuvo frente al sofá, mirándola. Su mirada recorrió la bata que llevaba puesta, que poco hacía para ocultar la forma de su cuerpo, y una sonrisa lenta, casi pensativa, se dibujó en sus labios.
—Te queda bien —comentó, su voz serena pero con un filo subyacente—. Muy bien.
Se sentó en el sofá, no junto a ella, sino en el extremo opuesto, girándose para mirarla de frente. La distancia entre ellos era corta, pero se sentía como un abismo.
—Ahora, Magda —dijo, reclinándose y cruzando las piernas con una estudiada casualidad—. Hablemos de verdad. ¿Quién eres realmente?
La pregunta flotó en el aire entre ellos, cargada de una peligrosa calma. ¿Quién eres realmente? Cada sílaba era un cuchillo apuntando al corazón del secreto de Magi. Sabía que no podía contestar. Ninguna mentira sería lo suficientemente buena, ninguna historia lo suficientemente convincente para alguien como Adrián, cuya desconfianza ahora brillaba fría en sus ojos.
El pánico, un animal vivo y palpitante en su pecho, le gritaba que huyera. Pero no había escape. Solo quedaba una jugada desesperada: cambiar el foco. Si no podía responder con palabras, tendría que responder con acciones. Acciones que él esperaba. Acciones que "Magda", la chica audaz, haría.
Con un esfuerzo sobrehumano, Magi apagó el grito interno de alarma. Forzó una sonrisa lenta, que esperaba fuera enigmática en lugar de aterrada. Se ajustó el cuello de la bata, sintiendo la suave felpa contra su piel, y luego alzó los ojos para encontrarse con los de él, con una chispa de desafío que no sentía.
—¿Tan aburrida te pareció la demostración de anoche que necesitas más presentaciones? —dijo, su voz un poco más baja, un poco más ronca de lo normal, imitando una seguridad que era puro teatro.
Sin esperar su respuesta, se puso de pie. La bata corta de felpa de Adrián se movió alrededor de su cuerpo, los faldones rozando sus muslos. Caminó hacia él no con los pasos torpes de Magi, sino con el balanceo de caderas que Silva le había enseñado a golpe de humillación. Cada movimiento era un eco doloroso de su entrenamiento, pero ahora lo usaba como un arma para desviar la atención.
Adrián no dijo nada. Se limitó a observarla, su expresión inescrutable, pero su mirada siguiendo cada uno de sus movimientos con una atención intensa y renovada.
Magi se detuvo frente a él. La música de la noche anterior sonaba en su cabeza, un ritmo fantasma que guiaba sus movimientos. Comenzó a bailar, lentamente al principio, solo un leve balanceo. Sus manos se deslizaron sobre la felpa, acariciando sus curvas a través de la tela. Era una parodia de sensualidad, un acto vacío ejecutado por una marioneta con el corazón roto.
Se inclinó hacia adelante, colocando una mano a cada lado de sus piernas en el sofá, encerrándolo sin tocarlo. Su rostro quedó a centímetros del suyo. Podía oler su colonia, ver las pequeñas venas en el blanco de sus ojos.
—A veces —susurró, esperando que su voz no delatara el temblor interno—, las preguntas aburren. Las acciones... divierten más.
Su corazón martilleaba contra su costado, clamando por huir, pero ella mantuvo la sonrisa, mantuvo la mirada. Por dentro, se sentía igual que en el escenario: expuesta, ****, sucia. La bata de felpa era un delgado consuelo contra la sensación de traición a sí misma que la inundaba.
Era un cálculo terrible. Cambiar una sospecha peligrosa por un avance sexual que la aterraba. Pero era el único cálculo que tenía. Esperaba que la lujuria, el deseo de poseer el espectáculo que le estaba ofreciendo, nublara la desconfianza de Adrián, aunque fuera por un tiempo. Solo necesitaba tiempo. Tiempo para encontrar una salida, para que Costa interviniera, para que algo, algo, cambiara. La danza había comenzado. Y ella era tanto la bailarina como el cebo.
¿Cómo sigue el juego?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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