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Chapter 72
by
bla12
¿Cómo va la reunión con Julia?
La convence
La cafetería olía a grano tostado y azúcar quemada. Un lugar cálido y ruidoso, el antídoto perfecto contra la soledad fría del acuario. Magi se había sentado en una mesa junto a la ventana, fingiendo leer un libro de arte que May le había proporcionado como utilería. Cada vez que la campanilla de la puerta sonaba, su corazón se encogía.
Cuando Julia entró, Magi la reconoció al instante. Era aún más pequeña en persona, menuda, casi etérea, encogida dentro de un suéter demasiado grande y holgado. La tela de la prenda, un tejido grueso de lana gris, le colgaba sin forma, ocultando la curva de sus hombros y el contorno de un torso frágil y delgado. El cabello, de un negro azabache, le caía en un corte irregular que enmarcaba un rostro pálido y anguloso. Sus manos, con las uñas cortadas al ras, aferraban con fuerza la correa de un bolso de tela raído. Sus ojos, rodeados de oscuras ojeras, escudriñaron la sala con una mezcla de esperanza y miedo. Cuando su mirada se cruzó con la de Magi, esta sonrió, una sonrisa pequeña y comprensiva que había ensayado frente al espejo. Julia se acercó con vacilación.
—¿Magi? —preguntó, su voz un hilo de seda.
—Sí. Julia, ¿verdad? Siéntate, por favor. ¿Un café? —ofreció Magi, señalando la silla frente a ella. Su tono era cálido, de igual a igual, no de reclutadora a presa.
—Sí, gracias... —murmuró Julia, dejando caer su pesada mochila de lona.
Magi hizo una seña al camarero. Ordenó dos cafés. Dejó que el silencio incómodo se instalara un momento, dejando que Julia se sintiera observada, un poco expuesta, antes de romperlo.
—Tu profesor, el señor Arditi, me habló de ti —comenzó Magi, jugando con su taza—. Dijo que tenías un talento crudo... y que estabas atrapada.
Julia bajó la mirada, ruborizada. —No puedo pagar los materiales. Ni el semestre. Todo es... muy caro.
—Lo sé —dijo Magi, y su voz cargó con una empatía que no era del todo fingida—. Este mundo del arte... te exige todo y te da migajas a cambio. Te pide que sangres por tu arte, pero se burla si muestras la herida.
Julia alzó la vista, sus ojos encontrando los de Magi con un destello de reconocimiento. Esa era su verdad exacta.
—Él me dijo que trabajabas en un proyecto... —aventuró Julia.
Magi sonrió, un gesto cansado pero iluminado por dentro. —Sí. Es difícil de explicar. No es para todo el mundo. De hecho, es para casi nadie. —Hizo una pausa, dejando que la curiosidad de Julia creciera—. Es un colectivo de arte... performático. De vanguardia. Muy físico.
—¿Performance? —preguntó Julia, intrigada.
—Algo así. Se trata de... de convertirte en el arte. No de representarlo. De ser el lienzo, la escultura, el concepto. —Magi bajó la voz, como si compartiera un secreto—. Es doloroso. Es agotador. Te expone de una manera que no puedes imaginar. Te desnuda, literal y figurativamente.
Vio cómo Julia palidecía ligeramente, pero no apartaba la mirada. El morbo y la desesperación eran una combinación poderosa.
—Suena... intenso —murmuró Julia.
—Lo es —afirmó Magi. Luego, hizo el movimiento clave. Se subió discretamente la manga de su suéter de algodón. En su antebrazo, unas tenues pero visibles marcas verdiazules, los últimos vestigios de la "Floración Abisal", se veían como un extraño tatuaje o una contusión—. Esto es solo un resto. De mi primera performance. El proceso es... transformador. Exigente. No acepta límites. Te redibuja, te reconvierte.
Julia miró la marca con una fascinación horrorizada. —¿Duele?
—Sí —respondió Magi sin vacilar—. Como un hierro caliente a veces. Y duele aquí también —señaló su sien—. La vergüenza. La entrega total. Te sientes... violada y exaltada al mismo tiempo. Es una purga. Una quemadura que te limpia de toda vanidad, de todo miedo al qué dirán.
Bebió un sorbo de café, dejando que sus palabras calaran. —Pero después... después de eso, algo se rompe dentro de ti. Y lo que queda es más fuerte, más puro. Ya no te importa. La mirada de los demás ya no te define porque tú has decidido qué mostrarles. Tú controlas tu propia humillación y la conviertes en poder.
Era la mentira más elaborada y brillante. Magi estaba vendiendo su propia sumisión como si fuera empoderamiento. Envuelta en el lenguaje del arte y la transformación, la humillación sonaba a iluminación.
—Y... ¿te pagan? —preguntó Julia, con la voz aún más baja, la pregunta crucial.
Magi sonrió, esta vez con un dejo de triunfo amable. —Te pagan no solo para sobrevivir, Julia. Te pagan para vivir sin preocupaciones. Para comprar todos los óleos, todos los lienzos, todos los semestres que quieras. El dinero deja de ser un problema. El único problema que tienes es aguantar el proceso. Y transformarte.
Dejó que el silencio se instalara de nuevo. Observó cómo Julia miraba sus propias manos, callosas y manchadas de carbón y óleo seco. La vio calcular el dolor contra la deuda, la vergüenza contra la libertad financiera.
—¿Crees que... yo podría? —preguntó Julia finalmente, alzando una mirada lJulia de miedo y un destello de esperanza venenosa.
Magi extendió la mano y cubrió la de Julia con la suya. Su tacto era firme, cálido. —Sé que podrías. Porque veo en tus ojos la misma necesidad de quemarlo todo y empezar de cero que yo tenía. No te voy a mentir: será lo más difícil que hagas en tu vida. Pero también será la llave para que todo lo demás... sea fácil.
—¿Y tú estarás ahí? —preguntó Julia, aferrándose a la única tabla de salvación que veía.
Magi apretó su mano suavemente. —Durante todo el proceso. Yo seré tu guía. Te ayudaré a sobrevivir. Como a mí me ayudaron.
La mentira final, la más cruel y efectiva. Magi no sería su guía hacia la salvación. Sería la que la llevaría de la mano hasta el borde del acantilado y la empujaría, asegurándole que volaría.
Julia respiró hondo, como tomando una decisión que cambiaría su vida.
—Está bien —susurró—. Quiero intentarlo.
Magi sonrió, una sonrisa que llegaba a sus ojos por primera vez en días. No era de alegría. Era la satisfacción fría y eficiente de una pesca exitosa.
—Perfecto. —Sacó el teléfono que May le había dado—. Entonces, tenemos que concertar una cita. La directora del colectivo quiere conocerte. Te va a encantar.
¿Firma el contrato?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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